jueves, 20 de febrero de 2014

LAS DESPENSAS








 
LAS DESPENSAS

Luz María Sánchez Rovirosa

“Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo” Facundo Cabral

Pobreza es una palabra que de mil maneras se utiliza en nuestro lenguaje; pero al mismo tiempo es una palabra tan desvalida, que no tiene el impacto ni en el idioma, ni en las acciones justas para abatirla de la humanidad.

No hay necesidad que sucedan desgracias naturales como terremotos, huracanes, tsunamis, o accidentes que provoca el hombre con su falta de respeto a La Madre Tierra o campañas electorales, para hablar de pobreza en los medios de comunicación, pero sobre todo en los planes de desarrollo que todos los gobiernos (sin excepción), deberían contemplar siempre.

Los políticos en lugar de todas sus demagógicas manifestaciones electoreras, deberían sentir cada día del año con el mismo fervor, cómo la gente se muere de hambre; cómo cada día se mueren cientos, miles de niños, sin tener ni agua ni comida. La pobreza en el mundo sobrepasa por mucho, lo que la razón permite, al ver cómo invierten y se gastan cada año miles de millones en armas, que solo sirven para provocar y acrecentar el grave problema de la depredadora raza humana.

Adelgazando la geografía mundial, sin detenernos (por el momento) en la nacional que es muy delicada también, aterrizaremos en este lánguido estado de Guerrero, en donde las injusticias cada vez son más impudorosas y sin ninguna excusa (por más que traten) que le sirva al gobierno de justificación.

El Coneval asegura que el 70 por ciento de la población guerrerense, es pobre, pero en mi humilde opinión creo que se queda corto; y que es clara muestra del fracaso de los gobiernos –actual y anteriores-, revestidos del color que sea, con sus equivocadas (¿?) políticas sociales asistencialistas, y no con proyectos productivos reales, que le permitan a los ciudadanos subsistir y generar sus propios ingresos, para incluirse en el progreso del estado y del país.

Recordemos como en la historia reciente, hastiados y lastimados por un gobierno municipal del PRI (como de costumbre), la gente anhelaba (por los siglos de los siglos) un gobierno que no hablara de esperanza, sino de posibilidades; razón por la cual se le dio la espalda al tricolor (y a sus influencias), y la gente se abalanzó sobre una nueva (pero peligrosa) estrategia del Sol Azteca, al darle su banderola a un vapuleado aspirante extricolor (por su propio partido), y entonces surgió aquel hombrecillo de revoltura colorina llamado Ángel Heladio Aguirre Rivero.

El ejecutivo actual, ganó el gobierno de Guerrero principalmente con la fuerza (en aquellos momentos) de Marcelo Ebrard, quien le aconsejó repartir sin ton ni son, –una supuesta tarjeta de débito-, llamada “La Cumplidora”, que por supuesto cumplió con su único y exclusivo cometido, que fue comprar el voto.

Venimos a parar en estos penosos recuerdos, porque una vez más Guerrero está en el –ojo del huracán-, ya que precisamente a consecuencia de dos devastadores fenómenos de la naturaleza de nombre Ingrid y Manuel; quienes en septiembre pasado, se dieron la mano atravesando de este a oeste o viceversa la parte angosta de la república, devastando parte del sur, incluido este estado.

Y llegando al hecho, en muy recientes fechas, se sacó a la luz pública una situación muy “singular”, porque -de casualidad-, se encontraron (no muy bien) guardaditas miles de despensas que se mandaron a Guerrero exclusivamente para los damnificados del desastre, como muestra de solidaridad de otros países, estados, asociaciones y particulares.

La escena de la rapiña y el uso indebido de las ayudas externas, se repite incansablemente (aunque las autoridades digan otra cosa), y sobre todo cuando tenemos enfrentito los períodos de las campañas electorales para el 2015, y es cuando como por “pandemia”, a cualquier especie de aspirante a los atributos políticos, le sale como a los tiburones, doble y hasta triple dentadura.

El caso de las despensas guardadas, denigra a la sociedad y al mundo, cuando hay tanta hambre, tanta necesidad; muy, muy poca ayuda y muy poco respeto. Por eso las reptilianas declaraciones del contralor del estado, son ridículas, increíbles, detestables y patéticas, sobre todo, porque vienen de Antonio Arredondo –quien es doble compadre- del gobernador Ángel Aguirre Rivero.

En primera el contralor Arredondo en su verborrea, señala que los productos no fueron acaparados desde el mes de septiembre. ¿Entonces sin perdón del cielo, desde cuándo se acostumbra guardar los alimentos en vez de repartirlos a quiénes más los necesitan, o los alimentos antes de repartirse, se embodegan; para qué o para quién?

En segundo lugar el contralor Arredondo no tiene idea de lo que significa perecedero. Todo alimento es perecedero porque caduca y se daña, es decir, tienen fecha de caducidad más larga o más corta, según el embasamiento o el enlatado, que hoy en día se cuida mucho por cuestiones de calidad y seguridad (para las empresas también). Hay obviamente alimentos a los que llaman perecederos, como las carnes embutidos, huevos, verduras, frutas, etcétera, que por ser frescos se descomponen rápido y por eso deben consumirse casi de inmediato.

Ahora bien, los granos y cereales que vienen empacados en bolsas de plástico, aunque no sean perecederos inmediatos, en el clima de este estado, los gorgojos y demás bichos, se encargan de ellos, sobre todo con lo pulcramente que están almacenadas las despensas en las bodegas, nada más y nada menos que del DIF estatal.

¿Cuántas bodegas pulularán por todo el estado? El murmullo de la gente que como juglares se dedican a cantar hoy –corridos-, iban diciendo que personajes (¿?) muy cercanos al gobernador, andaban pidiendo prestadas bodegas, para almacenar los alimentos y surtirse de ellos para sus campañas, y dejando sin comer (a veces hasta morir de hambre), a miles de personas. No y no es justo. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 12 de febrero de 2014

LA LEGIÓN Y LA CANONIZACIÓN






 
LA LEGIÓN Y LA CANONIZACIÓN

Luz María Sánchez Rovirosa

“No hay paz sin justicia y no hay justicia sin perdón”. Juan Pablo II. 

Marcial Maciel Degollado, nació en Cotija de la Paz, (Michoacán, México) el 10 de marzo de 1920. Su madre, Maura Degollado Guízar, quien era sobrina del Padre Rafael Guízar y Valencia, inculcó a sus hijos la piedad y la caridad cristianas, educándolos para apoyar las necesidades materiales y espirituales de los demás.

Pero ¿qué impresionante inmensidad cruzó entre su niñez y la vida elegida por Marcial Maciel? ¿Un puente agrietado y tiznado por el humo negro de las velas con las cuales miles de legionarios, es decir, la elite católica, iluminaban al “Padre”? ¿Un puente de proezas deformes y expectativas desviadas?

¿Dónde se perdieron la piedad y la caridad cristianas que tanto se afanó su madre en inculcarle? ¿De qué persecución hormonal o genética se hizo acreedor el señor Maciel durante su gestación, que lo marcaron para inclinarse de tal modo a la concupiscencia?

Ante un tema tan intrínseco y delicado, nos podemos acercar a ese principio, donde se debe poner en claro la diferencia entre pedofilia y pederastia. Ambas definiciones se suelen confundir, pero la gran diferencia radica en la acción. Esa denigrante acción que consuman cada día millones de desviadas personas, y que en este específico caso, llevó al fundador de “Los Legionarios de Cristo”, a cometer un grave crimen, que aquí en la tierra, en la iglesia humana, se quedó (y al parecer) se quedará impune por, los siglos de los siglos.

La pedofilia es la atracción sexual que una persona adulta siente hacia los niños o adolescentes, pero es sólo eso, atracción, algunos pedófilos nunca pasan a la acción; a diferencia de los pederastas que siempre culminan esa aberrante agresión, que conlleva a la práctica sexual con un menor de edad. Se concluye entonces, para entender bien, que todos los pederastas son pedófilos, pero no todos los pedófilos son pederastas, es decir, el pederasta es la persona que traspasa la fina línea de recrearse en la observación, para trasladarlo a un plano físico.

Hoy la vida de Marcial Maciel, como en la de tantas vidas en tantas órdenes de la -jerarquía católica- (y no católica), vuelve a poner el dedo en la llaga, poniendo en entredicho el compromiso de ser sacerdote; y expone ante el mundo, todo el nauseabundo poder que virtuosamente ejercía sobre miles de personas (de diferentes contextos), a las que les vulneró su vida para siempre, gozando (para variar) de los beneficios del tráfico de influencias de políticos y empresarios, así como del imprudente, grave y criminal silencio de la Iglesia Católica (Vaticano), lugar en el cual se sabía (y se sabe) perfectamente, tanto de las aberraciones de Maciel, como de miles de sacerdotes de todo el mundo, con la misma forma de actuar.

¿Quién era Marcial Maciel Degollado, un “legionario” del Regnum Christi, un violador de los cánones de la  Iglesia Católica y de las leyes del mundo y un asqueroso ladrón de inocencias y sueños infantiles por antonomasia, que increíblemente intentó en vida, ser distinguido como un santo?

Se reabre (¿?) este capítulo que no ha sido cerrado (por más que el clero se ha afanado), porque tenemos enfrente la canonización de Juan Pablo II, el próximo 27 de abril; y cuesta trabajo aceptar y entender (por más méritos celestiales), cómo se hizo acreedor de tan alta distinción de manera tan pronta, si cobijó hasta el final de su vida, la vida de aquellos que con sus desenfrenos y debilidad por la carne, destruyeron otras muchas vidas.

Indiscutiblemente, el daño es muy grande, comparable con un acto terrorista que cultiva sentimientos de desprecio hacia la humanidad; que se manifiesta en una patología de venganza y desesperación del daño sufrido en sus propias vidas, dejando siempre la incertidumbre del futuro.

Efectivamente, todo ser humano es imperfecto, es pecador y por lo tanto, nadie puede lanzar la primera piedra. Pero no todo ser humano mata, abusa, viola o destruye vidas.

Dios, que sí es nuestro Padre, ama a los pecadores, pero no el pecado. El señor Maciel ya fue juzgado por Él, por sus pecados; y como pecador, justo estará donde tiene que estar.

Aquí abajo tristemente, su crimen se quedó sin justicia, en un caso que hubiera tenido una defensa absurda. Perdonamos a los que nos ofenden, porque también ellos perdonan nuestras ofensas; y porque el perdón es ante todo una decisión personal, una opción que tiene el corazón, y que va contra el instinto espontáneo de devolver el mal por el mal. Y como ejemplo Divino, sencillamente tenemos aquel, que se invocó desde la cruz: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34). ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 29 de enero de 2014

¿OTRA ESTRATEGIA ANTISECUESTRO?





¿OTRA ESTRATEGIA ANTISECUESTRO?

Luz María Sánchez Rovirosa

“El miedo es la inseguridad a lo desconocido. El pánico es la seguridad de lo conocido” Lakarus.

 
 
 
 

La inseguridad es un tema que frecuentemente está presente en las conversaciones de todos y cada uno de los mexicanos. Diariamente escuchamos, leemos, y vemos por todos los medios de comunicación, noticias escalofriantes acerca de la creciente delincuencia organizada, un mal que los gobiernos han permitido, y que ha alcanzado altos niveles, afectando gravemente la vida de la sociedad. La inseguridad no es un quebrantamiento que solo afecte a personas de alguna clase social; la inseguridad nos afecta a todos por igual, por el simple hecho (en este caso), de vivir en México.

Hablar de inseguridad, es hablar de distintos factores que están ligados y van de la mano con ella: desintegración y violencia familiar, juegos de azar disfrazados (casinos), drogas y drogadicción, remuneración instantánea con el mínimo esfuerzo, falta de valores, acoso, corrupción en el sistema judicial, falta de interés de los gobiernos para efectuar cambios efectivos, así como el creciente desempleo y la fuerte crisis que nos azota, entre otros muchos.

En todo México, pero especialmente en ciertas entidades el secuestro en todas sus modalidades (económico, extorción, express,  virtual, así como hay secuestros profesionales, improvisados, secuestros de vehículos, aviones, hasta los autosecuestros), se ha convertido en una forma de trabajo, en un medio de vida, en el cual increíblemente familias enteras participan, dedicándose a privar de la libertad a personas y/o extorsionar, obteniendo por ello abundantes (o por lo menos suficientes) recursos económicos vía los rescates, que aun cuando las familias de los secuestrados no tengan el dinero, están dispuestos a conseguirlo y a pagar para recuperar vivo y sano a su ser querido, cosa que infortunadamente no siempre es posible.

El secuestro se ha convertido en una pesadilla en la sociedad mexicana, es un tema delicado a tratar y es un grave delito que tiene serias consecuencias, tanto morales, emocionales, físicas y psicológicas, que atentan contra la integridad, la libertad y hasta contra la vida (que se ha vuelto muy común) de cualquier persona.

El motivo del secuestro, siempre será la recompensa (y en muchos casos la venganza también), que se obtiene del rescate que se paga por respetar la vida de los secuestrados, y que a pesar de obtenerlo, muchas veces, tal vez demasiadas, no se cumple.

Pero si el delito en si es aberrante, lo es también no lograr entender la pérdida de toda conciencia de los secuestradores criminales y delincuentes, que siendo también seres humanos (¿?), teniendo familia, dañan sin piedad y con premeditación, alevosía y ventaja a sus víctimas.

El pasado martes en la ciudad de México, fue presentada la Estrategia Antisecuestros, por el Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, que contempla mejorar la coordinación (“sin echar culpas”), con las autoridades de los estados más afectados por los plagios, que son Durango, Michoacán, Tabasco, Oaxaca, Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Estado de México, Morelos y Zacatecas, que concentran el 78 por ciento de los casos del país, sin dejar de lado el resto del país.

Esta nueva política en materia de seguridad, fue instruida el pasado diciembre (tardíamente) por el presidente Peña Nieto, en –atención- al aumento de esta grave fechoría, y en la cual participarán como consejeros (por el momento), ya que en su –instinto-, ya se vieron como políticos (incipientes), Alejandro Martí, Isabel Miranda de Wallace, María Elena Morera y Josefina Ricaño, quienes han sido víctimas de este crimen.

Este -nuevo plan- fue lanzado (también) en los últimos sexenios. Las anteriores iniciativas, fueron propuestas por Ernesto Zedillo en 1997; Vicente Fox en 2004; Felipe Calderón en 2008, sin haber obtenido resultados positivos, y hoy por cuarta ocasión Peña Nieto propone lo mismo, pero con palabras más rebuscadas.

¿Podremos esta –cuarta- ocasión creer en las promesas de siempre? Hoy estamos viviendo un tiempo en el cual la violencia y el terrorismo siembra de inquietud y dolor las calles de nuestras ciudades y de nuestros pueblos; y los que vivimos y convivimos en ellas cargamos ese pesar que nos tocó vivir; por ello somos el producto de nuestro tiempo, de la decisión de vivir a tiempo nuestro tiempo; y también somos carne viva de las contradicciones de nuestro tiempo. Ese tiempo al que le permitimos convertirse en historia.

Pero curiosamente encima de todas las propuestas rebuscadas, ellos, las autoridades y gobernantes acusan de violentos a los pueblos que se levantan en armas y condenan precisamente, lo que en ellos no se condena. Y tampoco condenan el terrorismo cotidiano sobre cada familia (demasiadas), que no tienen que comer, que no caben en los servicios de salud, de educación, que se protegen de la noche entre precarias paredes de láminas de cartón, o bajo el cielo y las estrellas.

¿Otra estrategia antisecuestros? Cuando ellos, los poderosos, los autoritarios, los dogmáticos e hipócritas políticos, condenan y señalan con un dedo acusador, a las víctimas de su propia violencia. ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 16 de enero de 2014

EL BUENO, EL MALO Y EL FEO






 
EL BUENO, EL MALO Y EL FEO

 

Luz María Sánchez Rovirosa

 

“Se pelea mientras hay por qué, ya que puso la naturaleza la necesidad de justicia en unas almas, y en otras la de desconocerla y ofenderla. Mientras la justicia no esté conseguida, se pelea”. José Marti

El estado de Michoacán tiene colindancia con los estados de Colima y Jalisco en el noroeste; Guanajuato y Querétaro al norte, al este con el Estado de México, en el sureste con Guerrero y al suroeste con el espléndido Océano Pacífico, donde se encuentra localizado el Puerto Lázaro Cárdenas, que es considerado la joya de todo aquel grupo del crimen organizado, que ambiciona lograr su codiciado control.

Lamentablemente, hoy Michoacán es noticia en el mundo, al encontrarse prácticamente en guerra (empiezan a escasear alimentos y productos de consumo), tras ser tomada por los Caballeros Templarios, grupo que derivó de La Familia Michoacana; y que con sus delictivas acciones, ha orillado a sectores de la población a tomar y levantarse en armas, para luchar tanto contra este grupo criminal, como contra la ineficacia de las autoridades, formando un movimiento conocido como grupo de autodefensa.

Viviendo momentos de zozobra, la situación en Michoacán se ha vuelto crítica, debido a que este grupo de autodefensa se ha convertido en protagonista de la historia de este estado. Una situación peligrosa, pues a pesar de la legitimidad y lo coherente de la demanda de seguridad y de poner un alto definitivo al crimen organizado, no es bueno que la ciudadanía sea la que se procure la justicia, por su propia mano.

Ante esta delicada situación, es relevante especificar, cuál es el tenor social en que se está dando este conflicto; porque salta a la vista que el tejido social se está fracturando demasiado rápido, ante la ausencia de estrategias institucionales eficaces, para garantizar seguridad y bienestar para la población.

Y se quiera admitir o no, ha sido en este primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando el crimen organizado está explotando. Ya venía prendida la mecha desde el sexenio pasado con Felipe Calderón; pero es ahora, cuando ya en muchos puntos del país están surgiendo estallidos de gran magnitud entre las mismas mafias, contra (él y los) gobiernos, y lo que es más grave, contra de los ciudadanos.

Esta delicada situación, va muy en contra de todos los beneficios (entre ellos la seguridad) ofrecidas por el gobierno del nuevo PRI, que hasta hoy no han sido cumplidos. ¿Exagero? Quizá, pero no podemos negar que ha sido precisamente en este sexenio, cuando este problema se ha vuelto incontrolable, ya que si bien siempre han existido las mafias, nunca se habían vuelto tan notorias, ni nunca antes se habían enfrentado los ciudadanos contra ellas y ellas nunca se habían enfrentado contra el –soberano-.

Hoy la mafia desafía a todo lo que signifique autoridad, sea del ámbito que sea, federal estatal o municipal, ahora no amedrentan, hoy arrasan con todo lo que se interpone a su paso como un obstáculo para el desarrollo de sus criminales acciones. Hoy las mafias ya salieron del clóset, con todos sus trágicos enceres, para comerciarlos libremente (pero sin pagan contribuciones), exigen -su espacio-, y lo están consiguiendo a costa de lo que sea, incluso de la vida.

Lo prohibido se está haciendo demasiado grande y no lo van a poder controlar, si no le ponen el freno de mano. Algo en México está funcionando muy mal, o en su defecto, algo en México se está protegiendo muy bien.

Pero lo verdaderamente preocupante y triste, es que hoy el pueblo de México ya no sabe para dónde voltear, ya no sabe de quién defenderse, si de los buenos, de los malos o de los feos.

Para concluir, el ciudadano común y corriente, ese que se dedica a lo cotidiano, que vive de su trabajo honesto (cada vez más escaso), que vela por su familia, hoy no tiene el mínimo de garantías y derechos, que le permitan vivir en paz y con dignidad, es decir, con –Justicia Social-. Sin ser pesimista, esta es la triste realidad que se está viviendo en México. ¡Vale la pena reflexionarlo!

 

miércoles, 8 de enero de 2014

LA SEGURIDAD EN EL PAÍS, ¿NO ES PARA TODOS?





 
LA SEGURIDAD EN EL PAÍS, ¿NO ES PARA TODOS?

Luz María Sánchez Rovirosa

“Es inútil buscar la seguridad detrás de barreras geográficas. La seguridad real se encuentra sólo en la legislación y en la justicia”. Harry Truman.

En medio de una depresión económica consecuencia del incremento de los impuestos y del alza en los precios de los productos de la canasta básica y de los que están fuera de la canasta, con el empleo desplomado y la burla del aumento al salario, de quienes no son togados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, diputados y senadores o ejecutivos públicos y privados, surge para la clase privilegiada (económicamente), una especie de apogeo en lo que pudiera ser llamado –la industria de la seguridad—.

Hoy en día está de –moda- desde la vigilancia privada, los vehículos blindados, alarmas, etcétera, hasta los más sofisticados artefactos y accesorios para el mismo fin. Los innumerables servicios tienen diferentes precios para los diferentes -niveles sociales y económicos- que puedan sostener un gasto así.

Esta (hasta cierto punto vergonzosa) situación, es el resultado de la inseguridad, que se ha convertido en una de las tantas y principales preocupaciones de la sociedad mexicana; consecuencia de una historia política de violencia, en la que la mentira, la sospecha y la desconfianza han sido una constante con la que hemos tenido que aprender a luchar.

En la historia de la humanidad, nos encontramos con el intento constante del hombre por dominar a sus semejantes, a menudo en provecho propio. Este deseo de someter a los demás y al mismo tiempo el miedo a ser sometido por los demás, es en muchas ocasiones la raíz de la mentira, del fingimiento, del fraude, de la manipulación, de la demagogia política, y por supuesto de la violencia.

La violencia es indudablemente fruto de la injusticia, y aun cuando cada día más personas se manifiestan en contra de esta grave situación, la formación de movimientos de agresión, delitos y crimen que provocan una acción represiva cada vez más apremiante en la sociedad sin importar las consecuencias; se convierte en un círculo vicioso que va de la violencia la injusticia, la agresión, etc., a la reacción de venganza, el rencor, el odio, la justicia por propia mano, y así sucesiva y eternamente, sin que se vea solución alguna.

La violencia, es una palabra que ya debería estar fuera del contexto verbal de nuestras vidas y es la acción que no debería convivir en la trama de una sociedad civilizada; pero tristemente, por el contrario de lo que digan las autoridades federales, estatales y municipales, cada día se incrementa y sigue permeando en la sociedad como si fuera el único medio por el cual unos pocos se hacen notar, mientras que la mayoría, indefensa, temerosa y dañada la sigue padeciendo y la sigue aguantando.

Uno de los resultados de la lucha del gobierno mexicano contra el narcotráfico, -supuestamente- planeada para ofrecer mayor seguridad a los ciudadanos, desafortunadamente se ha convertido en una fuente permanente de violencia e inestabilidad en varios puntos del país. En algunos lugares, la violencia ha alcanzado niveles que también resultan letales para la economía de estados y municipios como Michoacán, Chiapas, Oaxaca, Guerrero y el puerto Acapulco, en los cuales la violencia es parte de la vida cotidiana.

En este país (como en muchos otros), hay marcas, cicatrices, huellas de desesperanza que aparecen significativamente sobre los escenarios de su historia ordinaria, y que hoy lo doblega una vez más al ver los retazos mal parchados de un gobierno represivo, tan oscuro como lacerante, que se nombra a media voz, ya no tanto por la censura del poder político, sino por la imposibilidad del lenguaje para encontrar palabras adecuadas para expresar el dolor y la incertidumbre, ante semejantes -ideas políticas-.

La violencia (y que le quede claro al gobierno), no sólo son las muertes por el crimen organizado o sin organizar, por los asaltos, los secuestros, los desaparecidos o la guerrilla. Violencia son también las muertes por falta de atención médica, por no tener acceso a los servicios de dignidad, a la educación; violencia son las adicciones, la pobreza, la marginación, el tráfico de personas, de órganos, la migración, la explotación sexual y laboral infantil, el hambre. Violencia es la falta de progreso y del bien común, y la culpa la tenemos nosotros por permitir que nos gobiernen (por conveniencia personal y no del bien común), esta clase de personas. ¡Vale la pena reflexionarlo!

viernes, 20 de diciembre de 2013

REFORMA ENERGÉTICA, UN SEPULCRO BLANQUEADO





 
 
REFORMA ENERGÉTICA, UN SEPULCRO BLANQUEADO

Luz María Sánchez Rovirosa

“Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable”. Eduardo Galeano.

Durante los últimos días el pueblo de México, ha sido testigo de un fulminante espectro de debate que, sin lugar a dudas, marcará el rumbo de la historia de la nación. Por supuesto esto es en torno al tema de la Reforma Energética, aprobada por ambas Cámaras, los Congresos Estatales (casi todos) y promulgada por el Ejecutivo, como regalo de Navidad.

Durante el poco tiempo que duró este encuentro, se expresaron diferentes puntos de vista, opiniones encontradas que son tan comunes en un proceso como éste; y aun cuando se han contrapunteado partidos, corrientes, -personalidades- tanto de la política, como dirigentes, empresarios, organizaciones sociales, intelectuales, especialistas y analistas; así como a los medios de opinión en todas sus modalidades, esta apasionada confrontación de ideas, despertó la atención y la indignación de gran parte de la sociedad mexicana, y el interés del mundo.

La Reforma Energética, tal vez ha causado tanta polémica, porque en menos de una semana se dio una impactante modificación de la Constitución en materia de recursos naturales y energía, que supone sea legal poder realizar determinadas acciones; por ejemplo la asociación de Pemex con diversas empresas extranjeras para la extracción y descubrimientos de nuevos yacimientos petrolíferos; ya que (dicen) que México no cuenta con recursos financieros suficientes (pero rescató los quebrados Astilleros españoles), ni con la alta tecnología para llevarlos a cabo, pero eso sí, sin privatizar.

Esa parte de la reforma no se discute; pero lo que queda en duda, son las ventajas que esta reforma y estas acciones traerán para el bien común, ya que Pemex se supone es patrimonio de los mexicanos, y a partir de hoy, de una u otra forma, lo vamos a compartir ¿pero de qué forma se hará?

Digo esto, porque cuando los funcionarios federales -señalan muy claramente- que no se va a privatizar Pemex, debemos comprender  -claramente que sí se va a privatizar Pemex-. Pero la cuestión es que quizá tienen razón, al decir que no se va a llevar a cabo ninguna privatización a pesar de la reciente reforma constitucional, porque de hecho (aunque ilegalmente), esto ya sucedió hace varios sexenios.

Al final de las duras jornadas de acuerdos y desacuerdos, las profundas modificaciones se aprobaron y así, bien podríamos llamar a la paraestatal para no desacostumbrarnos a las siglas que identificaron al crudo como mexicano durante tantos años, “Petróleos Mexicanos y Extranjeros” (PEMEX), y como si nada. Vénganos a nuestro reino, la nueva Ley de Energía Compartida.

Cabe reflexionar una vez más, que este es el ajuste más serio que en esta materia se ha tenido desde 1938, ya que las innovadas leyes permiten precisamente fortalecer la exploración de hidrocarburos y de gas natural en zonas de muy difícil acceso, como las aguas profundas del Golfo de México, amén que –se supone-, reactivará el impulso de la economía mexicana.

Por estas razones que todo mundo sabemos hasta el cansancio, en la vida hay que tomar decisiones a partir de lo posible y no tanto de lo deseable. Este es el punto de vista (como tantos otros), que López Obrador perdió anteponiendo a Morena a la salvación de la Reforma Energética, hasta que el infarto llegó muy a tiempo; amén del mutis tan elocuente de Cuauhtémoc Cárdenas.

Pero la visión catastrófica de los agrestes oponentes a la reforma constitucional  -hecha y derecha-, contrasta con las cuentas navideñas alegres y felices, que se presumen desde Los Pinos sobre la economía del país. Y si en la realidad, la realidad no concuerda con la versión oficial, estaremos entonces, ante la realidad.

Y cuando la realidad oficial se cuenta por medio de la macroeconomía, la realidad microeconómica del pueblo se distorsiona. Y así luchando contra un gobierno empresarial, contra empresarios que se meten en la política, pero sobre todo luchando con o contra una izquierda que de tan rebelde se pliega a los caprichos del poder, lo único que hemos logrado de la Reforma Energética, es un sepulcro blanqueado, muy hermoso por fuera, pero lleno de inmundicia y despojos por dentro. Compartida, pero la corrupción se queda en casa. ¡Vale la pena reflexionarlo!

Mis sinceros deseos, para que durante estas fiestas navideñas, sus deseos se hagan realidad. Salud, amor y paz. Que Dios los guarde. ¡FELIZ NAVIDAD!

martes, 10 de diciembre de 2013

EL ILUSIONISMO POLÍTICO




 
EL ILUSIONISMO POLÍTICO

Luz María Sánchez Rovirosa

“Lo que los ojos ven y los oídos oyen, la mente piensa”. Houdini

 

¿Cómo ciudadanía participativa, qué podremos hacer para lograr sacar a México del atraso, la pobreza, la marginación social, política y económica, de la corrupción, de la violencia e inseguridad en que se encuentra sumido actualmente?

El párrafo anterior engloba todo lo que nuestras ilusiones como ciudadanos sensibles de este país, queremos y anhelamos que ya no sucedan, sin embargo, no lo hemos podido lograr.

Hablar de un mexicano participativo, estoy convencida que sería lo óptimo, lo ideal y lo correcto; si el gobierno (como dice), lo permitiera; y si la ciudadanía sintiéndose tomada en cuenta no se politizara. Pero como desafortunadamente esto es cada día más difícil (por no decir imposible), hoy casi al declinar el 2013, hablaremos de la ilusión (ilusionismo).

La ilusión es la esperanza puesta en alguna cosa positiva, como un sueño, un sentimiento de alegría en un proyecto que de verdad deseamos que se realice, que se cumpla. Y la ilusión óptica (ilusionismo), es una imagen mental engañosa provocada por la imaginación o por la interpretación errónea de lo que perciben los sentidos. Muy diferentes, pero ambas son ilusiones.

Las comparaciones con el pasado (para algunas personas), con el convencimiento de que cualquier época anterior fue mejor; quizá no sea lo más sano, sin embargo, igual, pero de atrás para adelante ya lo reza el refrán que dice: “nunca segundas partes fueron mejores”.

Así que de vez en cuando, hablando de ilusión y de ilusionismo político, específicamente en este caso que nos atrae, es decir, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), no hay más remedio que cotejar y reconocer que en estos tiempos tan avanzados en tecnología y en contraposición a otros que ya son historia, se cometen las mismas barbaridades, injusticias, esclavitudes y se protagonizan salvajadas, robos, engaños, delitos y tonterías igual que antes, pero disfrazadas de “sofisticación”. 

Claro ejemplo (de una ilusión disfrazada), son las “reformas estructurales” aprobadas durante este primer año de gobierno del retorno del PRI; y que son tan sólo un anticipo de lo que se nos viene encima para los próximos años, en este extraño experimento de los “nuevos modos” del mismo Tricolor.

Por ejemplo, una ilusión convertida en ilusionismo, se da en la recién aprobada Reforma Hacendaria, en la cual dejaron ilusionados a los mexicanos con que los alimentos y medicinas quedaran en tasa cero% de IVA. Pero, oh cielos, cualquier alimento que contenga dulce (azúcar o sustituto), que son miles, y que fueron considerados “chatarra”, los “nominaron” para el IEPS y del cero% volaron hasta el 8%, sin que los mexicanos respingaran nadita de nada.   

Es desilusión voltear a ver los contenidos (simbólicos) de aquellos primeros meses de los años de la transición. Por aquel entonces, y precisamente por el bajo nivel de vida que teníamos, había ilusión por el cambio, había esperanzas, había promesas reales que nos hacían pensar en caminar hacia la democracia. La gente ilusionada, creía más en lo que los políticos decían y hacían.

Pero después de setenta y tantos años de –lujuria política-, y dos envilecidas épocas de transición (¿?), en la actualidad, con el PRI nuevamente encaramado en la “silla pinal”; el cambio, la democracia y toda ilusión, es un lujo que no se puede uno dar, porque no ha lugar a la participación natural y cívica de la gente, ya que el ilusionismo político que tan bien maneja este gobierno, ha devenido en pura economía para México, pero no para los mexicanos. La prueba Banxico.

El progreso no se lleva bien con el mal gobierno, porque siempre será positivo si se usa bien. Y si no, los ejemplos aberrantes que con cifras nos indican que en este año del nuevo priísmo, hay un millón más de pobres; aun cuando la titular de La Cruzada Contra el Hambre, diga que “de 7 millones de “pobres”, 3 millones de ellos hoy, viven mejor”.

Este es el tiempo que nos tocó vivir. Falta de buen gobierno, falta de ética, de moral, de valores, de dignidad, de honestidad, de humildad, de humanidad. Falta de preparación, de estudios, de cultura, pero curiosamente no de imaginación.

¿Será posible que no exista alguna manera para que volvamos a ilusionarnos y para que la democracia sirva para gobernarnos y no para que nos dirija el ilusionismo político? ¡Vale la pena reflexionarlo!