jueves, 5 de junio de 2014

ABC, NUNCA MÁS







ABC, NUNCA MÁS

 

Luz María Sánchez Rovirosa

“Frente a la dificultad y a la tragedia, siempre puedo elegir interpretar lo que me sucede como una desgracia, como un desafío, como una catástrofe y transformarme en víctima; o puedo mirarlo (después de subir la espiral de la aceptación), como una oportunidad de crecer y transformarme en protagonista de un verdadero cambio para ayudar a los demás”

 

Hoy 5 de junio se cumplen 5 años de la más grave tragedia infantil de México. Sucedió en Hermosillo, cuando un incendio provocado (¿?) en una bodega propiedad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público del Gobierno de Sonora, se propagó hasta las instalaciones de la Guardería ABC, estancia infantil subrogada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a particulares; siniestro en el cual, perdieron la vida 49 niños (entre seis meses y cuatro años) y más de sesenta pequeños quedaron con heridas y quemaduras muy delicadas.

Las primeras indagaciones (que por parte del gobierno hasta allí han llegado), arrojaron de inmediato que la guardería carecía de salidas de emergencia, no contaba con extinguidores y prácticamente no cumplía con las normas básicas y obligatorias de seguridad para este (y cualquier) tipo de instalaciones que brindan servicios a la comunidad.

Año tras año desde aquel día de horror, personas y grupos se solidarizan con los padres de los pequeños y se manifiestan por medio de marchas, pancartas, velas encendidas, globos volando al cielo, ayunos, cantos, y por supuesto muchas lágrimas de dolor, de dolor mucho tiempo en silencio.

Esta forma de marchas, de protestas, de manifestaciones, nos descubren, una rebeldía guardada, un grito adormecido, una plegaria reprimida. Pero esto no es nuevo, porque lo hemos visto a través de la historia, lo vemos en un presente continuo y lo veremos en un futuro sin aliento.

Un pueblo mudo por el temor a la censura y a la represión por decir lo que siente y lo que piensa, un pueblo que no se puede armar de valor y tomar el lugar que le corresponde; ese lugar donde predomina el silencio, ese lugar hacia donde los poderosos, los que mandan, los que deciden; nos señalan, nos humillan y nos desdeñan; y no hay algo más triste, que ver el poder, la ambición, la impunidad, la soberbia y el desinterés, por encima de la moral y la agonía.

Mientras el pueblo (no escogido) sufre y sufre mucho, cada día va perdiendo más la confianza en los gobernantes, en quienes legislan, en las leyes y en quienes las imparten; porque la confianza es un privilegio que se gana, que se fortalece con actos de honestidad, congruencia y generosidad y cuando se pierde porque la dignidad ha sido consuetudinariamente mancillada, es muy difícil recuperarla.

La indignación justificada y la desconfianza de las personas que han sufrido tragedias con sus seres queridos (por causa de la indiferencia, la incapacidad, la impunidad y de la injusticia gubernamental), y los grupos sociales que apoyan estas causas, avanzan sin tropezar hacia el reclamo de lo que les pertenece: la justicia. Ese reclamo que necesariamente tiene que hablar de cambiar las actuales estructuras que son inequitativas, injustas e inmorales; ese reclamo hacia la exigencia a los políticos y gobernantes, para que tengan el valor de llamarle bien al bien, mal al mal, y en consecuencia actuar.

La tragedia de Hermosillo ha provocado duelo y rabia en todos los rincones del país. La herida emocional cada día se vuelve más profunda y no hay nada que apacigüe el sufrimiento (aunque sea aceptado), ni la furia reprimida de los padres, familiares y amigos de los pequeños, que año con año recorren las calles cargando las fotografías, los recuerdos, la impotencia, la impunidad, la injusticia, y las preguntas sin respuestas.

Cansados, con la paciencia impuesta por las circunstancias, estos padres han visto desfilar a todos los involucrados en el asesinato de sus hijos, aun cuando han sido señalados de responsabilidad por la justicia; ella misma, les ha permitido caminar impunes hacia nuevos horizontes de privilegios, sin que nada, ni nadie los detenga.

La marcha del 5º aniversario de la tragedia de la guardería ABC, siempre, lastimada, dolida, impotente y llena de rabia, pero con prudencia; pero no esa prudencia te aconseja poner la otra mejilla cuando en una se ha recibido el ultraje. Que confortable resulta esto para los que mandan, para los que apabullan, para los que abusan, para los que explotan. Qué fácil es encadenar las manos y los pies de la humanidad, con la -anuencia de la prudencia-.

Más en este caso, existe la prudencia pero no las ataduras (ni existirán), y vale la pena reflexionar, que tantas lágrimas derramadas, nunca serán suficientes para devolverles a sus hijos; pero si harán que el horror que sufrieron (hasta la muerte), no les pase a los de los demás.

Una de las lecciones que nos deja la tragedia de la Guardería ABC, es que el cuidado de los inmuebles de estancias, guarderías, asilos, casas de reposo, escuelas, etc., en buen estado, no sea solo para los privilegiados, y de ello, el gobierno debe estar atento, que su funcionamiento sea el que ellos mismos exigen en su cargada burocracia de decretos, reglamentos y leyes, y leyes secundarias, y se sancione a quien se lo merece, si no lo cumplen a cabalidad.

Ojalá, que este año se corone la justicia (porque hay que recordar que justo a los 5 años prescribe el delito y quizá sea lo que el gobierno ha estado esperando), dando su merecido a todas las personas que irresponsablemente no tuvieron ni tiempo, ni interés de cuidar, dar cuidados y dar respuestas al –silencio de los inocentes-; a estos cientos de pequeños que no se merecían ser víctimas de una aberrante, impune e injusta tragedia como la de la Guardería ABC. -NUNCA MÁS- ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 28 de mayo de 2014

"PAMBA A SAMY"








“PAMBA A SAMY”

Luz María Sánchez Rovirosa

“Lo más atroz de las cosas malas de la gente, es el silencio de la gente buena”

 

Recuerdo hace muchos años, (como si la estuviera escuchando de nuevo), la historia de Samy víctima de acoso escolar (bullying), con mucha, demasiada violencia que terminó (como casi todas), fatalmente. El relato inmerso en aquellos tiempos, no dista ser diferente de lo que hoy seguimos siendo testigos sobre este tema.

Samy, un muchacho de 14 años, que lo marcó el destino (hijo de refugiados polacos, después de la Segunda Guerra Mundial), repudiado simplemente (a decir del agresor), por ser diferente, es decir, por profesar otra religión y otras costumbres, aun cuando la escuela en cuestión, era laica.

Su agresor, quizá lo escogió por azar y cualquier motivo era bueno. Lo estigmatizó para hacerlo sufrir insanamente, durante su triste estadía en la escuela.

Con una facilidad impresionante, puso a todo el salón de clase en su contra (al estilo hitleriano), y muchos (sin valor para liderar semejante situación), encontraron en esa –oportunidad- un goce interno lastimándolo.

Cuando el adolescente que presidía las agresiones les gritaba “pamba a Samy”, todos se lanzaban, no solo a golpearlo, jalonearlo y escupirlo, sino a romperle sus cuadernos, lápices y libros; a lo cual el maestro titular del grupo (secundaria), simplemente se limitaba a decirles: “que gachos” (sic).

Esto lo sufría Samy dentro de la escuela, pero de regreso a casa, en el tranvía Valle, en México D.F., justo en la antigua glorieta del Riviera (famosa por su difícil tránsito); la -fiesta seguía- y entonces a la voz de “pamba a Samy”, los que viajaban en ese medio de transporte (incluso los que no eran sus compañeros de salón), se le aventaban y le tiraban sus pertenencias a la calle por los vidrios del tren en movimiento.

Y uno se pregunta: ¿Qué ser humano puede aguantar una historia escolar diaria así? Pues bien, Samy no la aguantó.     

La violencia entre estudiantes, es un grave problema que tiene consecuencias muy costosas para la sociedad. El llamado “Bullying”, es una situación muy común en los planteles públicos o privados (mientras más grandes las escuelas, más se da), sobre todo en los niveles de educación básica y secundaria; pero las investigaciones de expertos señalan, que este grado de violencia puede continuar durante toda la vida.

México ocupa a nivel mundial, el primer lugar en casos de bullyin; se estima que en nuestro país, de cada 10 estudiantes, 7 pueden ser (al mismo tiempo) víctimas, agresores y testigos; por esta razón cuando el bullying se da desde el preescolar, es muy frecuente que continúe durante los siguientes niveles y que muchos niños y jóvenes que padecen esta situación, lleguen a cometer suicidio, se conviertan en criminales, violadores, incluso lleguen a ser asesinados por sus compañeros (como en el reciente caso de Tamaulipas).

En días pasados (“después del niño ahogado, el pozo tapado”), el gobierno estatal de Guerrero, envió tres iniciativas al Congreso (para su análisis), para sancionar el bullying. Con estas iniciativas (que ojalá los diputados las analicen rápido y concienzudamente), se busca dar protección a los derechos de los niños, y por primera vez dentro de este marco, se da inclusión a los adolescentes.

Dice el procurador (Martínez Garnelo) que se trata de impulsar tres leyes “especiales”, cuyo objetivo es adecuar los instrumentos legales, para sancionar el acoso escolar, así como brindar protección a los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes (dentro y fuera) de las escuelas.

Los niños, niñas y adolescentes, saben perfectamente lo que significa bullying, aunque (lógicamente) no saben cómo lidiar con esta situación por si mismos; tanto en el papel de víctima, de agresor o de espectador.

Pero ¿qué tanto sabemos los adultos (padres, hermanos, docentes, gobierno y sociedad), sobre este delito para ponerle un freno?

Por supuesto que como toda situación indeseable, el bullying se puede prevenir desde los hogares, y por supuesto dentro de las escuelas, capacitando a los maestros, para que se hagan responsables y sepan manejar adecuadamente esta situación, en todos los casos. ¿Pero uno se pregunta, si el examen para evaluar a los maestros (que tanto le ha costado a la educación), incluye temas de tal envergadura?

La intervención del gobierno, familiares, docentes y sociedad, es la única vía posible de prevenir el bullying. Tenemos que ser conscientes, que el acoso escolar (no atendido) puede llevar a extremos muy peligrosos, bastante ayudado por la televisión, que se ha convertido en un arma fatal, para hacer del bullying un estereotipo a seguir. ¿Por qué no utilizarla justo para lo contrario?

Estos problemas no deberían existir, nacemos iguales en derecho y dignidad. ¿Por qué es tan difícil llevar a cabo lo que nuestras leyes nos otorgan, fuera de sus textos? El bullying es un delito que hay que combatir día a día, y la solución empezará cuando los responsables nos sintamos comprometidos a evitarlo. ¡Vale la pena reflexionarlo!  

miércoles, 21 de mayo de 2014

¿EL ABORTO COMO ANTICONCEPTIVO?





¿EL ABORTO COMO ANTICONCEPTIVO?

 

Luz María Sánchez Rovirosa

 

“Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto con más frecuencia y aplicación se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí”. Kant.

 

El aborto es la interrupción del proceso fisiológico del embarazo, causando la muerte del producto de la concepción (embrión o feto), dentro o fuera del claustro materno.

La expresión aborto deriva de la voz latina “Abortus”: Ab-mal; Ortus-nacimiento, es decir, parto anticipado, privación del nacimiento antes de del tiempo natural.

Se entiende el aborto como delito, aquel cometido de manera intencional (premeditación, alevosía y ventaja), y que provoca la interrupción del embarazo, causando la muerte del embrión o feto dentro del vientre, o logrando su expulsión.

Nuestro Código Penal, considera el aborto terapéutico como único caso no punible y contempla así mismo dos condiciones para el aborto: Ética, cuando la mujer resulta embarazada como consecuencia de una violación y Eugenésica, cuando existe grave riesgo para la vida de la madre y el feto, o existe la posibilidad de afectaciones graves tanto genéticas como congénitas en el no nacido.

Ahora bien, toda la polémica respecto a este tema, nace de premisas establecidas, los argumentos a favor o en contra de la sociedad, se fundan (única y exclusivamente), en apreciaciones personales o de grupos.

¿Cuándo comienza la vida? Una discusión que nos sumerge en un mundo (pudiéramos decir) fantástico, en el que se exponen las más variadas opiniones, en las cuales vale la pena relevar la religiosa y la científica.

La opinión religiosa se sostiene en la defensa de la vida y la familia, pero no da muchas opciones, ya que no considera los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y hombres, puesto que no está de acuerdo en las opciones anticonceptivas modernas (y artificiales),  permitiendo sólo las naturales (casi siempre inseguras y muy fáciles de violar), para la planificación familiar, la explotación demográfica y como consecuencia la eliminación de la pobreza.

La científica, basa sus teorías en el momento que comienza la vida. Pero reitero: ¿Cuándo comienza la vida?  La disyuntiva es: ¿La vida comienza en el mismo instante de la fecundación, a las 12 semanas de gestación, cuando es embrión o se convierte en feto?

Difícilmente la misma ciencia puede asegurar esta incógnita, pues ningún ser humano ha podido introducirse al vientre materno nuevamente, para tener la certeza que los microorganismos o células que traen la carga genética que hacen que los seres humanos seamos únicos e irrepetibles, no tienen sensaciones una vez fecundados.

Así que me parece completamente absurdo, discutir sobre un punto que no tiene una solución, pues finalmente y desafortunadamente, es cuestión de opiniones.

Por lo tanto, la despenalización del aborto tiene tantos argumentos como los da la imaginación, y que se vuelven criterio, y por tanto los que coinciden con esta postura los van adquiriendo de manera gratuita, ya que ni siquiera les tomo tiempo pensarlo por sí mismos.

Y he aquí una de las principales causas que se miran desde la óptica del pro-aborto, y es el trillado “para que traer niños al mundo, si van a sufrir las consecuencias de nacer no deseados”; entre una sociedad ya de por sí enferma de problemas sociales, con miseria, desigualdad, la ignorancia, el desempleo, violencia e injusticia, y que en un patético grito de dolor, las mujeres claman una legislación en pro del aborto, que supuestamente les permita mejor calidad de vida, y la seguridad que no morirán a consecuencia de las condiciones clandestinas en que se les practican los abortos; aun cuando hay tantas madres que todavía mueren de parto.

¿Entonces el no traer niños no deseados a este valle de lágrimas, en el cual si nacen, se volverá delincuentes drogadictos, violadores, va a mejorar el mundo, hace tan necesario (según postura) legalizar el aborto como un derecho fundamental que toda mujer debe tener, pues es una decisión íntima que hacen sobre su cuerpo?

Hasta aquí podemos decir, que todo criterio expuesto es válido (y lo seguirá siendo), pero hay una cuestión dentro de esta cuestión; sin duda alguna la más importante, que parece que no ha sido tomada en cuenta, ni por la religión, la ciencia, los pro y contra el aborto.

Y es exactamente donde este serio problema, adquiere su máxima dimensión: cuando el aborto es utilizado como recurso anticonceptivo, es decir, sin ninguna justificación de ninguna clase, sino simplemente, como un medio de evitar una obligación, consecuencia de haber actuado con irresponsabilidad previa, cuando existen múltiples y eficaces medios anticonceptivos para evitarlo.

La ley, la religión, la ONU (y demás organizaciones), y la sociedad, deben tomar en cuenta en sus posturas y proyectos, antes que otra cosa, las consecuencias de esta falta de moral social de los individuos, al abrirles las puertas al desenfreno y la posibilidad de actuar con tanta irresponsabilidad. No les vaya a salir el tiro por la culata, siempre es mejor la prevención, que solucionar problemas que tantas veces, se les salen de las manos. ¡Vale la pena reflexionarlo! 

lunes, 21 de abril de 2014

LA CENSURA








 
LA CENSURA

Luz María Sánchez Rovirosa

 “Le temo más a un periódico que a cien fusiles”. Napoleón.

La mayor parte del tiempo, durante el siglo XX nuestro país fue gobernado por el sistema del presidencialismo priísta. El poder del presidente era incuestionable y tanto el poder Legislativo como el Judicial estaban completamente subordinados a él.

Durante ese tiempo México vivió y aceptó gustoso el paternalismo que ponía de manifiesto la falta de participación ciudadana. No existía ninguna ley (transparencia) que regulara el desorden que existía en el manejo de las finanzas públicas, que desencadenaron crisis económicas recurrentes, que provocaron la fuerte inflación que hizo pedazos el poder adquisitivo de los mexicanos; aumentando la terrible desigualdad social, incrementándose también de manera aterradora la corrupción, ante la total complacencia de los ciudadanos mexicanos.

De repente, en la vida de México se abrió una perspectiva. Se inició un proceso democrático; y por primera vez en siete décadas, llega al poder un presidente de otro partido. Vicente Fox Quesada, de Acción Nacional (PAN), quien ganó las elecciones gracias a la responsable participación ciudadana (por única vez) en las urnas, y su triunfo (que se suponía el triunfo de todos), fue reconocido inmediatamente y sin problema alguno por el Instituto Federal Electoral (IFE, hoy INE), que se comportó como un organismo digno, que sin duda garantizó el respeto al sufragio, es decir, a la decisión de los mexicanos, quienes poco tiempo después (demasiado rápido), sufrimos la más triste y aberrante decepción, con las nefastas consecuencias que hemos padecido y al parecer, seguiremos padeciendo.

Aun así, que diferencia tan grande fue la “fiesta nacional” de ayer, a la de hoy. Estoy hablando por supuesto, del triunfo (muy cuestionado) del Partido Revolucionario Institucional (PRI) nuevamente y su candidato Enrique Peña Nieto, que ha generado una extraña, intrínseca e irracional euforia (priísta), provocada por la forma de obtenerlo. Ahora ya sentado en los Pinos, Peña Nieto sin duda, arrastró junto con él, una seria cantidad de efectos negativos para el PRI y para la sociedad en su conjunto.

Nos preocupa a los mexicanos constatar que el tricolor regresa además de, con sus excesos acostumbrados, con lo que tal vez deberíamos de llamar el “neoliberalismo ideológico”, que amén de todos los pormenores ocurridos durante este año transcurrido del retorno al “poder”, empieza desgraciadamente a tomar forma la censura, que al parecer ya está imponiendo la línea de los “ideales” que habrán de guiar (de hoy para adelante), la política de información nacional para el resto del sexenio.

Este es un tema muy delicado que, además de que aterra; llama fuertemente la atención, porque aun cuando ni siquiera se ha prohibido o (todavía no), se ha modificado vía constitucional la Libertad de Expresión. Sin embargo, ya se hayan manifestado por esta situación, importantes y respetables voces de los medios de comunicación, quienes han sido agraviado(a)s por exhibir las características, los errores y las anomalías del PRI.

De verdad me apena, porque se siente, se palpa, vivir este futuro a corto, mediano y largo plazo en México, que será para los mexicanos de buen corazón, un constante remar contra la corriente; de igual forma como hoy nadan contra la corriente, los que no están de acuerdo con las decisiones y la forma de gobernar del “nuevo” PRI.

Desafortunadamente, el problema más grave de esta situación, no son los partidos, ni los candidatos, ni los secretarios, ni los legisladores, ni los presidentes; sino los inertes ciudadanos que una vez más en una interminable cadena de esclavitud permitimos complacientes que se adueñen  abrumadoramente de nuestras vidas y de nuestras conciencias.

En los próximos 5 años que ya se vislumbran, que ya se adivinan, que ya se sienten (a pesar de las marchas y plantones; de la consulta popular rechazada; y demás acciones que se intenten, por una minoría), es obvio que nuestra libertad de expresión se verá muy deteriorada, regresando a los tiempos del México negro de la censura presidencial. ¡Vale la pena reflexionarlo!

P.D. Estimados lectores: Por este conducto, les manifiesto que estaré ausente del día 22 del presente, hasta el día 22 de mayo, continuando con mis publicaciones, si Ustedes me lo permiten. Siempre Agradecida.

miércoles, 9 de abril de 2014

"TENER O SER"







“TENER O SER”

Luz María Sánchez Rovirosa

“De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero” Benjamín Franklin.

 

El pensamiento encausado hacia un fin constructivo, ensancha los caminos de la actividad que desarrollamos, esta práctica nos hace intuitivos a nuestras necesidades humanas a través de sus valores, entre ellos nuestra libertad de decidir y actuar.

Mediante una tranquila maduración de ideas, he sentido la necesidad de encontrar una explicación de nuestra conducta social y manifestar mi gran preocupación por México y por qué los mexicanos estamos en esta situación.

¿En que invertimos nuestro tiempo, dinero y esfuerzo cuando los tenemos? La primera idea del valor nace en el ámbito de la economía. Valer significa sobre todo para los utilitaristas, lo que tiene un precio. Después el término se transfiere a todo lo que suscita nuestro interés incluyendo el plano afectivo, estético, moral, social o religioso; así pues, tiene valor, no sólo lo que simplemente existe, sino lo que merece ser y lo que debería ser.

Hoy en día existe una verdadera confusión de valores (es la principal causa de la situación que vivimos), y en gran parte es así, porque los padres de medio tiempo se multiplican, es decir, aquellos que por necesidad, por superación personal, por gusto, por ambición etc. (con miles de respetables excepciones), dedican la mayor parte de su tiempo, a la búsqueda de valores materiales y ceden la educación de sus hijos a terceras personas, pero sobre todo al vicio de la televisión.

Recuerdo todavía, que en tiempos de mi infancia (hace muchos inviernos), que los héroes de las películas, vencían a sus enemigos o a “los malos”, sin que se derramara sangre, incluso sin que ni siquiera se les cayera el sombrero. A diferencia de hoy, en que un niño de cinco o seis años, puede ver (a través de películas, telenovelas, caricaturas y noticieros), más crímenes, más violencia y más sangre, que cualquier veterano de guerra.

¿Cómo nos va a extrañar entonces que miles y miles de niños, jóvenes y adultos, sean abusadores, violadores, asesinos, secuestradores; o víctimas de esos abusos, de la violencia consuetudinaria, de las drogas, prostitución y trata; de la injusticia y de la muerte? ¿Cómo nos puede causar asombro qué exista esa apatía generalizada en nuestra sociedad, en torno al sufrimiento ajeno?

Es muy fácil vender violencia, morbo y degradación; solo se necesita mucha ambición y aprovechar la “natural” inclinación, que en mayor o menor medida tenemos todos los seres humanos a la concupiscencia, y esto lo saben y muy bien, quienes se dedican a conseguirlo.

Desafortunadamente demasiadas veces hasta nuestras propias autoridades intervienen en estas acciones con tanta facilidad, al fomentar la corrupción humana por ambición de dinero y poder (como en el reciente caso del dirigente del PRI, en el Distrito Federal, o el “príncipe de la basura”, Cuauhtémoc Gutiérrez).

En cambio resulta demasiado difícil orientar a los mexicanos hacia el humanismo, al estudio, la buena música, la cultura, el cuidado de la naturaleza, al civismo, al respeto a los demás, porque sin duda alguna, esto requiere de tiempo, dinero y dedicación; cosa que no sucede en nuestra institución dedicada a la educación, porque no conviene a los intereses de las autoridades, de mantener al pueblo sometido por la ignorancia.

Nuestra larga tarea por alcanzar el progreso, la felicidad y la libertad, está determinada por la inercia tan fuerte del ser humano del tener sobre el ser (reflexiones de Erich Fromm en su libro del mismo nombre 1976). Abundante en ejemplos, esta obra literaria merecería ser visualizada como un aporte importante al mejoramiento de nuestra calidad de vida, amenazada cada vez más por las consecuencias que se derivan de esa disyuntiva.

Analizar las patologías que produce  la obsesión por tener, es cuestión de especialistas, pero desafortunadamente es algo “demasiado” común, y más aún en la política, donde el tener determina el modo de sus existencias, sus personalidades, y sus posibilidades de realización, basadas en una competencia intrínseca, ilimitada y compulsa de tener siempre más dinero y más poder.

La incorrecta orientación de los que sólo piensan en la posesión de objetos que se compran con el dinero, ilusamente creen que también pueden “comprar” esposo (a), hijos, amigos, títulos, y posiciones sociales, con el único fin en la vida que el tener, antes que el ser. 

La clave es tan sencilla, como considerar que el dinero debe servir al hombre y no el hombre debe servir al dinero. Debe cambiarse la idea de explotación al hombre, a la naturaleza, por una relación de respeto y cooperación; sustituir al antagonismo por la solidaridad, y lo más importante, quitarnos de encima los apegos materiales que perturban nuestra paz, es decir: “Hay que poner la basura en su lugar” ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 20 de marzo de 2014

LOS SACRIFICIOS HUMANOS





 
LOS SACRIFICIOS HUMANOS

Luz María Sánchez Rovirosa

"No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación" Confucio

 

Quiero iniciar este artículo, aun cuando no es el tema del mismo, externando que lamento muchísimo la salida del Comisionado de Seguridad Dr. Manuel Mondragón y Kalb; simplemente lo mejor de lo mejor en el gabinete de Enrique Peña Nieto. Personaje impecable tanto en su persona, como en su trayectoria como funcionario público. Qué sucedió, sólo ellos lo saben; pero para su servidora reitero, es muy lamentable.

De lleno en el tema que aplica el día de hoy, los sacrificios humanos, eran un ritual común de la Cultura Azteca. Ellos creían que el sol que era una de las partes más importantes de sus creencias religiosas, se había formado por medio de un acto de sacrificio a los dioses.

Cuando los Aztecas, necesitaban que los dioses les proporcionaran los recursos necesarios para su supervivencia, creían que por los bienes recibidos, ellos tenían que alimentarlos también a cambio, o en su caso cuanto los azotaban males, pensaban que no había mejor forma de calmar la ira de los dioses que con el sacrificio humano; por lo tanto, esta acción se convirtió en una necesidad de los Aztecas, para tener felices a sus dioses.

Quizá de forma aparatosa llegamos a la actualidad, en donde la “donación” de órganos (extracción) debería ser única y exclusivamente para trasplantes que salven vidas. La “donación”, es un acto de nobleza que merece ser estimulado en el mundo. Donar órganos en vida o después de la muerte, para que otra persona lo reciba y viva, es una verdadera obra de caridad que todos deberíamos de practicar.

La donación de un órgano tanto en vida, como después de la muerte, es un acto voluntario que regula la ley de salud (de cada país), que no tiene más recompensa que la satisfacción de haber dado la oportunidad a otra persona de vivir. Este tema es (o debería ser) cuidadosamente llevado a cabo en cada país, según sus normas y leyes.

Pero infortunadamente, sucede que la ambición en el ser humano, sea del rango que sea es inagotable, y así nos encontramos con el terrible tráfico de órganos, es decir, la compra-venta de alguna parte del cuerpo, (vivo o muerto), entre una persona con posibilidades económicas y la urgencia de prolongar su vida (o de un ser querido), y otra pobre también desesperado por seguir viviendo, es decir, para satisfacer sus necesidades primordiales.

Este tipo de “donación retribuida”, es mucho más frecuente de lo que nos imaginamos, tanto en venta de órganos que pueden ser donados en vida, como los que se venden de cadáveres, que no hicieron explícito su deseo de donación.

Obviamente, la ley prohíbe el mercado de órganos, pero esto se ha convertido en otra faceta del crimen organizado, ya que las cantidades que se piden por la venta de los miembros son millonarias, y esas mismas se pagan con tal de obtenerlos.

El comercio de órganos ocurre más frecuentemente en países en los que “conviven” minorías ricas, con mayorías pobres (económicamente en ambos casos), con marcadas diferencias y un alto grado de injusticia social, y en los que el Estado es laxo para regular estas mafias del terror, como en México, entre otros muchos países del mundo.

Por este motivo, el “tráfico de órganos” está considerado como una acción criminal organizada, que se dedica a proveer órganos de personas necesitadas de dinero, a personas necesitadas de un órgano; y son obtenidos incluso a través del asesinato de la persona, es decir, este aberrante negocio clandestino, es de vida y muerte, no tiene ningún respeto por ninguna persona de ningún sexo o edad; y no tiene ni fronteras, ni límites.

Sale a colación este muy delicado tema, porque al ser detenido Manuel Plancarte Solís, sobrino de Enrique “El Kike” Plancarte, (uno de los líderes) de los Caballeros Templarios, realizando la investigación “pertinente”, y por boca del mismo criminal, se enteraron que la actividad a la que se dedicaba el susodicho, es nada más, y nada menos que tráfico de niños y de órganos.

 
Ahora bien, por las mismas declaraciones, se encontró que Nazario Moreno “El Chayo” realizaba ritos (satánicos) o de iniciación, en los cuales obligaba a comer a los “nuevos” en el cartel, corazones humanos extraídos de los niños, como adoctrinamiento para poder ser miembro de los templarios. Así lo explicó (palabras más, palabras  menos), el comisionado Castillo, a importantes medios de comunicación.

Ahora bien, el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, a pregunta explícita sobre la certidumbre de este caso, quiso suavizar y señaló “que este delito en México no es tan grave,  pero no  queremos que sea más grave. (sic). ¿Por fin, es grave o no es grave?

¿De qué estamos hablando? Es realmente preocupante, que en México pudiera haber más casos, en más lugares sobre este macabro tema, que en versión estilo Castillo, nos suena a una burla más para los mexicanos, cuando jamás deberían restarle la relevancia y las consecuencias que tiene. ¡Vale la pena reflexionarlo!     





miércoles, 5 de marzo de 2014

¿EL RETORNO DE LOS BRUJOS, SINERGIA SOCIAL?






 
¿EL RETORNO DE LOS BRUJOS, SINERGIA SOCIAL?

Luz María Sánchez Rovirosa

“Piensa cuánto más dolorosas son las circunstancias de tu ira, que las acciones que la han originado”. Marco Aurelio

Entrando de lleno al tema, hoy me detendré para hablar del -retorno de los brujos-, es decir, de Zeferino Torreblanca Galindo y Cía.; ya que he quedado estupefacta con la noticia.

Resulta que se rumora con destellos de verdad, que Zeferino Torreblanca Galindo, regresa al estado de Guerrero, nuevamente cobijado bajo el manto de la política, para colarse en las ya largas filas de los apuntados para contender en lo que sea.

En el caso de Zeferino (aparentemente), viene olfateando el H. Ayuntamiento de Acapulco, pero con un prospecto interesante (¿?) para Casa Guerrero, bajo un partido en gestión llamado” Sinergia Social”.

De tiempo atrás, Zeferino Torreblanca advirtió a todos los que le repudian, que le “picaron la cresta”, por lo que se lanzará a buscar la alcaldía de Acapulco. Hoy ese sueño guajiro está germinando ante el IEEG, para que quepa la posibilidad de que se sentará otra vez en la silla municipal, y tocará con sus corruptas manos el desquebrajado erario público de este puerto. 

La herencia que legó Zeferino es una aberración. Dejó todo el estado complicado y fuera de control. Sobre el tema educación, un grave aumento de analfabetismo y una grave desviación del presupuesto (recursos financieros), con “techo y sin techo”, con yerno y sin yerno. ¿Cómo (presunto) presidente municipal de Acapulco hoy en día, lo va a esclarecer?

Y qué decir del desvío del dinero del Sector Salud ¿Acaso presentará sentado en la silla del H. Ayuntamiento los duplicados de los archivos convenientemente quemados en esa dependencia, poquitito antes de su partida? 

Día tras día, uno tras otro, flotan los actos de corrupción de una administración plagada de irregularidades financieras. ¿Cómo podrá Zeferino limpiar el chiquero que dejó, para (tratar) de ser alcalde de Acapulco?

¿Qué explicación nos puede dar acerca del horripilante “armatroste” de fierros oxidados que dejó inconcluso en plena Costera -sin oficio ni beneficio-, del cual directamente tuvieron –buen provecho- su familia, y sus queridos amigos, recibiendo jugosas ganancias (por ventas y demás yerbas), que no cuadran con la inversión que se hizo? 

¿Y cómo deslindarse de la grave responsabilidad que tiene en el tema de la violencia, cuando sabemos –perfectamente bien-, que fue Zeferino quien abrió el abanico de la delincuencia, permitiendo más y más plazas de carteles en Guerrero y especialmente en Acapulco?

¿Cómo nos explicará como “flamante alcalde” (si es que llega), la vulgarización de las “técnicas”, con las que con todas las facilidades del mundo ciegan la vida de una persona, ante la justificada alarma y el constante reclamo de la sociedad guerrerense sobre este “terrorismo” que nos dejó como penitencia y desagradable recuerdo de su paso por aquí?

¿Cómo podría justificar que nuestro patrimonio de toda una vida de lucha y trabajo honesto, esté devaluándose en el mismísimo infierno que él construyó en esta entidad suriana?

Los días pasan y pasan demasiado rápido. Las pre-campañas y campañas rumbo al 2015 están a la vuelta, y no se trata solamente de otra elección que nos cuesta mucho esfuerzo y mucho dinero, sino de escoger a un hombre idóneo, que en primer lugar, no se vaya a embolsar el dinero que nos hace falta y que no vaya a sacrificar a la gente, a los niños y jóvenes, para crear más tarde, seres manipulables y dóciles a las imposiciones y a las dictaduras.

Por último, por hoy ¿Le habrán brotado a Zeferino por arte de magia en este tiempo que estuvo alejado de Guerrero, todas esas cualidades que se requieren para gobernar bien, o para aparentar ser mártir de las circunstancias?

¡Por los viejos brujos del monte! Para contender a la alcaldía de Acapulco, simplemente se compró un partido (al fin está de moda), y para mártir ¿Podrá comprar su conciencia? (Si la tiene). ¡Vale la pena reflexionarlo!