miércoles, 7 de enero de 2015

AIRE FRESCO





AIRE FRESCO

 

Luz María Sánchez Rovirosa

 

“Si cada ser humano diera una oportunidad... ¡sólo una oportunidad!... a los demás, todos seríamos felices”.

 

 

Como rémora de nuestras vidas, una vez más como rehiletes, giramos y giramos alrededor de la política. Casi siempre estamos sumergidos en selecciones internas y contubernios, pre campañas, campañas y elecciones, para elegir a –nuestros gobernantes-, de cualquier nivel.
 

Para alcanzar la madurez política, los mexicanos, debemos poner mucho cuidado en el significado de la palabra democracia; esto es importante, porque al elegir, debemos de tener cuidado en las propuestas (si es que existen), de cada uno de los hombres que se pelean el destino de nuestras vidas.
 

La democracia debe pensarse en un sentido amplio, es decir más allá del voto y las urnas, y de todas las argucias electorales. El artículo 3º de la Constitución Mexicana, considera a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, (Fracción II, a), y supone la igualdad de oportunidades para todos e involucra cuestiones fundamentales en la vida de un ser humano, como son: empleo, salud, vivienda, educación y alimentación.
 

Y es justo en este sentido, que la sociedad debemos reflexionar profundamente, ya que “supuestamente” hoy se está dando mucha publicidad a la transparencia, para la realización de los procesos electorales que están en puerta.
 

Pero quedándonos en el plano local, por ejemplo: ¿Qué sucede políticamente en este momento en Acapulco? ¿Qué expectativas nos plantean los partidos para el puesto de presidente municipal de este desvencijado puerto?
 

¿Qué candidatos podrían responder efectivamente a las añejas expectativas y justos reclamos de los ya cansados ciudadanos? ¿Qué candidatos tienen primordialmente en su haber las necesidades básicas de dignidad de vida, condiciones de ética, honestidad, justicia y libertad que se requieren como base de su realización; y no de cautividad de las -reglas e ideologías de sus partidos-?
 

Pero aterrizando en la precaria realidad, de verdad da escalofrío, comprobar, la inmundicia política que existe y que cada día se extiende más, especialmente en el puerto de Acapulco, en esta rebatinga por lograr las candidaturas.
 

Siempre se presentan las mismas personas tratando de ocupar (nuevamente) un puesto, a pesar de no haber hecho, ni tener la más mínima intención de hacer nada por el puerto. Los partidos saturados de gente de –diferentes corrientes-, que hoy con el acostumbrado ardor, delirio, vehemencia, pasión, etc. más los obsequios con que pretenden comprar las conciencias, es decir, el voto; se manifiestan ya enloquecidos por gozar primero las mieles del dinero de la campaña y después del triunfo, si es que lo obtienen.
 

Y atónita me pregunto: ¿Existirá entre todos los suspirantes (conocidos) que se quieren sentar o ya se han sentado en la silla preferencial del Ayuntamiento de Acapulco, una persona que en sus cinco sentidos nos presente una expectativa novedosa e interesante para liberar el peso de las cadenas que nos atan y nos jalan al subdesarrollo?
 

Por el momento entre los de siempre, su descendencia, hermanos, primos, tíos, amigos y lambiscones, los brinca charcos, etc., no se vislumbra en el horizonte perdido más que (como de costumbre), los que simplemente siguen buscando el poder y la ambición.
 

¿Qué podremos hacer como sociedad para salir de esta ya eterna pesadilla que nos agobia en Acapulco? Aire fresco, renovador, sin smog. Necesitamos voltear a ver nuevas caras y nuevas propuestas, porque las hay.
 

Hoy les digo sinceramente, basta de anhelar lo revolcado de Zeferino Torreblanca Galindo, y pongo como ejemplo a Pedro Kuri Pheres, empresario acapulqueño. Vamos a acercarnos y a conocerlo, tenemos y debemos de darle la oportunidad, a pesar de no tener experiencia política, pero tampoco tiene vicios, ni malas intenciones; y que bien podría sustancialmente incrementar la credibilidad y la confianza del pueblo, tan necesaria como indispensable, para el avance de la democracia y del bien común. ¡Vale la pena reflexionarlo!

viernes, 12 de diciembre de 2014

¿MÉXICO EN PAZ?





¿MÉXICO EN PAZ?

Luz María Sánchez Rovirosa

“No hay libertad, ni verdad, ni justicia, cuando existe la afirmación arrogante del yo; cerrazón del alma y sordera del espíritu”. Jaspers.

Entre un rápido y lento devenir, hemos sido testigos del terrible acontecer en México en el cual el gobierno en sus inicios, había estado exento de actitudes titubeantes, pero quien hoy en día está colmado y tal vez desbordado de decisiones equívocas. Pasamos casi sin darnos cuenta de un gobierno con un comienzo alentador; a un gobierno con un país en una situación de crisis grave en todos sus ámbitos.

Esto, con el valor de llamarlo “natural”,  es “natural” en cualquier reinicio; y quizá la principal causa se deba buscar en el fatal pasado del quehacer político (sobre todo del PRI), surgido por los constantes escándalos de corrupción, autoritarismo e ineficacia de sus gobiernos de antaño, (incluidos los dos sexenios del PAN). Pero sobre todo, en una resignación de la sociedad, motivada por la tradición de que nada cambia, y que siempre todo ha ido peor a pesar de las promesas y las expectativas.

Desafortunadamente (como la velocidad de un rayo), del pregón que se escuchó de que todo en el país iba no sólo muy bien, sino excelente; se convirtió en la noticia de una nación que va de picada; porque al final, el –nuevo PRI-, el del “carro completo”, no era diferente que los de las –Eras arcaicas-.

Tras las anteriores y severas crisis sexenales, lo que en un inicio abundó en la actual administración, fueron las promesas de “acciones” de estabilidad, de blindaje financiero, del interés de las inversiones propias y extranjeras, de la seguridad controlada, de la -calidad de la educación- y de la reducción de la pobreza; pero sobre todo las –benditas, pero cuestionadas  reformas- (de todo), que según vaticinios (incluso del mismo presidente), permitirían que México llegara a convertirse de un –país emergente-, a una -potencia mundial-.

Pero la inercia social que arrastramos a modo de perverso código genético y de carácter socio-cultural, más los graves problemas tales como la desinformación, el desinterés, la apatía y la ignorancia de una parte de sociedad sobre los derechos y los deberes políticos, hoy ante estos trágicos acontecimientos, parecían adquirir nuevas mutaciones, con síntomas por demás preocupantes.

Todavía no nos hacía efecto la medicina para la indigestión causada por la desmesurada y poco ética forma de gobernar del PAN, y aun con el malestar del empacho, lo que la nueva política (¿?) nos puso en la mesa, nos lo comimos sin ninguna precaución.

De repente surge una inesperada reacción, y ante un fuerte encontronazo con la realidad, la sociedad despierta, y se da cuenta (espero que no demasiado tarde) que tiene “el derecho a tener derechos”, esos derechos que todo ser humano tiene a vivir justa, respetuosa y plenamente su vida en la sociedad.

Así que ya (casi) conscientes, que todo aquello que le impida a un ciudadano a realizar el ejercicio pleno de su ciudadanía, se llama y es violencia. Y se da, desde la mismísima violencia del Estado (en la que siempre estamos inmersos), hasta la violencia por la inseguridad criminal en las calles (en toda sus modalidades), la violencia familiar, la violencia laboral, de género, y toda aquella que atente con el desarrollo de una persona, de una comunidad, de un municipio, de un estado y por ende de un país.

Entonces y por consiguiente, si toda la violencia nos niega el derecho a tener paz ¿Qué se tiene que hacer primero? Porque sin libertad, sin verdad y sin justicia, simplemente no puede haber paz.

Pero la búsqueda de la paz siempre se complica, porque no existe la suficiente voluntad para resolver los problemas. Bastaría con preguntar quiénes son los culpables de su ausencia, para que inmediatamente esa culpa se traslade al otro, eliminándose (cada quien) automáticamente de la solución.

Así que lo primero que tenemos que aceptar, es todos somos solidariamente culpables, como todos somos solidariamente parte de la solución para encontrar la anhelada paz; siempre y cuando seamos partícipes, buscando el bien común y no solo nuestros intereses personales. ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 4 de diciembre de 2014

¿CUESTIÓN DE MOVILIDAD?






¿CUESTIÓN DE MOVILIDAD?

Luz María Sánchez Rovirosa

“La injusticia, allí donde se halle, es una amenaza para la Justicia en su conjunto”. Martin Luther King

 

Un año más está llegando a su fin en medio de una grave crisis, que tiene a la mayoría de los mexicanos (amén del problema financiero, el adelgazamiento de la clase media y el incremento de la pobreza y la miseria), inmersos en la certidumbre de no ser ciudadanos importantes para un gobierno tambaleante, en el cual es manifiesta la desatención hacia la sociedad.

Era de esperarse que tarde o temprano (a escasos dos años de gobierno), se presentara este desequilibrio gubernamental, después de unas elecciones federales muy cuestionadas, cuyo resultado dejó inconformes a un alto porcentaje de mexicanos; ahora reforzada, precisamente por la incertidumbre en una administración en pleno ejercicio; al que a pesar de todo en un inicio, se le había dado el voto de confianza.

El caso Ayotzinapa el 26 de septiembre del presente, dejó 3 jóvenes muertos y la desaparición –simultánea- (casi increíble) de 43 alumnos (personas de carne y hueso) de la escuela normal Isidro Burgos ubicada en este lugar. El alcalde de Iguala con antecedentes de asesino y junto con su esposa con intensos nexos con el crimen organizado y carteles del negocio de drogas; Iguala y Cocula (por mencionar), con impresionantes sembradíos de –fina amapola-, en las recónditas áreas selváticas de la Sierra Madre del Sur (en Guerrero). Y uno azorado y atónito se pregunta ¿Toda esta parafernalia (notificada a tiempo), no fue de importancia ni para el gobierno estatal, ni para el federal, como para voltear a verla y tomar acciones, para no perjudicar a la sociedad?

Si esto no es desprecio a la sensibilidad de una nación, entonces ¿qué lo será? ¿Y aunque fuera el único caso de impunidad que surgiera en México, por qué no hacerle caso?

Así que el pueblo agraviado por la injusticia y la desigualdad (hechos que si son importantes para el gobierno, lo disimula muy bien); toma como bandera de lucha a Ayotzinapa, que le ofrece a la sociedad una alternativa de organizarse, y salir a las calles para desahogarse y gritar una realidad que nos está aplastando, esperando encontrar –algo- que permita mejorar la vida, por no decir la calidad de vida (que muchos no la tienen), y evaluar de manera diferente este indecente, corrupto e impune entorno gubernamental, que nos envuelve hasta sofocarnos.

¿Qué nos sucede? Muertos, desaparecidos, extorciones, secuestros y un impresionante aumento del miedo a que nos suceda cualquier ultraje, o a quedarnos sin el “pan nuestro de cada día” (desempleo).

Pienso que no hay ciudadano mexicano, que por lo menos tenga un amigo o conocido, que no lo haya padecido, si es que no ha sido en carne propia. Y aunado a tantos agravios que además siempre paga el pueblo, se suma la terrible lejanía y el –autismo político- de las autoridades de hoy (ayer y siempre).

Y entonces de nuevo anonadados lanzamos otra pregunta: ¿Se nos puede criticar a los ciudadanos que levantamos la voz, no para pedir un favor, sino para reclamar lo que nos corresponde? Cuando escuchamos en los discursos, tentativas maravillosas que en lugar de rendir frutos, una y otra vez reculan, como el crecimiento del PIB; o nuevamente la historia de una escalada de México al primer mundo como en antaño tanto lo cacaraqueó el –viejo PRI-.

¿Se nos puede criticar por no estar de acuerdo y rechazar escuchar toda la magia de color en los sueños principescos del gobierno; en donde los humillados, los muertos, los desaparecidos, los invisibles, los secuestrados, los territorios (cada día más) infiltrados por el crimen organizado; junto con la justicia, la igualdad, la honestidad, la verdad, etc., quedan sepultados en las fosas comunes?

Todo este intenso escrito, deriva de la aprobación en La Cámara de Diputados a una –reforma constitucional- a los artículos 11 y 73, en los cuales el Estado garantiza la movilidad de la sociedad en los espacios públicos, pero que ha causado controversia entre sus opositores y un alto porcentaje de ciudadanos en las -redes sociales- ¿Por qué el no estar de acuerdo? Porque conociendo al gobierno, vendrán las leyes secundarias o reglamentaciones (que ya alcanzamos a ver), impidiendo la movilidad, cuando sea en grupo y para protestar, evitando así el daño a terceros.

Para concluir en el colmo del espanto, formulamos otra pregunta: ¿Daños a terceros? Si todavía se me permite aclarar que los daños a terceros a cuartos y a miles es una gran experiencia que tienen los gobiernos (y el de hoy no es la excepción), simplemente hay que checar las cifras para saber en cuántos ámbitos más hemos retrocedido, además de lo económico como país. Y si de ilícitos se trata, el repudio es gratis, por la injusta forma de enriquecerse (con dinero ajeno), tanto o más reprobable que lo que hacen los –vándalos- en las manifestaciones. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 19 de noviembre de 2014

REHENES DE LA INGOBERNABILIDAD





REHENES DE LA INGOBERNABILIDAD

 

 

Luz María Sánchez Rovirosa


 

 

“Mi filosofía me hace vivir contento con la seguridad de que el testimonio de mi conciencia, persuaden que he procurado llenar mis deberes”. Francisco de Paula Santander

 

Da tristeza –como de costumbre- observar un estado devastado por la pobreza y la violencia; un Acapulco sucio y descuidado. Un estado y un puerto, que esperaban ansiosos (como siempre), las promesas y las buenas intenciones que hasta el día de hoy, no se han cumplido y que con un -poquito del pesimismo acostumbrado-, no se cumplirán.

Pero lo más grave de que las cosas se sigan dando así, es que todos los días cuando leemos los periódicos, nos encontramos con las mismas noticias de cómo la violencia sigue generando muerte, desapariciones, desolación y desasosiego; así como atónitos leemos también las mismas declaraciones de las autoridades, mentirosas, falaces y vacías.

Más allá de la simpleza con la que el gobierno interpreta la violencia y la narcoviolencia, y por más que se trate de suavizar esta brutal expresión ante la sociedad, el gobierno debe hacer conciencia, que frente a este serio problema su primordial función es garantizar a toda la sociedad el derecho de vivir en un estado de orden y paz pública, con policía estatal, municipal o comunitaria, con militares, o con lo que ellos decidan, porque si no, los grupos hartos, fastidiados, molestos, cansados, abrumados, etc., seguirán buscando esa paz, esa justicia por su propia mano, rebasando la función obligatoria de todo gobierno.

Pero hablando de declaraciones incoloras e indoloras, ayer sí me quedé espantada y sin habla, ante la respuesta del presidente municipal Luis Walton Aburto, sobre Ayotzinapa.

 

A pregunta expresa de un diario local sobre los 43 jóvenes desaparecidos, el alcalde respondió (sin duda alguna) con la firme convicción de la “reencarnación”, ya que comentó “Espero que aparezcan vivos, los 43 muchachos, que perdieron la vida”. Desafortunadamente el presidente municipal, no ahondó en el tema, y nos quedamos con la curiosidad de saber, convertidos en qué, espera que regresen los normalistas.

Es muy lamentable que las autoridades no reflexionen antes de pronunciar las palabras. Creo (porque quiero creer), que su intención fue buena, pero ¿de qué manera está tan disperso de su puesto y su obligación, pensando en la contienda que sigue, que ya no le es posible codificar el pensamiento con la expresión? Pero ¿qué tal de bueno es para abusar de sus influencias para quitarle el trabajo a la gente buena? Sin palabras.

Para concluir este tema, siendo testigos –vivientes- de candidatos nobles y humanos, que se convierten en gobernantes déspotas, hoy los acapulqueños somos rehenes de un cuadro de ingobernabilidad, que ha afectado seriamente (desde antes del evento del 26 de septiembre del presente), a todas las esferas del quehacer cotidiano, de la tranquilidad y confianza de la mayoría de un pueblo (en este caso) que votó por él.

Pasando al nivel estatal, me gustaría cuestionar al gobernador –suplente, interino, o de transición- Rogelio Ortega ¿si no ha reflexionado que en este breve lapso de administración (que no de gobierno, porque no tiene tiempo); tenía que avocarse primordialmente a tratar en su máxima expresión a recuperar la paz perdida y a hacer uso del diálogo, no de un monólogo desteñido (y que no se ve), para calmar los ánimos del agravio sufrido por los normalistas de Ayotzinapa y sus familias, de quienes dice conocer muy bien su –ideología-?

Y por último llegando al terreno federal, también me gustaría saber ¿por qué, tanto el presidente Enrique Peña Nieto y su consorte la ex actriz Angélica Rivero Hurtado, se dirigen al pueblo –tan enojados y tan molestos-, para responder a los cuestionamientos que con todo derecho los ciudadanos mexicanos (por quienes con sus votos, hoy tiene el poder), les podemos hacer.

Se entiende que el Ejecutivo Federal tenga derecho a externar su temor, pero de ninguna manera tiene la facultad para regañar al pueblo, de la forma en la que recientemente lo hizo, y mucho menos que su esposa, quien (aunque de forma honoraria) está al frente del DIF, institución descentralizada, efectivamente, pero que al fin maneja recursos públicos, es decir, de nuestros bastante altos impuestos, salga con el ceño fruncido en un video, dando una –cuestionable información- sobre la adquisición de su –pequeña mansión-. Con todo respeto, las cosas no son, o por lo pronto ya no son como antaño; es decir, ya no somos rehenes de la ingobernabilidad. ¡Vale la pena reflexionarlo!











 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

TRILOGÍA POLÍTICA






TRILOGÍA POLÍTICA

Luz María Sánchez Rovirosa

“Levántate una y otra vez hasta que los corderos se conviertan en leones”.

Hoy compartiré con quienes me prestan el favor de su lectura, un artículo dividido en una trilogía muy importante, tanto para el estado de Guerrero como para el puerto de Acapulco y el país.

Empezaremos por el acertado y justo reclamo que hace como organización de profesionistas independientes, El Colegio de Contadores Públicos del Estado de Guerrero de la forma por la cual llegó Alfonso Damián Peralta, como titular de la Auditoría General del Estado (AGE).

Teniendo como una de sus acciones principales, el rendimiento de las cuentas y la transparencia de las finanzas del estado, es imposible aceptar el abuso irracional de poder y la ambición desmedida de los políticos y representantes populares, tal es el gobernador con licencia Ángel Aguirre Rivero, quien en contubernio con un “selecto” grupo de legisladores del Congreso local para nombrar al titular de dicha dependencia; violando el procedimiento de elección, y no cumpliendo con los requisitos que señala la Ley Número 1028 de Fiscalización Superior y Rendición de Cuentas del Estado de Guerrero, así como la 116, fracción II, párrafo 5 de la Constitución General de la República.

Más que obvia la falta de ética de los involucrados, al –imponer- como titular de la AGE, a un funcionario y militante del PRD, quien hasta entonces fungía como sub secretario de Administración y Finanzas de la Secretaría de Educación de Guerrero (SEG), y que puso su renuncia (horas antes del registro de la imposición), con la venia del diputado Bernardo Ortega Jiménez, presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso local.

De esta irregularidad, se desprenden graves responsabilidades, como hacer omiso el estado de Derecho que nos rige por medio de las leyes del estado de Guerrero en México; amén de ser una de las principales causas de la evasión fiscal, por la falta de confianza de los contribuyentes en el manejo de los recursos públicos; ya que es imposible que una misma persona sea juez y parte.

Pasando al segundo punto, enorme en importancia también, la soberbia e ignorancia de Luis Walton Aburto, se manifiesta día con día (y cada vez más grave), en este atribulado puerto de Acapulco, hoy convertido en un pueblo fantasma, sin liderazgo y agobiado por una arrasadora impunidad que no tiene nombre.

En cada ocasión que se le ocurre abrir la boca, muestra su verdadera condición de ser un gobernante (¿?) perversamente alejado de la frustrante realidad (con la que él ha contribuido) de los acapulqueños y turistas. Tan mal está la situación en el puerto, que por doquier (a nivel nacional e internacional), aparecen artículos muy preocupantes, sobre la inseguridad que impera en este destino turístico de sol y playa.

La ceguera del alcalde llega a tal extremo, que es incapaz de codificar en sus neuronas, que Acapulco está catalogado en los primeros lugares de inseguridad y violencia de la república, añadiéndole los actuales problemas y múltiples hechos violentos de alto impacto, vinculados con el crimen organizado.

Y las preguntas me asaltan: ¿Qué esperamos de un alcalde que no conoce ni de lejos sus responsabilidades, pero mucho menos sus límites como autoridad? ¿Qué esperamos de un presidente municipal que nos ha dejado sin policías y sin seguridad en manos de la delincuencia, que comete sus fechorías y sus asaltos a plena luz del día en completa impunidad? ¿Qué esperamos de un alcalde que no nos proporciona los servicios que pagamos con nuestros impuestos? ¿Qué podemos esperar del edil que no escatimó dejar a una persona sin su empleo y su sustento por “chismes de lavadero”? ¿Qué esperamos de una persona que se brinca sin escrúpulos la delgada línea entre la autoridad, el abuso y el tráfico de influencias?

Y el tercer punto que es obligado, sobre la detención del ex alcalde de Iguala José Luis Abarca Velázquez y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, quienes están acusados (entre otras cosas), de ser los autores intelectuales del asesinato de 6 personas y la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” en Ayotzinapa, el pasado 26 de septiembre, en Iguala.

Desafortunadamente y sin poder (todavía) formar un criterio relevante sobre esta grave y penosa situación, esperamos que las –autoridades competentes- no se demoren mucho con la información, para poder esclarecer a mi humilde opinión lo más importante, que es el paradero de los 43 estudiantes, y para que las manifestaciones que hoy se realizan con los ojos abiertos para tratar de resolver el desorden en que se ha convertido el –nuevo gobierno del PRI-, no se vuelvan a cerrar, aun cuando muchas veces, nos causen incomodidad. ¡Vale la pena reflexionarlo! 

miércoles, 29 de octubre de 2014

MÉXICO Y LA CAJA DE PANDORA






MÉXICO Y LA CAJA DE PANDORA

Luz María Sánchez Rovirosa

“Temblad ante el esclavo cuando rompe sus cadenas, no tembleís ante el hombre libre” Sartre.

 

La historia de Pandora y su famosa caja se ubica dentro de la Mitología Griega, en el episodio de Prometeo, un guerrero que roba el fuego a los dioses para ofrecérselo a los hombres. Pandora y su caja aparecen como parte de un castigo a Prometeo, por haber revelado a la humanidad el secreto del fuego.

Así es como la mitología nos cuenta que Pandora (omnidotada), una bellísima pero maligna mujer, bajó a la tierra por orden de Zeus, con una misteriosa y bien cerrada caja, buscando al ingenuo hermano de Prometeo, Epimeteo, a quien en vano se le había advertido no aceptar ningún obsequio venido del Olimpo de Zeus, para evitar ocasionar con ello, un grave daño a la humanidad.

Pero Epimeteo, hechizado por la hermosa Pandora, olvidó las palabras de su hermano, aceptando la enigmática caja como regalo. Cegado por la curiosidad y la ambición la abrió, y en seguida salieron volando para dispersarse por la tierra: las enfermedades, la fatiga, la locura, el vicio, la concupiscencia, la plaga, la peste, la tristeza, la pobreza, la injusticia, el crimen, etc., es decir, todos los males que existen en el mundo.

Oculta hasta el fondo de la caja, se encontraba el único bien: la esperanza a quien Pandora no le permitió salir de la caja, cerrándola nuevamente dejándola atrapada para siempre.

La mitología narra la historia de Pandora y su caja, como la aparición de los males en el mundo, razón de ello es como comúnmente solemos manifestar que una vez más la Caja de Pandora se abre, dando paso a los desastres naturales, las guerras, las epidemias, la corrupción, tanta violencia e injusticia y tanto crimen contra la humanidad.

Sirva el ejemplo de la Caja de Pandora para preguntarnos: ¿Por qué algunos gobiernos matan, torturan y desaparecen a los ciudadanos? ¿Qué factores explican la variación en los niveles de violencia? ¿El tipo de régimen político tiene alguna influencia en el respeto de los Derechos Humanos?

¿Es la práctica de la injusticia social y el uso de la represión, el resultado y producto de la infiltración de la delincuencia organizada en las instancias encargadas de garantizar el orden y la paz social a cargo de todos los gobiernos?

Aterrizando y sin descripción coherente posible, ha pasado más de un mes desde el asesinato de seis personas y la desaparición de 43 jóvenes, saldo de un enfrentamiento (¿provocado?) entre “la policía”, estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, en Ayotzinapa; y un tirano gobierno represor que nunca le importó su pueblo, ni el valor de la vida de su pueblo.

La indignación y el reclamo de justicia, es la solicitud que la sociedad hace al gobierno de cualquier lugar del mundo para mejorar; es la exigencia autorizada que la democracia le da al pueblo hacia los políticos y gobernantes para que actúen con transparencia, con honradez, con verdad, con congruencia, con humildad, pero sobre todo, con el valor de llamarle bien al bien, mal al mal, y aceptarlo.

¿Se abre hoy una -nueva historia- dentro de la historia del arrasado estado de Guerrero? Tener otro gobernador (sobre todo con tan poco tiempo efectivo para dar señales de vida) efectivamente, no resuelve el problema. Pero la salida de Ángel Aguirre Rivero era imperante para aflojar uno o dos hoyos del cinturón que tenía ceñido al estado; y para dejar a la vista de todos los que los quieran ver, los caminos posibles de la encrucijada, que con su sola presencia bloqueaba.

La elección del nuevo gobernador independiente a partidos políticos (sea o no el mejor perfil), obedece a la intención de tapar la grotesca Caja de Pandora, que repentinamente se le abrió al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, cuando durante los dos primeros años, realizó -tan fina labor- para colocar a México en las primeras páginas de la prensa internacional, con las grandes expectativas de las –reformas estructurales- y una economía que –supuestamente- cada día crecería más.

Hoy sin duda alguna, podemos percatarnos, que el México gobernado por –el nuevo PRI-, fue por un instante (pendiente de un hilo) exitoso; ya que por encima de los mexicanos, siempre hablaron de una posibilidad; no de una realidad. ¡Vale la pena reflexionarlo!

viernes, 10 de octubre de 2014





¿UN EXTRAÑO CASO?

 

Luz María Sánchez Rovirosa

“Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen”. William Brandt.

 

A pocos días de una increíble acción que incluye asesinato y (hasta el momento) desaparición forzada (nuevamente) contra la integridad física de los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” en Ayotzinapa del municipio de Iguala en el estado de Guerrero; estamos frente a una serie especulaciones, disyuntivas, encrucijadas, pero sobre todo ante sentimientos encontrados.

En espera (como siempre) de una respuesta veraz, ni remotamente podemos imaginarnos (por más creativos que seamos), qué patética resolución le van a dar las –autoridades competentes- a este caso; así como tampoco que consecuencias políticas negativas o positivas e incluso económicas, dejará para Guerrero y para México; pero aun cuando esta situación ya se ha vuelto demasiado incómoda para muchas personas (de la política y no), se tiene que reflexionar minuciosamente, para darnos cuenta dónde se nos quedaron extraviados los valores fundamentales.

No es de asombrarse (por lo delicado del tema), que al final más pronto o más tarde (según convenga) que los –investigadores-, se saquen de las mangas un “chivo expiatorio”, es decir, un individuo o un grupo de individuos que carguen con la culpa de otro u otros individuos, cuando la realidad nos señala justo donde está el ojo del huracán.

Las escuelas rurales como Ayotzinapa son (las muy pocas que quedan), una alternativa de enseñanza para un pueblo marginado e ignorante tal como conviene a la mayoría de los gobiernos, que aún no han entendido que todos, absolutamente todos, merecemos vivir con dignidad, pero que desafortunadamente todavía hoy, usan la fuerza no para defender a la sociedad que sirven, sino para oprimirla y reprimirla.

Lamentablemente hoy Guerrero es noticia en el mundo, al encontrarse en una situación muy delicada que atenta los Derechos Humanos, ante la desaparición (forzada) de 43 jóvenes estudiantes precisamente de esta escuela, que estuvieron presentes en los sucesos sangrientos (aún no se sabe el motivo o la razón), del pasado 26 de septiembre, en Iguala.

Viviendo momentos de zozobra, este caso se ha vuelto crítico, debido a que la política local se ha convertido en protagonista de la historia de ese bronco estado, de la mano con el crimen organizado, convirtiéndose en una bomba de tiempo demasiado peligrosa, porque al coludirse, no solo no ha atendido la legitimidad de la demanda de seguridad del pueblo y poner un alto definitivo a los grupos delincuenciales que azotan no solo a Guerrero, sino que que han puesto a los ciudadanos, en un grave peligro.

Ante esta delicada situación, es relevante destacar cuál es el contexto social en que está dándose este conflicto, porque es un hecho indudable que el tejido social está erosionándose aceleradamente ante la ausencia de estrategias institucionales eficaces para garantizar la seguridad y el bienestar de la población.

Y se quiera aceptar o no, ha sido en este período de gobierno, cuando el crimen organizado se ha filtrado por todo el territorio. Ya venía prendida la mecha desde sexenios anteriores, pero es ahora, cuando ya en muchos puntos del país están surgiendo estallidos de gran magnitud entre las mismas mafias, permeando y atrapando a la luz del día a muchos de los gobiernos, que permisibles (como en este caso) lastiman a los ciudadanos, -pobres y ricos- por igual.

Acción muy en contra de todas las prebendas (entre ellas la seguridad), ofrecidas por candidatos (terrestres y extra terrestres) en tiempos de campaña, que no han sido, ni serán cumplidas.

Hoy la mafia desafía a todo lo que signifique autoridad, sea del ámbito y nivel que sea, federal estatal o municipal, ahora no amedrentan, hoy arrasan con todo lo que se interpone a su paso como un obstáculo para el desarrollo de sus delictivas y aberrantes acciones. Hoy las mafias ya sacaron del clóset sus trágicos enceres para comerciarlos libremente (pero sin pagar tributos), están exigiendo los espacios, y lo están consiguiendo a costa de lo que sea, incluso de la vida.

¿Exagero? Quizá, pero no podemos negar que, ha sido precisamente en este gobierno, cuando este problema se ha vuelto incontrolable, ya que si bien siempre han existido las mafias, nunca se habían vuelto tan notorias, ni nunca antes habían enfrentado a la sociedad en coalición con el amo gobierno.

Lo prohibido se está haciendo demasiado grande y ya no lo van a poder controlar si no le ponen el freno de mano. Algo en México está funcionando mal, o en su defecto algo se está protegiendo muy bien. ¡Vale la pena reflexionarlo!