miércoles, 17 de junio de 2015

EGOÍSMO MORAL





EGOÍSMO MORAL

Luz María Sánchez Rovirosa

“Que nadie se a tan rico como para poder comprar a otro, ni nadie tan pobre como para verse forzado a venderse” Rosseau.

 

Todos sin excepción, en algún momento de nuestras vidas hemos sentido la sensación de tener el estómago vacío y la necesidad imperiosa de comer para satisfacer esa exigencia. Muchos de nosotros podemos solucionarlo inmediatamente, pero hay muchos más, que difícilmente lo lograrán.

La mayoría sabemos que para no ser pobre, es necesario tener recursos para poder comer, vestirse, asearse, cocinar, tener un techo, acceso a la educación y al cuidado de la salud. Entonces la pobreza extrema o la “miseria”, es considerada para aquellas personas, que están muy lejos de superar ya su condición de pobreza.

Hoy por hoy, se asegura (y con razón), que el incremento de la pobreza es una clara muestra del “fracaso de los modelos de gobierno” llámense priístas, panistas, perredistas y demás, ya que es el resultado de una política social equivocada; porque no es con el paternalismo o asistencialismo como se genera progreso, sino con políticas de proyectos productivos y desarrollo humano, que permitan a los ciudadanos generar sus propios ingresos y subsistir, tal como  debería ser la cuestionada “Cruzada contra el Hambre”

¿Pero qué nos inquieta al retomar este tema? Recientemente se escuchó retumbar (entre otras), la noticia del lanzamiento por parte del presidente Enrique Peña Nieto de la iniciativa “Mesoamérica sin hambre”, que es una proposición de cooperación internacional con los países de Centroamérica, así que México rimbombantemente, lanzó dicha iniciativa con un financiamiento inicial, de -tres millones de dólares-.

El hambre es según la Real Academia Española “las ganas y necesidad de comer”; pero eso es una primera acepción, es decir, una sensación como un momento pasajero. Pero el hambre también se define como “la escasez de alimentos básicos para vivir, que causa miseria generalizada”. Esta es el hambre que humilla, que causa dolor; es el hambre que mata.

Más allá de las cifras sobre el número de pobres que hay en nuestro país, de los criterios (¿?) para medir la pobreza, de los proyectos de desarrollo y de todos los planes gubernamentales, el hecho categórico es que existen demasiados pobres en México.

Esos pobres, que carecen de los mínimos beneficios para comer, vestir, recibir educación, conservar la salud y a veces hasta la misma vida. Esos pobres que no tienen un empleo estable o justamente retribuido (muchos de ellos por no tener acta de nacimiento (identidad), o capacidad laboral); aquellos que se encuentran enfermos, abandonados, olvidados y en silencio; los que tienen que dejar su lugar de origen por falta de oportunidades; quienes padecen adicciones, los que padecen algún tipo de discapacidad o enfermedades crónicas-degenerativas; aquellos para quienes la calle es más segura que un hogar violento; los desnutridos, los ignorados. ¿A todos ellos que estaban incluidos (con condiciones) en este gran proyecto nacional, ya se les quitó el hambre, para que México quiera y pueda ayudar a los de fuera?

Estoy segura que el gobierno no ha entendido, que a los ciudadanos no puede tratarnos ni como un número, ni como un dato; sino como seres humanos, con rostro, nombre y apellidos (los que no tenemos el infortunio de carecer de identidad), personas que somos parte de la historia, de la política y del paisaje de este hermosos país.

Los pobres, los hambrientos, los marginados, ya no quieren acciones asistenciales, sino la solución del problema estructural, que produce su lamentable estado.

Urge que el gobierno tome con seriedad el tema de la pobreza y sus consecuencias, y lo asuma como -una prioridad para México-; no solo con fines partidistas, electorales, ni con el -egoísmo moral-, que producen los protagonismos exacerbados, que cubren el protocolo internacional, y le puedan aplaudir al presidente. Urge el bienestar común de todo el país, sin excepción. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 20 de mayo de 2015

LA MEMORIA FALSA





LA MEMORIA FALSA

Luz María Sánchez Rovirosa

“El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras”. Confucio.

En el orden exclusivamente profesional, la memoria humana es la función cerebral resultado de conexiones sinápticas entre neuronas, mediante la que el ser humano puede retener experiencias pasadas

La memoria es un proceso psicológico, que sirve para almacenar información codificada. Esta información puede ser recuperada, unas veces de forma voluntaria y consciente y otras de manera involuntaria. Pero p
osiblemente lo más importante de esta maravilla de la naturaleza para cualquier ser humano, es su capacidad para almacenar vivencias y experiencias, para de ellas poder atesorar recuerdos, corregir errores y beneficiarse en su vida actual y futura.
 
Los mecanismos que rigen el funcionamiento de este grandioso proceso humano, funciona con tal grado de perfección que la persona (en su sano juicio), apenas es consciente de que todas sus acciones y su comunicación verbal, dependen del correcto trabajo de su memoria; sin embargo y desafortunadamente la memoria falla, ya sea de manera momentánea y circunstancial o de manera permanente, debido a innumerables sucesos físicos, tal como enfermedades degenerativas como el Alzheimer, por factores genéticos; la demencia senil o accidentes vasculares, etc.
 
Pero en este caso que hoy me aflige y a propósito de campañas y elecciones, existe un fenómeno llamado memoria falsa, que se define como una serie de recuerdos de detalles o eventos que no sucedieron o que son distorsionados si es que realmente ocurrieron, es decir, la memoria humana es tan sensible, que es completamente vulnerable (por diferentes circunstancias), a cambiar o tergiversar la información que almacena.
 
La memoria, es un tema complicado, delicado y profundo, incluso para los investigadores y expertos en el tema, pero lo que sí es un hecho común y corriente, es que cada quien recuerda lo que quiere recordar, y olvida lo que quiere olvidar.
 
¿Pero por qué tomar este tema tan complejo como preámbulo del artículo? A días de que concluyan las campañas con la realidad en las urnas el 7 de junio, todavía nos podemos percatar, que algunos de los candidatos para todos los puestos que están en juego, padecen -el síndrome de la memoria falsa-, que llega a ser tan grave, que raya en lo patológico y compulsivo. Y así los vemos, en un trajín de convencimiento a los electores con una serie de mentiras, que patéticamente ellos las manejan como su verdad, porque –de verdad- se la creen.

Hay dos casos específicos para ilustrar y muy bien esta afirmación: Luis Walton Aburto y Zeferino Torreblanca Galindo. Como ciudadanos responsables, debemos estar muy pendientes sobre en la capacidad de gestión de estos candidatos específicamente, porque ellos ya ostentaron el “poder”, es decir, ya tuvieron la oportunidad de gobernarnos o más bien de demostrar el “cobre”, y esto es un importante indicador de su calidad o de su rapacidad como políticos.
Las historias de estos dos –personajes políticos-, no la vamos a platicar aquí, porque la mayoría de los que no fuimos beneficiados durante sus gobiernos por derecho propio (porque así lo marca nuestra Carta Magna y porque pagamos puntualmente nuestros impuestos) dentro del -bien común-, que es a lo que se tendrían que haber avocado, sentimos en carne propia el rigor, el desprecio, la soberbia y la pesadumbre, de haber sido usados como ciudadanos, para el beneficio personal de los susodichos y de sus anexos, dejando un estado y un municipio con su geografía y la mayoría de su gente devastados.
Entonces la -tenebrosa pregunta surge-: ¿Qué diablos están haciendo como si nada en campaña, repitiendo mentira tras mentira como “cuchillo de palo”, taladrando las mentes de la gente buena con “maravillas” que nunca  existieron, ni existen, ni existirán, pero que ellos a base de fabricarlas en sus mentes y memorias perversas y engañosas, se convencieron que fueron reales, y junto con sus –privilegiados allegados-, lo sostienen y lo re sostienen.
¿Qué podemos esperar de estas dos personas que despedazaron o terminaron de despedazar el barco del estado de Guerrero y del municipio de Acapulco, el cual hoy, cínicamente quieren nuevamente timonear?
Amén de la capacidad para gobernar, no podemos dejar a un lado, las cualidades que las personas interesadas en gobernarnos deben de poseer, tal como son la calidad moral, entiéndase, la honradez, la transparencia, la humildad, la entrega personal; reflexionando que son simple y sencillamente administradores (por un tiempo) del dinero público, es decir, del pueblo única y exclusivamente para el bien común, y que están allí para servir dignamente a la sociedad, a esa misma, que los lleva a ocupar ese distinguido y privilegiado lugar, desde donde se pueden evaluar los acontecimientos sociales, políticos y financieros de cualquier ciudad. Y aunque quizá suene repetitivo, Luis Walton Aburto y Zeferino Torreblanca Galindo, por experiencias fallidas, no inventadas, no la tienen. ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 7 de mayo de 2015

"A QUIEN LE QUEDE EL SACO...QUE SE LO PONGA"





“A QUIEN LE QUEDE EL SACO…QUE SE LO PONGA”

Luz María Sánchez Rovirosa

“Lo cortés no quita lo valiente” Refrán popular.

“La soberbia es un deseo desordenado de sobresalir; “la elevación defectuosa del apetito", nos dice Tomás de Aquino; y no es muy difícil detectar que la felicidad que busca el soberbio, la mayoría de las veces está en manos del aplauso ajeno y del alago, por lo que tiene una base y un soporte muy débil.

¿Pero por qué la introducción sobre la soberbia? Porque deseo enrolar en este complicado tema a la crítica, acción que es relacionada frecuentemente a la polémica, ya que muchas veces al hacerla, se produce un desacuerdo entre dos o más opiniones.

Llegando al punto que hoy me ocupa y me preocupa, algunas personas sostienen, que en especial la crítica política generalmente es un argumento adverso que daña a los actores y por ende la sociedad de un país, de un estado, de un municipio o de una comunidad, y en algunos casos, sostienen fervientemente, que atenta contra el orden público.

Pero pese a todos estos argumentos, la crítica política es un mecanismo indispensable, que permite debatir los asuntos de interés común en su más amplio sentido; siendo muy necesario dentro de un -sistema democrático-, donde la participación de la sociedad no debe restringirse únicamente a ser simples ciudadanos sin voz (pero curiosamente sí con voto); sino una sociedad con civismo y con iniciativas de contribución, mediante su opinión en la gestión pública.   

Me sumerjo en este peligroso mar de la política (hoy en franca actividad), ya que todos los candidatos al puesto que sea, están tratando de dar su mejor cara a los ciudadanos, quienes ya sea por costumbre, por necesidad, o porque la esperanza es lo último que muere, los siguen según sus preferencias partidistas, y los cobijan tratando de que entiendan que estarán con ellos hasta el final, es decir, hasta que obtengan el triunfo anhelado.
 

Un candidato cegado por la soberbia, con un ego inflado, no escucha y no es capaz de aceptar críticas ya sean constructivas o no, por lo tanto, es obvio que no va a corregir las fallas o el rumbo de su campaña si acaso ésta va por mal camino, y él no lo advierte.
 

Penosamente, un candidato que se escuda en la soberbia, definitivamente es por la ausencia en su estrategia política; es decir, aquel candidato que va de acto en acto, diciendo lo mismo, sin tener un plan o programa, no llegará a realizar una campaña exitosa. Si no tiene un discurso diferenciado, si hace actos de campaña sin ton ni son, sin planear, actos que son simples acarreos o actos de simulación, y se lo señalan, tendrá que recurrir imperiosamente al orgullo y a la soberbia como herramientas de defensa.
 

Desde que los postulantes están tratando de acceder a cualquier -jerarquía de poder-, saben perfectamente bien que como personas públicas, trabajarán en un quehacer público, y lo más importante es que lo harán con dinero “público”, es decir, dinero del pueblo (vía tributos) al que sirven o servirán; tienen que entender que no toda la gente va a estar de acuerdo con sus propuestas, o en su caso, con la forma de ejercerlas.

Puede uno estar muchas veces de acuerdo y otras no al simpatizar con algún candidato de forma civilizada, pero no entiendo por qué se enojan tanto algunos políticos y casi siempre sus porristas, cuando se les hace una crítica, que no sea para agradarlos.

Cualquier análisis serio del panorama político de nuestro país, hoy especialmente en el estado de Guerrero y en el municipio de Acapulco, debería hacernos reflexionar que la inclinación genuina por algún participante en períodos de excitación mental, es decir, en tiempos electorales, no deben ser, para adular al preferido o denostar al no querido, por purísima conveniencia. Y con la pena, a quien le quede el saco, que se lo ponga. ¡Vale la pena reflexionarlo!

P.D. Alguien me puede contestar con cordura: ¿Cómo es posible que Benito Manrique Contreras, hoy –presunto- responsable del homicidio de Braulio Zaragoza Maganda quien fuera secretario estatal del PAN, estuviera postulado como segundo síndico en la planilla de Zeferino Torreblanca, para la alcaldía de Acapulco?

jueves, 23 de abril de 2015

NI QUIERO, NI PUEDO COMBATIR LA POBREZA





“NI QUIERO, NI PUEDO COMBATIR LA POBREZA EN GUERRERO”

 

Luz María Sánchez Rovirosa

El villano trata bien a quien lo maltrata, y maltrata a quien bien lo trata. Anónimo

“Ni quiero, ni puedo, ni debo combatir el narcotráfico” Zeferino Torreblanca.

Muchos ciudadanos nos preguntamos una y otra vez ¿Por qué siempre cuando un candidato o ex gobernante llega o está por llegar –a las alturas-, se les adorna como árbol de Navidad de centro comercial; y por qué se esperan hasta que los gobernantes se van, para sacarles los trapitos al sol? La respuesta aunque parezca sencilla, se pierde en un laberinto de complejidad.

Desafortunadamente las cosas no son tan fáciles para los que vivimos en el patio de atrás de la casa de los gobernantes. Las canonjías que disfrutan los que son, ya fueron o serán inquilinos (en este caso) de Casa Guerrero, sí que las hacen valer; más aparte el fuero que les permite disponer del poder y del dinero manejado a su antojo, encarando con tal cinismo los desperfectos que dejan, que hasta pretenden volver.

Hoy cuando hay y deambulan por cualquier rincón del estado de Guerrero demasiados candidatos para cualquier puesto que se nos pueda ocurrir, me detendré para externar un par de observaciones sobre el brote psicótico del presunto regreso de Carlos Zeferino Torreblanca Galindo como candidato a la alcaldía de Acapulco (nuevamente), pero ahora disfrazado de blanco y azul, es decir, por el Partido Acción Nacional (PAN).

Entrando de lleno al tema que a su servidora abruma, he quedado estupefacta con el pretendido –retorno de los brujos- (Zeferino y sus achichincles), para hacerse cargo, o más bien hacerse dueños del maltrecho y con mucha pobreza municipio de Acapulco

Vale la pena mencionar, que quizá cuando Zeferino ocupó el puesto de presidente municipal de Acapulco, haciendo sus pininos políticos, su tarea sin ser relevante, fue aceptable, y como por aquel entonces todavía no estaba poseído, la ciudadanía le refrendó su confianza para hacerlo llegar al gobierno del estado, con nuestro sufragio.

Pero ya bebiendo las pociones con las que el poder les nubla el entendimiento (si es que lo tenían), y las tablas que adquieren brincando de un puesto público a otro, la cosa cambia; y en el caso de Zeferino, cambió.

Así que me parece justo hacer un breve recordatorio de la actitud que adquirió Zeferino cuando fue gobernador (en tiempos más recientes), y es importante que los ciudadanos consideren profundamente, aquella respuesta que a muchos nos cimbró, al cuestionamiento de un periodista sobre la pobreza extrema, que como –alerta roja- nos mandó sin ningún miramiento, y que decía: “Ni quiero, ni puedo combatir la pobreza en Guerrero”. Palabras que seguramente resuenan en muchos oídos y corazones, sobre todo de la gente necesitada; pero que desafortunadamente quizá muchas más, ni siquiera la recuerden.

La educación en Guerrero en su gobierno, sin palabras ¿De qué le sirvió “cacaraquear” tanto la construcción de -un aula por día-, si durante cada día de su administración el analfabetismo aumentó?

Y que hablar del Sector Salud con el -caso helicóptero- y a la corrupción que lo envolvió, dando mucha tristeza, que es un hecho que la gente aún se muere por falta de atención y medicinas. El Presupuesto de Egresos del Estado siempre pero siempre, debe ser usado para lo que es, y nunca desviarlo, y mucho menos para cuestiones personales, pero el de la Secretaría de Salud debe ser sagrado. Este abuso de confianza fue uno de los motivos por el cual Zeferino tuvo que devolver esa partida a la Federación, y el no utilizarlos o utilizarlos mal, es un crimen.

Ahora bien ¿Nos sorprendió la quemazón (obvia) de los archivos de dicha dependencia? Por supuesto que no, tristemente –casi todos- sabíamos quiénes y lo que pasó allí durante esos seis años; más la gravísima complicidad del auditor del estado, que le dejó como herencia maldita René Juárez Cisneros.

¿Qué demonios hace Zeferino en Acapulco? La herencia que nos legó su gobierno, es una aberración. Dejó todo el estado complicado y fuera de control ¿Cómo diablos va a regresar?

¿Y cómo se deslindará de la grave responsabilidad que tiene en el tema de la violencia, cuando sabemos –perfectamente bien-, que fue Zeferino quien abrió el abanico de la delincuencia, permitiendo más y más plazas de carteles en Guerrero y especialmente en Acapulco?

¿Cómo podría justificar que fue en su administración cuando nuestro patrimonio de toda una vida de lucha y trabajo honesto, se empezó a devaluar en el infierno que él construyó en esta entidad suriana?

Y ahora resulta que Zeferino quiere ser presidente municipal y mártir. Para la alcaldía de Acapulco, pues respetuosamente solo lo postuló el PAN, porque no tenían harina para hacerlo con otro; y finalmente para mártir ¿su conciencia? Si la tiene. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 8 de abril de 2015

ELECCIONES CAPRICHOSAS Y RETORCIDAS






CAMPAÑAS CAPRICHOSAS Y RETORCIDAS

Luz María Sánchez Rovirosa

“La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger a los unos de los otros”. Anónimo.

Hablar del proceso electoral en una caricatura de democracia como la nuestra, no es nada fácil, sobre todo porque ha tenido como antecedente (demasiadas veces) la sofisticación del fraude, como una insignia ante el mundo.

Desde el momento en que todo sobre elecciones se ciñe a nuestro alrededor, pasando por la conformación de nuevos partidos (en exceso), las negociaciones y procesos internos de los mismos, las campañas, la instalación de las casillas, por cierto presididas por ciudadanos de cada una de las secciones que contienden, con presencia de representantes de los diferentes partidos, el tiempo del sufragio, y hasta el momento del recuento final de ellos; no hay espacio para escuchar otra cosa que no sea la manipulación tendenciosa (velada o no), para que nuestros votos no afecten el resultado que espera cada partido y compañía.

Hay partidos que por estrategia política y por falta de ética (o por ambas), hacen lo posible y hasta lo imposible, por mezclar este proceso con las mismas irregularidades de otras campañas y otras elecciones, que le anteceden.

Hoy, nuevamente y ante el proceso electoral al cual nos estamos enfrentando, es un grave error tratar de seguir las mismas huellas que lo violentan, porque como hemos venido observado con las multas unas, tras otras para el Partido Verde Ecologista, diluye el efecto de las sanciones de ley y porque intenta manchar (y muchas veces lo logra), la certeza de un proceso justo del cual, los electores esperan mucho.

En muchas elecciones del pasado, bien sabemos (aunque no lo acepten), que el triunfo de algunos candidatos en las urnas no ha sido del todo recto, por el contrario, hemos sido testigo de procesos caprichosos y muy retorcidos; inundado de evidencias negativas que los envilecen, y que en su momento fueron sesgadas, con vaga o casi nula información al respecto y lo más patético: justificadas, por diferentes medios de comunicación, incluyendo los electrónicos y las redes (sin generalizar).

Podemos, si somos muy condescendientes aceptar que existe la democracia y que garantiza, que quien obtenga más votos en las urnas, sea el triunfador y ocupe el puesto por el que contendió; pero desafortunadamente no es así; ya que la realidad de la democracia, es la justa competitividad de los contendientes, teniendo en equidad todo tipo de ventajas (incluyendo las legales) que los hagan ganar con mayor facilidad; y no como aquí sucede, que les reduzca la probabilidad del triunfo, para que todo se resume en la participación, en buscar un espacio de fuero por ello y en tirar el dinero a la basura, tantas veces de sus casas.

¿Por qué decimos que las campañas son violatorias y tendenciosas? Como claro ejemplo están los apoyos para los gastos (estúpidos) de las campañas de –dinero privado-; pero de lo que no estamos seguros es del origen de los mismos, o lo que es peor, si este surge de la desviación del dinero público, desde los gobiernos estatales y municipales, para el mismo fin.

Otro punto que llama la atención es –la compra del voto- vía tortas, refrescos, gorras, camisetas, cilindros, lápices, vales para medicinas, etc., hasta la trillada entrega de despensas y de dinero en efectivo; más lo más sofisticado que nos ha tocado ver, que son las tarjetas de débito y de descuentos.

Ah, pero qué difícil es para el elector argumentar sobre la consuetudinaria violación de la Ley Electoral, empezando por la magnitud de la necesidad de la gente, y el efecto que hace en las preferencias electorales, perturbando la preferencia sincera del voto.  

Este panorama es el que cubre como nube negra los procesos electorales en -casi todas- las entidades del país, y este, no es la excepción. Ahora bien aterrizando en el estado de Guerrero, y especialmente en el municipio de Acapulco, la situación que impera no puede ser peor.

Me centraré especialmente en el cuestionado y multado repetidamente por sus excesos, al partido verde, una rémora y en el caso de la –silla Guerrero- aliado del PRI, pero que en Acapulco se desintegra y le sirve (hoy) al tricolor, como carrusel para permitir que se suba toda persona ajena (filialmente), pero dispuesta a desembolsar varios millones en aras de debilitar y curiosamente fortalecer otra opción no permitida, o no bien vista por las propias –regulaciones internas- de los partidos.
 
Así podemos observar, con mucha preocupación, como se van moviendo sofisticada y maléficamente las piezas del ajedrez, para llevar al triunfo al contrincante quien después con toda la facilidad del mundo permitida, nuevamente repetirá los patrones de las tradicionales campañas caprichosas y retorcidas. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 25 de marzo de 2015

¿CAMPAÑAS A LA INTEMPERIE O DESNUDAS?


 
 
 
 
 
¿CAMPAÑAS A LA INTEMPERIE O DESNUDAS?

 

Luz María Sánchez Rovirosa


 

“La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír”. George Orwel.
 
 

Inicio este artículo confiada en la Libertad de Expresión, que incluye la libertad de palabra y de prensa, y que en nuestro país toma forma en nuestra Carta Magna, la cual nos privilegia el poder expresar con respeto, nuestros sentimientos e inquietudes; nuestros acuerdos y desacuerdos. 

Hago este breve preámbulo, ya que en un estado de Guerrero con una profunda crisis en todo lo largo y ancho de su territorio, tres meses de campaña es un largo tiempo, en el cual estamos siendo testigos de las muchas inquietudes de los muchos candidatos, para alcanzar la sucesión y gobernar el estado de Guerrero. Los candidatos tienen ya ocupados a todos o casi a todos los habitantes de esta tierra suriana, quienes ven en sus preferencias, unos, la posible solución a sus problemas y a los de los demás; otros, la posible solución a sus ambiciones y para y por ello están trabajando, y otros muchos están durmiendo en sus laureles ausentes de este importante proceso democrático; a veces por inercia, por incredulidad, y demasiadas veces por miedo.  

Por su parte los candidatos que están en busca del triunfo y luego el poder, se mueven haciendo sus -estrategias políticas- con rebuscados planes que los lleven al -trono estatal-; y hoy que casi, casi adivinamos (nada difícil) entre quienes es y será la férrea contienda, todavía no estoy segura si el pánico se llegará a apoderar (algún día) de este pueblo estático y conformista, que todavía no alcanza a ver, cómo no se escatima conseguir el triunfo. 

En estas largas vísperas de elecciones, reflexionamos que quien sea el elegido, tendrá que tomar en cuenta antes que su ambición de poder (porque parece que no), que presidirá un lugar sumamente pobre, populista, saturado de desposeídos y además guerrillero, es decir, un estado conflictivo y con mucha violencia que desafortunadamente lo caracteriza. Con miseria, con contracción salarial, con creciente desempleo, con un sistema educativo deficiente o casi nulo, con una infraestructura turística deplorable y en grave crisis; con descontento, con injusticias, burocratismo, corrupción administrativa y oligarquías financieras, amén que heredará, si el –ungido- surge de la oposición, los otros problemas y mutaciones de -la ideología amarga y mediocre y traicionera-, que hoy se ve y se siente por donde quiera, pero de la que no se habla nada, incluyendo a los mismos de su partido. Me refiero al gobierno de Ángel Aguirre Rivero. 

Y entonces uno se pregunta ¿Dónde están aquellas personas ajenas a los intereses, pasiones, simpatías y preferencias personales; esos hombres o mujeres comprometidos con el pueblo y para el pueblo, esos hombres que realmente sean líderes y que no saquen ventaja de su situación? ¿Dónde están esos hombres y esas mujeres, que no se les llene la cabeza y el corazón de soberbia, cuando desde su –trono- y quieran ser servidos y no servir, esos hombres que convivan y vivan, pero de verdad, no sólo para las fotos de publicidad con el pueblo; y que entiendan por qué los necesitados, todavía les creen? 

El hombre que resulte ser el elegido, para ocupar el cargo de gobernador de Guerrero, deberá demostrar con hechos lo que hoy va pregonando, porque desgraciadamente continúa la desagradable costumbre de engañar al pueblo con las mismas y eternas promesas retóricas, que después de la elección nunca se cumplen o se cumplen mal. 

Seguramente que encontrar un gobernante honesto, comprometido y de buena fe, no será muy fácil, pero no imposible, ya que siempre son los mismos, que brincan y brincan, incluso de partidos en partido, buscando ocupar todos los puestos posibles. Ante esta desalentadora realidad, se abre una encrucijada en todo lo que a elección concierne, incluyendo la invasión del partido de futbol entre México y Brasil, ese mero día. 

Con toda conciencia, meditemos sobre nuestro pasado y presente, y reflexionemos en lo que se avecina, así que a pensar muy bien, todavía hay tiempo de decidir qué alternativas deseamos para el quebrantado pueblo de Guerrero, continuar con la barbarie política, el triunfalismo demagógico de las promesas incumplidas con su colapso social, o la exigencia de la renovación profunda en la libertad, la honestidad, la justicia, la responsabilidad y la paz para todos por igual. ¡Vale la pena reflexionarlo!

 

 

 

 

miércoles, 11 de marzo de 2015

LA CRÍTICA EN ELECCIONES





LA CRÍTICA EN TIEMPOS ELECTORALES

 

Luz María Sánchez Rovirosa

“La información, tal como se suministra hoy a los periódicos y tal como éstos la utilizan, no puede prescindir de un comentario crítico”. Albert Camus

La crítica es la reacción o la opinión personal y/o analizada sobre un tema. Viene del griego Kritikós que quiere decir: capaz de discernir.

 Como estrategia, la crítica suele definirse como una práctica de comunicación madura, en la cual la persona que la hace expresa sus convicciones y defiende su postura con una conducta respetuosa, pero sin las limitantes típicas (en cada caso) como son la lisonja, la adulación;  o la envidia, la culpa, el coraje y/o la venganza.

La crítica es relacionada frecuentemente a la polémica, ya que muchas veces al hacerla, se produce un desacuerdo entre dos o más opiniones; así que definitivamente, el sustento de la crítica es el criterio.

Llegando al punto que hoy me ocupa y me preocupa, algunas personas sostienen que la crítica política generalmente es un argumento adverso, que daña a los actores y por ende la sociedad de un país, de un estado, de un municipio o de una comunidad, y en algunos casos, sostienen fervientemente, que atenta contra el orden público.

Pero pese a todos estos argumentos, la crítica política es un mecanismo indispensable, que permite debatir los asuntos de interés común en su más amplio sentido; siendo muy necesario dentro de un -sistema democrático-, donde la participación de la sociedad no debe restringirse únicamente a ser simples ciudadanos sin voz (pero curiosamente sí con voto); sino una sociedad con civismo y con iniciativas de contribución, mediante su opinión en la gestión pública.

Hoy inmersos nuevamente en tiempo de elecciones y por supuesto de campañas, es muy común que se hagan comentarios lisonjeros hacia los protagonistas involucrados en estos trances, los cuales se consideran como crítica sana o constructiva; aun cuando ésta sea puramente de interés particular.

Pero cuando la crítica ya sea por medio de grupos o de forma individual, señala los errores y las inconformidades, entonces sí que –casi siempre- molesta a quien o quienes son objeto de ella, incluyendo a sus aduladores, que en estos casos la denominan equivocadamente como -crítica destructiva-.

Puede uno estar muchas veces de acuerdo y otras no al simpatizar con algún candidato de forma civilizada, pero no entiendo por qué se enojan tanto algunos políticos y casi siempre sus porristas, cuando se les hace una crítica, que no sea para agradarlos.

Desde que los postulantes están tratando de acceder a cualquier “jerarquía de poder”, saben perfectamente bien que como personas públicas, trabajarán en un quehacer público, y lo más importante es que lo harán con dinero “público”, es decir, dinero del pueblo (vía tributos) al que sirven o servirán; tienen que entender que no toda la gente va a estar de acuerdo con sus propuestas, o en su caso, con la forma de ejercerlas y que muchas veces, se tiene la obligación de denunciar las malas prácticas de quienes estuvieron, están en cargos públicos o aspiren a ellos (campañas).

Cualquier análisis serio del panorama político de nuestro país, hoy especialmente en el estado de Guerrero y en el municipio de Acapulco, debería hacernos reflexionar que la inclinación genuina por algún participante en períodos de excitación mental, es decir, en tiempos electorales, no deben ser, para adular al preferido o denostar al no querido, por purísima conveniencia.

Y a propósito, a punto de acomodarse las piezas del –rompecabezas político- en el municipio de Acapulco, hoy haremos una breve pausa con el Revolucionario Institucional (PRI), partido –que parece tener- dificultades en su elección interna para postular al alcalde, por una buena cantidad y variedad de motivos, como son la medición de fuerza de las estructuras y grupos “caciquiles” dentro de sus filas.

Así que a –jalones y estirones-, pero con “hermetismo total”, cuatro aspirantes se encuentran esperando que se dé el banderazo en la –parrilla de salida-. Julieta Fernández Márquez, Rubén Figueroa Smunty, Fermín Alvarado Arroyo, y el último en decir yo: Marco Antonio Terán Porcayo.

Obvio resulta saber, quiénes están detrás de los dos primeros nombrados. Lo que nos mantiene en ascuas, es saber quién o quiénes cobijan a los otros dos; porque seguro es, que cuentan con un buen padrinazgo para llegar hasta allí. ¡Vale la pena reflexionarlo!