domingo, 22 de mayo de 2016

DIVERSIDAD SEXUAL CONSTITUCIONAL






LA DIVERSIDAD SEXUAL CONSTITUCIONAL

Luz María Sánchez Rovirosa

“El único peligro que existe reside en el mismo ser humano. Nosotros somos el único peligro, pero lamentablemente somos inconscientes de ello. En nosotros radica el origen de toda posible maldad”  Carl Gustav Jung.

El término “diversidad o preferencia sexual” hasta el día de hoy es un concepto alternativo a los llamados –durante la historia-, como  perversión, desviación o aberración, pero que, sin embargo, todavía son muy usados en las sociedades del mundo actual.

El término diversidad sexual, supone el reconocimiento de que todos los cuerpos, todas las sensaciones y todos los deseos tienen derecho a existir y manifestarse sin más límite, que el respeto a los derechos de las demás personas.

Cabe señalar la importancia de utilizar este concepto, como el reconocimiento y el respeto a todos los comportamientos y deseos sexuales, que forman un amplio espectro que está disponible para todo ser humano; mientras no sea una conducta ni compulsiva, ni forzada en su manifestación, ya que quien se involucre en estas actividades, debe hacerse responsable de las consecuencias de sus propios actos.

Nos abocamos en este delicado, intenso, pero importante tema, porque hace un par de días el Presidente de México Enrique Peña Nieto, presentó una iniciativa al Congreso de la Unión, para permitir a nivel constitucional el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Dicha propuesta busca que estos enlaces se realicen sin discriminación, por motivos de origen étnico, discapacidades, condición social, de salud, de religión, de género o preferencias sexuales, para quedar explícito como matrimonio igualitario dentro de La Constitución Mexicana, reformando así el artículo cuarto de la misma.

El Ejecutivo Federal señaló, que el Estado Mexicano debe impedir la discriminación por cualquier motivo, y asegurar la igualdad de los derechos para todas las personas. Así mismo, también declaró, que otra de sus iniciativas implica que México forme parte del grupo llamado -Núcleo sobre las Personas Homosexuales, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero o Intersexuales de las Naciones Unidas-, en el cual participan 19 países de distintas regiones del mundo, y que promueve sus derechos humanos a nivel internacional. Todo esto y más, sucedió durante la reunión realizada en Los Pinos, en el día de lucha contra la Homofobia, el pasado lunes 16 de mayo.

Es gratificante (esté uno de acuerdo o no), que este vacío en las políticas públicas de México, que durante largos años permitió una serie de prácticas de marginación, incivilización, rechazo y exclusión, típicas de una –cultura-, que todavía cree que la heterosexualidad es la norma basada en preceptos que se argumentan desde la perspectiva de la religión y la moral, y que desconocen (¿?) los derechos humanos y sexuales de toda persona sin excepción; sea llenado de justicia, para garantizar su legitimidad y vivir libres de prejuicios y  estigmas.

Todo este respeto que muy pronto les será otorgado por cuestiones estrictamente humanas, como a cualquier otro ser humano, jamás debe ser visto (por los moralistas) con sentimientos o actitudes de odio o fobia contra ellos y ellas; pero también es muy importante dejar en claro, que la comunidad lésbico-gay, tampoco debe permitir, que –algunos de sus integrantes- manifiesten sin ningún pudor sus arrebatos pasionales (y de odio y fobias también) en lugares públicos, y que crean que hoy con sus –canonjías legales-, todas las personas los tienen que tolerar.

Así que para terminar (por hoy), me da mucho gusto que muy pronto y de manera constitucional, ya no haya ninguna diferencia entre las -diferencias o preferencias sexuales-, y que los derechos y el respeto sean para todos por igual.

Pero si de respeto hablamos y de consideraciones se trata, todos, absolutamente todos debemos empezar por nuestras propias casas. Los derechos tienen que ser parejos y de ninguna manera se deben ajustar o adaptar en cada caso.


La decencia, la rectitud moral, ética, religiosa, social y pública, tienen que ser preceptos de exigencia igualitaria para todo ser humano en el planeta. Piden –igualdad- y esta les está siendo concedida y nada más; para vivir sin las espantosas humillaciones de las que por años han sido objeto; pero no para desquitarse y herir la sensibilidad de quienes con los mismos derechos que exigen, no piensan igual. ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 5 de mayo de 2016

UN EXTRAÑO FENÓMENO






UN EXTRAÑO FENÓMENO



Luz María Sánchez Rovirosa





“Están trayendo sus drogas, están trayendo su crimen. Son violadores y algunos, asumo, son buenas personas". Donald Trump.



Tengo varias semanas tocando el tema de la situación política local (Guerrero y Acapulco) y sigo y aparentemente seguiré escribiendo exactamente lo mismo, porque día a día te encuentras al leer, escuchar o ver en los medios de comunicación, con las mismas noticias, las mismas declaraciones, acciones o eventos de los gobernantes, para comentar o criticar, para aplaudir o denostar (según el “chayote”), por las que muchos se rasgarán las vestiduras o de plano por las que otros (los menos), nos pondremos a llorar. Lo que sí es muy importante preocupa y mucho, es que siga la violencia generando muerte, desolación y desasosiego, ante el pavoroso  desmérito y omisión de las autoridades.


La –simpleza y el desdén- con la que el gobierno interpreta la violencia y la narcoviolencia, también nos hace ser fieles testigos de cómo candidatos (en este caso Astudillo-Velázquez) aparentemente -nobles y humanos-, se convierten en gobernantes “Hulk”, es decir, agresivos, coléricos, déspotas, tiranos, dictadores e incluso opresores; y es cuando los ciudadanos, quedamos inmersos y en calidad de rehenes de un cuadro de ofuscada ingobernabilidad, con peligrosas manifestaciones de violencia que sí afectan todas las esferas del quehacer cotidiano, de la tranquilidad y confianza de un pueblo que los eligió.


Por ello y ante la impotencia de su incapacidad para gobernar, para garantizar a la sociedad el derecho de vivir en un estado de orden y paz pública, en el caso que nos ocupa, recién se tomó conjuntamente con la federación (¿?), cubrir la seguridad con la opción “armada”, antes que el hartazgo de la sociedad la predisponga a buscarlas por su propia mano, rebasando la función obligatoria del gobierno. Así que una vez más hay que aguardar las medidas y acciones que tomará la Marina y (supongo) el Ejército respecto a este tema, que para ellos, también es tan grotesco y polémico. Sea por Dios. ¡Vale la pena reflexionarlo!

Pasando a otro tema obligado porque nos incumbe como mexicanos, nos fijaremos en el “extraño fenómeno” llamado Donald Trump, considerado ya (casi) como virtual candidato por el Partido Republicano, hacia la carrera presidencial de Estados Unidos de América.

¿Qué tan probable es que este “payaso” llegue a ser presidente de la nación más poderosa del mundo? Las noticias nos dicen, que a pesar de estar haciendo una campaña humillante y racista, sus compatriotas han entendido y muy bien, que Donald Trump está hablando crudamente sobre esas verdades, que la mayoría de los gringos (sin cultura, ni raíces) y curiosamente los mexicanos y los latinos “naturalizados” y no, quieren escuchar, y sienten y presienten que –el señor del peluquín- las llevará al plano de la realidad.

Donald Trump ganó en Indiana hace un par de días, su séptima contienda electoral consecutiva (por cierto muy diferente a la que se realiza en México, para elegir al candidato de cada partido), logrando que su contrincante más fuerte (republicano) Ted Cruz se retirara, allanándole por completo el camino.

¿Qué nos deparará el destino a los ciudadanos americanos, a los mexicanos y al mundo, con la llegada a la Casa Blanca de este multimillonario y controvertido personaje salido de los negocios, de la farándula y quizá del manicomio, pero que al fin, después de arrasar en Indiana, tendrá que ser visto como un hombre digno de tomarse y muy en serio?

¿Acaso Donald Trump será la versión americana del “extraño fenómeno mexicano” llamado Vicente Fox, en aquel –sueño guajiro- del año dos mil? Si así fuera y los ciudadanos americanos lo están viendo como una alternativa mesiánica y populista, para salvarlos de las aterradoras afrentas raciales: -Big MIstake-.


Y ojalá no se equivoquen como nos pasó a nosotros con –nuestro héroe-, porque este “extraño fenómeno gringo” llamado Donald Trump, lleva consigo otra realidad que no han enfrentado o no han querido enfrentar, ni él ni sus simpatizantes, y que es la importantísima política global, en la cual está considerado como un terrible riesgo. ¡Vale la pena reflexionarlo también!

sábado, 30 de abril de 2016

¿VIOLENCIA VIRTUAL?








¿VIOLENCIA VIRTUAL?

Luz María Sánchez Rovirosa

“Lo que es injusto para unos, nunca puede ser justo para otros” Popular.


¿Qué perfil (según los ciudadanos) debe tener una autoridad, un gobernante, un líder o un político, para considerarlo adecuado? Lo primero que se nos vendría a la mente (si la elección fuera coherente); es que trabajara para el desarrollo, para las oportunidades, pero sobre todo para el bien común.

Desde la antigüedad, el crimen ha sido contemplado como parte irremediable de la sociedad de todos los países del mundo. Pero en la actualidad los criminales y –sus actividades organizadas-, son catalogados desde una óptica muy diferente a lo que tradicionalmente se consideraba como delincuente, es decir, un sujeto solitario enfermo y anormal. Ahora (con los mismos y muchos más calificativos), la delincuencia ha pasado a ser parte importante del sistema gobernante y de las vidas de los países, sobre todo en aquellos en los que se vive bajo su sombra.

Vamos a aterrizar brevemente este delicado tema en el puerto de Acapulco, donde el domingo pasado  se suscitó un enfrentamiento (con balas), supuestamente entre grupos criminales y la Policía Federal, en un recorrido (persecución) de un tramo de aproximadamente seis o siete kilómetros sobre la Costera Miguel Alemán, entre las nueve y diez de la noche; durante el cual infortunadamente, fue abatido (para variar) un inocente que fue alcanzado por una –bala perdida-; más el terror bien fundado de los ciudadanos que fueron testigos presenciales de esta terrible experiencia, que sí pasó y que no fue virtual.

¿Qué nos pasa, que se siente y se nota por todos lados la inestabilidad en el sistema político, en el de arriba y en el de abajo; pero ante todo el descontrol frente a esta ingobernabilidad, ante esta corrupción e impunidad que tiene esclavizada a una sociedad que está sumida en un clima de violencia permitida; hoy llamada rimbombantemente por el alcalde Evodio Velázquez: –violencia virtual-y que otrora se trataba de solucionar desafiando la cólera gubernamental, con reclamos públicos, marchas de protesta, plantones, discursos, polémica, debates, opiniones, etc.?

Y que ahora ante la abrumadora realidad, solo queda la opción de las oraciones, del silencio y de la –exagerada prudencia-; y de cualquier manera la sociedad tiene que lidiar con la ira, la irritación, el furor, el frenesí, el berrinche y la bilis de las autoridades cobardes  e incompetentes, que ni admiten, ni asumen su responsabilidad.

Se vive un tiempo en el cual la violencia y el terrorismo, que no son “virtuales”, es decir, no son producto de una información cibernética tergiversada y con cizaña; siembra de inquietud y dolor las calles del puerto de Acapulco, y la sociedad carga –como la piedra del Pípila-, ese dolor que le tocó vivir.

Hablar de inseguridad, es muy complejo; es hablar de distintos factores que están ligados y que van desde la pobreza y la marginación, la violencia, la drogadicción (permitida), la gratificación instantánea por asesinar; la falta de valores, la apatía por miedo de parte de los ciudadanos ante los abusos de que son objeto; pero sobre todo la negación de los gobernantes para aceptar –por cobardía-, sus errores, su ineficiencia, su incapacidad, su negligencia y su ambición.

Ante este desolador panorama, coexistir se vuelve imposible con una política autoritaria e irracional, llena de abusos, de violaciones consuetudinarias a los derechos humanos, de crímenes, de miserias, marginación, de represión, con rezagos casi irreparables y con una injusta distribución de la riqueza, dentro de la cual demasiados luchan por sobrevivir, mientras otros pululan por “vivir” cobardemente.

¿Qué tendrá que seguir en Guerrero, en Acapulco (otrora la marca propia de México), para que los gobernantes en turno Héctor Astudillo Flores y Evodio Velázquez Aguirre entiendan lo que tienen que hacer, que no es justamente lo que han estado haciendo?

Acapulco ha sido víctima del abuso indiscriminado de los gobiernos pasados (lo sabemos) y del presente, que no piensan que con su nefasto quehacer, le están negando la posibilidad de un futuro mejor.


Entonces ¿A qué autoridades debemos alabar? ¿A las que por cobardía e intereses personales mienten, abusan, roban? ¿A las que son ambiciosas, injustas, soberbias, negligentes corruptas y un largo etcétera; simple y sencillamente porque obtenemos prebendas y canonjías “personales”, sin pensar en los demás de los demás? ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 21 de abril de 2016

EL DECÁLOGO









EL DECÁLOGO

Luz María Sánchez Rovirosa


“La violencia es el último recurso del incompetente” Isaac Asimov.


Para juzgar la situación actual, hay que empezar por entender el comportamiento de la política económica y social (para no ir más lejos) desde el gobierno de Felipe Calderón (PAN), hasta nuestros días con Enrique Peña Nieto (PRI) y poner en una balanza sus luces y sus sombras en relación a la cruenta guerra contra el  narcotráfico y el crimen organizado desde que se abrió “La Caja de Pandora”; y hoy específicamente la intervención ante la ONU, del Ejecutivo mexicano, con un –trillado decálogo- (como tantos otros) para tratar de “controlar” este flagelo que nos tiene sumidos en un abismo, iniciando con su postura de luz verde en la legalización de la mariguana, para su uso médico y de investigación.

Justo el dar luz verde para clarificar la legislación mexicana en dicha materia; no tiene por qué hacernos suponer que en México se vaya a emprender realmente un viraje en sus esfuerzos, por controlar el tráfico ilegal de drogas (en plural); y vale mucho la pena reflexionar profundamente, en cada uno de -los 10 mandamientos- presentados en estos días ante la ONU.

¿Por qué el pensamiento tan escéptico sobre lo mismo de siempre? Solo basta mirar sin disimulo la cruel realidad: somos testigos de cómo se escapan, se dejan en libertad, caen y vuelven a caer los líderes de los grupos, carteles o bandas de narcotraficantes, y vemos como en un cerrar y abrir de ojos, nuevamente se reagrupan alrededor de otros guías o emergen como “La Medusa” unos nuevos, de nuevos grupos o grupúsculos.

En el mismo orden de ideas lo que resulta preocupante también y a grado extremo (porque no está incluido en el decálogo), es ver como “muchos” funcionarios (incluyendo los de primer nivel), -antes discretos-, con tal cinismo se han corrompido; al igual que la Gendarmería, la Policía Federal, Estatal, Municipal, Turística (o como se llamen dichas agrupaciones); además del gran miedo que se nota (de una forma o de otra) le tienen a los enfrentamientos y a las balas de los asesinos, ya que siempre o casi siempre llegan tarde a la acción, que no es premeditada.

¿Qué sucedió? ¿Qué falló en el cálculo de las autoridades? En un país con un gobierno tan frágil y vulnerable como el nuestro, una política de intervención antidrogas agresiva tiende a exacerbar y multiplicar la violencia, ya que las grandes organizaciones criminales de México tienen una gran capacidad de represalia cuando son atacadas o amenazadas, al grado de fragmentarse, lamentablemente dispersando geográficamente los focos de violencia.

Esta debilidad y su incapacidad para el combate de las drogas frente al crimen organizado, tiene su raíz en la corrupción y la impunidad que impiden el desarrollo económico y social, es decir, el bien común, tanto así, que cada día un extenso grupo de personas en situación de pobreza, tome la opción de emplearse con el crimen organizado como única vía para mejorar su condición, incrementando la violencia.

Hoy los empresarios (por lo menos en Acapulco) deciden armarse en virtud de -no tener ninguna seguridad, de tener seguridad-. Y entonces nosotros los rasos una y otra vez nos preguntamos: ¿Cuándo nos toca?, porque este círculo vicioso de –violencia por violencia-, parece que no se va a cerrar nunca.

¿Será que México está condenado a seguir repitiendo las políticas equivocadas del pasado? Desde la ONU las alternativas además de la legalización de la mariguana (médico-científico) son un demagógico decálogo en el cual sin duda alguna al gobierno de Peña Nieto le convendría verdaderamente equilibrar y atender la razón de que el que el abuso de las drogas (demanda-consumo), es tanto un grave problema de salud pública, así como de justicia criminal.


Todas las drogas son una tragedia para quienes las consumen y para su entorno familiar; pero el criminalizarlas indiscriminadamente hasta el grado de desatar una guerra que no ha parado, ha sido una desgracia y un desastre de grandes magnitudes para la política, la sociedad y la economía de México. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 30 de marzo de 2016

UNA VOZ EN EL DESIERTO





UNA VOZ EN EL DESIERTO

Luz María Sánchez Rovirosa

“Es muy grave que un solo hombre pueda vivir distraído de esta realidad, pero es mucho peor y más atroz si es la humanidad los que pasamos y nos encogemos de hombros”. Mario Benedetti.


Desde la semana pasada y durante todos estos días, hemos estado pendientes y escuchando por todos los medios de comunicación (incluyendo a los de nivel nacional), la noticia del grave y cínico abuso cometido por una persona de sexo masculino de nombre Walter Zuc, de 68 años y de nacionalidad canadiense, en agravio de una menor de tres años, en la Costera Miguel Alemán a plena luz del día, ante la presencia complaciente del padre de la menor; pero afortunadamente de la conciencia ciudadana del testigo que tomó el video para tener la evidencia. Mis respetos.

La Explotación Sexual Comercial Infantil (ESCI) es un grave problema de historia muy antigua. Hasta hace poco más de un par de décadas, era una realidad que se había mantenido veladamente escondida para la mayor parte de la sociedad civil y sus diferentes sectores; así como los gobiernos no lo tenían presente ni en sus presupuestos, ni en sus agendas como un problema al que había que atender, ni por su puesto en la cuestión legal.

Sin embargo, a partir del Primer Congreso Mundial sobre Explotación Sexual Comercial Infantil, realizado en 1996; surge la Declaración de Estocolmo, marcándose así el inicio de una nueva época, en la que la ESCI es considerada como un grave problema de magnitud mundial, cuya atención y prevención eran inaplazables.

Cinco años después, en Yokohama, Japón; se realiza el Segundo Congreso Mundial sobre la ESCI, y en este contexto, se aprueban dos instrumentos internacionales para dar respuesta a esta problemática: el Convenio 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), referente a la explotación del trabajo infantil, y el Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño, concerniente a la venta, al turismo sexual, a la prostitución y a la pornografía infantil. Cabe mencionar que ambos instrumentos fueron ratificados por México; y hasta la fecha sigue siendo así.

Se sabe (y muy bien), que la ESCI es la tercera actividad ilícita en el mundo después del narcotráfico y las armas; en la cual, al año son sometidos millones de niños, niñas y adolescentes, que son empujados a un verdadero negocio del sexo, que genera anualmente miles de millones de dólares, mientras que sus derechos fundamentales son brutalmente violados.

La existencia de la ESCI, se relaciona íntimamente, a un creciente número de personas que encuentran placer al tener este tipo de relaciones sexuales desviadas y que encuentran todas las facilidades para consumarlo. Facilidades que son producto de la indiferencia muchas veces de las autoridades competentes, de los gobiernos de los países (tan pobres) como México; pero sobre todo, de una sociedad omisa, inerte y medrosa.

Es algo muy común pero muy triste, que cuando la publicación de un acto degradante (como el caso que nos ocupa) -hace bum-, momentáneamente llama mucho la atención de la sociedad en general; pero la experiencia y las estadísticas nos dicen, que apagándose la llamarada del escándalo  (como siempre), -todo vuelve a la normalidad-.

Infortunadamente es una penosa realidad, que la mayoría de la gente pasa de largo, convencida de que de nada sirve -una voz en el desierto-, cuando los gobiernos no asumen, primero su obligación y su papel de luchador por las causas justas, y las autoridades correspondientes facultadas permiten que el flagelo se asiente y crezca; y ante estas dos patéticas posturas, la negligencia gubernamental y social, el país se vuelve egoísta y por lo mismo insensible al sufrimiento de los demás.

La delgada línea entre el Pedófilo y el Pederasta, es otra y muy delicada historia, que hoy no vamos a tocar; pero lo que si les puedo decir, es que en el momento exacto en el que el adulto ofrece dinero al menor a cambio de favores sexuales, -incurre en un delito de incitación a la prostitución de un menor, penado con hasta ocho años de cárcel-. 

Así que como dijo el gobernador Héctor Astudillo Flores, “Que busquen en todos los medios legales” (allí están Los Tratados Internacionales), que es segurito (y el fiscal, los jueces y los abogados litigantes lo saben), que van a encontrar los justificados motivos, para -el castigo ejemplar- tanto para el canadiense pedófilo como para el papá padrote. ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 24 de marzo de 2016

TENER O SER








“TENER O SER”

Luz María Sánchez Rovirosa

“De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento, que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero” Benjamín Franklin.


Reflexionando en estos –Días Santos- (para la Fe Católica), he dado con que el pensamiento encausado hacia un fin constructivo, nos hace intuitivos a nuestras necesidades humanas a través de sus valores, entre ellos nuestra libertad de decidir y actuar.

Mediante una tranquila maduración de ideas, he sentido la necesidad de encontrar una explicación de nuestra conducta social y manifestar mi gran preocupación por México, por el estado de Guerrero y por el Puerto de Acapulco; y por qué los mexicanos, guerrerenses y acapulqueños estamos en esta situación.

¿En que invertimos nuestro tiempo, dinero y esfuerzo cuando los tenemos? La primera idea del valor nace en el ámbito de la economía. Valer significa sobre todo para los utilitaristas, lo que tiene un precio. Después el término se transfiere a todo lo que suscita nuestro interés incluyendo el plano afectivo, estético, moral, social o religioso; así pues, tiene valor no sólo lo que simplemente existe, sino lo que merece ser y lo que debería ser.

Hoy en día existe una verdadera confusión de valores (es la principal causa de la situación que vivimos), y en gran parte es así, porque -los padres de familia de medio tiempo- se multiplican, es decir, aquellos que por necesidad, por superación personal, por gusto, por ambición etc. (con miles de respetables excepciones), dedican la mayor parte de su tiempo, a la búsqueda de valores materiales y ceden la educación de sus hijos a terceras personas, incluyendo la televisión.

Tristemente hoy, un niño de cinco o seis años (incluso más pequeños), puede ver a través de películas, telenovelas, caricaturas y noticieros, más crímenes, más violencia y más sangre, que cualquier veterano de guerra.

Es muy fácil vender violencia, morbo y degradación; solo se necesita mucha ambición y aprovechar la “natural” inclinación, que en mayor o menor medida tenemos todos los seres humanos, y esto lo saben y muy bien, quienes se dedican a conseguirlo.

Desafortunadamente demasiadas veces hasta nuestras propias autoridades intervienen en estas acciones con demasiada facilidad, al fomentar la concupiscencia por ambición de dinero y poder; como en el reciente caso del ex dirigente del PRI Humberto Moreira (y tantos, tantos más).

En cambio resulta demasiado difícil orientar a los mexicanos hacia el humanismo, el estudio, la buena música, el cuidado de la naturaleza, al civismo, al respeto a los demás; porque sin duda alguna, esto requiere de tiempo, dinero y dedicación; cosa que no sucede en nuestra institución dedicada a la educación, porque no conviene a los intereses de las autoridades, como mantener al pueblo sometido por la ignorancia.

Nuestra larga tarea por alcanzar el progreso, la felicidad y la libertad, está determinada por la inercia tan fuerte del ser humano del “Tener sobre el ser” (reflexiones de Erich Fromm en su libro del mismo nombre 1976). Abundante en ejemplos, esta obra literaria merecería ser visualizada como un aporte importante al mejoramiento de nuestra calidad de vida, amenazada cada vez más por las consecuencias que se derivan de esta -espiral de la violencia-, que estamos viviendo, día a día.

Analizar las patologías que produce  la obsesión por tener, es cuestión de especialistas; pero infortunadamente es algo “demasiado” común, y más aún en la política, donde el tener determina el modo de sus existencias, sus personalidades, y sus posibilidades de realización, basadas en una competencia intrínseca, ilimitada y compulsa de tener siempre más dinero y más poder.

“Tener o ser”, atraviesa todos los ámbitos de la vida humana, no sólo lo estrictamente personal como es el aprendizaje, la memoria, la conversación, la lectura, el ejercicio de la autoridad, la fe y el amor. Estos modos de vida son orientadores y promotores del “ser”.

Mientras que la incorrecta orientación para los que sólo piensan en la posesión de objetos que se compran con el dinero, ilusamente creen que también, pueden “comprar” esposos, esposas, hijos, amigos, títulos y posiciones sociales, con el único fin en la vida de “tener”.
 

La clave es tan sencilla como considerar que el dinero debe servir al hombre y no el hombre debe servir al dinero; debe cambiarse la idea de explotación del hombre, de la naturaleza, por una relación de respeto y cooperación; sustituir al antagonismo por la solidaridad y lo más importante, quitarnos de encima los apegos materiales que perturban nuestra paz, es decir: “Hay que poner la basura en su lugar” ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 2 de marzo de 2016

México Humillado






MÉXICO HUMILLADO
Luz María Sánchez Rovirosa

“No he de callar, por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo” Francisco de Quevedo.

La Xenofobia es el miedo o rechazo hacia lo extranjero, especialmente expresado hacia grupos étnicos y/o raciales. Su nombre proviene de los términos griegos xénos (extranjero) y phobos (miedo).

La xenofobia es un miedo muy antiguo, pero definitivamente procede de la formación de personas egoístas (no se nace siendo xenófobo), y tiene en su profundo sentir el rechazo y por consiguiente la exclusión con desprecio, de toda identidad cultural que sea distinta a la propia, como son, las diferencias de raíces, históricas, de lengua, religión, cultural, etc.

El racismo es un sentimiento en el que un humano (sin razón), desprecia a otro por alguna característica en particular, ya sea de raza o física -que la hace ser o parecer diferente-.

La historia nos cuenta que los inicios del racismo datan de la época colonial, cuando de los países africanos llevaban a Europa y a América a trabajar -como esclavos- a hombres mujeres y niños de color negro, a diferentes lugares, donde los habitantes eran blancos, y simplemente por el color de su piel, eran denostados y tratados con desprecio y asco.

Doy esta breve y sencilla introducción de racismo y xenofobia, ya que en nuestro país vecino del norte -Estados Unidos de América-, las pre campañas electorales para elegir al candidato que releve a Barak Obama en La (verdadera) Casa Blanca están efervecentes; y ya casi tienen asegurado el “privilegio” de contender, Hillary Clinton por el partido Demócrata, y el –magnate inmobiliario- Donald Trump por el republicano.

¿Qué nos preocupa de la política electoral de los “vecinos del norte”; es decir de los gringos? La verdad a la gente pensante, sensible y bien nacida en este hermoso país que es México, nos preocupa que llegue a ganar las elecciones y sea el próximo presidente, un millonario orate que de repente se le antojó ser político llamado Donald Trump, que tiene la particularidad de ser racista y xenófobo de -especial manera-, contra los mexicanos, por el simple hecho de ser mexicanos.

Este psicótico aspirante al “Salón Oval” por el Partido Republicano, no en pocas ocasiones en sus patológicos y racistas exabruptos, lanzó y ha seguido lanzando, infamias (sobre todo) en contra de los mexicanos radicados (y también contra los no radicados) en aquel país ya sea con residencia o indocumentados; afirmando categóricamente que son problemáticos, traficantes, delincuentes, violadores, es decir, personas no gratas; y Estados Unidos no será más “el basurero para los problemas de todos los demás”.

Este pelafustán con peluca y sin corazón llamado Donald Trump, que se atrevió (con la venia del gobierno mexicano) a decirnos basura, está siendo injustamente protagonista de un delicado capítulo que se nutre de ancestrales resentimientos y rencores enconados, en los que está inmerso todo el mundo. Pero esta categoría en la que se mueve Trump, sobrepasa toda expectativa razonable, si es que tal expresión pudiera ser aceptable.

Algunos se ríen de este engreído adicto al dinero, quien con alevosía y ventaja, ha humillado a nuestro país y su gente, sin que se vea reacción (solo rosaditas sutiles de Ruiz Massieu) de nuestro gobierno, que ha permitido la satanización del pueblo de México en el norte, en esos lugares que nos pertenecieron, y que por culpa de otros estúpidos gobernantes perdimos.


A su servidora le da terror que gane; no lo subestimemos, y no perdamos de vista lo que la historia y los testimonios nos cuentan de Hitler, y lo que el mundo entero injustamente tuvo que pagar con un enorme costo de vidas humanas, por menospreciar -las ocurrencias de aquel loco de guerra-, quien con demasiado tiempo y gente a su disposición, pudo dominar hasta el mismísimo diablo. No le demos a la historia otra pérfida oportunidad. ¡Vale la pena reflexionarlo!