miércoles, 26 de julio de 2017

COMO DE COSTUMBRE




COMO DE COSTUMBRE

Luz María Sánchez Rovirosa


Mi filosofía me hace vivir contento con la seguridad, de que el testimonio de mi conciencia, persuade que he procurado llenar mis deberes. Francisco de Paula Santander


Da tristeza como de costumbre, observar un estado devastado por la pobreza y la violencia, sucio, rudo y descuidado. Un estado que esperaba ansiosos (como de costumbre), que se cumpliera la promesa de “Orden y Paz”.

El tiempo de campañas de engañoso altruismo”; ese tiempo de tirar a la basura el dinero tan necesario para el bien común y durante el cual los que “suspiran con endiosarse”, se acercan al pueblo, le dan la mano y abrazan a la gente y escuchan “atentos” su clamor; se sientan a comer con el pueblo, bailan y llorar con ellos con el único fervor de ganar votos.

Después ya en la realidad, por supuesto ya no hay encuentros con el pueblo y si los hay, serán muy diferentes. Quizá visitarán una vez más (algunas) de las comunidades para inaugurar un kilómetro de carretera o camino, o una escuela que nunca tendrá maestro, o tendrá problemas magisteriales (que no se resolverán) y así sucesiva y eternamente.

Pero lo más grave de que las cosas se sigan dando así, es que todos los días cuando leemos los periódicos o escuchamos y vemos las noticias, nos encontramos con los mismos informes de cómo la violencia sigue generando muerte, desapariciones, desolación y desasosiego; así como atónitos leemos también las mismas declaraciones de las autoridades, mentirosas, falaces y vacías.

Hoy llama mucho mi atención, una de las últimas declaraciones del gobernador Héctor Astudillo, en la cual nos informa que el estado de Guerrero está en riesgo de quiebra, debido a las deudas que se tienen con la federación, quien señaló también, que se busca la manera de que la Secretaría de Hacienda no haga todos los descuentos que tiene previstos.

En dichas declaraciones tras inaugurar la Feria de Servicios por la Paz en el puerto de Acapulco, dijo que el gobierno del estado “adeuda al menos 200 millones de pesos de problemas que no son del presente sino del pasado, pero que traerán problemas al futuro”. (Se supone, que siendo candidato, este grave problema, lo tenía en cuenta).

Y por supuesto que Héctor Astudillo en ese futuro (como de costumbre), las medidas a tomar no contemplan “tocar” las canonjías y beneficios (honorarios) de toda “la corte celestial privilegiada” que vive del erario público (empezando por él), sino tal como lo señaló, será tener que disminuir personal (fomentar el desempleo); que los medios tengan menos (¿?), en fin, “todo en general, todo el gasto habrá que disminuirlo de manera drástica”.

Curiosamente en su momento, el gobernador interino, de transición, de adorno o de mano larga y bolsas grandes Rogelio Ortega; advirtió tanto a senadores como a diputados de La Comisión Permanente, que la situación del estado de Guerrero era grave, tanto que estuvo a punto de decir que “lo declaraba en quiebra”; ya que explicó tener un boquete financiero de más de 2 mil millones de pesos, derivados de anticipaciones solicitadas (2014-15) al gobierno federal por medio de La Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Ya para ese entonces, Héctor Astudillo era gobernador electo, y a punto de entrar a una crisis financiera muy profunda; Ortega señaló “Yo para qué tengo que seguir lidiando este toro” (sic), y así de fácil sugirió adelantar la toma de protesta del “ungido”.

Lo patético de los boquetes y crisis financieras, es que amén que no coincide (entre una administración y otra) la “numerología” de la o las deudas; es enterarnos hoy del indebido uso de ese dinerito (perdido) que el “gober quejoso” ha hecho, al comprar (vía corredores) una buena cantidad de bienes inmuebles a nombre de “prestanombres”, que también ambiciosamente, han sido protocolizados en la misma amiga y “excelsa” pero sin ética notaría.

¿Incapaces de aceptar su perturbada realidad, nosotros como pueblo se supone que pensante, podemos honestamente hablar de un cambio en las autoridades entre tanta confusión y perdición?


Tenemos pero ya que entender, que el dinero que manejan todas las autoridades y que se esfuma eternamente en los “boquetes y crisis financieras” es público, es producto de nuestros bastante altos y tirantes “tributos” (impuestos). Por favor, con todo respeto, no sigamos inertes como antaño, siendo rehenes de la ingobernabilidad. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 19 de julio de 2017

EN EL BANQUILLO DE LA IGNOMINIA




EN EL BANQUILLO DE LA IGNOMINIA


Luz María Sánchez Rovirosa





México se encuentra al borde del precipicio, específicamente hoy frente a un grave fenómeno político y social (del que somos testigos y afectados), plasmado en una visible decadencia de valores por diferentes motivos, que indican que estamos completamente descalificados ante el mundo; y ante lo cual, no vemos en el horizonte medidas de corrección.

Por supuesto que la “desconcertante” extradición y el inicio del juicio por El Sistema Acusatorio Penal (“nueva modalidad”), del cuestionado y peligroso ex gobernador de Veracruz, y a decir del presidente Enrique Peña Nieto “joven y distinguido integrante de la dinastía del nuevo PRI, Javier Duarte de Ochoa”: es obligado.

La mayoría de los mexicanos, especialmente los “jarochos” (nativos de Veracruz), sabemos perfectamente bien, quién es y qué hizo este nefasto sujeto, cautivo de una etiología psiquiátrica (locura) de la que sin ningún empacho ni inhibición, hace gala.

Duarte de Ochoa “gobernó” el estado de Veracruz, hasta el pasado mes de octubre, abanderado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI); y él y sus secretarios han sido señalados de haberse robado el presupuesto de casi todas las dependencias en la gestión de su administración. 
En un país como México, donde la corrupción pública es generalizada y eterna; lo que los ciudadanos inevitablemente nos podemos esperar, es que las denuncias imputadas a los “políticos” no prosperen; y entonces nos preguntamos ¿Realmente le interesa al gobierno que preside Peña Nieto combatir la corrupción?

Con la reciente Reforma en este rubro; de hoy en adelante los “principios” del Sistema Acusatorio Penal, ya son los que rigen todo proceso de esta índole, “supuestamente” buscando eficacia, rapidez, mejores resultados, satisfacción ciudadana; pero sobre todo para garantizar los derechos de ambas partes en un debido proceso que salvaguardará el orden jurídico, garantizará la verdad, la justicia y la reparación del daño.

Hoy Javier Duarte de Ochoa está sentado en el banquillo de los acusados o mejor dicho “en el banquillo de la ignominia”, prácticamente estrenando con “bombos y platillos” dicho sistema (por cierto bastante conveniente para él); y aun cuando no se le vio con la “cara” ataviada con su tenebrosa y burlona sonrisa; su expresión corporal y lingüística, nos deja ver claramente a un ente intocable (protegido).

El Sistema Acusatorio Penal es un procedimiento, en el cual las partes: fiscalía y defensa (ministerio público, víctima y acusado), se enfrentan en igualdad de oportunidades ante un juez (que se supone imparcial), el cual con base en las pruebas y argumentos de los involucrados, decide si se condena o se absuelve. Las pruebas y argumentos (incluyendo los alegatos de los testigos), se presentan ante el juez de manera oral, con el fin de convencerlo sobre sus posiciones.

Hoy ante su burda y chocante presentación en “el juicio” (inicial), nos enfrentamos a la ya conocida puesta en escena, con innumerables capítulos llenos de cinismo, mentiras, humillaciones, miedo y zozobra. Y así fue como el primer “Round” estuvo lleno de inconsistencias en los señalamientos de la PGR, a tal grado, que el juez señaló a los fiscales de exponer datos “incongruentes”, con cifras que a las luces se contradicen.

La expresión y las palabras de Duarte son un contundente y desolador mensaje para México. “El poderoso” puede reír y burlarse de la ley aún atrapado, y lucir como si nunca hubiera hecho nada; teniendo la certeza de que sin importar las pruebas, terminará por salirse con la suya.

Y así es como una vez más, el gobierno “del nuevo PRI” de Peña Nieto, se burla de un pueblo ya tan manipulado por perturbadoras y fantasiosas ofertas y sucios y peligrosos regalos de campaña (tortas rancias, jamón descompuesto, arroz y huevos acedos) y otras porquerías, que pronto tendrán saturado a un México, que obstinadamente no quiere entender, que debemos tener más cuidado y más dignidad al escoger (de cualquier partido) a quien nos gobierne. ¡Vale la pena reflexionarlo!


miércoles, 5 de julio de 2017

MEA CULPA






MEA CULPA

Luz María Sánchez Rovirosa

“El mal carpintero siempre le echa la culpa a las herramientas” Anónimo.


El pasado martes 05 del presente por la mañana, hubo un lamentable accidente en la Avenida Escénica del puerto de Acapulco. Un camión tipo Torton de volteo cargado de grava, se desbocó (sin frenos) en la pendiente de dicha avenida, impactándose con varias unidades estacionadas a la altura de La Base Naval, en donde empieza o termina (según la dirección) La Costera Miguel Alemán.

Sale a colación el desafortunado percance (en el cual no hubo muertes que lamentar), como preámbulo para la secuencia de este artículo sobre la responsabilidad y la culpa.

Leyendo las diferentes reseñas sobre dicho suceso en las redes, obviamente en los comentarios y señalamientos, muchos son los que culpan al alcalde Evodio Velázquez Aguirre de la falta de vigilancia por la ausencia de la Policía Vial, por la falta de señales, de seguridad, de leyes no respetadas, etc.; y muchos otros los que lo defienden, echándole la culpa a los anteriores gobiernos o descargándole la responsabilidad por la lamentable fragmentación de los límites federales, estatales y municipales.

Vamos a empezar señalando que no es lo mismo la culpa que la responsabilidad. La culpa es un sentimiento y quizá más que ello es una actitud que nos lleva a tener una sensación de auto devaluación, que se va formando por las emociones cambiantes de asumirla.

En cambio, la responsabilidad se trata de contraer nuestros actos, nuestros compromisos, nuestros deberes, al hacernos capaces y conscientes de reconocer, aceptar y enmendar situaciones adversas hasta donde nos sea posible. Es decir, hay que entender y muy bien,  la enorme diferencia entre ser o sentirme culpable y ser o sentirme responsable.

Dicen por ahí, que la culpa es tan fea que nadie quiere cargar con ella; y uno de los errores más comunes del ser humano (no todos), reside en no aceptar las consecuencias de sus actos con una tendencia a protegerse de cualquier situación nociva de cualquier manera, para liberarse del cargo de conciencia.


Así que somos testigos, como de manera repetitiva un gobierno tras otro, se vuelven expertos en “echar la culpa” de todos los sucesos negativos a las administraciones anteriores (sin importar el color) ante su trágica falta de capacidad de gobernar y administrar; ante la corrupción cada día exacerbada; ante la ambición, la injusticia y por supuesto ante la impunidad.


Y una y otra vez seguimos sin entender ¿por qué la falta de humildad para reconocer cuando se equivocan? ¿Por qué la falta de humildad para reconocer lo bueno que dejaron los gobiernos anteriores para darle seguimiento en lugar de destruirlo o mancillarlo?


A ya muchos meses que Evodio Velázquez tomó protesta como Presidente Municipal de Acapulco, no se puede seguir culpando al pasado, de lo dañado (en todos los sentidos) que está el puerto y que hoy por hoy es su responsabilidad y su obligación; y si después de luchar en campaña y ganar, aceptó el cargo desconociendo los graves problemas económicos, políticos y sociales que antaño aquejaban al puerto y a sus comunidades aledañas, qué pena Evodio y Cía., porque esa franca ignorancia (que se ve) es su problema; y no tiene por qué quejarse tanto, ni mandar a que lo defiendan tanto, con ese desagradable y cobarde argumento “de echar la culpa” a los demás de los demás.


Amén que no hay que perder de vista, que lo que vivimos hoy, es el resultado de las decisiones que tomamos ayer, y usted Evodio, quería ser alcalde de Acapulco, a como diera lugar.


Los hombres nunca vamos delante de nuestros pasos y a menudo el destino nos alcanza. Pero la persona honesta, responsable y segura de sí misma y de sus actos, nunca culpa a nadie de sus errores. ¡Vale la pena reflexionarlo!


miércoles, 21 de junio de 2017

FOROS PARLANCHINES







¡FOROS PARLANCHINES!

Luz María Sánchez Rovirosa

“No hay libertad, ni verdad, ni justicia, ni paz, cuando existe la afirmación arrogante del yo; cerrazón del alma y sordera del espíritu”. Jaspers.


Hace un par de días el gobernador del estado de Guerrero Héctor Astudillo Flores, asistió en compañía del Comisionado Nacional de Seguridad Nacional, Renato Sales Heredia, al Foro “A favor de un Estado de Paz, con Legalidad y Derechos Humanos de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad”.

El Ejecutivo Estatal afirmó entonces: “todos los días observamos acciones en torno a la violencia, por ello tenemos que construir valores en la familia y en las aulas”; desafortunadamente omitió hacer hincapié, que esta trillada –construcción de valores-, debería empezar en el gobierno.

Prácticamente al mismo tiempo de la búsqueda de la paz, se dio una emboscada con mucha violencia (Tierra Caliente), en la cual murieron cuatro elementos de la Procuraduría General de la República (PGR), en el frustrado “servicio de su deber”.

Y uno se pregunta ¿Y todas las miles y miles de personas “comunes y corrientes” que han muerto injustamente en el diario acontecer de sus vidas, frente al trajín de la violencia exacerbada y permitida? ¿A que vienen estos foros parlanchines que no sirven para nada? ¿Acaso no somos todos los guerrerenses grupos vulnerables? ¿De casualidad los demás de los demás, no corremos los mismos riesgos de salir y no regresar a nuestros hogares? ¿A qué viene el “Comisionado de la Paz”?

Entre un rápido y lento devenir, hemos sido testigos del terrible acontecer en el Estado de Guerrero (y en todo México), en el cual el gobierno de Astudillo Flores desde sus inicios, ha estado lleno de actitudes titubeantes, pero infortunadamente para los guerrerenses, hoy en día está colmado de decisiones equívocas. Pasamos con mucho dolor, de una campaña alentadora de “Orden y Paz”, a un gobierno con una entidad en una grave situación de crisis en todos sus ámbitos.

Hoy este hoyo negro que parece interminable, nos lleva obligatoriamente al fatal pasado del quehacer político (incluyendo el breve espacio del PRD/PRI), surgido por los constantes escándalos de corrupción, impunidad, autoritarismo, incapacidad e ineficacia de antaño; pero sobre todo, en la tremenda resignación de la sociedad, motivada por la patética tradición de que nada cambia, por el contrario, que todo ha ido “de mal en peor” a pesar de las promesas y las expectativas.

De este foro parlanchin, lo único que tiene relevancia y vale tomar en cuenta, son las dramáticas estadísticas que dio a conocer el representante de la UNICEF en México Christian Skoog, quien señaló que la violencia tiene en su origen, una fuerte desigualdad social, la impunidad y las complicidades. “Seis de cada 10 personas a experimentado una situación de violencia; y tres o cuatro niños han sido asesinados diariamente (producto de la violencia), entre 2011 y 2015”. Aterrador.

Duras y severas cifras de la Unicef; lamentablemente la inercia social que arrastramos a modo de perverso código genético y de carácter patológico más los graves problemas tales como la desinformación, el desinterés, la apatía y la ignorancia de una parte de sociedad sobre los derechos y los deberes políticos, hoy parecen adquirir nuevas mutaciones con síntomas por demás preocupantes.

Y otra vez uno se pregunta ¿Qué encontronazo más fuerte con la realidad tenemos que llevarnos, para entender que tenemos el derecho de tener derechos; esos derechos que todo ser humano tiene a vivir una vida justa, respetuosa, digna, pacífica y plena en una sociedad donde su principal objetivo sea el bien común?

Así que ya (casi) conscientes, que todo aquello que le impida a un ciudadano a realizar el ejercicio pleno de su ciudadanía en paz, se llama y es violencia; y se da, desde la mismísima violencia del Estado (en la que siempre estamos inmersos), hasta la violencia por la inseguridad criminal en las calles (en toda sus modalidades), la violencia familiar, la violencia laboral, de género, y toda aquella que atente con el desarrollo de una persona, de una comunidad, de un municipio, de un estado y por ende de un país.

Entonces y por consiguiente, si toda violencia nos niega el derecho a tener paz ¿Qué se tiene que hacer primero? Porque sin libertad, sin verdad y sin justicia, simplemente no puede haber paz.


Pero la búsqueda de ésta siempre se complica, porque no existe voluntad para resolver los problemas que la incitan y la agravan. Simplemente bastaría con preguntar quiénes son los culpables de su ausencia, para que inmediatamente esa culpa se traslade al otro, eliminándose (cada quien) automáticamente de la solución, empezando por el gobierno. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 7 de junio de 2017

LO INCOMPRENSIBLE Y EL ABC







LO INCOMPRENSIBLE Y EL ABC

Luz María Sánchez Rovirosa


“Frente a la dificultad y a la tragedia, siempre puedo elegir interpretar lo que me sucede como una desgracia, como un desafío, como una catástrofe y transformarme en víctima; o puedo mirarlo (después de subir la espiral de la aceptación), como una oportunidad de crecer y transformarme en protagonista de un verdadero cambio para ayudar a los demás”


Quiero dar inicio a este artículo con una breve reflexión de las recientes elecciones (específicamente en el Estado de México) y que en mi humilde opinión, se dieron o más bien se jugaron con reglas (no escritas); que fueron impuestas por el PRI, dejando completamente de lado la Ley Electoral y la propia Constitución.

Proceso electoral con una estrategia siniestra, desde la indebida participación de algunos de los secretarios de Estado presidencial; hasta los engranes (carne de cañón con premio), que por debajo del agua hicieron el PRI, PAN, PRD y “demás yerbas”; simple y sencillamente para restarle votos a Morena.

Es difícil observar sereno, las artimañas sin pudor de la maldita partidocracia, ante la fuerza y el ímpetu (que en muy poco tiempo) ha consolidado Morena. Una pujanza que sin la corrupción expuesta en estas elecciones, indiscutiblemente habría frenado la codicia, la ambición y el embeleso de poder que trae colgado PRI y sus maléficos satélites, desde su regreso a los Pinos.

No me voy a detener mucho en argumentos que sé y muy bien que serán dignos de polémica (aceptada, pero con argumentos objetivos), como se aceptan las diferentes preferencias (por conveniencia o por lo que sea), de cada persona libre de tomar sus decisiones, que muchas veces, tal vez la mayoría de las veces, no están encaminadas al bien común, fin (que no justifica los medios) imperativo de la política honesta, única que debería existir.

Así que ante el desolador panorama que tenemos frente a nuestros ojos, reitero que fuimos testigos (en cualquiera de los estados donde se llevaron a cabo), de unas elecciones manipuladas de manera “exacerbada”, con esos viejos vicios que nos han hecho tanto daño como país.
 
Démosle un poco de tiempo al tiempo que siempre pone a cada quien en su lugar. Y para muestra el irascible, represor, humillante y agresor modelo de gobierno actual del no aceptado, abominable y despreciado presidente de la república Enrique Peña Nieto, que hoy inexplicablemente se pretende continuar. No lo entiendo. ¡Vale la pena reflexionarlo!

Pasando a otro tema relevante, recién (5 de junio) se cumplieron 8 años de la más grave tragedia infantil de México. Sucedió en Hermosillo -cuando un incendio provocado- en una bodega propiedad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público del Gobierno de Sonora, se propagó hasta las instalaciones de la Guardería ABC, estancia infantil subrogada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a particulares; siniestro en el cual, perdieron la vida 49 niños (entre seis meses y cuatro años) y más de sesenta pequeños quedaron con heridas y quemaduras muy delicadas.

Año tras año desde aquel día de horror, personas y grupos se solidarizan con los padres de los pequeños, se manifiestan por medio de marchas, pancartas, velas encendidas, globos volando al cielo, ayunos, cantos, y por supuesto muchas lágrimas de dolor, de un dolor mucho tiempo preso del desdén y la injusticia.

Esta forma de marchas, de protestas, de manifestaciones, descubren una rebeldía guardada, un grito adormecido, una plegaria reprimida. Pero esto no es nuevo, porque lo hemos visto a través de la historia, lo vemos en un presente continuo y lo veremos en un futuro sin aliento.

Cansados, con la paciencia impuesta por las circunstancias, estos padres han visto desfilar a todos los involucrados (algunos fallecidos, sin antes purgar su castigo), en el asesinato de sus hijos, aun cuando fueron señalados de responsabilidad por la justicia; esa misma justicia, les ha permitido caminar impunes hacia nuevos horizontes de privilegios, sin que nada, ni nadie los detenga.

Mientras el pueblo (no escogido) sufre y sufre mucho con su dignidad mancillada; se supondría que la indignación justificada y la desconfianza de las personas que han sufrido tragedias con sus seres queridos (por causa de la corrupción, la indiferencia, la incapacidad, la impunidad y de la injusticia gubernamental), y los grupos sociales que apoyan estas causas, tendrían que avanzan sin tropezar hacia el reclamo de lo que a todos (por derecho propio) nos pertenece: la justicia.


Ese reclamo que necesariamente tiene que hablar de cambiar las actuales estructuras que son inequitativas, injustas e inmorales; ese reclamo hacia la exigencia a los políticos y gobernantes, para que tengan el valor de llamarle bien al bien, mal al mal, y en consecuencia actuar. Pero tristemente ya vimos que no es así. ¡Vale la pena reflexionarlo!

viernes, 2 de junio de 2017

ELECCIONES EN TODO MÉXICO







ELECCIONES EN TODO MÉXICO

Luz María Sánchez Rovirosa

“Quien reconoce sus fallos, será más sabio”.

La política en México como una forma de actividad social, primordialmente y por sobre todas las cosas tiene (porque a muchos mantiene) ese espectáculo que aturde las neuronas, es decir, las campañas y las elecciones.

Los procesos electorales, son ese circo itinerante que durante toda nuestra vida y durante día y noche, a través de todos los medios, taladra nuestra integridad y nuestra dignidad, mediante noticias impregnadas de signos cada vez más irrespetuosos y de mentiras cada vez más perdidas entre el trasfondo de la realidad.

Hoy cuatro estados del país (y el resto en preocupante expectativa), se encuentran inmersos en este círculo vicioso, que es lo único que los políticos ambiciosos de poder saben hacer, las falsas promesas.

Esos insanos y repetitivos mensajes, signos y símbolos, con sus variadas inclinaciones alusivas a ponernos sobre la mesa toda clase de fantasías, sin importarles fomentar en el pueblo una esperanza que cautiva pero que esclaviza, y que no le permite decidir libre y correctamente qué partido y quiénes queremos que nos gobiernen.

Así que para variar, hoy el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz se encuentran de frente no a un proceso electoral (ya muy próximo), sino a un verdadero espectáculo de payasos y sus payasadas, con claras repercusiones negativas tanto en lo político, social, económico y emocionalmente para la población de “todo México”.

Y la muestra es el señalamiento y alerta que Banxico (Banco de México) hace a las autoridades de la Fepade (Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales), para que se realice una investigación a fondo a los candidatos a gobernadores, por la presunta utilización de fuertes cantidades de dinero de procedencia ilícita; durante las campañas rumbo a la elección del 4 de junio. Empezamos mal.

Pero vamos a enfocarnos en el Estado de México, el más grande y más poblado del país, donde durante más de 80 años el PRI ha tenido el control del gobierno; mediante la brutal y escandalosa compra de votos obviamente con el dinero del pueblo (uso ilegal del erario) y en el caso que nos ocupa, el coloquialmente llamado “dinero mal habido”.

Pero lo más preocupante que ocurre en las elecciones del Estado de México, es que el resultado de esta contienda estatal, se considera como el preámbulo del premio mayor, es decir, la construcción (sin vergüenza) del trampolín desde el cual, este nefasto y corrupto partido (PRI), se lanzará para zambullirse directo en las aguas de Los Pinos, tal y como sucedió con Enrique Peña Nieto en el 2012.

Desafortunadamente para ellos, afortunadamente para México en estos momentos, el Revolucionario Institucional tiene una inmensa desventaja que pone en “peligro la tradición ancestral”, y es que remar con la dramática impopularidad del presidente vigente, es un tremendo reto para los desenfrenados y desatinados planes del PRI, para conservar el poder en el Estado de México y en la presidencia de la república.

Por el momento los inconvenientes del PRI, la endeble estrategia del PAN y la anémica presencia de lo que queda del PRD; pareciera que (indirectamente) han beneficiado a la candidata de Morena, Delfina Gómez Álvarez, quien lidera las preferencias (en algunas encuestas).

Y así las cosas electorales, forzosamente tenemos que voltear hacia el pasado y en un breve recordatorio reflexionar al por qué en aquel sorprendente año 2000, la gran mayoría de los mexicanos votamos por el PAN. 
La razón no fue porque el “blanquiazul” tuviera la mejor opción (y eso se comprobó lamentablemente), sino que simple y sencillamente el cambio se dio por sacar al PRI de Los Pinos. 

La pregunta obligada es: ¿Si en aquel vergonzoso ayer, el PRI gobernaba peor que ahora? La realidad actualmente sigue siendo la misma: corrupción, injusticia, violencia e impunidad. Escuetamente la gente estaba harta de un partido “muy experimentado para gobernar”, pero solo para su grupo de amigos, familiares, compadres o para los lambiscones, pero nunca para el pueblo. A elegir los que obligatoriamente tienen que elegir, pero con cuidado y con mesura. ¡Vale la pena reflexionarlo! 

miércoles, 17 de mayo de 2017

TRIÁNGULO OBTUSO




TRIÁNGULO OBTUSO

Luz María Sánchez Rovirosa


Como dice el adagio popular: "No solo se tiene que ser honrado, sino también parecerlo"


Una vez más, estamos inmersos en los eternos y desgastantes procesos electorales; y al hablar de desgastantes lo hago en el sentido social (humano) y en el sentido económico.

Derroche de dinero del pueblo, que en mínima parte regresa en forma de limosna, a un devastado porcentaje del pueblo malherido, que como de costumbre, puede ser comprado con su propio dinero.

Observando el panorama (repetitivo) que se avecina en el Estado de México (Peña Nieto), Coahuila (Los Moreira) y Nayarit; por fuerza tenemos que darnos cuenta, que “sin remedio”, los políticos siguen dejando de lado la “cuestión moral”, para atender el llamado de la corrupción, de la mentira, del abuso de poder, de la injusticia, del cinismo, del desprestigio moral (por voluntad), pero sobre todo, ese llamado de poder vivir con las manos manchadas.

La cuestión central es que esta jornada electoral, del ya muy próximo 4 de junio; abriga las empantanadas y densas contiendas del estado de México, Coahuila y Nayarit; y las de Veracruz en donde los partidos se “disputarán”, sus 212 ayuntamientos.
  
Vale mencionar que en el estado de México y Coahuila nunca en más de 85 años, ha habido alternancia, es decir, nunca ha gobernado otro partido que no sea el Revolucionario Institucional. Por esta importante razón, para el tricolor es muy importante conservar sus “dos bastiones” como intocables, y mantener el liderazgo en Nayarit, estado recién recuperado por este partido.

Específicamente, el furor está puesto en Edomex, ya que “supuestamente” a fuerza, de este triángulo obtuso, es la elección que está considerada como la más importante, ya que del resultado, se marcará el rumbo que tomaran los comicios mayores en 2018.

La lamentable cuestión es, que de los 10.8 millones de mexiquenses que están inscritos en el padrón electoral ¿cuántos millones serán votos comprados por el PRI, por el PAN, por Morena y demás yerbas; cuántos votos serán por conveniencia y cuántos votos serán por convicción? ¡Vale la pena reflexionarlo!

Pasando a otro importante tema ya aterrizando en nuestro bello puerto de Acapulco; nuestro ilustre presidente municipal Evodio Velázquez Aguirre, su esposa y dos funcionarios (¿?), viajaron a Colombia para reafirmar el “hermanamiento” entre Medellín, Cartagena de Indias y Acapulco, y digo reafirmar, porque si mal no recuerdo por el mes de marzo, ya había habido un encuentro entre Colombia y Acapulco, para dicho “hermanamiento”, realizada allá por algún hotel de Diamante.

El caso es que el alcalde anda de nuevo pavoneándose de viaje con dinero del erario público, que si para los cruceros, que si para los consejos, que si para la seguridad, o el trillado y chocante “hermanamiento, que no sirve para nada; mientras el puerto se revienta en una crisis de inseguridad y violencia fuera de límites y control.

Uno de los pecados más graves de un “político” o en el caso de Evodio de un “payaso de la política”, es no saber guardar la diferencia y el respeto, es decir, no se puede decir una cosa y hacer otra dimensionalmente opuesta, creyendo que la sociedad pensante cree que está haciendo lo correcto.


Triste realidad vivimos y triste expectativa de vida tendremos si este imberbe alcalde (no por edad, sino por madurez) pretende entre sus muchos fantasmagóricos pensamientos reelegirse; sin antes vencer esos demonios que siempre danzan ocultos en lo más profundo del alma humana, y que al primer destello sobresaliente, saltan a la superficie sin dirección. También ¡Vale la pena reflexionarlo!