miércoles, 22 de mayo de 2019

ÉCHAME A MI LA CULPA





ÉCHAME A MI LA CULPA


Luz María Sánchez Rovirosa


“Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas”. Proverbio Turco.


“Se dice que la culpa hace referencia a la omisión de la diligencia exigible a un sujeto”. Dicha razón implica que el hecho dañoso que se le imputa, motiva su responsabilidad civil o penal (según sea el caso).

La culpa, por lo tanto, consiste en la omisión de la conducta debida para prever o evitar un daño, ya sea por negligencia, imprudencia o incapacidad.

Demasiadas personas (desafortunadamente) creen que son perfectas, y raramente aceptan las críticas. Este ego que se manifiesta por esta razón; quizá pueda ser un mecanismo de defensa propia, que la mayoría de las veces hace más daño que bien, y es cuando se incrementa la costumbre de censurar lo que efectivamente es censurable; pero al mismo tiempo se pone de moda diluir lo que en su tiempo también fue censurable, para convertirlo en ejemplo.

Entramos de lleno al caso que me lleva a hablar de la culpa y la censura, y por más que me esfuerzo, no entiendo la clara perversidad de un “porcentaje de pueblo” (con intereses peculiares), que rodea al gobierno vigente.

Voté por López Obrador convencida que es lo mejor que le puede pasar al país, y soy de las miles y miles de personas que no nos lavan la cabeza (y mucho menos a los seis meses de gestión), para arrepentirnos de haberlo hecho.

Estoy convencida qué para vivir, pero para vivir bien, necesitamos de las demás personas para seguir avanzando y mejorar, teniendo que aprender a escuchar, a esperar y no a creer que somos perfectos para los imperfectos, para de esta manera no sentir culpa por culpar a los demás.

Viviendo momentos de zozobra, la situación en México se ha vuelto crítica, debido a que la “división de pueblo” se ha vuelto (como nunca) en la protagonista de la historia que hoy se vive, y convirtiéndose en una “bomba de tiempo” atónitos preguntamos ¿Quién tiene la culpa?

Los más aguerridos dirán (tantas veces como eco): la culpa es de López Obrador, él es quien divide al pueblo llamándoles “fifís”. Él es quién pone a sus amigos en el mejor lugar, él es quién le recorta el dinero a las instituciones y las truena, él es quién trae los zapatos sucios, él es el que se pelea y le falta el respeto a un payaso; él tiene la culpa de que una prostituta desee que lo maten. Él tiene toditita la culpa, que en seis meses México esté a punto de la extinción.

Y se quiera aceptar o no, por supuesto que ha sido en este período de gobierno, cuando la “Caja de Pandora” anda revoloteando de manera tan grotesca por todo el territorio nacional.

La mecha ya venía ardiendo desde sexenios anteriores, pero es justo ahora, que precisamente desde que en aquellos sexenios propiciaron, que se está atizando el fuego que no solo amedrenta, sino que arrasa interponiendo todo tipo de obstáculos; sacando del clóset sus trágicos quehaceres, y lo triste es, que lo están consiguiendo a costa del mismísimo país, que les importa un bledo.

¿Exagero? Quizá, pero nunca se había vuelto tan notorio el odio enfrentado de manera tan vil. Estoy segura que algo en México está funcionando mal, o mejor dicho, algo se está protegiendo muy bien. ¡Vale la pena reflexionarlo!

P.D. Hablar de la renuncia del Director del IMSS, es otra historia. Pero por pura curiosidad pongan en GOOGLE: Saqueo del IMSS por los gobiernos, para darse cuenta, que cada quien olvida lo que quiere olvidar, y cada quien recuerda lo que quiere recordar.

miércoles, 15 de mayo de 2019

EL ODIO








EL ODIO


Luz María Sánchez Rovirosa


“No basta saber cómo atacar a los demás con el fuego, es necesario saber cómo impedir que los demás te ataquen a ti”. Sun Tzu.


Hoy para dar inicio a este artículo, empezaremos por el final. ¿Será que el triunfo de la Expropiación Petrolera realmente fue para México; ya que a partir de 1940 PEMEX controlaría su propio destino? Y entonces hoy nos preguntamos ¿Qué le deparará el destino a PEMEX con el rescate financiero? ¡Vale la pena reflexionarlo!

Odio, del latín “odium”, es la antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien. Se trata de un sentimiento negativo que desea el mal para el sujeto u objeto odiado.

El odio es un intento por rechazar o eliminar aquello que nos genera disgusto; es decir, un sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión (en este caso que me ocupa), hacia una persona, así como el deseo de evitar, limitar o destruir sus objetivos.


Sigue siendo muy común enfrentarnos a crueles historias de odio; es más a llegar a detectar dentro de nosotros este sentimiento. Pero el testimonio de odio que hoy, en mi particular opinión vivimos, se ha anclado en el país de manera increíble y desafortunadamente genera gran dolor y desasosiego.

Por supuesto que me estoy refiriendo al odio exacerbado que una parte de la sociedad mexicana manifiesta hacia el actual presidente Andrés Manuel López Obrador, por miles y diferentes motivos personales o de comparsa.

Sorprendida y abrumada, aun no entiendo si este sentimiento que forma parte de la naturaleza humana, pueda ser posible controlarlo en México; ya que se está propagando rápidamente como una emoción muy negativa, poderosa y altamente peligrosa, es decir, como una preocupante epidemia.

No tengo ni la menor duda, que la diferencia de este gobierno con los anteriores, es dimensional, y que personas acostumbradas a las prebendas y canonjías, han sido seriamente afectadas en sus intereses particulares, y me atrevo a afirmar, que de allí nace el manipuleo que envenena con el odio la psicología social; sentimiento que tiene la gran capacidad de contagio y que nos hace vulnerables a convertirnos en seres dañinos y sin escrúpulos (aun sin pretenderlo o saberlo); y que desgraciadamente así como es de fácil prender la mecha, es demasiado difícil (cuando ya es tarde) de controlar el incendio.

Hoy estamos viviendo una drástica situación política inédita en México. El que antaño, algún ex presidente no haya sido del agrado de alguno de nosotros, y “nos cayeran muy gordos”, es una realidad que se justifica. Lo que no es justificable, es que sabiendo que los comentarios y actos abominables que se realizan contra la persona odiada, pueden provocar tanto mal, que pueden llegar a producir consecuencias muy graves y devastadoras.


Sin embargo, hoy el odio sigue alentándose, a veces de manera sutil, y otras muchas de manera radical y abrupta. El caso es que efectivamente este negativo y siniestro sentimiento, ha acompañado la historia de la humanidad. Pero lo cierto es que hoy no se necesita ser especialista porque es fácilmente observable; que en este momento y en México, tristemente se odia mucho más que antes. ¡Vale la pena reflexionarlo! 











miércoles, 8 de mayo de 2019

EL REDENTOR











EL REDENTOR


Luz María Sánchez Rovirosa





“De ese modo no es cordura querer curar la pasión, cuando los remedios son, muerte, mudanza y locura”. Fragmento del Ovillejo de Miguel de Cervantes Saavedra.



Durante el reciente Foro Nacional de Alcaldes realizado en Acapulco y convocado por la Asociación de Autoridades Locales de México AC (AALMAC) para “combatir las causas multifactoriales de la violencia” (sic), a decir de Adela Román; quien además concluyó que invocar la participación ciudadana, sería la herramienta más poderosa para recuperar la paz y la tranquilidad.

Es muy común escuchar este tipo de declaraciones de parte de las autoridades y sus allegados políticos, parientes, compadres y amigos, quienes suelen señalar que la criminalidad está inmersa en todo el país, creyendo que “tapando el sol con un dedo”, minimizan la gravedad del problema.

Acapulco siendo un lugar pródigo y por naturaleza rico, ha sido agredido, vapuleado y depredado por las mismas autoridades (que a su paso) año tras año deberían haberlo protegido garantizando la paz, y con ello el progreso.

Específicamente en el caso de Acapulco las autoridades no pueden ni deben minimizar los trágicos sucesos, y manifestar esas ideas trasnochadas que bien saben, que no son y no serán nunca la panacea que limpiará el municipio de esos actos cada vez más violentos.

No me puedo explicar por qué los gobiernos (todos) no entienden que la violencia gira alrededor de la corrupción, y para que la balanza funcione y pese correctamente tiene que haber un equilibrio, que es obvio que no quieren encontrar.

De esta forma somos testigos de la violencia verbal y mental, pero sobre todo moral, que existe desde la “cúpula” del poder porteño entre la presidenta municipal Adela Román Ocampo y el ex alcalde Evodio Velázquez Aguirre, por los desfalcos financieros que supuestamente (¿?) dejó la pasada administración, y la falta de capacidad de Adelita para solucionarlos, quien ha llegado hasta las palabras rimbombantes para señalar estos casos como “bola de mañosos”, amén de encajarles las banderillas a los reporteros atizándolos para entrevistar al ex alcalde para que explique a los acapulqueños cómo hizo los fraudes y desvíos, que su inútil gobierno encontró. La respuesta de Evodio no se hizo esperar y señaló que él dejó al retirarse, finanzas sanas y sin ningún quebranto económico.

El caso es que aun cuando lo hagan de lado, los hechos de violencia cada día crecen más y se han vuelto más grotescos, ante la falta de acción y de protección; ante un diálogo o intermediación inexistentes; ante una total falta de voluntad política para suavizar y diluir la insurrección de los grupos inconformes, que no han encontrado otra forma de llamar la atención o de hacerse escuchar, que llevándose en su vertiginoso paso a la mayoría de los ciudadanos sin tener miramientos, ni escrúpulos, ante los disimulados y permisivos  ojos de la autoridad, que mientras se entretienen en dimes y diretes.

Lamentablemente todo tipo de violencia, incluyendo la que representa el propio gobierno, va ganando terreno en nuestra sociedad; porque sabiendo que la raíz de la violencia está plantada en la injusticia social y en la corrupción ¿cómo pretende la alcaldesa que la ciudadanía sea parte de la solución de este problema, cuando es precisamente la sociedad la víctima?

Y mientras el pueblo vive temeroso y horrorizado, pero también vive como triste espectador, inerte y silencioso, surge la genial pregunta que le da vueltas en la cabeza a Adelita: ¿Quién quiere ser el redentor y no salir crucificado? ¡Vale la pena reflexionarlo!


miércoles, 10 de abril de 2019

"DIPLOMACIA INTERNACIONAL"







“DIPLOMACIA INTERNACIONAL”


Luz María Sánchez Rovirosa


“Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas”. Samuel Jonson.


La Xenofobia es el miedo o rechazo hacia lo extranjero, marcada especialmente a los grupos étnicos y de raza. Su etimología proviene del griego xénos extraño, extranjero y phobos miedo.

Todavía en pleno siglo XXI, es muy común observar como existen demasiadas personas que poseen en su ADN características específicamente discriminatorias por lo cual, no pueden reprimir su falta de escrúpulos, inclusive les es imposible controlar su odio, su desprecio y discriminación a personas distintas a como se consideran ellos o de otros países. Tal es el caso de Donald Trump con México.

Breve explicación, para dar paso al tema de “Diplomacia Internacional”, que ya pasa de ser preocupante a ser aterrorizante. Después de leer con detenimiento las declaraciones del presidente Donald Trump, me queda muy claro que las repercusiones negativas y (sin exagerar) fatales para México, no son palabrerías al aire, sino una amenazante y cada vez más grave realidad.

¿De verdad me inquieta qué actitud irá a tomar el gobierno de México, ante las amenazas y las humillaciones, vejaciones, desprecios e insultos injustos e inmerecidos que diariamente recibimos socarronamente de este patético personaje, ante el anuncio de las fuertes y comprometedoras embestidas financieras que señala para nuestro país, por demás comprometido también con su frontera sur? 
¿Y me intranquiliza más nuestro futuro, porque el gobierno de Peña Nieto junto con el aprendiz Videgaray, dejaron una fatídica herencia la cual permitió a Estados Unidos aprovecharse de México? 
Y uno se pregunta ¿Por qué nuestro país ha vivido centenas de años atormentado entre diferentes luchas y empujones bajo el yugo maldito de los “gringos? Nunca deberían haber permitido que nuestro futuro político, social y económico dependiera de las decisiones que se tomen desde Washington, donde la integridad y la dignidad de los mexicanos es dramáticamente y consuetudinariamente pisoteada. 
El tiempo pasa y seguimos inmersos en esta decadencia humana por costumbre, por ese influjo de conformismo o sumisión que caracteriza al mexicano, esperando tal vez, que la crisis sin precedentes no sea la financiera. Pero cuidado, porque la crisis de valores de una sociedad, por experiencia, siempre cobra factura; y al final agobiados como siempre ignoramos lo qué y quiénes somos, para aceptar lo qué y quiénes dicen que somos, y orillados por la conveniencia o por comodidad estamos perdiendo la capacidad de reflexionar.

¿Pero, por qué ha sucedido esto? Sin duda alguna por la sádica repercusión que hemos tenido de gobiernos tras gobiernos arbitrarios. Pero sorpresa hablando de sadismo, tiranía y locura, hace un par de días el presidente de Estados Unidos dijo: qué si México no detiene la migración, pondrá altos aranceles para los autos que nuestro país ensambla y que exporta hacia esa nación, amén de un gran impuesto fronterizo para quienes quieran vender productos en su país, y si no sucede así, cerrará la frontera. ¿No le creen, entonces quién se atreve a jugar ahorcados con él en el muro?

Hay que preguntarnos si esta extraña actitud nos hace tan felices (individualmente), que nos hemos olvidado del prójimo; y cuál es la razón quizá en la cual participamos de forma pasiva o por inercia, de que no nos importe que los demás pisoteen nuestra dignidad, integridad, nuestro orgullo, nuestro honor, nuestro mérito, nuestro respeto, es decir, nuestra vida. ¡Vale la pena reflexionarlo!



miércoles, 3 de abril de 2019

¿EN QUÉ MOMENTO SE SOLTARON LOS DEMONIOS?





¿EN QUÉ MOMENTO SE SOLTARON LOS DEMONIOS?


Luz María Sánchez Rovirosa


“Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive”. Gabriel Marcel



Hoy quiero iniciar con una breve reflexión (porque no quiero dejar de mencionar mi angustia ante lo que está sucediendo en México), sobre la posición de los opositores, los antagónicos, adversarios incompatibles etc., que ya en muchas ocasiones (a muchos) nos han quitado el sentido de las palabras, para expresar alguna razón que nos haga entender, que nos haga encontrar alguna respuesta a semejante miseria moral, a semejante perversidad.

Entiendo perfectamente que Andrés Manuel López Obrador, no es una “pera en dulce”, y entiendo también que como ciudadanos podemos y debemos tener diferencias incluyendo las políticas; pero de eso a que por que no sea nuestro presidente favorito, tengamos que meterle el pie ante todas las acciones de gobierno se me hace una acción de podredumbre humana, ante una grave situación que pone en riesgo al país, no nada más a nuestros gustos, caprichos y deseos individuales.

Un porcentaje del pueblo de México (políticos y fieles) tienen sus mentes ocupadas en la idea fija de la partida de quien consideran como un elemento nocivo para el país, más que nada, como única opción de ser la posible solución a sus gustos y preferencias; sin tener en cuenta que los demás de los demás, ya nos dimos cuenta que para y por ello están trabajando, aun cuando otros muchos están durmiendo en sus laureles (como siempre), ausentes de este importante pero demoniaco proceso que salta a la vista.

Pero vamos ya a acercarnos al tema que hoy nos ocupa y entrelazando la historia que se cuenta y la que casi no se cuenta, entre espionaje y guerra, hace ya muchos años nació la empresa Petróleos de México (PEMEX), con un clarísimo decreto que establecía, que la industria petrolera no podía ser adquirida, poseída o explotada por particulares y mucho menos por extranjeros. Y la historia que sí se cuenta dice que el gobierno de Enrique Peña Nieto aprovechando su investidura, modifico el decreto (a modo) y encontró -ipso facto- países compradores con quienes México firmó contratos millonarios. Y entonces nos preguntamos ¿Cuándo se vendió uno de nuestros patrimonios nacionales y nos embargó el patético coraje: desde antes o hasta después?

Hoy tenemos noticias de que nace un sindicato de Pemex llamado “Petromex”, conformado por un grupo de trabajadores, que buscan retirar el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), al diabólico y “ratero” grupo sindical de Carlos Romero Deschamps.

A este nuevo surgimiento el ejército antagónico ya lo nombró como -un nuevo sindicato afín a López Obrador- ¿pero realmente se han puesto a pensar si verdaderamente va a dar la oportunidad de quitarle las desenfrenadas riendas a quien por años y años han reventado al país dejándolo en el estado que está?

Con toda conciencia meditemos sobre nuestro pasado y presente y reflexionemos en lo que se avecina si seguimos así. La tarea de la oposición es cuidar que las políticas públicas sean para bien de México y para el bien común y no buscar alternativas que nos opriman a todos, empeñados en regresar al estancamiento de la barbarie política de triunfalismo fraudulento, demagógico, de promesas incumplidas con el daño colateral de su colapso social ¿En qué momento se soltaron los demonios? ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 27 de marzo de 2019

CONQUISTA






LA CONQUISTA




Luz María Sánchez Rovirosa



“El conquistador por cuidar su conquista, se convierte en esclavo de lo que conquisto. Es decir, que jodiendo se jodió” Facundo Cabral.



A manera de información: El cuerpo de Hernán Cortés, el conquistador que instauró tres siglos de dominio de la corona española en México, yace olvidado en una iglesia de la capital mexicana, mientras se levanta un nuevo debate sobre su legado.

Decía Antonio Machado, qué en España de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa. En breve un recordatorio de la polémica historia del “perdón” que recientemente Andrés Manuel López Obrador escribiera en su diario de gobierno como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

No voy a repetir comentarios, unos en contra, re contra y otros a favor del “perdón”; simplemente voy a tomar unas cuantas palabras de algún comentario que leí para iniciar mi artículo, y que dan mucho que pensar: “¿Pedir perdón? Mejor que le dé gracias a España por haberles llevado la cultura moderna y para que dejaran de hacer sacrificios humanos y erradicar el canibalismo”.

Ante este comentario compartido positivamente por muchos, debemos de quedarnos con el acostumbrado rito que la historia nos cuenta de la Conquista; del cual España orgullosa, por ello, está totalmente decidida a no pedir perdón y a no reconciliarse con los verdaderos sucesos, pero sí, siempre montada en su soberbia pero desprestigiada, inservible y vapuleada monarquía, seguirá viéndonos de arriba hacia abajo a los ignorantes indígenas y hoy revueltos, que se –supone- que conquistó con terror, crueldad, abusos y mucha, mucha más sangre que la que los nativos de México derramaban en los sacrificios humanos.

Aquí la cuestión sería preguntarnos ¿A qué le tenemos miedo los mexicanos? Y enfocándonos a nuestra tan cuestionada realidad política, el tradicional y ancestral miedo social (todavía en la actualidad), es el manifiesto principal cuando las autoridades resultan inquisidoras y practican el poder imponiendo las leyes de forma abusiva prácticamente en contra del pueblo, sin que sea tomado en cuenta.

Pero hoy en día el miedo al quehacer político, pero sobre todo a quienes lo manipulan desde cualquier jerarquía, adopta rostros inéditos. Ya no son los temores acostumbrados, como son las mordazas, las amenazas, los castigos, el acoso fiscal, etc.; hoy existen formas más sutiles, pero más crueles y letales de fomentar el miedo, como es la cruenta guerra sucia o negra de la oposición y de los poderes fácticos sobre una odiada figura presidencial que se desdibuja en el blanco, ante la certera flecha que hace daño y envenena el corazón de los mexicanos y por ende del país.

Y ese miedo de sobrevivir en medio de una terrible confrontación entre los mismos mexicanos, nos lleva a las recurrentes crisis de severos conflictos que provocan a su vez que el sistema de gobierno entre en un estado de agotamiento, ya que de inicio es muy difícil atraer a la gente que no piensa por sí misma, y por lo tanto, quedan subyugados y cautivos de los criterios de los demás.

Del miedo paso a la palabra coraje que se queda corta para describir los sentimientos de frustración que me produce, porque no me gusta defender lo indefendible por el bien común, y porque no tengo la lengua comprometida. ¡Vale la pena reflexionarlo!

  


miércoles, 6 de marzo de 2019

Y SI ADELITA SE FUERA CON OTRO





“Y SI ADELITA SE FUERA CON OTRO”


Luz María Sánchez Rovirosa


“En toda adversidad los lamentos hacen necios, y las acciones hacen sabios” Shakespeare.


De todos los acapulqueños es sabido, que la Presidenta Municipal de Acapulco Adela Román Ocampo bajó del Nirvana de la coalición “Juntos haremos Historia”; aceptando un reto de gobierno que sabía muy complicado; por eso llama la atención que hoy se lamente tanto de ello.

Sin caer en criterios equivocados, la situación que se vive y prevalece en el puerto es terrible ante lo cual y desafortunadamente, seguimos inmersos en una ingobernabilidad donde la violencia dispone el “orden del día” y donde la seguridad está en manos de un grupo de policías, soldados y marinos “fantasmas”, que nunca están cuando se necesita, pero que siguen gozando de una total impunidad por las autoridades en turno.

Francamente de frente y ya sin las cortinas de humo que trataron de disimular el caos de Acapulco, Adela se ha enfrentado a una dimensión desconocida para ella y lo que es peor a una dimensión con todo tipo de aberraciones, que no ha querido –o no ha podido ver-; a la que se lanzó sin tener un análisis experto con un plan o estrategia definida, para dar inicio y seguimiento al recuento de los daños.

A pesar de todo, hoy como tantas otras veces a través de tantos años, seguimos esperando que suceda el milagro de la transformación en este devastado puerto de Acapulco: la cuarta, la quinta, la décima, que tal parece en esta ocasión, tampoco se logrará. Y se me ocurre que muchas veces la situación se repite, porque muchas personas no hacen uso correcto de su memoria.

Por eso cuando estamos pendientes de un (semi) nuevo gobierno que dijo traer expectativas, debemos de trabajar mucho con nuestra memoria, para que ésta nos saque de dudas y podamos distinguir cuando nos hablan bonito en el oído, engañando a nuestros demás sentidos.

Infortunadamente demasiado pronto, la visión que tenemos hoy en día del gobierno de -izquierda de nacimiento-, es el de una administración fallida y tenebrosa muy parecida a la de sus antecesores y si se puede, con una generosa dosis de más de prepotencia y soberbia; con la que Adela trata de disimular su falta de atributos para administrar y gobernar bien.

Sin (todavía) demostrar carisma y sensibilidad relevante para gobernar, podemos llegar a una -prematura conclusión-, en la cual esta izquierda, esta cuarta transformación (local), lleva el mismo ADN que el de los siniestros hombres del pasado, que marcaron un patético esquema de oligarquía dominante y roedora que dramáticamente nos persigue. ¡Vale la pena reflexionarlo!