miércoles, 15 de enero de 2020

¿CULPA O RESPONSABILIDAD?








¿CULPA O RESPONSABILIDAD?

Luz María Sánchez Rovirosa

“Los niños de hoy, son (sin generalizar) huérfanos de padres vivos”



Dicen por ahí, que la culpa es tan fea que nadie quiere cargar con ella. Uno de los errores más comunes del ser humano reside en no aceptar las consecuencias de sus actos, con una tendencia a protegerse de cualquier manera, de cualquier situación que lo libere del cargo de conciencia.

Vamos a enfocar la atención a un suceso que nos ha dejado perplejos a la mayoría de las personas que leímos, vimos o escuchamos la noticia de lo ocurrido en el estado de Torreón, donde en una escuela privada quedó inmersa en una verdadera tragedia.

Lo que sucedió, no lo voy a repetir, ya que es de todos conocido, así como el seguimiento del entorno familiar del niño (como era de esperarse), lo que las noticias de los avances de la investigación, se encargarán de difundir.

Empezaré por hacer patente una duda para la que no cuento con respuestas. Regresando al tema de la culpa, tenemos que hacer una distinción muy específica entre ésta y la responsabilidad. La culpa es un peso que cargas en tu conciencia, que muchas veces te confunde tratando de evadir la realidad o una verdad. Y la responsabilidad permite que te hagas consciente de los hechos y ver la realidad; te da la oportunidad de modificar conductas inadecuadas, ya que te ofrece crecimiento, madurez y aprendizaje.

Estos desafortunados hechos, sucedieron dentro de las instalaciones de la escuela “Cervantes”; y es allí, justo en la escuela, donde encontramos un importante punto de inflexión, para empezar a descorrer ese velo negro de amargura, de insatisfacción, de rechazo; pero que también cubría la esperanza, el anhelo de atención, respeto y cariño que cubría a este pequeño.

Las escuelas en general (aquí en México), sufren de una amplia gama de problemas, que se agravan con el control que ejercen las políticas públicas sobre la “educación y la enseñanza”; así vemos que la profesión pedagógica recibe salarios inadecuados, que muchas veces (por necesidad) distorsionan por falta de estímulos las técnicas de enseñanza que utilizan los maestros en sus trabajos.

Haciendo esta breve reflexión sobre la enseñanza de las escuelas y entonándola con el suceso del Colegio Cervantes de Torreón, la duda que me asalta es: ¿Cómo era tratado este pequeño en la escuela? ¿Cómo era tratado por su maestra (+) a la que asesinó “a boca de jarro” y sin piedad? ¿Por qué lastimo a algunos de sus compañeros? ¿Qué pedía el niño en la escuela que no fue visto ni entendido, ya no diría por sus amigos y compañeros, sino por esa maestra y demás docentes y directores? ¿Pedía en la escuela, lo que no tenía en su casa y tampoco se lo dieron?

Por supuesto que la familia del pequeño, tiene tanto la responsabilidad y la culpa de la escalofriante conducta que manifestó el chico. Los problemas de comportamientos extraños o llamativos tienen diferentes etiologías tanto físicas como emocionales y esto es muy importante que lo atienda un especialista.

Los padres (en este y muchos casos) los abuelos y demás familiares que tengan al cuidado un niño ajeno; así como (súper importante) los docentes que trabajan con muchos al mismo tiempo, tienen la obligación de estar pendientes de las luces de alerta, y hacer un llamado a las personas indicadas para su atención.

Este suceso, no debe volver a repetirse, porque de lo que se trata en una sociedad convulsa y violenta, es que todos sin excepción asumamos nuestros actos sin que cobardemente siempre busquemos a quién echarle la culpa, para hacernos responsables y poder enmendar las cosas hasta donde sea posible; porque aceptar nuestras responsabilidades, no nos devalúa como individuos. ¡Vale la pena reflexionarlo!  

miércoles, 8 de enero de 2020

EL FRUTO PROHIBIDO




EL FRUTO PROHIBIDO



Luz María Sánchez Rovirosa


“No sé con qué armas se combatirá la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial, se peleará con palos y piedras” Albert Einstein. (Esta es otra historia).


La inercia social que arrastramos a modo de perverso código genético de carácter social, cultural, político y financiero, aderezado con los graves problemas tales como la desinformación, el desinterés, la apatía y la ignorancia de la mayoría de los ciudadanos sobre los hechos locales y globales, hoy parece tomar nuevos bríos y adquirir nuevas mutaciones con síntomas por demás preocupantes.

Vamos a pasar de lo general a lo específico y en un breve comentario (por cuestión de espacio); ya que este tema merece información y reflexión profunda, sin embargo, le pasaré el pincel al escabroso caso de Genaro García Luna.

Este señor otrora de figura altanera, arrogante y soberbio, fue titular de la Secretaría de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012). Pero sus negras escaramuzas, las viene arrastrando desde el año 2001 cuando en el sexenio de Vicente Fox Quesada (2000-2006), se desempeñaba como la persona facultada para manejar la Agencia Federal de Investigación (AFI) y desde aquel tiempo, se le relacionó con el Cártel de Sinaloa y obviamente con su jefe mayor El Chapo Guzmán.

A pesar de los resonados antecedentes de este lóbrego personaje de nuestra historia reciente, Felipe Calderón Hinojosa siendo ya presidente, no dudó en nombrarlo como Secretario de Seguridad Pública con miras de la guerra al narcotráfico y al crimen organizado.

Sucedió que desde aquellos no tan lejanos tiempos García Luna, sin lugar a dudas, se convirtió en la persona más poderosa de dicho sexenio; sin embargo y de manera casi irreal y en un mundo paralelo, este hombre de “talento” tan especial, siendo encargado de dar protección a los mexicanos y de combatir al crimen organizado; hoy se encuentra detenido y acusado en Estados Unidos precisamente por hacer lo contrario, es decir, que el alto y despampanante mando policiaco, estaba involucrado como funcionario y de manera personal, con los mismísimos criminales a los que se supone tenía y debía combatir.

La “singular situación” del combate al crimen organizado y al narcotráfico tan magnificada y llena de alabanzas por los medios de comunicación (en aquellos años total y absolutamente al servicio del poder político), hizo que esa absurda y cruenta guerra que se desató “sin ton y son” por encargo del entonces presidente Calderón, resultara una dramática y vil mentira, ante las evidencias (por el momento) “básicas” de tan tremenda acusación. 
Curiosamente, la detención de Genaro García Luna, tiene una relevancia mucho más especial y mayor que la de Joaquín (el Chapo) Guzmán, ya que, de este personaje no nos toman de sorpresa, “viendo y conociendo” al legendario narcotraficante, sus quehaceres del mal. 
Pero como imaginar a un “superhéroe” que nos rescataría del fuego del infierno, cayendo como Adán y Eva en el pecado de la avaricia y evadiendo sin importarle sus obligaciones, se corrompe y acepta comer del fruto prohibido. 
Por lo menos su servidora, nunca antes había visto un caso similar al de García Luna, quien tiene señalada una culpabilidad extrema, con un perfil que se asoma ya no solamente de narcotraficante, sino de un activo en el “crimen organizado” que abriga todos los delitos, incluyendo las drogas. 
Sin duda de cuestión, Genaro García Luna pasó de ser activo en el fallido gobierno de Fox, a ser el principal ingrediente de un gobierno que emanó de un terrible fraude electoral, que quiso limpiar, ensuciándolo más. 
Con la detención en Estados Unidos de García Luna, derivada de la del Chapo Guzmán, México tendrá un cambio substancial para los años venideros, especialmente en la oposición (hoy) de derecha y sobre todo panista, aun cuando salga y muy salpicado también el PRI. 
¿Qué estará pensando en estos momentos el susodicho? ¿Será que, por mejorar su negra situación ante los Tribunales de Justicia, denuncie al cúmulo de personajes que ni nos imaginamos, que lo apoyaron, ayudaron, incitaron y que por ello también le entraron a su pedacito del “Fruto Prohibido”? ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 11 de diciembre de 2019

LA HERENCIA MALDITA







LA HERENCIA MALDITA


Luz María Sánchez Rovirosa

Nunca un ser humano, puede llegar a acostumbrarse a la injusticia, porque incluso el más cruel criminal que con sus malas acciones riega la injusticia y el dolor por todos lados; sufre cuando es objeto de la violencia y la injusticia. “Lo que es injusto para unos, nunca puede ser justo para los otros”.

Cuando se les pregunta a los ciudadanos qué es lo que pedirían a cada gobernante en turno para que atendieran como prioridad; creo que la mayoría respondería: La seguridad pública.

Sin embargo, reflexionando los hechos tan graves que desde hace décadas acontecen en el país, se sabe hoy con más apertura mediática, que la delincuencia organizada o narcotráfico, es un hecho que se da en todo el mundo, sobre todo, en lugares permisibles como México. Pero en las sociedades pensantes, educadas y con valores, que respetan las leyes que establecen sanciones para los delitos y para los hechos criminales, y que de verdad se castiga a quienes los cometen, la vida y su desarrollo político, social y económico, es muy diferente.

Pero cuando se quebrantan las leyes o el gobierno permite las acciones que van en contra de la seguridad y la tranquilidad de un pueblo, cuando la corrupción es cobijada por la impunidad, se pone en entredicho tanto a los gobernantes como a las personas que tienen a su cargo la administración pública, incluyendo los sistemas legislativos y los encargados de dar justicia.

Es de esta manera como empieza la desconfianza y muchas veces el repudio que frecuentemente hoy en día conduce a la ingobernabilidad; porque democracia sin gobernabilidad es una contradicción, pero sobre todo es un peligro. Y uno se pregunta: ¿De que nos sirven los procesos electorales a cada rato, supuestamente “eficientes y legales”, si cuando llegan no pueden o no quieren garantizar la seguridad y una procuración de justicia conforme al imperio de la ley?

Sale a colación el tema de seguridad como un tema obligado y de suma importancia siempre a tratar, pero que hoy cobra una relevancia especial, ya que como consecuencia del juicio en Estados Unidos contra Joaquín (El Chapo) Guzmán; hoy entre medio de escándalos mayores, se involucró (secreto a voces) peligrosamente a un personaje muy importante de la administración blanquiazul de Felipe Calderón Hinojosa llamado Genaro García Luna, quien fuera titular de la Secretaría de Seguridad Pública en dicho período; amén de haber sido titular también, de la desaparecida Agencia Federal de Investigaciones durante el gobierno panista de Vicente Fox.

A este maligno, perverso, siniestro y retorcido “personaje”, detenido en días recientes en el estado de Texas, EUA; lo acusan nada más y nada menos de tráfico de cocaína, conspiración y falso testimonio y anexas; y de acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el arresto también respondió a que el acusado “recibió millones de dólares, a cambio de protección hacia el Cártel de Sinaloa en sus actividades de tráfico de droga”; así como también recibió de manera personal pagos (sobornos) que oscilaron entre los tres y cinco millones de dólares y lo que se acumule.

¿Qué podemos sacar de esta situación, especialmente las personas que denigran la situación actual, y que aun validan y añoran la estrategia de seguridad del intenso e intrigoso activista y ex presidente de México, Felipe Calderón? ¿Podrán darse cuenta hoy con claridad, lo que este hecho refleja por sí mismo, es decir, la herencia maldita?

Como moraleja nos queda el ser ciudadanos responsables y manifestar nuestras exigencias con la razón, no con el beneficio personal; para hacer posible una política que nos una y por una justicia que reclama en cada uno de nosotros, en nuestras existencias, en nuestras familias, pero también en nuestro prójimo. ¡Vale la pena reflexionarlo!


miércoles, 27 de noviembre de 2019

RECLAMO JUSTIFICADO&ACTOSVANDÁLICOS





RECLAMO JUSTIFICADO&ACTOS VANDÁLICOS

Luz María Sánchez Rovirosa

“De ese modo no es cordura querer curar la pasión, cuando los remedios son, muerte, mudanza y locura”. Fragmento del Ovillejo de Miguel de Cervantes Saavedra.


No me voy a detener mucho en relatar lo que ya todo mundo sabe, aun cuando (como de costumbre) las opiniones estén encontradas, es decir, divididas.

Es reconocido y sobre todo predecible, que lo que sucedería en la marcha en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, al fin sucedió. La marcha que se suponía sería pacífica para manifestar el rechazo justificado a la violencia de género; lamentablemente estuvo acompañada de actos vandálicos de gran magnitud, que dejaron serios daños a los monumentos históricos.

Los reclamos verdaderos y las manifestaciones violentas que se miraron provocadas, fustigadas, estimuladas, etcétera; se fundieron en una desagradable mezcla de autenticidad, con una irrealidad sustentada, mantenida, manipulada y retribuida.

Insistentemente se le ha criticado a la “Cuarta Transformación”, la falta de orden y fuerza para reprimir este tipo de manifestaciones que se salen de control; pero sería bueno reflexionar que, bajo el criterio de la seguridad del Estado y tal vez “confundidos”; anteriormente se han criminalizado y minimizado las legítimas marchas y protestas ciudadanas, es decir, “la justa protesta social”, tipificándolas (los gobiernos anteriores), como marchas subversivas y reprimiéndolas ya que “supuestamente”, pondrían en riesgo estabilidad del país.

Hoy que el gobierno que encabeza (les guste o no) Andrés Manuel López Obrador, está tratando de atacar las causas estructurales que generan la pobreza, la delincuencia y consecuentemente la corrupción y la impunidad; resulta que mucha gente prefiere el incremento de la fuerza pública, como continuar con las Fuerzas Armadas en el combate “callejero” a la delincuencia organizada o no.

En México tristemente, nos acostumbramos que la vía represiva es presentada como la única alternativa para combatir a la delincuencia y bajar la violencia en toda su extensión; pero en este país de largos años de leyes con estructura injusta y marginadora, la ineficacia y politización de la justicia, siempre han dejado un ancho margen de manipulación, para permitir que no se reflexione previamente en las repercusiones que puedan tener las acciones antes de cometerlas. Así que por la situación en la que estamos, y a la cual llegamos, sin ningún temor a equivocarme no hace un año; la visión del Estado actual sabe y lo sabe muy bien, que el remedio (que no es la represión) es para curar la enfermedad, no para prolongarla.

Concluyendo, la raíz de la violencia está totalmente sembrada en la injusticia social, en el eterno abandono de la educación, en la inequitativa distribución de la riqueza, en la falta de respeto a los derechos humanos, en la carga tributaria tan desigual, en la corrupción, en la impunidad, en el desequilibrio político que ha imperado centenas de años en nuestro país; y en el cual hoy en día, un porcentaje de personas inconformes con el contrapeso de la austeridad en la balanza acostumbrada de sus beneficios y prebendas, suelen convertirse en dañinos convocadores y aplaudidores de marchas incluso justificando la subversión en ellas.

El peligro de estas acciones provocadas, es que, en la lucha legítima de la ciudadanía contra la delincuencia, en la cual unos ciudadanos hartos, pero rebasados por la desesperación y la incitación, quieran ejercer el control total sobre los ciudadanos espectadores, y se convierta en un despliegue sin espíritu humano, fortaleciendo tremendamente el daño colateral de la violencia. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 20 de noviembre de 2019

¿MÉXICO LIBRE E INMACULADO?





¿MÉXICO LIBRE E INMACULADO?


Luz María Sánchez Rovirosa

“La identidad de un hombre consiste en la coherencia entre lo que es y lo que piensa”. Charles Sanders.


Vamos a reflexionar brevemente sobre el nuevo partido que están tratando de fundar el ex presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y su esposa Margarita (Inmaculada) Zavala de Calderón, con la pretensión de llamarlo “México Libre” y hacer de éste un verdadero partido de oposición para Andrés Manuel López Obrador. (Que no un verdadero partido por el bien común de México).

Haciendo uso de todo su derecho “por derecho propio”, Felipe y Margarita se han dado a la tarea de “cumplir” con “todos” los requisitos que esta asociación política requiere. Sin tantos simpatizantes como detractores; ya no sé dónde me perdí, porque pese a que estos “personajes de la “farándula política”, en su historial no lejano, tienen señales peligrosas y adversas, parece que (con su ayudadita), lo van a lograr.

Ejemplo de ello en lo más inmediato son, las graves irregularidades en las que cayó Margarita Zavala en su irrisoria campaña presidencial, al “recolectar” firmas falsas (apócrifas), para poder contender como candidata independiente.

Y bueno aquí es exactamente a donde quería aterrizar. Felipe Calderón fue Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; cobijado por el Partido Acción Nacional del año 2006 al año 2012; cuando asumió un poder que con justicia, no le correspondía.

A pesar de esto, Calderón se convirtió en el mandatario y en aquel entonces se topó con un país bajo los efectos tormentosos de un “títere” presidencial diabólico llamado Vicente Fox. Encontró a México muy complicado y muy contaminado por el crimen organizado; entonces Calderón en sus sueños guajiros se materializó como un héroe nacional, una especie de mesías, salvador de la humanidad mexicana ¿Dónde he escuchado esto recientemente?

Manos a la obra y sin reflexionar y menos asimilar las graves consecuencias de sus equivocadas decisiones, y sin tomar en cuenta las no pocas advertencias de no sacar al Ejército a las calles para llevar a cabo una dislocada estrategia de un combate frontal contra el crimen organizado.

Se inició entonces la batalla (sin fin), desatando una lucha muy violenta tanto entre las distintas “bandas” (para el control total de las plazas); como contra el Ejército, lo cual dejó un cruel saldo de personas (muchas de ellas inocentes) muertas y desaparecidas.

Ante un diagnóstico erróneo y ante la falta de objetivos claros, se sumó la ausencia de una estrategia seria; ya que nunca existió un plan completo. Felipe Calderón en su desorden emocional, ni siquiera evaluó si las Fuerzas Armadas estaban preparadas para enfrentar una guerra de ese tipo.

Si tuviéramos que resumir ese tramo de nuestra vida inmersos en la “doctrina” del período presidencial de Felipe Calderón, los que lo vivimos de cerca y de lejos y dejando de lado la emoción adictiva o adversa por semejante personaje; podríamos decir sin equivocación alguna, que Calderón Hinojosa actuó contra el narcotráfico englobado en “crimen organizado”, como un valentón echándoles montón y arrancándoles la cabeza como a La Medusa, para que solo le salieran cada vez más.

Las consecuencias de un mal gobierno en seguridad saltaron y saltan a la vista, ya que Calderón hasta el día de hoy, es un expresidente que carga una pesada losa con muchos, muchos muertos en su espalda (y si tiene), en su conciencia.

¿Por qué hacer en estos momentos este recordatorio? Pasaron seis años entre el gobierno de Felipe y Calderón y el de hoy de López Obrador. Seis años que nuevamente el PRI se apoderó del gobierno, que nuevo o no, le asestó a México golpe tras golpe, dejándolo herido de muerte.

La pregunta es: ¿Por qué Felipe Calderón durante ese lapso no brincó y actuó de la manera tan drástica como lo está haciendo ahora? ¿Estaría recibiendo amén de su pensión un jugoso moche tricolor por mantener la boca cerrada? Lamentable, porque de consolidar su partido político “México Libre” ¿Qué podemos esperar, si su meta principal es torcerle el pescuezo a López Obrador, y no ser libertadores de un México que ellos mismos enjaularon? ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 13 de noviembre de 2019

ERROR DE EVO






¡ERROR DE EVO!

Luz María Sánchez Rovirosa


“No basta saber cómo atacar a los demás con el fuego, es necesario saber cómo impedir que los demás te ataquen a ti”. Sun Tzu.


Hoy tocaremos un tema obligado por las circunstancias: La llegada de Evo Morales con “asilo político” a nuestro país.

Tomando en cuenta lo sucedido en Bolivia, llamado “Golpe de Estado” en contra del gobierno del ex presidente (por fuerza) Evo Morales, el gobierno mexicano, vía su canciller Marcelo Ebrard Casaubón bajo indicaciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, y después de ver y escuchar la ola de violencia de los opositores de ese país suramericano, se tomó la decisión (correcta) de brindarle resguardo y seguridad a su integridad física, como un acto de humanidad.

Por supuesto, el disgusto de algunos mexicanos no se hizo esperar, ya que el odio y el encono sentido hacia López Obrador, por diversos motivos; se pasó por ósmosis hacia el ex presidente boliviano, por obvios motivos. Así que vamos a ver que entendemos por golpe de Estado.

Como golpe de Estado entendemos, la actuación rápida y violenta, por la cual un determinado grupo (inconformes) intenta tomar el poder por la fuerza y sin respeto hacia las leyes, con la finalidad de desplazar a las autoridades legítimas y vigentes.

Ahora bien, ¿Qué llevó a los opositores en Bolivia a tomar tan drástica decisión? Como presidente de Bolivia, Evo Morales promulgó la Constitución de 2009, que establece (en este caso), un límite de dos períodos de mandato presidencial seguidos, por razones políticas, jurídicas y legales de aquel país. Pero por reformas específicas a dicha Constitución, el presidente Morales pudo presentarse por tercera ocasión a comicios (que ganó con clara distancia), finalizando dicha administración en 2020.

El problema y el error de Evo, fue aspirar a un cuarto mandato consecutivo hasta el 2025, siendo nuevamente las reformas dispuestas por el órgano electoral, para que esto fuera posible, lógicamente lo que irrito y exacerbó a la oposición que insistió (hasta dejarlo en el exilio), que era improcedente e ilegal.

Nadie puede tener duda de lo que hizo Evo Morales como presidente de ese país durante sus legítimos años de gobierno (por supuesto con sus luces y sus sombras). Empezando por dejar atrás la República de herencia colonial, para convertir a Bolivia en un Estado Plurinacional, reconociendo a todas las comunidades indígenas, tras siglos de marginación y olvido y convirtiendo al país suramericano considerado por centenares de años estancado y convulso, en un lugar digno por su crecimiento económico (uno de los más altos de América Latina) y su estabilidad (hasta hoy) política.

Así que después de escuchar las antipáticas y ríspidas palabras de la “autoproclamada” presidenta interina de Bolivia, la xenofóbica Jeanine Áñez, en una entrevista con CNN; me queda muy claro que la ambición y el odio, son crueles y fatales protagonistas de esta historia.

El odio es un intento por rechazar o eliminar aquello que nos genera disgusto; es decir, un sentimiento de profunda antipatía, aversión, coraje, enemistad o repulsión (en este caso que me ocupa), hacia una persona, así como el deseo de evitar, limitar o destruir a toda costa sus objetivos.

Sorprendida y abrumada, aun no entiendo si este sentimiento que forma parte de la naturaleza humana, pueda ser controlado en México; ya que se sigue propagando rápidamente como una emoción muy negativa, poderosa y altamente peligrosa, es decir, como una preocupante epidemia.

Sin embargo, seguimos siendo testigos que hoy el odio sigue alentándose, a veces de manera sutil, y otras muchas de manera radical y abrupta. El caso es que efectivamente ese negativo y siniestro sentimiento, ha sido compañero de la historia de la humanidad. Pero lo cierto que hoy no se necesita ser especialista porque es fácilmente observable, que en este momento y en México, tristemente se odia mucho más que antes. ¡Vale la pena reflexionarlo!


miércoles, 30 de octubre de 2019

CAPAMA, AGUA CRUDA









CAPAMA, AGUA CRUDA



Luz María Sánchez Rovirosa



“La irresponsabilidad por los daños, forma parte de la esencia del terrorismo”. Jürgen Habermas.



Vamos a tratar un tema muy delicado que es muy importante para todos los seres vivos que habitamos en el planeta Tierra, llamado agua. El agua es vital para la vida del hombre, los animales y las plantas. Esto quiere decir que sin agua no es posible la vida.

Una breve y sencilla introducción, para aterrizar en una terrible realidad que vive el municipio de Acapulco, así que, nos enfocaremos en la peor crisis del agua que hemos tenido en toda la historia.

Hoy, ya no solo hablaremos de lo “acostumbrado” con las anteriores administraciones, que sería el desabasto brutal del líquido y que en verdad ha contribuido bastante a llegar a este problema; sino que amén de la falta de provisión, hoy, lo que distribuye a los hogares la paramunicipal CAPAMA, es lo que se llama “agua cruda” (agua sucia), ya que los módulos de potabilización de la susodicha, están en total colapso.

En toda la existencia de CAPAMA, nunca se había visto que la dependencia enviara “agua cruda”, es decir, sin tratar, sin potabilizarla, es decir agua completamente sucia. Esta situación imperdonable pone en riesgo la vida de los acapulqueños, ya que esta agua contaminada, presenta elementos químicos, físicos y microbiológicos, es decir, microorganismos patógenos que, para el consumo seguro de los hogares, deben de ser retirados y eliminados.

Verdaderamente este es un problema de graves dimensiones ya que repercute directamente en la salud de toda una población. Y uno aterrado se pregunta: ¿En qué demonios está pensando la “alcaldesa” de Acapulco Adela Román Ocampo al permitir que un hombre sin ética y sin escrúpulos llamado Leonel Galindo, envíe el suministro de agua contaminada, consientes que están violando La Norma Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-1994; que establece los límites máximos permisibles de calidad y tratamientos a los que debe someterse el agua para su potabilización, y poder ser distribuida para su uso y consumo sin peligro?

Realmente es un tema muy delicado, el cual al parecer no interesa resolver ni a la incompetente presidenta municipal Adela Román, ni al voraz y rapaz director de CAPAMA Leonel Galindo. Pero lo más grave es que, por la desesperación del desabasto del vital líquido; la gente cuando les llega su tanda de agua, se vuelca sobre ella, ignorantes de la depravada situación que pone en grave peligro la salud y la vida de miles de personas con su uso.

Estamos conscientes que hay demasiadas personas “inconscientes” que desperdician el agua, abusan de ella y la contaminan, y es verdad que esto plantea graves problemas a cualquier gobierno y en especial a la dependencia encargada de cuidarla (si realmente lo hicieran); ya que el agua está considerada como un recurso renovable, única y exclusivamente, si su uso y tratamiento es cuidadosamente controlado.

Así que, el gobierno que preside la “dizque” alcaldesa Adela Román Ocampo y a su “achichincle” Leonel Galindo (en el caso que nos ocupa), por supuesto que no les preocupa que el problema del “agua sucia” con la que mal abastecen al municipio, pueda provocar en el pueblo acapulqueño un brote de cólera y/o serias infecciones e intoxicaciones que pueden llegar a convertirse en una pandemia que puede ocasionar la muerte a muchas personas, por ingerir y usar agua muy, muy contaminada.

Desafortunadamente, en estos momentos, la planta potabilizadora ha dejado de producir de 600 a 800 litros por segundo de agua potable, es decir, limpia, por no llevar a cabo el mantenimiento adecuado; ya que los responsables (irresponsables), han preferido, desviar, embolsar, robar, y/o hacer mal uso del dinero que está destinado para dicho fin; por la ambición desmedida de acumular lo más posible para sus capitales privados. ¡Vale la pena reflexionarlo!