miércoles, 11 de marzo de 2020






HUMANOS VS MONUMENTOS Y/O PAREDES


Luz María Sánchez Rovirosa


“Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso”. Denis Diderot.


Los Monumentos, centros históricos o en su caso paredes (como los han llamado después de la marcha del pasado 8 de marzo), son los lugares emblemáticos y representativos de cada país en el mundo. Estas edificaciones son un distintivo que distingue el carácter histórico y especial que (en este caso), hacen que México sea identificado por su historia, por la riqueza de su cultura, folclor, para que, visitantes se maravillen ante ellos, y especialmente para que los mexicanos podamos sentirnos orgullosos de nuestro origen.

Sin detenerme mucho en un tema “escabroso”: la “conmemoración” del Día Internacional de la Mujer, en la cual como es sabido, sucedió el terrible atropello que sufrieron (algunos) de dichos monumentos o “paredes”, en manos de personas eufóricas y arrebatadas de violencia (la mayoría de sexo femenino), dando como resultado un daño significativo.

Sale a colación el tema, porque me ha llamado mucho la atención, que, entre los artículos y expresiones (válidas) que recibe uno diariamente en las redes sociales, hay especialmente “unos” que hacen referencia o mejor dicho comparación entre la preocupación de muchas personas por los daños a estas edificaciones, que, a las muertes por violencia, que han sufrido miles y miles de mujeres durante “tantos años”.

Quedando terriblemente sorprendida ante semejante pensamiento, ya que, por supuesto no existe, ni existirá punto de comparación con nada en cuanto a humanos se trate, pero con todo respeto, existen personas que son eso exactamente, personas que tienen la figura humana, pero la humanidad no la conocen, y eso no tiene que ver con la “comparación”, tiene que ver con la “barbarie”.

Pero este “caos” que no es exclusivo del gobierno actual, porque es inherente a México desde hace muchas décadas; no solo es problema de autoridades corruptas y negligentes que no permiten avanzar al país hacia una vida digna para todos sin excepción. El problema más grave es que somos una sociedad que “entendemos” la política, según nuestras afinidades, gustos y conveniencia, y entonces (algunos), vemos la barbarie como justificación, llegando a un punto de satisfacción con la destrucción de las “paredes”, pero dejando muy claro que lo que menos nos importa el prójimo.

Y la pregunta surge ¿Quiénes hacen más daño al mundo? ¿Los que se acomodan y se cobijan bajo la perversidad refinada y desde allí pisotean? ¿O quienes desde la exuberancia se manifiestan, es decir, se hacen presentes, pero son ajenos a la desdicha humana fingiendo un papel de buenos ante la “legitimación” de sus hambrientos y roedores vasallos?

¿O la figura de los llamados bárbaros, que, en este caso, sin justificación ninguna por la desbocada violencia en su actuar, arrasan sin miramientos lo que a su paso encuentran, para tratar de desnudar sus hediondos odios mal entendidos, que les quitan hasta la capacidad de ser humanos? No lo sé. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 4 de marzo de 2020

BABEL







BABEL


Luz María Sánchez Rovirosa


“Solo una conciencia cívica participativa puede sustituir el infantilismo cívico histórico y la corrupción institucionalizada” Carlos Wagner.



El Génesis (origen) primer libro de La Biblia en su capítulo 11, nos habla sobre la Torre de Babel, monumento que empezaron a construir los babilonios con la ambición de que llegara hasta el cielo. Dice el libro del Antiguo Testamento, que Dios castigó la soberbia de los hombres, con la confusión de lenguas.

Desde los tiempos remotos la torre de Babel aparece como símbolo de la ambición y la vanidad humana y como consecuencia, se convierte en la imagen de la confusión y la impotencia que invade al hombre, cuando no puede comunicarse con sus semejantes.

El escrito bíblico, nos da la pauta para introducirnos al confuso y mal entendido mundo de la crítica, esa opinión personal sobre cualquier tema, que siempre debería ser previamente analizada. La palabra crítica viene del griego Kritikós que quiere decir, “capaz de discernir”.

Hoy en día, tenemos la facilidad con las redes sociales de que toda persona que tenga acceso a ellas, tenga la oportunidad y la libertad de debatir los asuntos de interés público y común en el más amplio sentido, ya que en la actualidad y afortunadamente hemos dejado de ser ciudadanos (con voto); pero sin voz.

Desafortunadamente actualmente y estando en el mismo país (en este caso) México, con estas circunstancias de un mundo con tecnologías de punta y fantásticas; curiosamente, todavía se vuelve más grave la confusión y la falta de comunicación, porque aun cuando compartimos el mismo idioma, cada quien habla lo que quiere hablar, y cada quien entiende lo que quiere entender.

Muy consciente estoy, que el gobierno de López Obrador evoluciona con la lentitud propia de la pesada herencia política (aun cuando muchas personas no lo acepten). Y también entiendo y entiendo muy bien, que la popularidad no se gobierna sola, y que los frentazos ante una realidad “ferozmente provocada” por la ciudadanía indispuesta y la oposición sin riendas, han sido fuertísimos y han ayudado y mucho, para hacer casi imposible impulsar el desarrollo equilibrado del país. No dejando de lado los errores cometidos por la actual administración.

La difícil situación por la estamos pasando, es porque en la actualidad el gobierno tiene que lidiar (además de los ya graves problemas que tiene y tenía México), con las rudas zancadillas y las desencarnadas críticas, que se han vuelto cada día más feroces ya que el juicio y/o la crítica, puede y debe expresar inconformidades y defender los derechos sin las limitantes patológicas de la adulación, la sumisión, la envidia, la culpa, el coraje o la venganza, que destrozan las mentes de los más débiles y manipulables.

Estamos envueltos en refriegas, reyertas, desórdenes y confusiones; estamos estancados y no porque seamos incapaces; tenemos los recursos necesarios, pero se han administrado mal y no solo de ahorita; la corrupción y la violencia permean a todos los estratos políticos, sociales y económicos, pero lo más fuerte, es que al gobierno (y lo miro con desconsuelo), lo está maniatando un pueblo “desatado” que exige y aprieta (como nunca), pero que al final, no aporta nada, absolutamente nada para el bien común. ¡Vale la pena reflexionarlo! 

miércoles, 19 de febrero de 2020

OJALÁ




OJALÁ


Luz María Sánchez Rovirosa


“Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad”. Séneca.


Hoy tocaré un tema muy difícil y delicado, ya que resulta polémico por la gran variedad de pensamiento (que no criterios y convicciones) que giran alrededor del Alfa y el Omega en el gobierno actual de México.


Para hablar de las “distinciones” a las que se ha hecho acreedor el presidente López Obrador; por fuerza tengo que retroceder al pasado reciente y no tan reciente aun cuando esto no sea “lo indicado” para muchas personas que no entienden del aprendizaje y las experiencias que ese lapso nos dejó.


Brevemente un ligero paso por los sendos escándalos de tremenda corrupción, las interminables mentiras que nos revoloteaban por todo el territorio geográfico del país, la violencia exacerbada, el crimen organizado enraizado por todos los rincones del país haciéndose notar cada día más como los dueños de México y con una impunidad fuera de toda realidad.


Los escándalos de corrupción tanto de Felipe Calderón como de Peña Nieto, los abusos de poder de ellos y sus “altos” funcionarios a lo largo de sus gestiones, curiosamente son hasta este “vapuleado” gobierno que están siendo cuestionados por las leyes, para dar el comienzo a la nueva era de la no impunidad.

Sin embargo, también percibimos cómo es el terrible golpeteo que realizan las personas contagiadas o pagadas en las llamadas redes sociales o en los medios de comunicación tradicionales, con información exagerada o falsa, en las cuales se desvirtúan las noticias de una manera alarmante, ganando la atención de una extraña sociedad que “espejea” las acciones del presidente, convirtiéndolas en terrorismo.


Sin embargo, que fácil es tirar la pelotita a otro, reventando a México, ya no sé si por imitación, por influencia o por sincera vocación, ya que no hay cuestión que se realice en el gobierno actual que no sea criticada y juzgada con sendas actitudes de “verdugos”; y reconozco sinceramente, que existen muchas de ellas que no son las óptimas.


Y resalto esta lamentable situación para México, que no para López Obrador; y me acerco a una desgarradora verdad que recién sucedió en la Ciudad de México; estoy hablando del crimen “llamado femicidio” de la niña Fátima Cecilia.


Verdaderamente estoy horrorizada con este caso de la pequeña de siete años, quien desapareció de la mano de (hasta hoy) una desconocida, frente a las “narices” de la escuela Enrique Rébsamen (instalaciones Xochimilco), dónde la menor de edad estudiaba. Los pormenores “visibles”, casi todos los conocemos vía medios de comunicación, en especial a través de las redes.


No tengo, ni existen palabras para expresar semejante aberración, es inconcebible, y desafortunadamente no es el primero. Pero, por otro lado, me aterra el ladrido de la feroz sociedad con claros síntomas de rabia patológica. Ojalá una sola persona (en este caso el presidente actual), tuviera el poder de resolver de inmediato una crisis de valores que se ha venido gestando de antaño.


Qué le sigan echando la culpa a López Obrador por este dramático suceso y por todo, es lo de menos; lo de más y más grave, es como esa parte de la pervertida sociedad, está usando este doloroso, lamentable, injusto y monstruoso asesinato de la niña Fátima, para señalar y golpetear otro “error” (según ellos) del presidente López Obrador, en un vil y bajo espectáculo mediático. Esta es mi humilde opinión y así la acato.


Qué triste es esta distorsión que nos agobia, por ignorar lo que somos y valemos y aceptar la manipulación de lo que nos dicen que somos y valemos; ya sea por cobardía, por conveniencia, por comodidad, por resentidos o por ambiciosos.


Y entonces lo que hemos logrado con esta estúpida reyerta anti-presidente López, es perder nuestra capacidad de reflexionar para aceptar lo discordante, lo que nos lleva a jactarnos en lo individual y no por el bien común; terminando parados ante un supuesto desarrollo humano, que solo ha servido para borrarnos lo humano. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 12 de febrero de 2020

CUANDO ENTRE COCODRILOS TE VEAS







CUANDO ENTRE COCODRILOS TE VEAS


Luz María Sánchez Rovirosa



“Piensa cuánto más dolorosas son las circunstancias de tu ira, que las acciones que la han originado”. Marco Aurelio.



Como nota de último momento; el Fiscal General de la República Alejandro Gertz Manero, confirma que el exdirector de Pemex Emilio Lozoya Austin (prófugo de la justicia), fue detenido en España, acusado presuntamente por “delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y cohecho”. Pendientes esperando más información.


Vamos a dar inicio al artículo de hoy, introduciéndonos al enigmático y fascinante mundo de los “cocodrilos”, especialmente sobre la forma como se alimentan; y que está considerado como uno de los reptiles más grandes del mundo.
Los cocodrilos son animales carnívoros, que capturan a sus presas con certeza, pero con demasiada cautela y ventaja. Cuando éstos prenden a su presa entre sus fuertes dientes y mandíbulas, estas se cierran completamente y no hay poder en la tierra para que se abran antes de acabar con su porción y antes de que se sumerja con ella al agua, ahogándola, para después engullirla. *Los cocodrilos han sido conocidos por ser caníbales, esto quiere decir, que se comen sin piedad, hasta sus propias crías.


Sale a colación este interesante tema ya que recientemente, el ex senador de la República David Jiménez Rumbo, visiblemente “atormentado”, arremetió contra jueces y magistrados partícipes en “su asunto”, tachándolos de corruptos, ya que, en estos últimos días, fue informado que perdió el juicio en el cual el ex gobernador Zeferino Torreblanca Galindo lo demanda (por vía penal), por “daño moral”, ya que el susodicho lo acusó públicamente de haber sido el asesino “intelectual” de Armando Chavarría en ese entonces, diputado local, sin tener absolutamente prueba alguna en su contra.


Penado a pagarle una suma de aproximadamente 6 millones de pesos, más una disculpa pública a Zeferino Torreblanca; Jiménez Rumbo pese a sus “shows” acostumbrados, en esta ocasión no va a tener quien lo ayude, pues es de todos sabido, que es imposible acusar a cualquier persona de un delito, hasta que sea totalmente comprobado con pruebas fehacientes; ya que la alusión a la confesión que le hiciera el difunto (según él) y por la cual Jiménez Rumbo vocifera en contra de Torreblanca, es para “matar” pero de risa a cualquier persona consciente, a cualquier juez y a cualquier tribunal.


Es buen momento para que David Jiménez Rumbo entienda que las cosas no se hacen con semejante margen de error y mucho menos en cuanto a leyes se trate. Mejor que busque como negociar el pago de los 6 milloncitos y le pida su disculpa a Torreblanca, ya que sin temor a equivocarme (porque conozco a Zeferino), el ex gobernador que se quiere sacrificar por el pueblo de Acapulco y ser presidente municipal otra vez, ya cerró las mandíbulas, y no las va a abrir hasta que se lo coma.


Las leyes y la libertad de expresión son muy claras cuando nos dicen que nadie puede ser acusado de ladrón, corrupto, deshonesto, violador, traficante y/o asesino, mientras no se demuestre lo contrario. Para que no se nos suelte la lengua, y cuando vayamos a decir que la burra era parda, sea porque tenemos los pelos en la mano.  ¡Vale la pena reflexionarlo!  


miércoles, 29 de enero de 2020

AGUAYO&MOREIRA







AGUAYO&MOREIRA


Luz María Sánchez Rovirosa


“La palabra, es una forma más de poder, una de las muchas que nos ha estado prohibida” Victoria Sau.


¿Qué podemos hacer para dialogar y convivir civilizadamente en una sociedad que se supone plural, donde no todos piensan lo mismo, ni creen en lo mismo, incluyendo a las autoridades de cualquier nivel? ¿Qué hacer para garantizar el derecho a la libertad de expresión para todos sin excepción?

La libre expresión es esencial en la lucha para el respeto la responsabilidad y la promoción, y es uno de los -derechos humanos fundamentales-. Sin la potestad, la facultad, la atribución etc., de opinar libremente, de denunciar injusticias y clamar cambios, el hombre está condenado a la opresión.

 
Por esta razón, la libre expresión es uno de los derechos humanos más amenazados, tanto por los gobiernos represores que quieren impedir cambios, como por personas que quieren imponer su ideología valores o vicios personales, callando a los demás.

 
Resulta paradójico que, en un país supuestamente democrático, no todo mundo se pueda expresar libremente, porque reconocer, defender y vivir este derecho, tiene sus serias y difíciles implicaciones y repercusiones en la vida política y social de México.


Sirva este breve prólogo como un preámbulo en el polémico tema del derecho a La Libertad de Expresión; porque hace un par de días me llamó mucho la atención el fallo que se dio al caso Aguayo&Moreira, que ya venía cocinándose en los juzgados desde el año 2016.


El caso se abrió, inmediatamente después de que Humberto Moreira Valdés, ex gobernador de Coahuila y ex presidente del PRI (entre otros puestos políticos), demandó al analista político, articulista y catedrático del Colegio de México, Sergio Aguayo Quezada, por “Daño Moral”, después de que el susodicho escribiera un artículo que salió publicado en enero de 2016, en varios periódicos nacionales, el cual su contenido, molestó al político en cuestión.


En su narrativa el académico Sergio Aguayo, hizo un serio señalamiento a las autoridades (pertinentes), “por su pasividad en el caso del político señalado. En el artículo se leía esta dura crítica: “Moreira es un político que desprende un hedor corrupto; que en el mejor de los casos fue omiso ante terribles violaciones a los derechos humanos cometidos en el estado de Coahuila, y que, finalmente, es un abanderado de la renombrada impunidad mexicana” (sic). Cabe hacer la aclaración que, durante este enredo judicial, Humberto Moreira estaba encerrado en la cárcel de España, acusado de “lavado de dinero”.

El final de esta insólita historia, es tan increíble como la demanda, porque resulta que el “sujeto” se sintió profundamente agraviado con las palabras de Aguayo, y señaló que éstas no tenían más intención que “ofender, insultar, calumniar y propinar injurias”; lo cual era un atentado contra sus “sentimientos, afectos, creencias, decoro y reputación” (háganme el favor); y acto seguido ni tardo, ni perezoso convirtió –su daño moral- en 10 millones de pesos, que hoy le costarán pagar al “inquisidor” del lastimado, vulnerado, herido, lacerado, etc. Humberto Moreira: Sergio Aguayo sentenciado por el juez 16 de lo Civil, Francisco Castillo González.

Inicié el artículo comentándoles que este asunto desde su inicio y hoy su final, me llamaba mucho la atención, porque a estas alturas del siglo XXI, la justicia en México tenga los alcances de ser represiva, “vendida y comprada”.

¿Qué se tendrá que hacer, qué se tendrá que cambiar, para que todo el ámbito que gobierna reflexione en ese conjunto de condiciones sociales (recursos, valores, leyes, costumbres e instituciones), cumplan con transparencia y cabalmente la “Justicia Social”, poniendo a todos y cada uno de los mexicanos con poder o sin él; con puesto o sin él, en el lugar que le corresponde por ley, sin beneficiar o proteger a los que tienen y pueden, pero nunca y por ningún motivo, reprimir, hostigar o avasallar por medio del poder? ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 15 de enero de 2020

¿CULPA O RESPONSABILIDAD?








¿CULPA O RESPONSABILIDAD?

Luz María Sánchez Rovirosa

“Los niños de hoy, son (sin generalizar) huérfanos de padres vivos”



Dicen por ahí, que la culpa es tan fea que nadie quiere cargar con ella. Uno de los errores más comunes del ser humano reside en no aceptar las consecuencias de sus actos, con una tendencia a protegerse de cualquier manera, de cualquier situación que lo libere del cargo de conciencia.

Vamos a enfocar la atención a un suceso que nos ha dejado perplejos a la mayoría de las personas que leímos, vimos o escuchamos la noticia de lo ocurrido en el estado de Torreón, donde en una escuela privada quedó inmersa en una verdadera tragedia.

Lo que sucedió, no lo voy a repetir, ya que es de todos conocido, así como el seguimiento del entorno familiar del niño (como era de esperarse), lo que las noticias de los avances de la investigación, se encargarán de difundir.

Empezaré por hacer patente una duda para la que no cuento con respuestas. Regresando al tema de la culpa, tenemos que hacer una distinción muy específica entre ésta y la responsabilidad. La culpa es un peso que cargas en tu conciencia, que muchas veces te confunde tratando de evadir la realidad o una verdad. Y la responsabilidad permite que te hagas consciente de los hechos y ver la realidad; te da la oportunidad de modificar conductas inadecuadas, ya que te ofrece crecimiento, madurez y aprendizaje.

Estos desafortunados hechos, sucedieron dentro de las instalaciones de la escuela “Cervantes”; y es allí, justo en la escuela, donde encontramos un importante punto de inflexión, para empezar a descorrer ese velo negro de amargura, de insatisfacción, de rechazo; pero que también cubría la esperanza, el anhelo de atención, respeto y cariño que cubría a este pequeño.

Las escuelas en general (aquí en México), sufren de una amplia gama de problemas, que se agravan con el control que ejercen las políticas públicas sobre la “educación y la enseñanza”; así vemos que la profesión pedagógica recibe salarios inadecuados, que muchas veces (por necesidad) distorsionan por falta de estímulos las técnicas de enseñanza que utilizan los maestros en sus trabajos.

Haciendo esta breve reflexión sobre la enseñanza de las escuelas y entonándola con el suceso del Colegio Cervantes de Torreón, la duda que me asalta es: ¿Cómo era tratado este pequeño en la escuela? ¿Cómo era tratado por su maestra (+) a la que asesinó “a boca de jarro” y sin piedad? ¿Por qué lastimo a algunos de sus compañeros? ¿Qué pedía el niño en la escuela que no fue visto ni entendido, ya no diría por sus amigos y compañeros, sino por esa maestra y demás docentes y directores? ¿Pedía en la escuela, lo que no tenía en su casa y tampoco se lo dieron?

Por supuesto que la familia del pequeño, tiene tanto la responsabilidad y la culpa de la escalofriante conducta que manifestó el chico. Los problemas de comportamientos extraños o llamativos tienen diferentes etiologías tanto físicas como emocionales y esto es muy importante que lo atienda un especialista.

Los padres (en este y muchos casos) los abuelos y demás familiares que tengan al cuidado un niño ajeno; así como (súper importante) los docentes que trabajan con muchos al mismo tiempo, tienen la obligación de estar pendientes de las luces de alerta, y hacer un llamado a las personas indicadas para su atención.

Este suceso, no debe volver a repetirse, porque de lo que se trata en una sociedad convulsa y violenta, es que todos sin excepción asumamos nuestros actos sin que cobardemente siempre busquemos a quién echarle la culpa, para hacernos responsables y poder enmendar las cosas hasta donde sea posible; porque aceptar nuestras responsabilidades, no nos devalúa como individuos. ¡Vale la pena reflexionarlo!  

miércoles, 8 de enero de 2020

EL FRUTO PROHIBIDO




EL FRUTO PROHIBIDO



Luz María Sánchez Rovirosa


“No sé con qué armas se combatirá la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial, se peleará con palos y piedras” Albert Einstein. (Esta es otra historia).


La inercia social que arrastramos a modo de perverso código genético de carácter social, cultural, político y financiero, aderezado con los graves problemas tales como la desinformación, el desinterés, la apatía y la ignorancia de la mayoría de los ciudadanos sobre los hechos locales y globales, hoy parece tomar nuevos bríos y adquirir nuevas mutaciones con síntomas por demás preocupantes.

Vamos a pasar de lo general a lo específico y en un breve comentario (por cuestión de espacio); ya que este tema merece información y reflexión profunda, sin embargo, le pasaré el pincel al escabroso caso de Genaro García Luna.

Este señor otrora de figura altanera, arrogante y soberbio, fue titular de la Secretaría de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012). Pero sus negras escaramuzas, las viene arrastrando desde el año 2001 cuando en el sexenio de Vicente Fox Quesada (2000-2006), se desempeñaba como la persona facultada para manejar la Agencia Federal de Investigación (AFI) y desde aquel tiempo, se le relacionó con el Cártel de Sinaloa y obviamente con su jefe mayor El Chapo Guzmán.

A pesar de los resonados antecedentes de este lóbrego personaje de nuestra historia reciente, Felipe Calderón Hinojosa siendo ya presidente, no dudó en nombrarlo como Secretario de Seguridad Pública con miras de la guerra al narcotráfico y al crimen organizado.

Sucedió que desde aquellos no tan lejanos tiempos García Luna, sin lugar a dudas, se convirtió en la persona más poderosa de dicho sexenio; sin embargo y de manera casi irreal y en un mundo paralelo, este hombre de “talento” tan especial, siendo encargado de dar protección a los mexicanos y de combatir al crimen organizado; hoy se encuentra detenido y acusado en Estados Unidos precisamente por hacer lo contrario, es decir, que el alto y despampanante mando policiaco, estaba involucrado como funcionario y de manera personal, con los mismísimos criminales a los que se supone tenía y debía combatir.

La “singular situación” del combate al crimen organizado y al narcotráfico tan magnificada y llena de alabanzas por los medios de comunicación (en aquellos años total y absolutamente al servicio del poder político), hizo que esa absurda y cruenta guerra que se desató “sin ton y son” por encargo del entonces presidente Calderón, resultara una dramática y vil mentira, ante las evidencias (por el momento) “básicas” de tan tremenda acusación. 
Curiosamente, la detención de Genaro García Luna, tiene una relevancia mucho más especial y mayor que la de Joaquín (el Chapo) Guzmán, ya que, de este personaje no nos toman de sorpresa, “viendo y conociendo” al legendario narcotraficante, sus quehaceres del mal. 
Pero como imaginar a un “superhéroe” que nos rescataría del fuego del infierno, cayendo como Adán y Eva en el pecado de la avaricia y evadiendo sin importarle sus obligaciones, se corrompe y acepta comer del fruto prohibido. 
Por lo menos su servidora, nunca antes había visto un caso similar al de García Luna, quien tiene señalada una culpabilidad extrema, con un perfil que se asoma ya no solamente de narcotraficante, sino de un activo en el “crimen organizado” que abriga todos los delitos, incluyendo las drogas. 
Sin duda de cuestión, Genaro García Luna pasó de ser activo en el fallido gobierno de Fox, a ser el principal ingrediente de un gobierno que emanó de un terrible fraude electoral, que quiso limpiar, ensuciándolo más. 
Con la detención en Estados Unidos de García Luna, derivada de la del Chapo Guzmán, México tendrá un cambio substancial para los años venideros, especialmente en la oposición (hoy) de derecha y sobre todo panista, aun cuando salga y muy salpicado también el PRI. 
¿Qué estará pensando en estos momentos el susodicho? ¿Será que, por mejorar su negra situación ante los Tribunales de Justicia, denuncie al cúmulo de personajes que ni nos imaginamos, que lo apoyaron, ayudaron, incitaron y que por ello también le entraron a su pedacito del “Fruto Prohibido”? ¡Vale la pena reflexionarlo!