miércoles, 29 de enero de 2014

¿OTRA ESTRATEGIA ANTISECUESTRO?





¿OTRA ESTRATEGIA ANTISECUESTRO?

Luz María Sánchez Rovirosa

“El miedo es la inseguridad a lo desconocido. El pánico es la seguridad de lo conocido” Lakarus.

 
 
 
 

La inseguridad es un tema que frecuentemente está presente en las conversaciones de todos y cada uno de los mexicanos. Diariamente escuchamos, leemos, y vemos por todos los medios de comunicación, noticias escalofriantes acerca de la creciente delincuencia organizada, un mal que los gobiernos han permitido, y que ha alcanzado altos niveles, afectando gravemente la vida de la sociedad. La inseguridad no es un quebrantamiento que solo afecte a personas de alguna clase social; la inseguridad nos afecta a todos por igual, por el simple hecho (en este caso), de vivir en México.

Hablar de inseguridad, es hablar de distintos factores que están ligados y van de la mano con ella: desintegración y violencia familiar, juegos de azar disfrazados (casinos), drogas y drogadicción, remuneración instantánea con el mínimo esfuerzo, falta de valores, acoso, corrupción en el sistema judicial, falta de interés de los gobiernos para efectuar cambios efectivos, así como el creciente desempleo y la fuerte crisis que nos azota, entre otros muchos.

En todo México, pero especialmente en ciertas entidades el secuestro en todas sus modalidades (económico, extorción, express,  virtual, así como hay secuestros profesionales, improvisados, secuestros de vehículos, aviones, hasta los autosecuestros), se ha convertido en una forma de trabajo, en un medio de vida, en el cual increíblemente familias enteras participan, dedicándose a privar de la libertad a personas y/o extorsionar, obteniendo por ello abundantes (o por lo menos suficientes) recursos económicos vía los rescates, que aun cuando las familias de los secuestrados no tengan el dinero, están dispuestos a conseguirlo y a pagar para recuperar vivo y sano a su ser querido, cosa que infortunadamente no siempre es posible.

El secuestro se ha convertido en una pesadilla en la sociedad mexicana, es un tema delicado a tratar y es un grave delito que tiene serias consecuencias, tanto morales, emocionales, físicas y psicológicas, que atentan contra la integridad, la libertad y hasta contra la vida (que se ha vuelto muy común) de cualquier persona.

El motivo del secuestro, siempre será la recompensa (y en muchos casos la venganza también), que se obtiene del rescate que se paga por respetar la vida de los secuestrados, y que a pesar de obtenerlo, muchas veces, tal vez demasiadas, no se cumple.

Pero si el delito en si es aberrante, lo es también no lograr entender la pérdida de toda conciencia de los secuestradores criminales y delincuentes, que siendo también seres humanos (¿?), teniendo familia, dañan sin piedad y con premeditación, alevosía y ventaja a sus víctimas.

El pasado martes en la ciudad de México, fue presentada la Estrategia Antisecuestros, por el Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, que contempla mejorar la coordinación (“sin echar culpas”), con las autoridades de los estados más afectados por los plagios, que son Durango, Michoacán, Tabasco, Oaxaca, Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Estado de México, Morelos y Zacatecas, que concentran el 78 por ciento de los casos del país, sin dejar de lado el resto del país.

Esta nueva política en materia de seguridad, fue instruida el pasado diciembre (tardíamente) por el presidente Peña Nieto, en –atención- al aumento de esta grave fechoría, y en la cual participarán como consejeros (por el momento), ya que en su –instinto-, ya se vieron como políticos (incipientes), Alejandro Martí, Isabel Miranda de Wallace, María Elena Morera y Josefina Ricaño, quienes han sido víctimas de este crimen.

Este -nuevo plan- fue lanzado (también) en los últimos sexenios. Las anteriores iniciativas, fueron propuestas por Ernesto Zedillo en 1997; Vicente Fox en 2004; Felipe Calderón en 2008, sin haber obtenido resultados positivos, y hoy por cuarta ocasión Peña Nieto propone lo mismo, pero con palabras más rebuscadas.

¿Podremos esta –cuarta- ocasión creer en las promesas de siempre? Hoy estamos viviendo un tiempo en el cual la violencia y el terrorismo siembra de inquietud y dolor las calles de nuestras ciudades y de nuestros pueblos; y los que vivimos y convivimos en ellas cargamos ese pesar que nos tocó vivir; por ello somos el producto de nuestro tiempo, de la decisión de vivir a tiempo nuestro tiempo; y también somos carne viva de las contradicciones de nuestro tiempo. Ese tiempo al que le permitimos convertirse en historia.

Pero curiosamente encima de todas las propuestas rebuscadas, ellos, las autoridades y gobernantes acusan de violentos a los pueblos que se levantan en armas y condenan precisamente, lo que en ellos no se condena. Y tampoco condenan el terrorismo cotidiano sobre cada familia (demasiadas), que no tienen que comer, que no caben en los servicios de salud, de educación, que se protegen de la noche entre precarias paredes de láminas de cartón, o bajo el cielo y las estrellas.

¿Otra estrategia antisecuestros? Cuando ellos, los poderosos, los autoritarios, los dogmáticos e hipócritas políticos, condenan y señalan con un dedo acusador, a las víctimas de su propia violencia. ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 16 de enero de 2014

EL BUENO, EL MALO Y EL FEO






 
EL BUENO, EL MALO Y EL FEO

 

Luz María Sánchez Rovirosa

 

“Se pelea mientras hay por qué, ya que puso la naturaleza la necesidad de justicia en unas almas, y en otras la de desconocerla y ofenderla. Mientras la justicia no esté conseguida, se pelea”. José Marti

El estado de Michoacán tiene colindancia con los estados de Colima y Jalisco en el noroeste; Guanajuato y Querétaro al norte, al este con el Estado de México, en el sureste con Guerrero y al suroeste con el espléndido Océano Pacífico, donde se encuentra localizado el Puerto Lázaro Cárdenas, que es considerado la joya de todo aquel grupo del crimen organizado, que ambiciona lograr su codiciado control.

Lamentablemente, hoy Michoacán es noticia en el mundo, al encontrarse prácticamente en guerra (empiezan a escasear alimentos y productos de consumo), tras ser tomada por los Caballeros Templarios, grupo que derivó de La Familia Michoacana; y que con sus delictivas acciones, ha orillado a sectores de la población a tomar y levantarse en armas, para luchar tanto contra este grupo criminal, como contra la ineficacia de las autoridades, formando un movimiento conocido como grupo de autodefensa.

Viviendo momentos de zozobra, la situación en Michoacán se ha vuelto crítica, debido a que este grupo de autodefensa se ha convertido en protagonista de la historia de este estado. Una situación peligrosa, pues a pesar de la legitimidad y lo coherente de la demanda de seguridad y de poner un alto definitivo al crimen organizado, no es bueno que la ciudadanía sea la que se procure la justicia, por su propia mano.

Ante esta delicada situación, es relevante especificar, cuál es el tenor social en que se está dando este conflicto; porque salta a la vista que el tejido social se está fracturando demasiado rápido, ante la ausencia de estrategias institucionales eficaces, para garantizar seguridad y bienestar para la población.

Y se quiera admitir o no, ha sido en este primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando el crimen organizado está explotando. Ya venía prendida la mecha desde el sexenio pasado con Felipe Calderón; pero es ahora, cuando ya en muchos puntos del país están surgiendo estallidos de gran magnitud entre las mismas mafias, contra (él y los) gobiernos, y lo que es más grave, contra de los ciudadanos.

Esta delicada situación, va muy en contra de todos los beneficios (entre ellos la seguridad) ofrecidas por el gobierno del nuevo PRI, que hasta hoy no han sido cumplidos. ¿Exagero? Quizá, pero no podemos negar que ha sido precisamente en este sexenio, cuando este problema se ha vuelto incontrolable, ya que si bien siempre han existido las mafias, nunca se habían vuelto tan notorias, ni nunca antes se habían enfrentado los ciudadanos contra ellas y ellas nunca se habían enfrentado contra el –soberano-.

Hoy la mafia desafía a todo lo que signifique autoridad, sea del ámbito que sea, federal estatal o municipal, ahora no amedrentan, hoy arrasan con todo lo que se interpone a su paso como un obstáculo para el desarrollo de sus criminales acciones. Hoy las mafias ya salieron del clóset, con todos sus trágicos enceres, para comerciarlos libremente (pero sin pagan contribuciones), exigen -su espacio-, y lo están consiguiendo a costa de lo que sea, incluso de la vida.

Lo prohibido se está haciendo demasiado grande y no lo van a poder controlar, si no le ponen el freno de mano. Algo en México está funcionando muy mal, o en su defecto, algo en México se está protegiendo muy bien.

Pero lo verdaderamente preocupante y triste, es que hoy el pueblo de México ya no sabe para dónde voltear, ya no sabe de quién defenderse, si de los buenos, de los malos o de los feos.

Para concluir, el ciudadano común y corriente, ese que se dedica a lo cotidiano, que vive de su trabajo honesto (cada vez más escaso), que vela por su familia, hoy no tiene el mínimo de garantías y derechos, que le permitan vivir en paz y con dignidad, es decir, con –Justicia Social-. Sin ser pesimista, esta es la triste realidad que se está viviendo en México. ¡Vale la pena reflexionarlo!

 

miércoles, 8 de enero de 2014

LA SEGURIDAD EN EL PAÍS, ¿NO ES PARA TODOS?





 
LA SEGURIDAD EN EL PAÍS, ¿NO ES PARA TODOS?

Luz María Sánchez Rovirosa

“Es inútil buscar la seguridad detrás de barreras geográficas. La seguridad real se encuentra sólo en la legislación y en la justicia”. Harry Truman.

En medio de una depresión económica consecuencia del incremento de los impuestos y del alza en los precios de los productos de la canasta básica y de los que están fuera de la canasta, con el empleo desplomado y la burla del aumento al salario, de quienes no son togados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, diputados y senadores o ejecutivos públicos y privados, surge para la clase privilegiada (económicamente), una especie de apogeo en lo que pudiera ser llamado –la industria de la seguridad—.

Hoy en día está de –moda- desde la vigilancia privada, los vehículos blindados, alarmas, etcétera, hasta los más sofisticados artefactos y accesorios para el mismo fin. Los innumerables servicios tienen diferentes precios para los diferentes -niveles sociales y económicos- que puedan sostener un gasto así.

Esta (hasta cierto punto vergonzosa) situación, es el resultado de la inseguridad, que se ha convertido en una de las tantas y principales preocupaciones de la sociedad mexicana; consecuencia de una historia política de violencia, en la que la mentira, la sospecha y la desconfianza han sido una constante con la que hemos tenido que aprender a luchar.

En la historia de la humanidad, nos encontramos con el intento constante del hombre por dominar a sus semejantes, a menudo en provecho propio. Este deseo de someter a los demás y al mismo tiempo el miedo a ser sometido por los demás, es en muchas ocasiones la raíz de la mentira, del fingimiento, del fraude, de la manipulación, de la demagogia política, y por supuesto de la violencia.

La violencia es indudablemente fruto de la injusticia, y aun cuando cada día más personas se manifiestan en contra de esta grave situación, la formación de movimientos de agresión, delitos y crimen que provocan una acción represiva cada vez más apremiante en la sociedad sin importar las consecuencias; se convierte en un círculo vicioso que va de la violencia la injusticia, la agresión, etc., a la reacción de venganza, el rencor, el odio, la justicia por propia mano, y así sucesiva y eternamente, sin que se vea solución alguna.

La violencia, es una palabra que ya debería estar fuera del contexto verbal de nuestras vidas y es la acción que no debería convivir en la trama de una sociedad civilizada; pero tristemente, por el contrario de lo que digan las autoridades federales, estatales y municipales, cada día se incrementa y sigue permeando en la sociedad como si fuera el único medio por el cual unos pocos se hacen notar, mientras que la mayoría, indefensa, temerosa y dañada la sigue padeciendo y la sigue aguantando.

Uno de los resultados de la lucha del gobierno mexicano contra el narcotráfico, -supuestamente- planeada para ofrecer mayor seguridad a los ciudadanos, desafortunadamente se ha convertido en una fuente permanente de violencia e inestabilidad en varios puntos del país. En algunos lugares, la violencia ha alcanzado niveles que también resultan letales para la economía de estados y municipios como Michoacán, Chiapas, Oaxaca, Guerrero y el puerto Acapulco, en los cuales la violencia es parte de la vida cotidiana.

En este país (como en muchos otros), hay marcas, cicatrices, huellas de desesperanza que aparecen significativamente sobre los escenarios de su historia ordinaria, y que hoy lo doblega una vez más al ver los retazos mal parchados de un gobierno represivo, tan oscuro como lacerante, que se nombra a media voz, ya no tanto por la censura del poder político, sino por la imposibilidad del lenguaje para encontrar palabras adecuadas para expresar el dolor y la incertidumbre, ante semejantes -ideas políticas-.

La violencia (y que le quede claro al gobierno), no sólo son las muertes por el crimen organizado o sin organizar, por los asaltos, los secuestros, los desaparecidos o la guerrilla. Violencia son también las muertes por falta de atención médica, por no tener acceso a los servicios de dignidad, a la educación; violencia son las adicciones, la pobreza, la marginación, el tráfico de personas, de órganos, la migración, la explotación sexual y laboral infantil, el hambre. Violencia es la falta de progreso y del bien común, y la culpa la tenemos nosotros por permitir que nos gobiernen (por conveniencia personal y no del bien común), esta clase de personas. ¡Vale la pena reflexionarlo!

viernes, 20 de diciembre de 2013

REFORMA ENERGÉTICA, UN SEPULCRO BLANQUEADO





 
 
REFORMA ENERGÉTICA, UN SEPULCRO BLANQUEADO

Luz María Sánchez Rovirosa

“Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable”. Eduardo Galeano.

Durante los últimos días el pueblo de México, ha sido testigo de un fulminante espectro de debate que, sin lugar a dudas, marcará el rumbo de la historia de la nación. Por supuesto esto es en torno al tema de la Reforma Energética, aprobada por ambas Cámaras, los Congresos Estatales (casi todos) y promulgada por el Ejecutivo, como regalo de Navidad.

Durante el poco tiempo que duró este encuentro, se expresaron diferentes puntos de vista, opiniones encontradas que son tan comunes en un proceso como éste; y aun cuando se han contrapunteado partidos, corrientes, -personalidades- tanto de la política, como dirigentes, empresarios, organizaciones sociales, intelectuales, especialistas y analistas; así como a los medios de opinión en todas sus modalidades, esta apasionada confrontación de ideas, despertó la atención y la indignación de gran parte de la sociedad mexicana, y el interés del mundo.

La Reforma Energética, tal vez ha causado tanta polémica, porque en menos de una semana se dio una impactante modificación de la Constitución en materia de recursos naturales y energía, que supone sea legal poder realizar determinadas acciones; por ejemplo la asociación de Pemex con diversas empresas extranjeras para la extracción y descubrimientos de nuevos yacimientos petrolíferos; ya que (dicen) que México no cuenta con recursos financieros suficientes (pero rescató los quebrados Astilleros españoles), ni con la alta tecnología para llevarlos a cabo, pero eso sí, sin privatizar.

Esa parte de la reforma no se discute; pero lo que queda en duda, son las ventajas que esta reforma y estas acciones traerán para el bien común, ya que Pemex se supone es patrimonio de los mexicanos, y a partir de hoy, de una u otra forma, lo vamos a compartir ¿pero de qué forma se hará?

Digo esto, porque cuando los funcionarios federales -señalan muy claramente- que no se va a privatizar Pemex, debemos comprender  -claramente que sí se va a privatizar Pemex-. Pero la cuestión es que quizá tienen razón, al decir que no se va a llevar a cabo ninguna privatización a pesar de la reciente reforma constitucional, porque de hecho (aunque ilegalmente), esto ya sucedió hace varios sexenios.

Al final de las duras jornadas de acuerdos y desacuerdos, las profundas modificaciones se aprobaron y así, bien podríamos llamar a la paraestatal para no desacostumbrarnos a las siglas que identificaron al crudo como mexicano durante tantos años, “Petróleos Mexicanos y Extranjeros” (PEMEX), y como si nada. Vénganos a nuestro reino, la nueva Ley de Energía Compartida.

Cabe reflexionar una vez más, que este es el ajuste más serio que en esta materia se ha tenido desde 1938, ya que las innovadas leyes permiten precisamente fortalecer la exploración de hidrocarburos y de gas natural en zonas de muy difícil acceso, como las aguas profundas del Golfo de México, amén que –se supone-, reactivará el impulso de la economía mexicana.

Por estas razones que todo mundo sabemos hasta el cansancio, en la vida hay que tomar decisiones a partir de lo posible y no tanto de lo deseable. Este es el punto de vista (como tantos otros), que López Obrador perdió anteponiendo a Morena a la salvación de la Reforma Energética, hasta que el infarto llegó muy a tiempo; amén del mutis tan elocuente de Cuauhtémoc Cárdenas.

Pero la visión catastrófica de los agrestes oponentes a la reforma constitucional  -hecha y derecha-, contrasta con las cuentas navideñas alegres y felices, que se presumen desde Los Pinos sobre la economía del país. Y si en la realidad, la realidad no concuerda con la versión oficial, estaremos entonces, ante la realidad.

Y cuando la realidad oficial se cuenta por medio de la macroeconomía, la realidad microeconómica del pueblo se distorsiona. Y así luchando contra un gobierno empresarial, contra empresarios que se meten en la política, pero sobre todo luchando con o contra una izquierda que de tan rebelde se pliega a los caprichos del poder, lo único que hemos logrado de la Reforma Energética, es un sepulcro blanqueado, muy hermoso por fuera, pero lleno de inmundicia y despojos por dentro. Compartida, pero la corrupción se queda en casa. ¡Vale la pena reflexionarlo!

Mis sinceros deseos, para que durante estas fiestas navideñas, sus deseos se hagan realidad. Salud, amor y paz. Que Dios los guarde. ¡FELIZ NAVIDAD!

martes, 10 de diciembre de 2013

EL ILUSIONISMO POLÍTICO




 
EL ILUSIONISMO POLÍTICO

Luz María Sánchez Rovirosa

“Lo que los ojos ven y los oídos oyen, la mente piensa”. Houdini

 

¿Cómo ciudadanía participativa, qué podremos hacer para lograr sacar a México del atraso, la pobreza, la marginación social, política y económica, de la corrupción, de la violencia e inseguridad en que se encuentra sumido actualmente?

El párrafo anterior engloba todo lo que nuestras ilusiones como ciudadanos sensibles de este país, queremos y anhelamos que ya no sucedan, sin embargo, no lo hemos podido lograr.

Hablar de un mexicano participativo, estoy convencida que sería lo óptimo, lo ideal y lo correcto; si el gobierno (como dice), lo permitiera; y si la ciudadanía sintiéndose tomada en cuenta no se politizara. Pero como desafortunadamente esto es cada día más difícil (por no decir imposible), hoy casi al declinar el 2013, hablaremos de la ilusión (ilusionismo).

La ilusión es la esperanza puesta en alguna cosa positiva, como un sueño, un sentimiento de alegría en un proyecto que de verdad deseamos que se realice, que se cumpla. Y la ilusión óptica (ilusionismo), es una imagen mental engañosa provocada por la imaginación o por la interpretación errónea de lo que perciben los sentidos. Muy diferentes, pero ambas son ilusiones.

Las comparaciones con el pasado (para algunas personas), con el convencimiento de que cualquier época anterior fue mejor; quizá no sea lo más sano, sin embargo, igual, pero de atrás para adelante ya lo reza el refrán que dice: “nunca segundas partes fueron mejores”.

Así que de vez en cuando, hablando de ilusión y de ilusionismo político, específicamente en este caso que nos atrae, es decir, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), no hay más remedio que cotejar y reconocer que en estos tiempos tan avanzados en tecnología y en contraposición a otros que ya son historia, se cometen las mismas barbaridades, injusticias, esclavitudes y se protagonizan salvajadas, robos, engaños, delitos y tonterías igual que antes, pero disfrazadas de “sofisticación”. 

Claro ejemplo (de una ilusión disfrazada), son las “reformas estructurales” aprobadas durante este primer año de gobierno del retorno del PRI; y que son tan sólo un anticipo de lo que se nos viene encima para los próximos años, en este extraño experimento de los “nuevos modos” del mismo Tricolor.

Por ejemplo, una ilusión convertida en ilusionismo, se da en la recién aprobada Reforma Hacendaria, en la cual dejaron ilusionados a los mexicanos con que los alimentos y medicinas quedaran en tasa cero% de IVA. Pero, oh cielos, cualquier alimento que contenga dulce (azúcar o sustituto), que son miles, y que fueron considerados “chatarra”, los “nominaron” para el IEPS y del cero% volaron hasta el 8%, sin que los mexicanos respingaran nadita de nada.   

Es desilusión voltear a ver los contenidos (simbólicos) de aquellos primeros meses de los años de la transición. Por aquel entonces, y precisamente por el bajo nivel de vida que teníamos, había ilusión por el cambio, había esperanzas, había promesas reales que nos hacían pensar en caminar hacia la democracia. La gente ilusionada, creía más en lo que los políticos decían y hacían.

Pero después de setenta y tantos años de –lujuria política-, y dos envilecidas épocas de transición (¿?), en la actualidad, con el PRI nuevamente encaramado en la “silla pinal”; el cambio, la democracia y toda ilusión, es un lujo que no se puede uno dar, porque no ha lugar a la participación natural y cívica de la gente, ya que el ilusionismo político que tan bien maneja este gobierno, ha devenido en pura economía para México, pero no para los mexicanos. La prueba Banxico.

El progreso no se lleva bien con el mal gobierno, porque siempre será positivo si se usa bien. Y si no, los ejemplos aberrantes que con cifras nos indican que en este año del nuevo priísmo, hay un millón más de pobres; aun cuando la titular de La Cruzada Contra el Hambre, diga que “de 7 millones de “pobres”, 3 millones de ellos hoy, viven mejor”.

Este es el tiempo que nos tocó vivir. Falta de buen gobierno, falta de ética, de moral, de valores, de dignidad, de honestidad, de humildad, de humanidad. Falta de preparación, de estudios, de cultura, pero curiosamente no de imaginación.

¿Será posible que no exista alguna manera para que volvamos a ilusionarnos y para que la democracia sirva para gobernarnos y no para que nos dirija el ilusionismo político? ¡Vale la pena reflexionarlo!

lunes, 25 de noviembre de 2013

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO


 
 
 
 
LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO

Luz María Sánchez Rovirosa

“La soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió”. Francisco De Quevedo

¿Quién es Ernesto Cordero Arroyo? Su currículo dice que es licenciado en Actuaría por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y que cuenta con una maestría en Economía por la Universidad de Pennsylvania. Fue director General de la Fundación Miguel Estrada Iturbide. Director de Administración Integral de Riesgos en el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), y subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico en la Secretaría de Energía.

Al inicio de la administración de Felipe Calderón Hinojosa, fue Subsecretario de Egresos en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), cargo que ocupó hasta enero de 2008, cuando fue nombrado secretario de Desarrollo Social. El 9 de diciembre de 2009, el presidente Felipe Calderón lo designó como titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

En el ámbito académico, ha impartido cátedra en Microeconomía, Macroeconomía y Estadística en el ITAM, y fue profesor de Economía Internacional en la Universidad de Pennsylvania. En la Universidad Panamericana fue maestro de Econometría Financiera y, en el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) fue catedrático en Econometría.

La mayoría de los mexicanos hasta la administración pasada, nos venimos enterando quién es (aparentemente) Ernesto Cordero. En septiembre de 2004, Cordero renunció al puesto que ostentaba como subsecretario en la Secretaría de Energía (SE), para iniciar con Felipe Calderón Hinojosa la aventura de su carrera rumbo a la candidatura presidencial, acompañado por un grupo muy reducido de jóvenes panistas, que integraban el círculo de confianza del suspirante de aquellos años. 

A mediados de 2010, ya se escuchaba la voz por los corredores políticos, de que -Ernestito le traía ganas a la silla grande-, pero el funcionario titular de Hacienda, en ese entonces, lo negó en reiteradas ocasiones, argumentando que aunque tenía aspiraciones, estaba “cumpliendo con una altísima responsabilidad al frente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”. Poco más tarde admitió “querer meter algunos goles”. 

Curiosamente, además del apoyo de la familia Calderón-Zavala y los panistas comprometidos, abnegados y convenencieros, Ernesto Cordero también tenía (y me imagino que todavía la tiene) la aprobación de la familia Mouriño. La madre del fallecido Juan Camilo Mouriño (quien fuera Secretario de Gobernación y gran amigo tanto de Calderón como de Cordero), externó: “yo quiero a Ernesto para Presidente” 

Ernesto Cordero y Juan Camilo Mouriño, se conocieron cuando Vicente Fox tomó protesta en la Cámara de Diputados, como el primer presidente de México de la oposición (PAN), el 1 de diciembre del año 2000. Desde entonces –los amigos trabajaron arduamente- para impulsar la candidatura de Felipe Calderón, quien entonces se encontraba (en las encuestas) muy por debajo de Santiago Creel, quien también tenía la fijación de ser presidente. 

La figura de Ernesto Cordero, cada día ha ganado más espacio tanto en la vida de México, como en los medios de comunicación nacionales e internacionales; ya que con ojos de “cordero a medio morir”, melodramática y fervorosamente -repite una y otra vez- (ayer querer ser presidente de la república, y hoy ser presidente del PAN, con toda su alma).

Hay que estar pendientes, pues a pesar de aquellas “notables y desafortunadas” declaraciones (que olvidamos), como aquella famosa en la que aseguró que las familias mexicanas, no sólo podían vivir con 6 mil pesos, sino pagar vivienda, coche y colegiaturas; o la sublime que pronunció ante empresarios, en la cual dijo que “México había dejado de ser un país pobre, aunque no dejara de tener un gran problema de pobreza". (A pesar de todas sus burradas), hoy van subiendo sus expectativas. Pero insisto en que hay que tener puesta la mirada en el corderito y sus declaraciones, que tienen el arte de irritar, como su mejor estrategia. 

Ernesto Cordero tiene arte con las matemáticas, es impresionante el dominio con el que maneja los números y cifras, como buen (e inteligente) actuario. Sin embargo, su carácter impulsivo e irreflexivo, es de preocupación para muchos, cuando tuvo la intención de ser presidente de la república, como también hoy lo es con la necedad de ser dirigente del PAN, justo en estos momentos cuando México necesita la cordura, no a Cordero.  

Pero las cosas (internamente) se están poniendo “color de hormiga”, porque la campaña de Ernesto Cordero para la dirigencia del blanquiazul, se está cocinando con ingredientes de terror, en un partido que está partido, y afirmó que cuando salga la convocatoria para renovar la dirigencia del PAN, formalizará su decisión de participar en la contienda, y que de llegar a la misma, planteó iniciar una nueva etapa, para su partido no sea comparsa del gobierno federal (como lo mantiene Madero), y exponga con claridad su línea política de verdadera oposición.

Ahora bien, que Gustavo Madero no se desgarre las vestiduras si ve -fuego enemigo-. Que le haga caso al señor Cordero y que se vaya, porque México ya no aguanta su doblegada, oprimida, dominada, domada, apocada y humillada política de dirigente del partido que se supone es de oposición. Además ya es tiempo que entienda él y Josefina, que no sólo de PAN vive el hombre. ¡Vale la pena reflexionarlo! 




 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

EL COMERCIO DE LA MUERTE




 
EL COMERCIO DE LA MUERTE

Luz María Sánchez Rovirosa

“Los hombres son tan simples y unidos a la necesidad, que siempre el que quiera engañar encontrará a quien le permita ser engañado”. Maquiavelo.

Mientras tanto llega el momento del cambio verdadero, escuchamos una y otra vez al presidente, gobernadores, alcaldes, legisladores, líderes, etc., que llegó la hora del empleo para todos, economía sustentable, desarrollo humano, igualdad de oportunidades, democracia, transparencia, seguridad ciudadana, prevención del delito, gobierno con rostro humano, puertas abiertas, gobierno sensible, atención al reclamo social histórico, palabra de mujer, becas, medicinas, seguridad social, no vender nuestro patrimonio nacional, no más muertes relacionadas con la pobreza, esperanza, transformación, apoyo al campo, desarrollo urbano, agua potable, etc. Nos preguntamos ¿Cómo y qué van hacer (los políticos de hoy), para obtener los remedios de los males en un país prácticamente en Guerra?

Para empezar la pobreza, no es una cuestión de deficiente, poco, casi nada o nada de bienestar (así se manifiesta), pero la pobreza es la incapacidad para conseguir bienestar, debido a la ausencia de medios para lograrlo (responsabilidad del gobierno proporcionarlos). Así que no es posible que los actores políticos, puedan valorar tan alto la vorágine demagógica de sus propuestas, iniciativas, reformas, etc., sin tener en cuenta sus efectos, porque es una hipocresía, una mentira, una maldad y una inmoralidad.

Con todo respeto, no hay mejor indicador de que un gobierno ha fracasado o está fracasando en su gestión, que cuando la avalancha humana los bombardea con marchas, plantones, reclamos; miles de peticiones; y cada acción de rebeldía, cada petición representa una frustración, una necesidad y un problema que el gobierno, sus instituciones, sus funcionarios y el erario público (incorrectamente aplicado), no han podido y tal vez no puedan resolver.

Por eso no deben quitar el ojo del reglón, en el que la sociedad, el pueblo cuando padece hambre y miseria, cuando el analfabetismo y la ignorancia cierran las puertas para obtener un ingreso suficiente y digno, cuando se han debilitado los soportes que ofrece la fuerza física y moral, muchas personas, viejas o jóvenes, hombres y mujeres, ceden a la tentación del llamado del narcotráfico, o crimen organizado.

Entonces, quizá el pueblo verá su vida cómoda y con medianas o buenas ganancias, pero habrán caído en una nueva y cruel servidumbre, y quedarán atrapados para siempre por la red del narco- terror, y del comercio de la muerte.

Los narcotraficantes, son individuos en grupos que integran una red –perfectamente bien organizada- (tal como su nombre lo dice), que cuentan con el poder del dinero, las armas y en muchas ocasiones con la complicidad de (algunas) autoridades.

El crimen organizado llega a concentrar tanto poder, que fácilmente superan la capacidad de resistencia de personas o grupos, y en algunos países hasta de los gobernantes. Su móvil es el lucro y han encontrado increíblemente la fórmula –mágica- de multiplicar rápidamente el dinero y el poder.

Los narcotraficantes son el producto de un mundo que aplaude a quien triunfa en los negocios sin importar los medios; y cuando se aplaude a quien gana aunque sea robando; por qué no aplaudir a quien –se gana la vida-, a costa de la salud y la vida de otros, esos otros que las autoridades, los gobiernos y al fin tantas veces la sociedad, no quieren ver.

Y así surgen los nuevos amos, los nuevos dueños de la necesidad de la gente que nada tiene y que al final, nada pierde. Los amos, que con los atentados, secuestros, crímenes, y masacres, rompen el tejido social y crean un ambiente de terror e inseguridad, como el que estamos viviendo en México.

Estas organizaciones sembradoras del pánico, ya (sin exagerar) son dueños de un alto porcentaje de la población del país, que con su liderazgo económico, político y social han llegado a construir una nueva forma, un nuevo estilo de poder en México, y en muchos países (quizá demasiados).

Cuando se tiene muy poco, o no se tiene casi nada, o nada, se busca un escape de la miseria, pero cuando se vive en la abundancia, también el aburrimiento, el hartazgo y el hastío, empuja a ser humano a buscar nuevas formas de poder y de placer. O cuando en suma no se le encuentra sentido a la existencia por cualquier motivo, muchas veces las personas infortunadamente se introducen al laberinto del narcotráfico, que es un callejón sin salida. ¡Vale la pena reflexionarlo!