jueves, 20 de marzo de 2014

LOS SACRIFICIOS HUMANOS





 
LOS SACRIFICIOS HUMANOS

Luz María Sánchez Rovirosa

"No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación" Confucio

 

Quiero iniciar este artículo, aun cuando no es el tema del mismo, externando que lamento muchísimo la salida del Comisionado de Seguridad Dr. Manuel Mondragón y Kalb; simplemente lo mejor de lo mejor en el gabinete de Enrique Peña Nieto. Personaje impecable tanto en su persona, como en su trayectoria como funcionario público. Qué sucedió, sólo ellos lo saben; pero para su servidora reitero, es muy lamentable.

De lleno en el tema que aplica el día de hoy, los sacrificios humanos, eran un ritual común de la Cultura Azteca. Ellos creían que el sol que era una de las partes más importantes de sus creencias religiosas, se había formado por medio de un acto de sacrificio a los dioses.

Cuando los Aztecas, necesitaban que los dioses les proporcionaran los recursos necesarios para su supervivencia, creían que por los bienes recibidos, ellos tenían que alimentarlos también a cambio, o en su caso cuanto los azotaban males, pensaban que no había mejor forma de calmar la ira de los dioses que con el sacrificio humano; por lo tanto, esta acción se convirtió en una necesidad de los Aztecas, para tener felices a sus dioses.

Quizá de forma aparatosa llegamos a la actualidad, en donde la “donación” de órganos (extracción) debería ser única y exclusivamente para trasplantes que salven vidas. La “donación”, es un acto de nobleza que merece ser estimulado en el mundo. Donar órganos en vida o después de la muerte, para que otra persona lo reciba y viva, es una verdadera obra de caridad que todos deberíamos de practicar.

La donación de un órgano tanto en vida, como después de la muerte, es un acto voluntario que regula la ley de salud (de cada país), que no tiene más recompensa que la satisfacción de haber dado la oportunidad a otra persona de vivir. Este tema es (o debería ser) cuidadosamente llevado a cabo en cada país, según sus normas y leyes.

Pero infortunadamente, sucede que la ambición en el ser humano, sea del rango que sea es inagotable, y así nos encontramos con el terrible tráfico de órganos, es decir, la compra-venta de alguna parte del cuerpo, (vivo o muerto), entre una persona con posibilidades económicas y la urgencia de prolongar su vida (o de un ser querido), y otra pobre también desesperado por seguir viviendo, es decir, para satisfacer sus necesidades primordiales.

Este tipo de “donación retribuida”, es mucho más frecuente de lo que nos imaginamos, tanto en venta de órganos que pueden ser donados en vida, como los que se venden de cadáveres, que no hicieron explícito su deseo de donación.

Obviamente, la ley prohíbe el mercado de órganos, pero esto se ha convertido en otra faceta del crimen organizado, ya que las cantidades que se piden por la venta de los miembros son millonarias, y esas mismas se pagan con tal de obtenerlos.

El comercio de órganos ocurre más frecuentemente en países en los que “conviven” minorías ricas, con mayorías pobres (económicamente en ambos casos), con marcadas diferencias y un alto grado de injusticia social, y en los que el Estado es laxo para regular estas mafias del terror, como en México, entre otros muchos países del mundo.

Por este motivo, el “tráfico de órganos” está considerado como una acción criminal organizada, que se dedica a proveer órganos de personas necesitadas de dinero, a personas necesitadas de un órgano; y son obtenidos incluso a través del asesinato de la persona, es decir, este aberrante negocio clandestino, es de vida y muerte, no tiene ningún respeto por ninguna persona de ningún sexo o edad; y no tiene ni fronteras, ni límites.

Sale a colación este muy delicado tema, porque al ser detenido Manuel Plancarte Solís, sobrino de Enrique “El Kike” Plancarte, (uno de los líderes) de los Caballeros Templarios, realizando la investigación “pertinente”, y por boca del mismo criminal, se enteraron que la actividad a la que se dedicaba el susodicho, es nada más, y nada menos que tráfico de niños y de órganos.

 
Ahora bien, por las mismas declaraciones, se encontró que Nazario Moreno “El Chayo” realizaba ritos (satánicos) o de iniciación, en los cuales obligaba a comer a los “nuevos” en el cartel, corazones humanos extraídos de los niños, como adoctrinamiento para poder ser miembro de los templarios. Así lo explicó (palabras más, palabras  menos), el comisionado Castillo, a importantes medios de comunicación.

Ahora bien, el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, a pregunta explícita sobre la certidumbre de este caso, quiso suavizar y señaló “que este delito en México no es tan grave,  pero no  queremos que sea más grave. (sic). ¿Por fin, es grave o no es grave?

¿De qué estamos hablando? Es realmente preocupante, que en México pudiera haber más casos, en más lugares sobre este macabro tema, que en versión estilo Castillo, nos suena a una burla más para los mexicanos, cuando jamás deberían restarle la relevancia y las consecuencias que tiene. ¡Vale la pena reflexionarlo!     





miércoles, 5 de marzo de 2014

¿EL RETORNO DE LOS BRUJOS, SINERGIA SOCIAL?






 
¿EL RETORNO DE LOS BRUJOS, SINERGIA SOCIAL?

Luz María Sánchez Rovirosa

“Piensa cuánto más dolorosas son las circunstancias de tu ira, que las acciones que la han originado”. Marco Aurelio

Entrando de lleno al tema, hoy me detendré para hablar del -retorno de los brujos-, es decir, de Zeferino Torreblanca Galindo y Cía.; ya que he quedado estupefacta con la noticia.

Resulta que se rumora con destellos de verdad, que Zeferino Torreblanca Galindo, regresa al estado de Guerrero, nuevamente cobijado bajo el manto de la política, para colarse en las ya largas filas de los apuntados para contender en lo que sea.

En el caso de Zeferino (aparentemente), viene olfateando el H. Ayuntamiento de Acapulco, pero con un prospecto interesante (¿?) para Casa Guerrero, bajo un partido en gestión llamado” Sinergia Social”.

De tiempo atrás, Zeferino Torreblanca advirtió a todos los que le repudian, que le “picaron la cresta”, por lo que se lanzará a buscar la alcaldía de Acapulco. Hoy ese sueño guajiro está germinando ante el IEEG, para que quepa la posibilidad de que se sentará otra vez en la silla municipal, y tocará con sus corruptas manos el desquebrajado erario público de este puerto. 

La herencia que legó Zeferino es una aberración. Dejó todo el estado complicado y fuera de control. Sobre el tema educación, un grave aumento de analfabetismo y una grave desviación del presupuesto (recursos financieros), con “techo y sin techo”, con yerno y sin yerno. ¿Cómo (presunto) presidente municipal de Acapulco hoy en día, lo va a esclarecer?

Y qué decir del desvío del dinero del Sector Salud ¿Acaso presentará sentado en la silla del H. Ayuntamiento los duplicados de los archivos convenientemente quemados en esa dependencia, poquitito antes de su partida? 

Día tras día, uno tras otro, flotan los actos de corrupción de una administración plagada de irregularidades financieras. ¿Cómo podrá Zeferino limpiar el chiquero que dejó, para (tratar) de ser alcalde de Acapulco?

¿Qué explicación nos puede dar acerca del horripilante “armatroste” de fierros oxidados que dejó inconcluso en plena Costera -sin oficio ni beneficio-, del cual directamente tuvieron –buen provecho- su familia, y sus queridos amigos, recibiendo jugosas ganancias (por ventas y demás yerbas), que no cuadran con la inversión que se hizo? 

¿Y cómo deslindarse de la grave responsabilidad que tiene en el tema de la violencia, cuando sabemos –perfectamente bien-, que fue Zeferino quien abrió el abanico de la delincuencia, permitiendo más y más plazas de carteles en Guerrero y especialmente en Acapulco?

¿Cómo nos explicará como “flamante alcalde” (si es que llega), la vulgarización de las “técnicas”, con las que con todas las facilidades del mundo ciegan la vida de una persona, ante la justificada alarma y el constante reclamo de la sociedad guerrerense sobre este “terrorismo” que nos dejó como penitencia y desagradable recuerdo de su paso por aquí?

¿Cómo podría justificar que nuestro patrimonio de toda una vida de lucha y trabajo honesto, esté devaluándose en el mismísimo infierno que él construyó en esta entidad suriana?

Los días pasan y pasan demasiado rápido. Las pre-campañas y campañas rumbo al 2015 están a la vuelta, y no se trata solamente de otra elección que nos cuesta mucho esfuerzo y mucho dinero, sino de escoger a un hombre idóneo, que en primer lugar, no se vaya a embolsar el dinero que nos hace falta y que no vaya a sacrificar a la gente, a los niños y jóvenes, para crear más tarde, seres manipulables y dóciles a las imposiciones y a las dictaduras.

Por último, por hoy ¿Le habrán brotado a Zeferino por arte de magia en este tiempo que estuvo alejado de Guerrero, todas esas cualidades que se requieren para gobernar bien, o para aparentar ser mártir de las circunstancias?

¡Por los viejos brujos del monte! Para contender a la alcaldía de Acapulco, simplemente se compró un partido (al fin está de moda), y para mártir ¿Podrá comprar su conciencia? (Si la tiene). ¡Vale la pena reflexionarlo!

 

jueves, 20 de febrero de 2014

LAS DESPENSAS








 
LAS DESPENSAS

Luz María Sánchez Rovirosa

“Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo” Facundo Cabral

Pobreza es una palabra que de mil maneras se utiliza en nuestro lenguaje; pero al mismo tiempo es una palabra tan desvalida, que no tiene el impacto ni en el idioma, ni en las acciones justas para abatirla de la humanidad.

No hay necesidad que sucedan desgracias naturales como terremotos, huracanes, tsunamis, o accidentes que provoca el hombre con su falta de respeto a La Madre Tierra o campañas electorales, para hablar de pobreza en los medios de comunicación, pero sobre todo en los planes de desarrollo que todos los gobiernos (sin excepción), deberían contemplar siempre.

Los políticos en lugar de todas sus demagógicas manifestaciones electoreras, deberían sentir cada día del año con el mismo fervor, cómo la gente se muere de hambre; cómo cada día se mueren cientos, miles de niños, sin tener ni agua ni comida. La pobreza en el mundo sobrepasa por mucho, lo que la razón permite, al ver cómo invierten y se gastan cada año miles de millones en armas, que solo sirven para provocar y acrecentar el grave problema de la depredadora raza humana.

Adelgazando la geografía mundial, sin detenernos (por el momento) en la nacional que es muy delicada también, aterrizaremos en este lánguido estado de Guerrero, en donde las injusticias cada vez son más impudorosas y sin ninguna excusa (por más que traten) que le sirva al gobierno de justificación.

El Coneval asegura que el 70 por ciento de la población guerrerense, es pobre, pero en mi humilde opinión creo que se queda corto; y que es clara muestra del fracaso de los gobiernos –actual y anteriores-, revestidos del color que sea, con sus equivocadas (¿?) políticas sociales asistencialistas, y no con proyectos productivos reales, que le permitan a los ciudadanos subsistir y generar sus propios ingresos, para incluirse en el progreso del estado y del país.

Recordemos como en la historia reciente, hastiados y lastimados por un gobierno municipal del PRI (como de costumbre), la gente anhelaba (por los siglos de los siglos) un gobierno que no hablara de esperanza, sino de posibilidades; razón por la cual se le dio la espalda al tricolor (y a sus influencias), y la gente se abalanzó sobre una nueva (pero peligrosa) estrategia del Sol Azteca, al darle su banderola a un vapuleado aspirante extricolor (por su propio partido), y entonces surgió aquel hombrecillo de revoltura colorina llamado Ángel Heladio Aguirre Rivero.

El ejecutivo actual, ganó el gobierno de Guerrero principalmente con la fuerza (en aquellos momentos) de Marcelo Ebrard, quien le aconsejó repartir sin ton ni son, –una supuesta tarjeta de débito-, llamada “La Cumplidora”, que por supuesto cumplió con su único y exclusivo cometido, que fue comprar el voto.

Venimos a parar en estos penosos recuerdos, porque una vez más Guerrero está en el –ojo del huracán-, ya que precisamente a consecuencia de dos devastadores fenómenos de la naturaleza de nombre Ingrid y Manuel; quienes en septiembre pasado, se dieron la mano atravesando de este a oeste o viceversa la parte angosta de la república, devastando parte del sur, incluido este estado.

Y llegando al hecho, en muy recientes fechas, se sacó a la luz pública una situación muy “singular”, porque -de casualidad-, se encontraron (no muy bien) guardaditas miles de despensas que se mandaron a Guerrero exclusivamente para los damnificados del desastre, como muestra de solidaridad de otros países, estados, asociaciones y particulares.

La escena de la rapiña y el uso indebido de las ayudas externas, se repite incansablemente (aunque las autoridades digan otra cosa), y sobre todo cuando tenemos enfrentito los períodos de las campañas electorales para el 2015, y es cuando como por “pandemia”, a cualquier especie de aspirante a los atributos políticos, le sale como a los tiburones, doble y hasta triple dentadura.

El caso de las despensas guardadas, denigra a la sociedad y al mundo, cuando hay tanta hambre, tanta necesidad; muy, muy poca ayuda y muy poco respeto. Por eso las reptilianas declaraciones del contralor del estado, son ridículas, increíbles, detestables y patéticas, sobre todo, porque vienen de Antonio Arredondo –quien es doble compadre- del gobernador Ángel Aguirre Rivero.

En primera el contralor Arredondo en su verborrea, señala que los productos no fueron acaparados desde el mes de septiembre. ¿Entonces sin perdón del cielo, desde cuándo se acostumbra guardar los alimentos en vez de repartirlos a quiénes más los necesitan, o los alimentos antes de repartirse, se embodegan; para qué o para quién?

En segundo lugar el contralor Arredondo no tiene idea de lo que significa perecedero. Todo alimento es perecedero porque caduca y se daña, es decir, tienen fecha de caducidad más larga o más corta, según el embasamiento o el enlatado, que hoy en día se cuida mucho por cuestiones de calidad y seguridad (para las empresas también). Hay obviamente alimentos a los que llaman perecederos, como las carnes embutidos, huevos, verduras, frutas, etcétera, que por ser frescos se descomponen rápido y por eso deben consumirse casi de inmediato.

Ahora bien, los granos y cereales que vienen empacados en bolsas de plástico, aunque no sean perecederos inmediatos, en el clima de este estado, los gorgojos y demás bichos, se encargan de ellos, sobre todo con lo pulcramente que están almacenadas las despensas en las bodegas, nada más y nada menos que del DIF estatal.

¿Cuántas bodegas pulularán por todo el estado? El murmullo de la gente que como juglares se dedican a cantar hoy –corridos-, iban diciendo que personajes (¿?) muy cercanos al gobernador, andaban pidiendo prestadas bodegas, para almacenar los alimentos y surtirse de ellos para sus campañas, y dejando sin comer (a veces hasta morir de hambre), a miles de personas. No y no es justo. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 12 de febrero de 2014

LA LEGIÓN Y LA CANONIZACIÓN






 
LA LEGIÓN Y LA CANONIZACIÓN

Luz María Sánchez Rovirosa

“No hay paz sin justicia y no hay justicia sin perdón”. Juan Pablo II. 

Marcial Maciel Degollado, nació en Cotija de la Paz, (Michoacán, México) el 10 de marzo de 1920. Su madre, Maura Degollado Guízar, quien era sobrina del Padre Rafael Guízar y Valencia, inculcó a sus hijos la piedad y la caridad cristianas, educándolos para apoyar las necesidades materiales y espirituales de los demás.

Pero ¿qué impresionante inmensidad cruzó entre su niñez y la vida elegida por Marcial Maciel? ¿Un puente agrietado y tiznado por el humo negro de las velas con las cuales miles de legionarios, es decir, la elite católica, iluminaban al “Padre”? ¿Un puente de proezas deformes y expectativas desviadas?

¿Dónde se perdieron la piedad y la caridad cristianas que tanto se afanó su madre en inculcarle? ¿De qué persecución hormonal o genética se hizo acreedor el señor Maciel durante su gestación, que lo marcaron para inclinarse de tal modo a la concupiscencia?

Ante un tema tan intrínseco y delicado, nos podemos acercar a ese principio, donde se debe poner en claro la diferencia entre pedofilia y pederastia. Ambas definiciones se suelen confundir, pero la gran diferencia radica en la acción. Esa denigrante acción que consuman cada día millones de desviadas personas, y que en este específico caso, llevó al fundador de “Los Legionarios de Cristo”, a cometer un grave crimen, que aquí en la tierra, en la iglesia humana, se quedó (y al parecer) se quedará impune por, los siglos de los siglos.

La pedofilia es la atracción sexual que una persona adulta siente hacia los niños o adolescentes, pero es sólo eso, atracción, algunos pedófilos nunca pasan a la acción; a diferencia de los pederastas que siempre culminan esa aberrante agresión, que conlleva a la práctica sexual con un menor de edad. Se concluye entonces, para entender bien, que todos los pederastas son pedófilos, pero no todos los pedófilos son pederastas, es decir, el pederasta es la persona que traspasa la fina línea de recrearse en la observación, para trasladarlo a un plano físico.

Hoy la vida de Marcial Maciel, como en la de tantas vidas en tantas órdenes de la -jerarquía católica- (y no católica), vuelve a poner el dedo en la llaga, poniendo en entredicho el compromiso de ser sacerdote; y expone ante el mundo, todo el nauseabundo poder que virtuosamente ejercía sobre miles de personas (de diferentes contextos), a las que les vulneró su vida para siempre, gozando (para variar) de los beneficios del tráfico de influencias de políticos y empresarios, así como del imprudente, grave y criminal silencio de la Iglesia Católica (Vaticano), lugar en el cual se sabía (y se sabe) perfectamente, tanto de las aberraciones de Maciel, como de miles de sacerdotes de todo el mundo, con la misma forma de actuar.

¿Quién era Marcial Maciel Degollado, un “legionario” del Regnum Christi, un violador de los cánones de la  Iglesia Católica y de las leyes del mundo y un asqueroso ladrón de inocencias y sueños infantiles por antonomasia, que increíblemente intentó en vida, ser distinguido como un santo?

Se reabre (¿?) este capítulo que no ha sido cerrado (por más que el clero se ha afanado), porque tenemos enfrente la canonización de Juan Pablo II, el próximo 27 de abril; y cuesta trabajo aceptar y entender (por más méritos celestiales), cómo se hizo acreedor de tan alta distinción de manera tan pronta, si cobijó hasta el final de su vida, la vida de aquellos que con sus desenfrenos y debilidad por la carne, destruyeron otras muchas vidas.

Indiscutiblemente, el daño es muy grande, comparable con un acto terrorista que cultiva sentimientos de desprecio hacia la humanidad; que se manifiesta en una patología de venganza y desesperación del daño sufrido en sus propias vidas, dejando siempre la incertidumbre del futuro.

Efectivamente, todo ser humano es imperfecto, es pecador y por lo tanto, nadie puede lanzar la primera piedra. Pero no todo ser humano mata, abusa, viola o destruye vidas.

Dios, que sí es nuestro Padre, ama a los pecadores, pero no el pecado. El señor Maciel ya fue juzgado por Él, por sus pecados; y como pecador, justo estará donde tiene que estar.

Aquí abajo tristemente, su crimen se quedó sin justicia, en un caso que hubiera tenido una defensa absurda. Perdonamos a los que nos ofenden, porque también ellos perdonan nuestras ofensas; y porque el perdón es ante todo una decisión personal, una opción que tiene el corazón, y que va contra el instinto espontáneo de devolver el mal por el mal. Y como ejemplo Divino, sencillamente tenemos aquel, que se invocó desde la cruz: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34). ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 29 de enero de 2014

¿OTRA ESTRATEGIA ANTISECUESTRO?





¿OTRA ESTRATEGIA ANTISECUESTRO?

Luz María Sánchez Rovirosa

“El miedo es la inseguridad a lo desconocido. El pánico es la seguridad de lo conocido” Lakarus.

 
 
 
 

La inseguridad es un tema que frecuentemente está presente en las conversaciones de todos y cada uno de los mexicanos. Diariamente escuchamos, leemos, y vemos por todos los medios de comunicación, noticias escalofriantes acerca de la creciente delincuencia organizada, un mal que los gobiernos han permitido, y que ha alcanzado altos niveles, afectando gravemente la vida de la sociedad. La inseguridad no es un quebrantamiento que solo afecte a personas de alguna clase social; la inseguridad nos afecta a todos por igual, por el simple hecho (en este caso), de vivir en México.

Hablar de inseguridad, es hablar de distintos factores que están ligados y van de la mano con ella: desintegración y violencia familiar, juegos de azar disfrazados (casinos), drogas y drogadicción, remuneración instantánea con el mínimo esfuerzo, falta de valores, acoso, corrupción en el sistema judicial, falta de interés de los gobiernos para efectuar cambios efectivos, así como el creciente desempleo y la fuerte crisis que nos azota, entre otros muchos.

En todo México, pero especialmente en ciertas entidades el secuestro en todas sus modalidades (económico, extorción, express,  virtual, así como hay secuestros profesionales, improvisados, secuestros de vehículos, aviones, hasta los autosecuestros), se ha convertido en una forma de trabajo, en un medio de vida, en el cual increíblemente familias enteras participan, dedicándose a privar de la libertad a personas y/o extorsionar, obteniendo por ello abundantes (o por lo menos suficientes) recursos económicos vía los rescates, que aun cuando las familias de los secuestrados no tengan el dinero, están dispuestos a conseguirlo y a pagar para recuperar vivo y sano a su ser querido, cosa que infortunadamente no siempre es posible.

El secuestro se ha convertido en una pesadilla en la sociedad mexicana, es un tema delicado a tratar y es un grave delito que tiene serias consecuencias, tanto morales, emocionales, físicas y psicológicas, que atentan contra la integridad, la libertad y hasta contra la vida (que se ha vuelto muy común) de cualquier persona.

El motivo del secuestro, siempre será la recompensa (y en muchos casos la venganza también), que se obtiene del rescate que se paga por respetar la vida de los secuestrados, y que a pesar de obtenerlo, muchas veces, tal vez demasiadas, no se cumple.

Pero si el delito en si es aberrante, lo es también no lograr entender la pérdida de toda conciencia de los secuestradores criminales y delincuentes, que siendo también seres humanos (¿?), teniendo familia, dañan sin piedad y con premeditación, alevosía y ventaja a sus víctimas.

El pasado martes en la ciudad de México, fue presentada la Estrategia Antisecuestros, por el Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, que contempla mejorar la coordinación (“sin echar culpas”), con las autoridades de los estados más afectados por los plagios, que son Durango, Michoacán, Tabasco, Oaxaca, Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Estado de México, Morelos y Zacatecas, que concentran el 78 por ciento de los casos del país, sin dejar de lado el resto del país.

Esta nueva política en materia de seguridad, fue instruida el pasado diciembre (tardíamente) por el presidente Peña Nieto, en –atención- al aumento de esta grave fechoría, y en la cual participarán como consejeros (por el momento), ya que en su –instinto-, ya se vieron como políticos (incipientes), Alejandro Martí, Isabel Miranda de Wallace, María Elena Morera y Josefina Ricaño, quienes han sido víctimas de este crimen.

Este -nuevo plan- fue lanzado (también) en los últimos sexenios. Las anteriores iniciativas, fueron propuestas por Ernesto Zedillo en 1997; Vicente Fox en 2004; Felipe Calderón en 2008, sin haber obtenido resultados positivos, y hoy por cuarta ocasión Peña Nieto propone lo mismo, pero con palabras más rebuscadas.

¿Podremos esta –cuarta- ocasión creer en las promesas de siempre? Hoy estamos viviendo un tiempo en el cual la violencia y el terrorismo siembra de inquietud y dolor las calles de nuestras ciudades y de nuestros pueblos; y los que vivimos y convivimos en ellas cargamos ese pesar que nos tocó vivir; por ello somos el producto de nuestro tiempo, de la decisión de vivir a tiempo nuestro tiempo; y también somos carne viva de las contradicciones de nuestro tiempo. Ese tiempo al que le permitimos convertirse en historia.

Pero curiosamente encima de todas las propuestas rebuscadas, ellos, las autoridades y gobernantes acusan de violentos a los pueblos que se levantan en armas y condenan precisamente, lo que en ellos no se condena. Y tampoco condenan el terrorismo cotidiano sobre cada familia (demasiadas), que no tienen que comer, que no caben en los servicios de salud, de educación, que se protegen de la noche entre precarias paredes de láminas de cartón, o bajo el cielo y las estrellas.

¿Otra estrategia antisecuestros? Cuando ellos, los poderosos, los autoritarios, los dogmáticos e hipócritas políticos, condenan y señalan con un dedo acusador, a las víctimas de su propia violencia. ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 16 de enero de 2014

EL BUENO, EL MALO Y EL FEO






 
EL BUENO, EL MALO Y EL FEO

 

Luz María Sánchez Rovirosa

 

“Se pelea mientras hay por qué, ya que puso la naturaleza la necesidad de justicia en unas almas, y en otras la de desconocerla y ofenderla. Mientras la justicia no esté conseguida, se pelea”. José Marti

El estado de Michoacán tiene colindancia con los estados de Colima y Jalisco en el noroeste; Guanajuato y Querétaro al norte, al este con el Estado de México, en el sureste con Guerrero y al suroeste con el espléndido Océano Pacífico, donde se encuentra localizado el Puerto Lázaro Cárdenas, que es considerado la joya de todo aquel grupo del crimen organizado, que ambiciona lograr su codiciado control.

Lamentablemente, hoy Michoacán es noticia en el mundo, al encontrarse prácticamente en guerra (empiezan a escasear alimentos y productos de consumo), tras ser tomada por los Caballeros Templarios, grupo que derivó de La Familia Michoacana; y que con sus delictivas acciones, ha orillado a sectores de la población a tomar y levantarse en armas, para luchar tanto contra este grupo criminal, como contra la ineficacia de las autoridades, formando un movimiento conocido como grupo de autodefensa.

Viviendo momentos de zozobra, la situación en Michoacán se ha vuelto crítica, debido a que este grupo de autodefensa se ha convertido en protagonista de la historia de este estado. Una situación peligrosa, pues a pesar de la legitimidad y lo coherente de la demanda de seguridad y de poner un alto definitivo al crimen organizado, no es bueno que la ciudadanía sea la que se procure la justicia, por su propia mano.

Ante esta delicada situación, es relevante especificar, cuál es el tenor social en que se está dando este conflicto; porque salta a la vista que el tejido social se está fracturando demasiado rápido, ante la ausencia de estrategias institucionales eficaces, para garantizar seguridad y bienestar para la población.

Y se quiera admitir o no, ha sido en este primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando el crimen organizado está explotando. Ya venía prendida la mecha desde el sexenio pasado con Felipe Calderón; pero es ahora, cuando ya en muchos puntos del país están surgiendo estallidos de gran magnitud entre las mismas mafias, contra (él y los) gobiernos, y lo que es más grave, contra de los ciudadanos.

Esta delicada situación, va muy en contra de todos los beneficios (entre ellos la seguridad) ofrecidas por el gobierno del nuevo PRI, que hasta hoy no han sido cumplidos. ¿Exagero? Quizá, pero no podemos negar que ha sido precisamente en este sexenio, cuando este problema se ha vuelto incontrolable, ya que si bien siempre han existido las mafias, nunca se habían vuelto tan notorias, ni nunca antes se habían enfrentado los ciudadanos contra ellas y ellas nunca se habían enfrentado contra el –soberano-.

Hoy la mafia desafía a todo lo que signifique autoridad, sea del ámbito que sea, federal estatal o municipal, ahora no amedrentan, hoy arrasan con todo lo que se interpone a su paso como un obstáculo para el desarrollo de sus criminales acciones. Hoy las mafias ya salieron del clóset, con todos sus trágicos enceres, para comerciarlos libremente (pero sin pagan contribuciones), exigen -su espacio-, y lo están consiguiendo a costa de lo que sea, incluso de la vida.

Lo prohibido se está haciendo demasiado grande y no lo van a poder controlar, si no le ponen el freno de mano. Algo en México está funcionando muy mal, o en su defecto, algo en México se está protegiendo muy bien.

Pero lo verdaderamente preocupante y triste, es que hoy el pueblo de México ya no sabe para dónde voltear, ya no sabe de quién defenderse, si de los buenos, de los malos o de los feos.

Para concluir, el ciudadano común y corriente, ese que se dedica a lo cotidiano, que vive de su trabajo honesto (cada vez más escaso), que vela por su familia, hoy no tiene el mínimo de garantías y derechos, que le permitan vivir en paz y con dignidad, es decir, con –Justicia Social-. Sin ser pesimista, esta es la triste realidad que se está viviendo en México. ¡Vale la pena reflexionarlo!

 

miércoles, 8 de enero de 2014

LA SEGURIDAD EN EL PAÍS, ¿NO ES PARA TODOS?





 
LA SEGURIDAD EN EL PAÍS, ¿NO ES PARA TODOS?

Luz María Sánchez Rovirosa

“Es inútil buscar la seguridad detrás de barreras geográficas. La seguridad real se encuentra sólo en la legislación y en la justicia”. Harry Truman.

En medio de una depresión económica consecuencia del incremento de los impuestos y del alza en los precios de los productos de la canasta básica y de los que están fuera de la canasta, con el empleo desplomado y la burla del aumento al salario, de quienes no son togados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, diputados y senadores o ejecutivos públicos y privados, surge para la clase privilegiada (económicamente), una especie de apogeo en lo que pudiera ser llamado –la industria de la seguridad—.

Hoy en día está de –moda- desde la vigilancia privada, los vehículos blindados, alarmas, etcétera, hasta los más sofisticados artefactos y accesorios para el mismo fin. Los innumerables servicios tienen diferentes precios para los diferentes -niveles sociales y económicos- que puedan sostener un gasto así.

Esta (hasta cierto punto vergonzosa) situación, es el resultado de la inseguridad, que se ha convertido en una de las tantas y principales preocupaciones de la sociedad mexicana; consecuencia de una historia política de violencia, en la que la mentira, la sospecha y la desconfianza han sido una constante con la que hemos tenido que aprender a luchar.

En la historia de la humanidad, nos encontramos con el intento constante del hombre por dominar a sus semejantes, a menudo en provecho propio. Este deseo de someter a los demás y al mismo tiempo el miedo a ser sometido por los demás, es en muchas ocasiones la raíz de la mentira, del fingimiento, del fraude, de la manipulación, de la demagogia política, y por supuesto de la violencia.

La violencia es indudablemente fruto de la injusticia, y aun cuando cada día más personas se manifiestan en contra de esta grave situación, la formación de movimientos de agresión, delitos y crimen que provocan una acción represiva cada vez más apremiante en la sociedad sin importar las consecuencias; se convierte en un círculo vicioso que va de la violencia la injusticia, la agresión, etc., a la reacción de venganza, el rencor, el odio, la justicia por propia mano, y así sucesiva y eternamente, sin que se vea solución alguna.

La violencia, es una palabra que ya debería estar fuera del contexto verbal de nuestras vidas y es la acción que no debería convivir en la trama de una sociedad civilizada; pero tristemente, por el contrario de lo que digan las autoridades federales, estatales y municipales, cada día se incrementa y sigue permeando en la sociedad como si fuera el único medio por el cual unos pocos se hacen notar, mientras que la mayoría, indefensa, temerosa y dañada la sigue padeciendo y la sigue aguantando.

Uno de los resultados de la lucha del gobierno mexicano contra el narcotráfico, -supuestamente- planeada para ofrecer mayor seguridad a los ciudadanos, desafortunadamente se ha convertido en una fuente permanente de violencia e inestabilidad en varios puntos del país. En algunos lugares, la violencia ha alcanzado niveles que también resultan letales para la economía de estados y municipios como Michoacán, Chiapas, Oaxaca, Guerrero y el puerto Acapulco, en los cuales la violencia es parte de la vida cotidiana.

En este país (como en muchos otros), hay marcas, cicatrices, huellas de desesperanza que aparecen significativamente sobre los escenarios de su historia ordinaria, y que hoy lo doblega una vez más al ver los retazos mal parchados de un gobierno represivo, tan oscuro como lacerante, que se nombra a media voz, ya no tanto por la censura del poder político, sino por la imposibilidad del lenguaje para encontrar palabras adecuadas para expresar el dolor y la incertidumbre, ante semejantes -ideas políticas-.

La violencia (y que le quede claro al gobierno), no sólo son las muertes por el crimen organizado o sin organizar, por los asaltos, los secuestros, los desaparecidos o la guerrilla. Violencia son también las muertes por falta de atención médica, por no tener acceso a los servicios de dignidad, a la educación; violencia son las adicciones, la pobreza, la marginación, el tráfico de personas, de órganos, la migración, la explotación sexual y laboral infantil, el hambre. Violencia es la falta de progreso y del bien común, y la culpa la tenemos nosotros por permitir que nos gobiernen (por conveniencia personal y no del bien común), esta clase de personas. ¡Vale la pena reflexionarlo!