jueves, 22 de enero de 2015

CRÓNICA DE UNA ELECCIÓN CASTIGADA







CRÓNICA DE UNA ELECCIÓN CASTIGADA

Luz María Sánchez Rovirosa

“El encuentro de dos personalidades, es como el contacto entre dos sustancias químicas, si existe una reacción, ambas se transforman”. Carl Jung

Se conoce como alianza política al pacto entre dos o más partidos políticos, para gobernar, para legislar y tomar decisiones en un país, una región u otra entidad administrativa. Pero sencillamente en el caso que hoy nos ocupa, se conoce como alianza política, cuando varios partidos se unen para ganarle al PRI, o para poder ser parte de las mieles del país.

No es de llamar la atención, la viabilidad de las alianzas entre los partidos políticos para (todas) las próximas elecciones; pero sí nos la llama y además vemos con preocupación y temor (aparte de que las elecciones o no se lleven a cabo o se anulen), es la manipulación de esos amarres, en la cual, el protocolo al elegir a sus candidatos es perverso, extraño y maléfico.

Lo realmente importante tanto de esta crónica anunciada, como de la política en general (desde hace 80 y tantos años del PRI), es que a los partidos (sin excepción), les importa muy poco o no les importa el bien común, el progreso, la democracia, la independencia, la convicción ideológica, la seguridad, la justicia y la paz; por encima de las conveniencias económicas y de poder de unos cuantos.

Se oye hablar de ganar y perder, pero ¿quién gana y quién pierde: los políticos y aspirantes, los lambiscones que los barbean para las prebendas, canonjías y huesos, o todo el pueblo? ¿De qué se habla? De candidatos y más candidatos, de alianzas y descalificaciones, se habla de dádivas, es decir, limosnas, pero en ningún momento se les ve el interés por alivianar de verdad la pobreza y la marginación, ni tampoco el interés por sacar del atraso de horror a este pueblo, que les hará el favor de darles el voto y con ello, el resultado de nuestro futuro.

Nos queda muy claro, que el sistema electoral y político de este país, a pesar de todos los parches disfrazados de reformas, a pesar de haber cambiado de nombre y de la legión de sus integrantes, está muy deteriorado y corroído.

Recuerdo, que en la Era Mesozoica o Era Secundaria, es decir, en la “Era de los Dinosaurios”, cuando era totalmente el PRI, los que remplazaban cualquier jerarquía política se señalaban con el dedo, y los otros pretendientes se aguantaban sin chistar.

Más reciente llegamos a la conclusión, de que sí existían otros partidos además del PRI, (los inconformes del PRI), es decir, que México se transformó abruptamente en una -nación pluripartidista- en la cual se agruparon los diestros, zurdos, ambidiestros y siniestros.

Pero realmente con toda esta pesada carga ¿qué se puede hacer? Primero (y lo más difícil), es que los políticos entiendan que, pertenecer a cualquiera de esas “cúpulas” o partidos, no es un privilegio, sino una responsabilidad que los obliga a servir al pueblo, siempre encaminados al bien común. Y segundo, que hoy ante una realidad tan violenta como insegura, que pone en peligro el proceso electoral, y aun cuando los mexicanos seamos presa fácil del engaño, por necesidad y necedad de quienes aspiran al poder (como siempre) para fines personales; se manifiesta muy saludable y sensato, que analicemos la grave situación que vive el estado y el puerto; ya que tristemente hemos llegado a estas lamentables condiciones, en gran parte por culpa de los malos gobiernos que vienen y van, pero también indudablemente, por desinteresados y por interesados.

Y la sensatez (si de repente se nos cruza en el camino), nos dice que, en una contienda amenazada por la violencia y el hartazgo, los esfuerzos de cada participante tienen que ser mejores, porque hoy nos vamos a enfrentar a un Frankenstein que los mismos partidos crearon. La derrota nuevamente del pueblo, será única y exclusivamente provocada por el propio pueblo, si no cambiamos de actitud. Dicen que el hombre es el único animal que se tropieza dos o más veces con la misma piedra, y para muestra el botón de Walton. Ya lo veremos. ¡Vale la pena reflexionarlo!

 


domingo, 18 de enero de 2015

"AL BUEN ENTENDEDOR, POCAS PALABRAS"


“AL BUEN ENTENDEDOR, POCAS PALABRAS”

Luz María Sánchez Rovirosa

“¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. Albert Einstein.

 

El día de hoy, este editorial tocará sutilmente dos importantes temas políticos de actualidad. El primero de ellos dedicado a enfocar los nuevos horizontes en cuestión de elecciones del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ante la declinación voluntaria como candidato al gobierno del estado de Guerrero, Armando Ríos Piter también conocido como el “Jaguar”.

Con sorpresa, porque era algo que, aun cuando Carlos Navarrete (Dirigente Nacional de ese partido) dijera lo contrario, no se veía venir; ya que muy a pesar de las personas que trataron de desvirtuar su imagen con el delicado caso Iguala-Ayotzinapa, no lo consiguieron.

En conferencia de prensa el senador Armando Ríos Piter, señaló muy claramente los motivos para tomar la abrupta decisión de abandonar la contienda, y entre ellos dejó muy claro que el grupo de los “Chuchos”, le habían pedido que para apoyarlo –con todo-, tendría antes que pasar –la aduana- del gobernador con licencia Ángel Aguirre Rivero, recientemente reaparecido en el escenario político.

Ríos Piter señaló que los dirigentes del partido, en especial Jesús Ortega, le sugirieron ponerse de acuerdo con Aguirre Rivero a fin de que su mandato e injerencia, siguieran intactos en el gobierno del estado, es decir, -el poder tras la silla”, sobre todo, garantizándole la impunidad; cosa que el senador rechazó de manera tajante, ya que él considera que el ex ejecutivo estatal está inmerso en el grave deterioro de Guerrero a raíz de los hechos de Ayotzinapa, y puntualizó que a pesar de que el PRD tiene serios problemas internos, no cambiará de partido.

Pero ¿Quién es en realidad Armando Ríos Piter? Un político egresado de Harvard, sofisticado, ambicioso e inestable, pero con 15 o 16 años de combinada experiencia. Con menos de 40 años de edad, tiene en su haber tres años como priísta, cinco como panista y ocho como perredista. Trabajó con Ernesto Zedillo, con René Juárez, Vicente Fox, Florencio Salazar Adame, Zeferino Torreblanca, y hoy baila a un ritmo muy particular del poder legislativo como senador.

¿Exactamente cuáles son sus convicciones políticas? Pues hoy nos ha dejado atónitos, dándonos un claro ejemplo de ellas al rechazar la maléfica imposición de la dirigencia del apagado Sol Azteca, y dejándoles a los inspirados suspirantes, un macabro legado de ilegalidad. La pregunta obligada sería: ¿Quién dice “yo” a sabiendas que el pueblo sabe de las perversas intenciones del PRD, de deslindar a Ángel Aguirre Rivero de este grave problema que no solo ha puesto en entre dicho al estado de Guerrero, sino a todo México, ante el mundo.

Pasando al siguiente punto que se enreda con el de inicio, el puerto de Acapulco, es uno de los destinos turísticos y balnearios naturales más antiguo conocido de México, que en los últimos años (especialmente en 2014), se ha visto sumergido en hechos violentos por el control de la zona, que mantienen prácticamente en –guerra- varios carteles del narcotráfico.

La violencia en Acapulco se ha magnificado, por la negligencia de las autoridades (específicamente la anterior y la actual), que está –aparentemente- dirigida por el actual presidente municipal Luis Walton Aburto, quien se ha destacado por padecer el síndrome del avestruz, afección que con otros extraños síntomas, hace que esta especie de ave muy grande, hunda su cabeza en la tierra, para alejarse del ruido y desaparecer, pero deja afuera el resto de su cuerpo.

Hoy el todavía alcalde de Acapulco, está a un paso de pedir licencia, para iniciar la ruta que –supuestamente- lo llevará a la recientemente denominada “Casa del Pueblo”, léase “Casa Guerrero”.

Para lograrlo, el edil sí accedió pasar la aduana del terror de Aguirre Rivero, con quien se reunió recientemente en la Ciudad de México, según sus declaraciones, con el propósito de seguir contribuyendo a la unidad de los guerrerenses (¿?).

Al final de la presión recibida por parte de los periodistas para obtener la información de lo platicado en dicha reunión, Walton Aburto declaró: “yo no soy ministerio público”

Y como dice el refrán “al buen entendedor, pocas palabras”, Luis Walton Aburto, sí está dispuesto a cubrir la responsabilidad que Ángel Aguirre Rivero, tiene en la desaparición forzada de los 43 estudiantes y anexas del dramático caso Ayotzinapa. ¡Vale la pena reflexionarlo!








miércoles, 7 de enero de 2015

AIRE FRESCO





AIRE FRESCO

 

Luz María Sánchez Rovirosa

 

“Si cada ser humano diera una oportunidad... ¡sólo una oportunidad!... a los demás, todos seríamos felices”.

 

 

Como rémora de nuestras vidas, una vez más como rehiletes, giramos y giramos alrededor de la política. Casi siempre estamos sumergidos en selecciones internas y contubernios, pre campañas, campañas y elecciones, para elegir a –nuestros gobernantes-, de cualquier nivel.
 

Para alcanzar la madurez política, los mexicanos, debemos poner mucho cuidado en el significado de la palabra democracia; esto es importante, porque al elegir, debemos de tener cuidado en las propuestas (si es que existen), de cada uno de los hombres que se pelean el destino de nuestras vidas.
 

La democracia debe pensarse en un sentido amplio, es decir más allá del voto y las urnas, y de todas las argucias electorales. El artículo 3º de la Constitución Mexicana, considera a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, (Fracción II, a), y supone la igualdad de oportunidades para todos e involucra cuestiones fundamentales en la vida de un ser humano, como son: empleo, salud, vivienda, educación y alimentación.
 

Y es justo en este sentido, que la sociedad debemos reflexionar profundamente, ya que “supuestamente” hoy se está dando mucha publicidad a la transparencia, para la realización de los procesos electorales que están en puerta.
 

Pero quedándonos en el plano local, por ejemplo: ¿Qué sucede políticamente en este momento en Acapulco? ¿Qué expectativas nos plantean los partidos para el puesto de presidente municipal de este desvencijado puerto?
 

¿Qué candidatos podrían responder efectivamente a las añejas expectativas y justos reclamos de los ya cansados ciudadanos? ¿Qué candidatos tienen primordialmente en su haber las necesidades básicas de dignidad de vida, condiciones de ética, honestidad, justicia y libertad que se requieren como base de su realización; y no de cautividad de las -reglas e ideologías de sus partidos-?
 

Pero aterrizando en la precaria realidad, de verdad da escalofrío, comprobar, la inmundicia política que existe y que cada día se extiende más, especialmente en el puerto de Acapulco, en esta rebatinga por lograr las candidaturas.
 

Siempre se presentan las mismas personas tratando de ocupar (nuevamente) un puesto, a pesar de no haber hecho, ni tener la más mínima intención de hacer nada por el puerto. Los partidos saturados de gente de –diferentes corrientes-, que hoy con el acostumbrado ardor, delirio, vehemencia, pasión, etc. más los obsequios con que pretenden comprar las conciencias, es decir, el voto; se manifiestan ya enloquecidos por gozar primero las mieles del dinero de la campaña y después del triunfo, si es que lo obtienen.
 

Y atónita me pregunto: ¿Existirá entre todos los suspirantes (conocidos) que se quieren sentar o ya se han sentado en la silla preferencial del Ayuntamiento de Acapulco, una persona que en sus cinco sentidos nos presente una expectativa novedosa e interesante para liberar el peso de las cadenas que nos atan y nos jalan al subdesarrollo?
 

Por el momento entre los de siempre, su descendencia, hermanos, primos, tíos, amigos y lambiscones, los brinca charcos, etc., no se vislumbra en el horizonte perdido más que (como de costumbre), los que simplemente siguen buscando el poder y la ambición.
 

¿Qué podremos hacer como sociedad para salir de esta ya eterna pesadilla que nos agobia en Acapulco? Aire fresco, renovador, sin smog. Necesitamos voltear a ver nuevas caras y nuevas propuestas, porque las hay.
 

Hoy les digo sinceramente, basta de anhelar lo revolcado de Zeferino Torreblanca Galindo, y pongo como ejemplo a Pedro Kuri Pheres, empresario acapulqueño. Vamos a acercarnos y a conocerlo, tenemos y debemos de darle la oportunidad, a pesar de no tener experiencia política, pero tampoco tiene vicios, ni malas intenciones; y que bien podría sustancialmente incrementar la credibilidad y la confianza del pueblo, tan necesaria como indispensable, para el avance de la democracia y del bien común. ¡Vale la pena reflexionarlo!

viernes, 12 de diciembre de 2014

¿MÉXICO EN PAZ?





¿MÉXICO EN PAZ?

Luz María Sánchez Rovirosa

“No hay libertad, ni verdad, ni justicia, cuando existe la afirmación arrogante del yo; cerrazón del alma y sordera del espíritu”. Jaspers.

Entre un rápido y lento devenir, hemos sido testigos del terrible acontecer en México en el cual el gobierno en sus inicios, había estado exento de actitudes titubeantes, pero quien hoy en día está colmado y tal vez desbordado de decisiones equívocas. Pasamos casi sin darnos cuenta de un gobierno con un comienzo alentador; a un gobierno con un país en una situación de crisis grave en todos sus ámbitos.

Esto, con el valor de llamarlo “natural”,  es “natural” en cualquier reinicio; y quizá la principal causa se deba buscar en el fatal pasado del quehacer político (sobre todo del PRI), surgido por los constantes escándalos de corrupción, autoritarismo e ineficacia de sus gobiernos de antaño, (incluidos los dos sexenios del PAN). Pero sobre todo, en una resignación de la sociedad, motivada por la tradición de que nada cambia, y que siempre todo ha ido peor a pesar de las promesas y las expectativas.

Desafortunadamente (como la velocidad de un rayo), del pregón que se escuchó de que todo en el país iba no sólo muy bien, sino excelente; se convirtió en la noticia de una nación que va de picada; porque al final, el –nuevo PRI-, el del “carro completo”, no era diferente que los de las –Eras arcaicas-.

Tras las anteriores y severas crisis sexenales, lo que en un inicio abundó en la actual administración, fueron las promesas de “acciones” de estabilidad, de blindaje financiero, del interés de las inversiones propias y extranjeras, de la seguridad controlada, de la -calidad de la educación- y de la reducción de la pobreza; pero sobre todo las –benditas, pero cuestionadas  reformas- (de todo), que según vaticinios (incluso del mismo presidente), permitirían que México llegara a convertirse de un –país emergente-, a una -potencia mundial-.

Pero la inercia social que arrastramos a modo de perverso código genético y de carácter socio-cultural, más los graves problemas tales como la desinformación, el desinterés, la apatía y la ignorancia de una parte de sociedad sobre los derechos y los deberes políticos, hoy ante estos trágicos acontecimientos, parecían adquirir nuevas mutaciones, con síntomas por demás preocupantes.

Todavía no nos hacía efecto la medicina para la indigestión causada por la desmesurada y poco ética forma de gobernar del PAN, y aun con el malestar del empacho, lo que la nueva política (¿?) nos puso en la mesa, nos lo comimos sin ninguna precaución.

De repente surge una inesperada reacción, y ante un fuerte encontronazo con la realidad, la sociedad despierta, y se da cuenta (espero que no demasiado tarde) que tiene “el derecho a tener derechos”, esos derechos que todo ser humano tiene a vivir justa, respetuosa y plenamente su vida en la sociedad.

Así que ya (casi) conscientes, que todo aquello que le impida a un ciudadano a realizar el ejercicio pleno de su ciudadanía, se llama y es violencia. Y se da, desde la mismísima violencia del Estado (en la que siempre estamos inmersos), hasta la violencia por la inseguridad criminal en las calles (en toda sus modalidades), la violencia familiar, la violencia laboral, de género, y toda aquella que atente con el desarrollo de una persona, de una comunidad, de un municipio, de un estado y por ende de un país.

Entonces y por consiguiente, si toda la violencia nos niega el derecho a tener paz ¿Qué se tiene que hacer primero? Porque sin libertad, sin verdad y sin justicia, simplemente no puede haber paz.

Pero la búsqueda de la paz siempre se complica, porque no existe la suficiente voluntad para resolver los problemas. Bastaría con preguntar quiénes son los culpables de su ausencia, para que inmediatamente esa culpa se traslade al otro, eliminándose (cada quien) automáticamente de la solución.

Así que lo primero que tenemos que aceptar, es todos somos solidariamente culpables, como todos somos solidariamente parte de la solución para encontrar la anhelada paz; siempre y cuando seamos partícipes, buscando el bien común y no solo nuestros intereses personales. ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 4 de diciembre de 2014

¿CUESTIÓN DE MOVILIDAD?






¿CUESTIÓN DE MOVILIDAD?

Luz María Sánchez Rovirosa

“La injusticia, allí donde se halle, es una amenaza para la Justicia en su conjunto”. Martin Luther King

 

Un año más está llegando a su fin en medio de una grave crisis, que tiene a la mayoría de los mexicanos (amén del problema financiero, el adelgazamiento de la clase media y el incremento de la pobreza y la miseria), inmersos en la certidumbre de no ser ciudadanos importantes para un gobierno tambaleante, en el cual es manifiesta la desatención hacia la sociedad.

Era de esperarse que tarde o temprano (a escasos dos años de gobierno), se presentara este desequilibrio gubernamental, después de unas elecciones federales muy cuestionadas, cuyo resultado dejó inconformes a un alto porcentaje de mexicanos; ahora reforzada, precisamente por la incertidumbre en una administración en pleno ejercicio; al que a pesar de todo en un inicio, se le había dado el voto de confianza.

El caso Ayotzinapa el 26 de septiembre del presente, dejó 3 jóvenes muertos y la desaparición –simultánea- (casi increíble) de 43 alumnos (personas de carne y hueso) de la escuela normal Isidro Burgos ubicada en este lugar. El alcalde de Iguala con antecedentes de asesino y junto con su esposa con intensos nexos con el crimen organizado y carteles del negocio de drogas; Iguala y Cocula (por mencionar), con impresionantes sembradíos de –fina amapola-, en las recónditas áreas selváticas de la Sierra Madre del Sur (en Guerrero). Y uno azorado y atónito se pregunta ¿Toda esta parafernalia (notificada a tiempo), no fue de importancia ni para el gobierno estatal, ni para el federal, como para voltear a verla y tomar acciones, para no perjudicar a la sociedad?

Si esto no es desprecio a la sensibilidad de una nación, entonces ¿qué lo será? ¿Y aunque fuera el único caso de impunidad que surgiera en México, por qué no hacerle caso?

Así que el pueblo agraviado por la injusticia y la desigualdad (hechos que si son importantes para el gobierno, lo disimula muy bien); toma como bandera de lucha a Ayotzinapa, que le ofrece a la sociedad una alternativa de organizarse, y salir a las calles para desahogarse y gritar una realidad que nos está aplastando, esperando encontrar –algo- que permita mejorar la vida, por no decir la calidad de vida (que muchos no la tienen), y evaluar de manera diferente este indecente, corrupto e impune entorno gubernamental, que nos envuelve hasta sofocarnos.

¿Qué nos sucede? Muertos, desaparecidos, extorciones, secuestros y un impresionante aumento del miedo a que nos suceda cualquier ultraje, o a quedarnos sin el “pan nuestro de cada día” (desempleo).

Pienso que no hay ciudadano mexicano, que por lo menos tenga un amigo o conocido, que no lo haya padecido, si es que no ha sido en carne propia. Y aunado a tantos agravios que además siempre paga el pueblo, se suma la terrible lejanía y el –autismo político- de las autoridades de hoy (ayer y siempre).

Y entonces de nuevo anonadados lanzamos otra pregunta: ¿Se nos puede criticar a los ciudadanos que levantamos la voz, no para pedir un favor, sino para reclamar lo que nos corresponde? Cuando escuchamos en los discursos, tentativas maravillosas que en lugar de rendir frutos, una y otra vez reculan, como el crecimiento del PIB; o nuevamente la historia de una escalada de México al primer mundo como en antaño tanto lo cacaraqueó el –viejo PRI-.

¿Se nos puede criticar por no estar de acuerdo y rechazar escuchar toda la magia de color en los sueños principescos del gobierno; en donde los humillados, los muertos, los desaparecidos, los invisibles, los secuestrados, los territorios (cada día más) infiltrados por el crimen organizado; junto con la justicia, la igualdad, la honestidad, la verdad, etc., quedan sepultados en las fosas comunes?

Todo este intenso escrito, deriva de la aprobación en La Cámara de Diputados a una –reforma constitucional- a los artículos 11 y 73, en los cuales el Estado garantiza la movilidad de la sociedad en los espacios públicos, pero que ha causado controversia entre sus opositores y un alto porcentaje de ciudadanos en las -redes sociales- ¿Por qué el no estar de acuerdo? Porque conociendo al gobierno, vendrán las leyes secundarias o reglamentaciones (que ya alcanzamos a ver), impidiendo la movilidad, cuando sea en grupo y para protestar, evitando así el daño a terceros.

Para concluir en el colmo del espanto, formulamos otra pregunta: ¿Daños a terceros? Si todavía se me permite aclarar que los daños a terceros a cuartos y a miles es una gran experiencia que tienen los gobiernos (y el de hoy no es la excepción), simplemente hay que checar las cifras para saber en cuántos ámbitos más hemos retrocedido, además de lo económico como país. Y si de ilícitos se trata, el repudio es gratis, por la injusta forma de enriquecerse (con dinero ajeno), tanto o más reprobable que lo que hacen los –vándalos- en las manifestaciones. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 19 de noviembre de 2014

REHENES DE LA INGOBERNABILIDAD





REHENES DE LA INGOBERNABILIDAD

 

 

Luz María Sánchez Rovirosa


 

 

“Mi filosofía me hace vivir contento con la seguridad de que el testimonio de mi conciencia, persuaden que he procurado llenar mis deberes”. Francisco de Paula Santander

 

Da tristeza –como de costumbre- observar un estado devastado por la pobreza y la violencia; un Acapulco sucio y descuidado. Un estado y un puerto, que esperaban ansiosos (como siempre), las promesas y las buenas intenciones que hasta el día de hoy, no se han cumplido y que con un -poquito del pesimismo acostumbrado-, no se cumplirán.

Pero lo más grave de que las cosas se sigan dando así, es que todos los días cuando leemos los periódicos, nos encontramos con las mismas noticias de cómo la violencia sigue generando muerte, desapariciones, desolación y desasosiego; así como atónitos leemos también las mismas declaraciones de las autoridades, mentirosas, falaces y vacías.

Más allá de la simpleza con la que el gobierno interpreta la violencia y la narcoviolencia, y por más que se trate de suavizar esta brutal expresión ante la sociedad, el gobierno debe hacer conciencia, que frente a este serio problema su primordial función es garantizar a toda la sociedad el derecho de vivir en un estado de orden y paz pública, con policía estatal, municipal o comunitaria, con militares, o con lo que ellos decidan, porque si no, los grupos hartos, fastidiados, molestos, cansados, abrumados, etc., seguirán buscando esa paz, esa justicia por su propia mano, rebasando la función obligatoria de todo gobierno.

Pero hablando de declaraciones incoloras e indoloras, ayer sí me quedé espantada y sin habla, ante la respuesta del presidente municipal Luis Walton Aburto, sobre Ayotzinapa.

 

A pregunta expresa de un diario local sobre los 43 jóvenes desaparecidos, el alcalde respondió (sin duda alguna) con la firme convicción de la “reencarnación”, ya que comentó “Espero que aparezcan vivos, los 43 muchachos, que perdieron la vida”. Desafortunadamente el presidente municipal, no ahondó en el tema, y nos quedamos con la curiosidad de saber, convertidos en qué, espera que regresen los normalistas.

Es muy lamentable que las autoridades no reflexionen antes de pronunciar las palabras. Creo (porque quiero creer), que su intención fue buena, pero ¿de qué manera está tan disperso de su puesto y su obligación, pensando en la contienda que sigue, que ya no le es posible codificar el pensamiento con la expresión? Pero ¿qué tal de bueno es para abusar de sus influencias para quitarle el trabajo a la gente buena? Sin palabras.

Para concluir este tema, siendo testigos –vivientes- de candidatos nobles y humanos, que se convierten en gobernantes déspotas, hoy los acapulqueños somos rehenes de un cuadro de ingobernabilidad, que ha afectado seriamente (desde antes del evento del 26 de septiembre del presente), a todas las esferas del quehacer cotidiano, de la tranquilidad y confianza de la mayoría de un pueblo (en este caso) que votó por él.

Pasando al nivel estatal, me gustaría cuestionar al gobernador –suplente, interino, o de transición- Rogelio Ortega ¿si no ha reflexionado que en este breve lapso de administración (que no de gobierno, porque no tiene tiempo); tenía que avocarse primordialmente a tratar en su máxima expresión a recuperar la paz perdida y a hacer uso del diálogo, no de un monólogo desteñido (y que no se ve), para calmar los ánimos del agravio sufrido por los normalistas de Ayotzinapa y sus familias, de quienes dice conocer muy bien su –ideología-?

Y por último llegando al terreno federal, también me gustaría saber ¿por qué, tanto el presidente Enrique Peña Nieto y su consorte la ex actriz Angélica Rivero Hurtado, se dirigen al pueblo –tan enojados y tan molestos-, para responder a los cuestionamientos que con todo derecho los ciudadanos mexicanos (por quienes con sus votos, hoy tiene el poder), les podemos hacer.

Se entiende que el Ejecutivo Federal tenga derecho a externar su temor, pero de ninguna manera tiene la facultad para regañar al pueblo, de la forma en la que recientemente lo hizo, y mucho menos que su esposa, quien (aunque de forma honoraria) está al frente del DIF, institución descentralizada, efectivamente, pero que al fin maneja recursos públicos, es decir, de nuestros bastante altos impuestos, salga con el ceño fruncido en un video, dando una –cuestionable información- sobre la adquisición de su –pequeña mansión-. Con todo respeto, las cosas no son, o por lo pronto ya no son como antaño; es decir, ya no somos rehenes de la ingobernabilidad. ¡Vale la pena reflexionarlo!











 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

TRILOGÍA POLÍTICA






TRILOGÍA POLÍTICA

Luz María Sánchez Rovirosa

“Levántate una y otra vez hasta que los corderos se conviertan en leones”.

Hoy compartiré con quienes me prestan el favor de su lectura, un artículo dividido en una trilogía muy importante, tanto para el estado de Guerrero como para el puerto de Acapulco y el país.

Empezaremos por el acertado y justo reclamo que hace como organización de profesionistas independientes, El Colegio de Contadores Públicos del Estado de Guerrero de la forma por la cual llegó Alfonso Damián Peralta, como titular de la Auditoría General del Estado (AGE).

Teniendo como una de sus acciones principales, el rendimiento de las cuentas y la transparencia de las finanzas del estado, es imposible aceptar el abuso irracional de poder y la ambición desmedida de los políticos y representantes populares, tal es el gobernador con licencia Ángel Aguirre Rivero, quien en contubernio con un “selecto” grupo de legisladores del Congreso local para nombrar al titular de dicha dependencia; violando el procedimiento de elección, y no cumpliendo con los requisitos que señala la Ley Número 1028 de Fiscalización Superior y Rendición de Cuentas del Estado de Guerrero, así como la 116, fracción II, párrafo 5 de la Constitución General de la República.

Más que obvia la falta de ética de los involucrados, al –imponer- como titular de la AGE, a un funcionario y militante del PRD, quien hasta entonces fungía como sub secretario de Administración y Finanzas de la Secretaría de Educación de Guerrero (SEG), y que puso su renuncia (horas antes del registro de la imposición), con la venia del diputado Bernardo Ortega Jiménez, presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso local.

De esta irregularidad, se desprenden graves responsabilidades, como hacer omiso el estado de Derecho que nos rige por medio de las leyes del estado de Guerrero en México; amén de ser una de las principales causas de la evasión fiscal, por la falta de confianza de los contribuyentes en el manejo de los recursos públicos; ya que es imposible que una misma persona sea juez y parte.

Pasando al segundo punto, enorme en importancia también, la soberbia e ignorancia de Luis Walton Aburto, se manifiesta día con día (y cada vez más grave), en este atribulado puerto de Acapulco, hoy convertido en un pueblo fantasma, sin liderazgo y agobiado por una arrasadora impunidad que no tiene nombre.

En cada ocasión que se le ocurre abrir la boca, muestra su verdadera condición de ser un gobernante (¿?) perversamente alejado de la frustrante realidad (con la que él ha contribuido) de los acapulqueños y turistas. Tan mal está la situación en el puerto, que por doquier (a nivel nacional e internacional), aparecen artículos muy preocupantes, sobre la inseguridad que impera en este destino turístico de sol y playa.

La ceguera del alcalde llega a tal extremo, que es incapaz de codificar en sus neuronas, que Acapulco está catalogado en los primeros lugares de inseguridad y violencia de la república, añadiéndole los actuales problemas y múltiples hechos violentos de alto impacto, vinculados con el crimen organizado.

Y las preguntas me asaltan: ¿Qué esperamos de un alcalde que no conoce ni de lejos sus responsabilidades, pero mucho menos sus límites como autoridad? ¿Qué esperamos de un presidente municipal que nos ha dejado sin policías y sin seguridad en manos de la delincuencia, que comete sus fechorías y sus asaltos a plena luz del día en completa impunidad? ¿Qué esperamos de un alcalde que no nos proporciona los servicios que pagamos con nuestros impuestos? ¿Qué podemos esperar del edil que no escatimó dejar a una persona sin su empleo y su sustento por “chismes de lavadero”? ¿Qué esperamos de una persona que se brinca sin escrúpulos la delgada línea entre la autoridad, el abuso y el tráfico de influencias?

Y el tercer punto que es obligado, sobre la detención del ex alcalde de Iguala José Luis Abarca Velázquez y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, quienes están acusados (entre otras cosas), de ser los autores intelectuales del asesinato de 6 personas y la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” en Ayotzinapa, el pasado 26 de septiembre, en Iguala.

Desafortunadamente y sin poder (todavía) formar un criterio relevante sobre esta grave y penosa situación, esperamos que las –autoridades competentes- no se demoren mucho con la información, para poder esclarecer a mi humilde opinión lo más importante, que es el paradero de los 43 estudiantes, y para que las manifestaciones que hoy se realizan con los ojos abiertos para tratar de resolver el desorden en que se ha convertido el –nuevo gobierno del PRI-, no se vuelvan a cerrar, aun cuando muchas veces, nos causen incomodidad. ¡Vale la pena reflexionarlo!