miércoles, 21 de marzo de 2018

LAS REFINERÍAS






LAS REFINERÍAS
Luz María Sánchez Rovirosa

“Este caso será llevado hasta sus últimas consecuencias y directamente contra el o los responsables”. ¿Quién lo habrá dicho?

Recién (18 de marzo) se cumplieron 80 años de la degradada Expropiación Petrolera para lo cual (y curiosamente) no se realizaron los grandes festejos de antaño. Es más, tal parece que el titular del ejecutivo Enrique Peña Nieto y compañía quisieron que pasara el día desapercibido, que no por la vergüenza de haber destrozado el valioso patrimonio de la Nación, sino para no despertar a los ciudadanos que aún siguen inmersos en ese letargo eterno.

Una de las propuestas de Andrés Manuel López Obrador desde su anterior candidatura (2012) y ahora en esta contienda electoral que se avecina; y de llegar a la presidencia de México, es la remodelación de tres refinerías y la construcción de dos más, con inversión privada o público-privada. Esta cuestión que ha causado mucha polémica (no solo) en el gremio empresarial; se desprende de la necesidad primordial  de romper con el esquema de la dependencia en materia de combustibles.

Dicha propuesta se deriva de las cifras que arrojo PEMEX en 2017, año en el cual México importó de Estados Unidos un promedio de 808 mil barriles por día, lo que convierte al país en el mayor mercado (de consumo) de las refinerías de la nación comandada por Donald Trump.
La razón de esta propuesta es, que se aumente la capacidad productiva de las refinerías actuales (más las dos nuevas planeadas), para tratar de lograr consumir nuestros propios combustibles y no depender de las gasolinas importadas; amén que volveríamos a tener credibilidad como país de producción en la cuestión global.

Debemos forzosamente recordar o ser muy cuidadosos en investigar para poder discernir. En plenas elecciones del 2012, la constructora Odebrecht transfirió 3 millones 140 mil dólares a una empresa establecida en Islas Vírgenes, ligada a Emilio Lozoya Austin, quien por aquellos días ostentaba el puesto de Coordinador de Vinculación Internacional, en dicha campaña del entonces candidato del PRI Enrique Peña Nieto.

Ya cuando el PRI (nuevamente) se instaló en el trono, tres ejecutivos “picudos” de dicha empresa en “declaraciones juramentadas” ante la justicia brasileña, señalaron que Emilio Lozoya Austin (entonces Director de PEMEX), recibió de parte de la empresa brasileña, sobornos por 10 millones de dólares, a cambio de recibir su apoyo (México), para obtener contratos de obra pública. Está de más decir que el susodicho negó “categóricamente” dicha información. Y está de más decir, que la investigación “hasta las últimas consecuencias”, jamás lo alcanzó.

En el 2013, y ante el bum de las “Reformas Estructurales” y “El Pacto por México”, todavía no de delineaba bien el negro panorama en nuestro horizonte, pero por supuesto que se veía venir, ante los alcances de una reforma energética, que ya nos empezaba a develar la muerte de lo que otrora fue el principal sostén de México.

La energía es el motor del desarrollo económico, y está relacionada con muchos aspectos importantes de la vida cotidiana. Hay que entender y muy bien, que la energía no es sólo hablar de petróleo (como crudo) o hablar de PEMEX (como empresa).
Y es aquí donde uno sabe perfectamente bien lo que han ganado Peña Nieto y sus achichincles. Pero es también aquí dónde uno se pregunta ¿Qué hemos ganado los mexicanos con la modernidad que nos vendieron o nos impusieron los gobiernos neoliberales del PRI y del PAN?
¿Empresas y más empresas quebradas, industrias desquebrajadas, el campo desplomado, imparable migración de personas que no tienen oportunidades, pobreza extrema y marginación, canasta básica inalcanzable por la inequidad con los salarios, inseguridad y violencia exacerbada e incontrolable; y todo esto derivado de una patética pérdida de identidad y de soberanía, que nos tiene atrapados sin respeto y sin poder ver la próxima salida.
Este es el precio que estamos pagando la mayoría de los mexicanos por haber permitido (legal o ilegalmente) con nuestro voto, que nos gobernara una política malsana y destructiva. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 7 de marzo de 2018

INTER-CAMPAÑAS DEL DESPRESTIGIO






INTER-CAMPAÑAS DEL DESPRESTIGIO


Luz María Sánchez Rovirosa



“No pretendas que las cosas cambien si siempre haces lo mismo”. Albert Einstein.




Estando en este nuevo e innecesario proceso de las “Intercampañas” (período de abstinencia política), el presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) Lorenzo Córdoba, señaló que este lapso entre las precampañas y las campañas electorales para muchos puestos de elección popular incluyendo la silla mayor, que termina el próximo 29 de marzo, ninguno de los candidatos que suspiran por cualquier posición, podrán hacer actos de proselitismo, es decir, reuniones públicas que oferten propuestas rumbo a la elección; ni podrán hacer referencia explícita a la contienda, ya que serían tomados como actos anticipados de campaña con el inminente riesgo de perder el registro.

Entiéndase que nadie podrá decir “yo soy la mejor opción, voten por mí”. Esto queda totalmente prohibido. Pero no se hizo objeción alguna para que los candidatos sí puedan decirse “hasta el huevo y quién lo puso”, incluyendo serias ofensas, majaderías y chismes esquizofrénicos, de cada uno a sus antagónicos personales y de partido.

Así que en este tiempo pueden referirse a la política y a los problemas del país, así como asistir a reuniones y eventos privados, pero sin pedir el voto a su favor. Lo que sí pueden hacer, es pedir que su voto no sea por el otro candidato. Qué ingenioso el señor Córdoba.

En México un país tan rico y pródigo en su naturaleza que bien podría ser una potencia en el mundo, todavía a estas alturas, no podemos hablar de democracia sin verla como una deforme caricatura con una sofisticada predisposición al fraude, vía una manipulación sucia y tendenciosa que tristemente nos identifica ante el mundo.

Hay partidos (como el que hoy ostenta el poder), que por viciosa y peligrosa estrategia política y por falta de ética, hacen lo posible y hasta lo imposible (inimaginable), por mezclar nuevamente la inmensa montaña de irregularidades, que han sido y seguirán siendo su insignia.

Hoy nuevamente pero más, mucho más intensamente, nos “estamos enfrentando”, a una violencia verbal para la cual la ley no tenga sanciones. Una fea estrategia, que diluye y casi desaparece la posibilidad de tener la certeza que se va a lograr un proceso electoral justo y bien habido.

Así que estas extrañas y enfermizas “Intercampañas”, tienen como ultra objetivo, debilitar a los adversarios “a pura” campaña de desprestigio, para poderlos quitar del escenario político. Y así, tal cual al aventón, sin analizar las consecuencias de estas acciones, compran conciencias blandas sin ningún tipo de escrúpulos, que les hicieran ver, el daño tan grande que le hacen al pueblo de México, ya de por si quebrantado por la aterradora violencia que parece no tener fin.

Podemos si somos muy generosos, pensar que en nuestro país existe una incipiente democracia, que nos garantiza que quien obtenga más sufragios en las urnas será el ganador para ocupar con toda dignidad el puesto para el que contendió; porque la realidad de la democracia es eso, una justa competitividad, no teniendo las canonjías y ventajas que a fuerza y por imposición hagan ganar a cierto candidato, aun cuando no sea, no el que se lo merezca, sino el que México necesita.

Ah pero qué difícil es para cualquier elector argumentar sobre la consuetudinaria violación de la Ley Electoral (que tanto pregona que exige); empezando por la falta de respeto y de atropello a la necesidad de la gente y el efecto que esta aberrante pero enraizada actitud tiene en las preferencias electorales, perturbando la inclinación sincera del voto. Desafortunadamente este es el panorama que como nube negra, envuelve a México, que, viéndolo y meditándolo desde cualquier punto de vista que no tenga interés particular, ya no puede ser peor. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 21 de febrero de 2018

¿CAMBIO DE GOBIERNO, CAMBIO DE ACTITUD?





¿CAMBIO DE GOBIERNO, CAMBIO DE ACTITUD?


Luz María Sánchez Rovirosa


“Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”. Cardenal de Retz.



¿Quién puede vivir tranquilo hoy en día? ¿Quién no vive inmerso en un torbellino de inquietudes y preocupaciones por lo que nos depara el destino?

Es imposible que en estos álgidos tiempos de campañas y elecciones que se avecinan, los ciudadanos comprometidos e interesados en el quehacer político de nuestro país y en nuestro bien común, no estemos pendientes de todos los movimientos que partidos e instituciones competentes en este rubro, están realizando en torno a las selecciones de los aspirantes y suspirantes y a las elecciones de los mismos; que se antojan muy complicadas.


Sin embargo, una gran parte de los ciudadanos que no tenemos compromisos con el poder, ni con las encuestas y que no respiramos para y por los votos; sí nos percatamos con aflicción que los prospectos que utilizan en mayor grado las estrategias de las campañas negativas y golpeadoras contra sus antagónicos, son los que se encuentran más preocupados por ganarse con argucias las preferencias electorales, que no el bien común, y son quienes buscan y compran el voto duro (corporativo), porque saben muy bien que se beneficiarán con cargos públicos, canonjías y prebendas de dicha participación electoral tan manoseada.

Pero podemos preguntarnos ¿Es posible que en el próximo cambio de poder político si llega con nuestro candidato o candidatos preferidos, haya un cambio en nuestras actitudes? ¿O solamente nos sintamos bien, siendo feroces partícipes a favor o en contra según nuestras preferencias, del caos que constituye este tiempo cruel y vertiginoso que obviamente no nos lleva a ninguna parte; pero que nos conduce irremediablemente a un sin rumbo, sin sentido, que nos indique que sí existe un futuro y un futuro bueno para todos los mexicanos –sin excepción-?

¿Se puede verdaderamente, honestamente, hablar de un cambio de actitudes en esta confusión? Tal parece al ver el panorama electoral, que no hay motivos para suponer que habrán tiempos distintos a este eterno presente que parece envolvernos y llenarnos de un vacío irracional, que es sin duda una parálisis desgastante, una indiferencia que va matando en vida a todo el que se contagia.

Hoy que se aproximan las elecciones para todo lo habido y por haber, quizá la mayoría tenemos en nuestro corazón al “mero, mero, pero aun no encontramos entre los (todavía) aspirantes a todos esos puestos que son públicos y son para servir; la medida exacta de lo que necesitamos para ser bien gobernados.

Tenemos que ser muy cuidadosos para hacer nuestro -juicio político-, es decir, escoger tanto a la persona como al equipo adecuado, que además de que nos caiga bien o nos vaya a dar un “hueso”; sean políticos que tengan la posibilidad de dejar huella en la historia de nuestro país. Un político con un equipo que no sea “elitista”, que no contradiga el espíritu democrático que hoy todavía en nuestro México es incipiente; necesitamos un líder que no tenga delirio de grandeza, pero que sea sobresaliente; un líder sencillo, pero que no pierda ese brillo que tendrá forzosamente que transformarse con el tiempo en magnetismo.

Ya es tiempo que no permitamos permear lo que llegue y como llegue; que no permitamos el sinsentido que ya a una gran mayoría envuelve, pasando por alto la impunidad, la corrupción, la injusticia, la tortura y la violación sistemática de los derechos humanos.

Tenemos que dejar muy claro que existimos, más allá de las campañas y las urnas; debemos obligatoriamente rebelarnos ante la destrucción paulatina de nuestra Madre Naturaleza y de nuestro entorno cultural (vapuleado políticamente); rebelarnos ante el poderío del tener sin importar los medios para obtenerlo (conflicto de intereses); rebelarnos ante la pasividad y la pérdida de asombro ante tanta violencia y tanta impunidad; discrepar ante la imposición del poder y ante la falta de un verdadero Estado de Derecho. Inconformarnos para saber y entender quiénes somos, qué hacemos y qué podemos hacer en esta grave crisis de credibilidad en el gobierno.


México merece que meditemos bien nuestro sufragio, que pensemos en su destino que es nuestro propio destino. Busquemos la mejor opción de vida para nosotros, para nuestros hijos, para nuestros nietos, que son los hijos y los nietos del futuro de México; busquemos el rumbo de esta historia que hoy anda sin rumbo, busquemos por favor el sentido de lo que hacemos, de lo que decimos, de lo que decidimos; aprendamos a rechazar este individualismo, que nos lleva al conformismo y sigamos, sigamos caminando, aun cuando sintamos que nos hemos detenido. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 14 de febrero de 2018

LA MANO NEGRA QUE MECE LA CUNA





LA MANO NEGRA QUE MECE LA CUNA

Luz María Sánchez Rovirosa

“Dadme un punto de apoyo y moveré la tierra y el cielo”. Arquímides.


Iniciamos el día de hoy, después de un descanso obligado por cuestiones de salud, mencionando esta nueva modalidad del INE llamada “intercampañas”.

Las “intercampañas” son este período que inició al día siguiente que dieron fin las “precampañas”, y que se extenderá hasta el 29 de marzo, justo un día antes que den inicio las “campañas”.

Durante este lapso, tanto los aspirantes a cualquier cargo de elección popular como los partidos políticos, deberán (aparentemente) seguir al pie de la letra las instrucciones y restricciones establecidas por el Instituto Nacional Electoral; quien supuestamente tiene como objetivo principal asegurar que las contiendas se den con completa equidad. Así que se presume que este “inter”, la propaganda difundida única y exclusivamente debe ser de carácter informativo. Por lo tanto y concretamente, la finalidad de esta nueva payasada, es no hacer propaganda a favor o en contra de ningún partido político o candidato; y es justo en este punto, que me quiero detener.

Tenemos ya un rato inmersos en los laberintos de las “campañas anticipadas permitidas”, en las cuales desde los partidos, candidatos y ciudadanos nos hemos amado o nos hemos odiado, por nuestro favor o nuestra antipatía para nuestros o no favoritos. Pero uno se pregunta ¿cuándo dentro de nuestras aficiones o aflicciones hemos pensado en el bien común?

Durante este tiempo simplemente nos hemos empapado de esos insanos, mentirosos y repetitivos mensajes de denostación, que repelemos feroces cuando nos tocan a “nuestro ungido” de igual o de peor y forma, saliendo de la retaguardia en su defensa para descargar toda clase de fantasías y utopías, sin importar fomentar en un pueblo ignorante o sordo esa misma esperanza que en estos tiempos de “cambio” cautiva, pero que a la larga esclaviza, como lo hemos experimentado tantas veces.

Los mexicanos estamos frente a una disyuntiva que ya no se puede sortear a la ligera; el país no ha tocado fondo y no lo debemos permitir. Hoy estamos pasando por un torbellino político, que lejos de acercarnos a un cambio positivo, nos está transformando en personas-zombis sin razonamiento, sin criterio, sin prudencia; volteando inertes cada quien en su interés particular, a las muchas “manos negras que nos mecen la cuna” y que nos arrullan con los mismos y “tradicionales” cánticos de mentiras, corrupción e impunidad, de la forma más cínica.

¿Cómo saber tomar el camino correcto aun cuando no sea nuestro predilecto? Debemos tener la agudeza de considerar que si al país le va bien, nos irá bien a todos, no solamente a los privilegiados, que hoy en día parece que son los únicos que existen en México.

Porque si de todo lo que se nos presenta hoy, no vemos posibilidad de enmienda ¿Qué tenemos que hacer los mexicanos en lugar de seguir reprobando, estigmatizando, maldiciendo afrentando, etc., a nuestro enemigo político y entre nosotros mismos?

Exigirnos un sano equilibrio para poder exigirlo a los demás, sobre todo a nuestros gobernantes del color que sea. ¿Qué es lo que más desea la gente? Sin duda alguna la seguridad, la tranquilidad de vivir sin terror. Los mexicanos ya estamos cansados de perder a un ser querido todos los días; los mexicanos queremos justicia y que la gente en el poder trabaje para y por nosotros.

Un país que clama por un cambio de rumbo, que pide el equilibrio necesario dentro de los espacios gubernamentales para lograr un contrapeso para esos nefastos gobiernos que aplastan todo a su paso por exceso de poder. Simplemente necesitamos la esperanza de que un camino mejor si es posible. Vamos a procurárnoslo el pueblo unido por el bien común, cumpliendo nuestros deberes y exigiendo nuestros derechos que son para todos por igual. ¡Vale la pena reflexionarlo!


miércoles, 24 de enero de 2018

EVODIO "MILANDO" COMO EL CHINITO




EVODIO “MILANDO” COMO EL CHINITO



Luz María Sánchez Rovirosa


“Como hay quien derribe del árbol la hoja, y al verla en el suelo ya no la recoja; y hay quien a pedradas tire el fruto verde y lo eche rodando, después que lo muerde”. Párrafo del poema “Las Abadonadas” de Julio Sesto.


El domingo 7 de junio del año 2015, los acapulqueños y los que vivimos en este bello puerto, salimos a votar, para escoger al alcalde que nos gobernaría el período 2015-2018. Muy sorprendidos quedamos al percatarnos que tendríamos que haber hecho un doctorado sobre el sufragio, ante lo intrínseco de la presentación de las boletas (engañosas) y del extraño conteo de las mismas; ganando de esta forma la Presidencia Municipal Jesús Evodio Velázquez Aguirre, por la coalición PRD- PT, a quienes se les montaron en el cabús, una fracción “huesoacomodaticia” de un partido Morena todavía en ciernes. Ante este triunfo los acapulqueños teníamos el deber de haber observado cautelosamente esa transición con preocupación.

Hoy en día, después de que escuchamos con asombro que Evodio Velázquez pidió permiso para apuntarse para (en su caso) buscar la reelección a la presidencia municipal; nos enteramos que en rueda de prensa el hasta hoy alcalde, anunció que declinó su “ambición” por permanecer en el cargo, así mismo mencionó que tampoco sería posible una candidatura a senador, ya que el PRD dispuso ese espacio para una mujer. Así que Don Evodio dejará muy pronto de fruncir el ceño, para quedarse solo “milando” como el chinito.

En esta situación el desenlace era obvio, ya que el mal quehacer de la gestión de Evodio ha dado mucho de qué hablar, pues desde el inicio de su administración se esfumaron las expectativas de llevar a cabo las propuestas viables y estrategias que tan “pomposamente” expuso durante su campaña para el convencimiento del voto de los ciudadanos, a los que después ha desdeñado tanto.

La desgracia política de Evodio en este momento (si es que ya le cayó el veinte), es constatar que no ha podido superar el haber alcanzado el “grado” de alcalde electo, amén que no lo haya podido salir del éxtasis a la subyugación que le ejerció su triunfo, dejándolo inmaduro, inconsciente e invisible ante la abominable herencia que pronto le dejara a quién se atreva a aceptar semejante responsabilidad.

Vienen tiempos más difíciles aún, ya que Acapulco perdió toda la esencia de un buen gobierno, porque se perdió también el poder que emana de un puesto público de esta naturaleza, que está obligado a prodigar y defender los intereses de todos, es decir, del bien común, con trabajos honestos y con estrategias “innovadoras” pero equilibradas, adecuadas y correctas, que tal vez en algún momento, se propusieron en campaña.

Pero a dos años y un par de meses, resulta que las noticias nos avisan que al puberto (no pasó a la adolescencia política,) alcalde Evodio Velázquez Aguirre, su propio partido y su antecesor Luis Walton Aburto, le hicieron “manita de puerco” y le cortaron las alas, para que ya ni como “Ave Fénix” resurja de las cenizas.

Una muy amarga experiencia y una muy grande lección le está dejando esta situación a Evodio, quien convirtió el Ayuntamiento de Acapulco en un intenso desastre financiero, que se pudo haber sorteado de manera positiva, y lo más grave es que transformó su administración en un infierno para los ciudadanos no afortunados en gozar de su simpatía, ante su incapacidad, su orgullo y soberbia que lo cegó (voluntariamente), ante la terrible realidad que tenía y tiene enfrente.
 
Reza el refrán que “mientras más alto vuelas, te duele más la caída”  y a escasos días de que los movimientos electorales se empiecen a dar la figura de Evodio, su gobierno y su poder irán simultáneamente desapareciendo hasta que llegue el final de su novela, que se mira, que no tendrá continuación; como si se ve que el movimiento naranja, sí seguirá bailando. No hay mujer u hombre cualquiera, que pueda ser considerado más pequeño.


A Evodio ya no le va a dar tiempo de ponerse a gemir, si es que recapacita que no pudo con el paquete, porque en lugar de ponerse atento y trabajar por el bien del puerto escuchando sugerencias y observaciones; se volvió un tirano despótico, alzado, prepotente, etc., como ser humano, pero al mismo tiempo se volvió invisible como servidor público. “Ay como me dan pena las abandonadas, que creyeron ser amadas” (Breve extracto del poema “Las Abandonadas” de Julio Sesto) ¡Vale la pena reflexionarlo!       

miércoles, 17 de enero de 2018

"UN PUEBLO SIN MEMORIA, ES UN PUEBLO SIN HISTORIA"






“UN PUEBLO SIN MEMORIA, ES UN PUEBLO SIN HISTORIA”



Luz María Sánchez Rovirosa



“Ningún hombre conoce lo malo, hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Solo podrás conocer la fuerza del viento, tratando de caminar contra él” Staples Lewis.


Se conoce como alianza política al pacto entre dos o más partidos políticos, para gobernar, para legislar y tomar decisiones en un país, una región u otra entidad administrativa. Pero sencillamente en el caso que hoy nos ocupa, se conoce como alianza política, cuando varios partidos se unen para ganarle al PRI o para que el PRI pueda ganar, y poder seguir siendo parte de las mieles que todavía nos ofrece México.

Llama mucho la atención la incomodidad y la alteración que le ha generado al PRI y a muchas personas de la sociedad civil, la certeza de las alianzas entre los otros partidos políticos, para las próximas elecciones. Pero lo que más gracia causa, es que el PRI y algunos de sus más fervientes seguidores, vean “la paja en el ojo ajeno”, cuando es sabido que en más de una ocasión este partido ha hecho amarres y alianzas con otros partidos, en las cuales su esencia ha sido, si no peor, por lo menos igual de mediática, perversa, extraña y maléfica, que la que “presuntamente” (para ellos), pretenden perpetrar hoy los otros partidos.

Lo realmente importante que su servidora quiere resaltar en este artículo, es que a los partidos (sin excepción), no les importa el bien común, el progreso, la democracia y la independencia ideológica por encima de las conveniencias económicas y de poder.

Hasta el día de hoy y a manera de información, las coaliciones, amarres o alianzas rumbo a las elecciones (grandes) de 2018, son tres y están formadas: Primero bajo el nombre de Frente Ciudadano por México, está integrada por los Partidos Acción Nacional, Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano, con Ricardo Anaya al frente. Segundo: La coalición entre Morena, PT y PES, bajo el nombre “Juntos haremos Historia”;​ y que tras la firma del convenio designaron a Andrés Manuel López Obrador como su candidato presidencial. ​Y tercero: La coalición “Todos por México” del PRI con PVEM y PANAL, que está encabezada por José Antonio Meade (“Mid”).

Se oye hablar de ganar y perder, pero ¿Quién gana y quién pierde, los políticos y aspirantes; los lambiscones que barbean para las prebendas y canonjías o todo el pueblo? ¿De qué se habla, de candidatos y más candidatos, de alianzas y descalificaciones, se habla de dádivas, es decir, de limosnas, pero en ningún momento se escucha el verdadero interés por alivianar la pobreza y la marginación, ni tampoco se escucha el interés por sacar del atraso de horror a este pueblo que les hará el favor de darles el voto y con ello el resultado de nuestro futuro?

A estas alturas nos queda claro y llegamos a la conclusión, de que sí existían otros partidos además del PRI, es decir, que México era y es una nación “pluripartidista”, porque hay diestros, zurdos, ambidiestros y siniestros; y también percibimos que la razón de ser de las alianzas y mescolanzas (de paso) de los partidos políticos (aparecidos y desaparecidos), es únicamente la de acceder al poder con los beneficios, ventajas y provechos que eso amerita, negociando los intereses que convengan a la política interior del partido “mayor” y aventando las sobras a las rémoras; pero nunca, ni en sueños, pactando para el bien común de todo México sin excepción.

¿Pero realmente qué se puede hacer? Primero y lo más difícil, es que los políticos entiendan que, pertenecer a esa “cúpula” o partidos, no es un privilegio, sino una responsabilidad que los obliga a servir al pueblo, siempre encaminados al bien común. Y segundo, que el pueblo de México ante una visible, manifiesta, evidente, notoria y tangente realidad que ha puesto y pone en peligro el progreso del país, reflexionemos, que hemos sido presa fácil del engaño, ya sea por ambición, necesidad y necedad.

A pesar de la nueva época y los avances de la ciencia y la tecnología, nos queda muy claro, que nuestro sistema electoral y político sigue tan deteriorado y corroído como en la “Era Mesozoica” o “Era Secundaria”, es decir, en la “Era de los Dinosaurios”, en la cual cualquier remplazo de cualquier jerarquía política, se señalaba con el dedo y los “demás de los demás” se aguantaban o si no (….), para muestra tres botones: Madrazo, Colosio y Ruiz Massieu.

Tristemente estamos en estas lamentables condiciones, no por culpa de los gobiernos que vienen y van. Estamos así por ser ciudadanos desinteresados y/o por interesados. Hay que recordar que la democracia no termina con el sufragio, y “un pueblo sin memoria, es un pueblo sin historia”. ¡Vale la pena reflexionarlo!


miércoles, 10 de enero de 2018

LA REVANCHA






LA REVANCHA

Luz María Sánchez Rovirosa


“Hay que estar atentos a los presagios de los triunfos, porque en estas cosas políticas siempre hay escenarios que no están previstos; y un partido ganador puede perder porque en él hay mucha ambición y mucha venganza”. Anónimo.


La política en México como una forma de actividad social, tiene por sobre todas las cosas las campañas electorales, es decir, ese espantoso teatro que durante toda nuestra vida día y noche a través de los medios de comunicación chayoteros y tendenciosos, taladra conciencias con signos de manipulación cada vez más irrespetuosos y peligrosos.

En la actualidad en todo el país, nos encontramos inmersos nuevamente en el círculo vicioso y hoy escandaloso de las precampañas, tiempo alargado de las indeseables campañas (como tal), tiempo de dinero perdido tirado a la basura, con un costo altísimo para los mexicanos. Tiempo de las descalificaciones, mentiras, humillaciones y grotescas transas entre partidos y candidatos.

El porvenir del país es más que preocupante y el costo de los descréditos entre partidos y su jerarquía, son muestras devastadoras del muladar político, social, cultural y por supuesto económico en el que están batiendo al pueblo de México.

Hablar de un proceso electoral en una caricatura de democracia como la nuestra, no es nada fácil, sobre todo porque ha tenido como antecedente, la cínica sofisticación del fraude como una insignia ante el mundo. Hay partidos que por falta de ética y de pudor hacen lo posible y hasta lo imposible, por mezclar los “nuevos” procesos con las mismas irregularidades de otras campañas y otras elecciones que le anteceden, entiéndase específicamente el PRI y sus rémoras.

Hoy con mucho asombro nos percatamos de algo insólito y de verdad malevo en la larguísima historia del tricolor, que se ha ido develando a lo largo de estos seis años de un gobierno supuestamente nuevo, pero incapaz, incoherente, patético, tétrico mortal e interminable.

El precandidato del PRI a la presidencia de México, José Antonio Meade Kuribreña, hizo hace unos días una chocante y estrambótica pero mamarracha afirmación, cuando soltó que “por primera vez en la historia de México, se tiene un gobernador que tortura, que miente y que cuadruplicó la inseguridad”, aludiendo claramente a Javier Corral (gobernador de Chihuahua).

Y desde Querétaro anunció “a quienes mienten, a quienes traicionan les decimos que vamos a ganar”. “Está comprobado que se le entregaron mil millones de pesos adicionales a su presupuesto y sentenció “desde aquí (Querétaro) les decimos que vamos por la revancha”.

Esta precoz verborrea que sale de la boca de Meade, se da porque Javier Corral, interpuso una denuncia a una “presunta” represalia por parte del gobierno federal, debido a la lucha que mantiene en contra de la corrupción; y señaló que las acciones adversas tomadas por el ejecutivo Enrique Peña Nieto, solo son “en perjuicio del pueblo de Chihuahua”.
   
Según la versión del actual gobernador de Chihuahua es, que la administración federal canceló programas sociales y dejó de dar recursos económicos al Gobierno a su cargo; y les untó en la cara, “No quieren detener a César Duarte (su antecesor), pero nos detienen los recursos que necesitamos”.
 
Así mismo afirmó que cuando se le preguntó al Secretario de Hacienda José Antonio González el motivo por el que dejaron de depositar los recursos de Chihuahua, les respondió, que era por la investigación contra el PRI. Por último Corral recalcó “No nos van a doblegar, no vamos a negociar esta investigación, ni por 700 mdp; ni por todo el presupuesto de Chihuahua”.


Y su servidora diría “amén”. Ojalá lo sostenga, porque entonces hay que preguntarle al insípido Meade ¿Quiénes son verdaderamente los gobernantes que torturan y mienten y que no cumplen (nunca) con el bien común; pero al parecer sí cumplen sus amenazas y sus revanchas? ¡Vale la pena reflexionarlo!