“EL
HIJO INGRATO”
Luz
María Sánchez Rovirosa
“Un día estaba un hombre
sentado con su mujer a la puerta de su casa, y se hallaban comiendo con mucho
gusto un pollo, el primero que les habían dado aquel año las gallinas. El
hombre vio venir a lo lejos a su anciano padre y se apresuró a ocultar el plato
para no tener que darle…” El Hijo Ingrato, Hermanos Grimm.
La ambición, la avidez, la
avaricia, la codicia y el apetito desbordado, son conductas de comportamiento
del ser humano, por las cuales no importan los medios (incluyendo) los
malignos, con los que se llegue a un fin deseado; llámese riqueza o poder y
teniendo como base la ilegalidad, el abuso, tráfico de influencias y muchas
veces, actos de violencia contra otros. Pero cuando estas acciones se dan entre
miembros de una familia, el tema toma otras dimensiones (si se puede) mucho más
graves.
Y llegando al punto que hoy
me apena, me conmueve y me preocupa, deseo hacer una reflexión a título
personal, del escabroso y a la vez delicado tema (público ya), de la ríspida
relación de quien fuera Alcalde del Municipio de Acapulco (PRD), Diputado
(combinado); Gobernador Constitucional del Estado de Guerrero (PRD), y
recientemente candidato (frustrado), a la alcaldía de Acapulco, por el PAN,
Carlos Zeferino Torreblanca Galindo, con su Padre Luis Torreblanca González.
¿Cuál es el meollo del
asunto? Increíblemente los recursos financieros, y el empoderamiento de sus
empresas-. Es casi imposible pensar que un hijo (con visibles canonjías
económicas), pretenda arrebatarle a su padre el patrimonio que construyó
durante ya su larga vida, con reconocido esfuerzo
Pero Zeferino como el político
tirano que fue, la avaricia, la codicia, pero sobre todo la maldad, se le quedó
tatuada en el corazón, y en el caso de su “diferencia” con su padre;
verdaderamente le importa un comino cuántas veces lo aplaste, tratando de
caminar por encima de él.
Hoy Zeferino Torreblanca
Galindo, es (correctamente) señalado de cometer actos ilegales al “tratar” de
despojar de sus bienes e incluso de su salud mental-a su padre, Luis
Torreblanca González.
Remontándonos a los años
sesentas; el guerrerense Luis Torreblanca González, fundó la empresa LUTOGO S.A
de C.V. (Luis Torreblanca González), de la cual él contaba con el 90% de las
acciones, y el resto se repartía entre su esposa (Doña Luisa Galindo) y sus
hijos (excepto) José Luis (La Coca), y también de la cual todos ellos vivieron
y algunos siguen lo siguen haciendo.
Vale la pena relevar, para
que la sociedad lo conozca, que todas las propiedades pertenecientes a LUTOGO
S.A. de C.V., fueron adquiridas legalmente por Don Luis, como ejemplo el predio
que hoy ocupa Bodega Aurrerá (antes Súper Súper), que D. Luis compró a Emilio
Azcárraga Vidaurreta, fundador de Televisa y abuelo del actual presidente de
dicha empresa (hace muchos, muchos años).
Qué tipo de extraño
sentimiento llevó a los Torreblanca Galindo a realizar una asamblea de
accionistas (sin convocar a Don Luis), en la cual, se determinó un aumento de
capital, capitalizando recursos provenientes de la perfecta y legal venta que
D. Luis realizó del terreno ubicado en Costera, Caleta (en el cual, antaño, estaba
la agencia Honda y Volkswagen), suscribiéndola los hijos, y por tal
ensañamiento, D. Luis pasó de tener el 90% de las acciones, a ser socio
minoritario con tan solo el 47% de ellas, por lo que vía falsificación de su
firma, se convirtió en un aberrante despojo y brutal engaño, ya que durante
mucho tiempo D: Luis no supo de la endemoniada acción de sus hijos (¿?); y esto
consta en el Libro de Actas de la Compañía, con conocimiento del auditor. ¿Cómo
hicieron
que D. Luis firmara las
subsecuentes actas engañado? El Diablo lo sabe.
Debe destacarse que LUTOGO
le enajenó la propiedad que ocupa Bodega Aurrerá a una empresa (LUTOFE), compra
venta pura y perfecta.
D. Luis presidía el Consejo
de la Administración de LUTOGO S.A de C.V. con poderes amplios de dominio y sin
restricción alguna, pero de repente en otra de esas extrañas y demoníacas
asambleas (4/10/2014), por cierto convocada ilegalmente (ya que la Convocatoria
publicada en los medios, no reunía los requisitos legales), le quitan a papá,
el puesto de presidente del Consejo de la Compañía, le retiran el chofer y
reportan el automóvil como robado, le cancelan el servicio de celular y en el
colmo, le prohibieron el acceso a sus propias oficinas (ubicadas en el
Fraccionamiento Costa Azul), culminando así, una parte del despojo.
El dinero procedente del
contrato de arrendamiento con Nueva Wall Mart de México S.A. de C.V. (Bodega
Aurrerá), como consecuencia de los conflictos familiares, ha sido depositado
estos últimos meses, en un Juzgado Civil, y derivado de las exposiciones
legales de ambos lados (LUTOGO VS LUTOFE), el Juez Cuarto de lo Civil en
Acapulco, dictó sentencia a favor de LUTOFE, para que ésta recogiera las rentas
acumuladas, siendo una vez más su sorpresa, al retenerle el dinero ya que dicha
sentencia prácticamente fue “interceptada”, por tráfico de influencias que
Zeferino movió o removió, tanto en los juzgados civiles de Acapulco, como en
Chilpancingo; me imagino que con personas, que todavía le deben
favores.
¿Cómo nos explicaremos tal
falta de valores, que hacen que con toda la facilidad del mundo se le falte el
respeto a la vida de un padre, un ser humano, con sus claroscuros, pero al fin
un buen padre, ante justificada alarma y el constante reclamo de una parte de
la sociedad que mira con horror esta terrible falta de justicia? ¡Vale la pena
reflexionarlo!

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