sábado, 26 de diciembre de 2015

NAVIDAD Y POLÍTICA





NAVIDAD Y POLÍTICA

Luz María Sánchez Rovirosa

“Que en estas fiestas renazca el amor y la luz de la esperanza, y que la esperanza se transforme en maravillosa realidad”.
“La justicia es Divina, la injusticia somos nosotros”

Hoy quisiera dividir este artículo en dos partes; ya que no se puede dejar de lado la cotidianeidad del estado de Guerrero y del puerto de Acapulco, de frente ya ante la temporada navideña y vísperas de año nuevo, con la llegada tan esperada de los vacacionistas. La segunda parte obviamente tiene por objetivo hacer una reflexión ante estas fiestas religiosas, sociales y para mucha gente de un merecido descanso y esparcimiento.

Empezaré por hacer una breve remembranza del reciente desenlace de las contiendas electorales, y podemos estar seguros (dando el beneficio de la duda), que el intento de política tanto del estado de Guerrero como del municipio de Acapulco, sin duda tendría en algún momento, buenas intenciones.

Pero ante todo este grave producto de -manipulación mediática y desinformación ideológica-, tiene un carácter cada día que pasa, significativamente más negativo para la vida del estado y del puerto; donde diariamente se destroza la propiedad pública y privada; donde el desaliento social lo provoca desde las mentiras, las promesas incumplidas, el desdén, una amenaza, un susto, hasta un secuestro, un atentado, o un crimen, incluso (si así lo deciden) político.

Y en ese marco (con especial definición) político ¿Dónde encaja la miseria, la pobreza, la carencia de lo indispensable para el medio sobrevivir de la mayoría de los habitantes de Guerrero y de Acapulco siempre en los últimos lugares de progreso y del respeto a los Derechos Humanos? O dicho de otra manera: ¿Qué se considera en estos lares cómo una injusticia social: matar o dejar morir?

La clase en el poder trata de jugar con la psicología de las personas, con sus sentimientos, con sus emociones y decepciones, con el único fin de encauzar (a donde les conviene) cualquier signo de descontento; diluir y desviar la atención del impacto de cualquier -violencia estructural-, sin mencionar jamás en la miseria de su retórica, las consecuencias que persiguen con su egoísmo político.

¿Repugnancia, miedo, pánico, por lo que va a suceder, conociendo lo sucedido? Los actores políticos que danzan alrededor de este melancólico estado, nunca han hecho ningún esfuerzo por fingir respecto a sus intereses bien definidos (y ni Héctor Astudillo, ni Evodio Velázquez son la excepción).

Para concluir con la parte política porque lo amerita, y dirigido al gobernador y al presidente municipal, la Carta Magna, reconoce el derecho de todo ciudadano a la Libertad de Expresión (con mayúscula), por ello, alzo la voz para decir que a la sociedad civil organizada o no, sí nos corresponde participar y opinar sobre el destino de nuestro estado (incluido Acapulco), como productores y proveedores del financiamiento público (que los gobernantes y servidores públicos demasiadas veces olvidan); porque ya nos cansamos que nos ninguneen los políticos prepotentes.  ¡Vale la pena reflexionarlo!

Pasando al siguiente tema, la Navidad, aun cuando para muchas personas es un tiempo de fiestas y entusiasmo (justificado); significa primordialmente para otras, ese manto protector que envuelve al mundo durante estos días, en que se recuerda el nacimiento de Jesucristo. 
Celebramos como cada familia lo acostumbre o sea su tradición de esta época.  Lo importante es encontrar el equilibrio entre el verdadero significado de la Navidad y las fiestas sociales. 
La Navidad (y siempre), es una oportunidad para contemplar el gran misterio de Dios, quien hecho hombre vino a salvarnos. La celebración de la Navidad nace en algunos de nosotros al reflexionar sobre este hecho, aun cuando participemos de las fiestas y compartamos los regalos,  el árbol, las luces, los adornos y el pesebre, una rica cena, para crear también ese ambiente de oración y buscar el encuentro personal con Dios por medio de Jesús. Podemos y debemos conservar el hermoso sentimiento de la esencia de la Navidad. 
En esta temporada abundan las sonrisas, los abrazos fraternos, los buenos deseos, la solidaridad, el ambiente de paz y tranquilidad, pero sobre todo el perdón y el amor. Y a pesar de que no hay una explicación científica para los cambios que experimentan las personas en estas fechas desde el punto de vista emocional y psicológico, asombrosamente el -Espíritu de la Navidad-, es un estado de ánimo al que se llega, debido a la predisposición de ser feliz ante la esperanza de que al inicio de otro año, siempre encontremos algo mejor. 

P.D. Con mis sinceros deseos de paz y armonía, pero sobre todo salud, para todos ustedes y sus queridas familias. FELIZ NAVIDAD, Dios les bendiga!!!  

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