NAVIDAD Y POLÍTICA
Luz
María Sánchez Rovirosa
“Que en estas fiestas
renazca el amor y la luz de la esperanza, y que la esperanza se transforme en
maravillosa realidad”.
“La
justicia es Divina, la injusticia somos nosotros”
Hoy quisiera dividir
este artículo en dos partes; ya que no se puede dejar de lado la cotidianeidad del
estado de Guerrero y del puerto de Acapulco, de frente ya ante la temporada
navideña y vísperas de año nuevo, con la llegada tan esperada de los vacacionistas.
La segunda parte obviamente tiene por objetivo hacer una reflexión ante estas
fiestas religiosas, sociales y para mucha gente de un merecido descanso y
esparcimiento.
Empezaré por hacer
una breve remembranza del reciente desenlace de las contiendas electorales, y podemos
estar seguros (dando el beneficio de la duda), que el intento de política tanto
del estado de Guerrero como del municipio de Acapulco, sin duda tendría en
algún momento, buenas intenciones.
Pero ante todo este grave
producto de -manipulación mediática y desinformación ideológica-, tiene un
carácter cada día que pasa, significativamente más negativo para la vida del estado
y del puerto; donde diariamente se destroza la propiedad pública y privada; donde
el desaliento social lo provoca desde las mentiras, las promesas incumplidas,
el desdén, una amenaza, un susto, hasta un secuestro, un atentado, o un crimen,
incluso (si así lo deciden) político.
Y en ese marco (con
especial definición) político ¿Dónde encaja la miseria, la pobreza, la carencia
de lo indispensable para el medio sobrevivir de la mayoría de los habitantes de
Guerrero y de Acapulco siempre en los últimos lugares de progreso y del respeto
a los Derechos Humanos? O dicho de otra manera: ¿Qué se considera en estos
lares cómo una injusticia social: matar o dejar morir?
La clase en el poder trata
de jugar con la psicología de las personas, con sus sentimientos, con sus
emociones y decepciones, con el único fin de encauzar (a donde les conviene)
cualquier signo de descontento; diluir y desviar la atención del impacto de
cualquier -violencia estructural-, sin mencionar jamás en la miseria de su
retórica, las consecuencias que persiguen con su egoísmo político.
¿Repugnancia,
miedo, pánico, por lo que va a suceder, conociendo lo sucedido? Los actores
políticos que danzan alrededor de este melancólico estado, nunca han hecho
ningún esfuerzo por fingir respecto a sus intereses bien definidos (y ni Héctor
Astudillo, ni Evodio Velázquez son la excepción).
Para
concluir con la parte política porque lo amerita, y dirigido al gobernador y al
presidente municipal, la Carta Magna, reconoce el derecho de todo ciudadano a
la Libertad de Expresión (con mayúscula), por ello, alzo la voz para decir que
a la sociedad civil organizada o no, sí nos corresponde
participar y opinar sobre el destino de nuestro estado (incluido Acapulco),
como productores y proveedores del financiamiento público (que los gobernantes
y servidores públicos demasiadas veces olvidan); porque ya nos cansamos que nos
ninguneen los políticos prepotentes. ¡Vale la pena reflexionarlo!
Pasando
al siguiente tema, la Navidad, aun cuando para muchas personas es un tiempo de
fiestas y entusiasmo (justificado); significa primordialmente para otras, ese
manto protector que envuelve al mundo durante estos días, en que se recuerda el
nacimiento de Jesucristo.
Celebramos
como cada familia lo acostumbre o sea su tradición de esta época. Lo importante es encontrar el equilibrio
entre el verdadero significado de la Navidad y las fiestas sociales.
La
Navidad (y siempre), es una oportunidad para contemplar el gran misterio de
Dios, quien hecho hombre vino a salvarnos. La celebración de la Navidad nace en
algunos de nosotros al reflexionar sobre este hecho, aun cuando participemos de
las fiestas y compartamos los regalos,
el árbol, las luces, los adornos y el pesebre, una rica cena, para crear
también ese ambiente de oración y buscar el encuentro personal con Dios por
medio de Jesús. Podemos y debemos conservar el hermoso sentimiento de la
esencia de la Navidad.
En
esta temporada abundan las sonrisas, los abrazos fraternos, los buenos deseos, la
solidaridad, el ambiente de paz y tranquilidad, pero sobre todo el perdón y el
amor. Y a pesar de que no hay una explicación científica para los cambios que
experimentan las personas en estas fechas desde el punto de vista emocional y psicológico,
asombrosamente el -Espíritu de la Navidad-, es un estado de ánimo al que se
llega, debido a la predisposición de ser feliz ante la esperanza de que al
inicio de otro año, siempre encontremos algo mejor.
P.D.
Con mis sinceros deseos de paz y armonía, pero sobre todo salud, para todos
ustedes y sus queridas familias. FELIZ NAVIDAD, Dios les bendiga!!!

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