miércoles, 27 de enero de 2016

LA MEMORIA FALSA







LA MEMORIA FALSA

Luz María Sánchez Rovirosa

“El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras”. Confucio.


La memoria es un proceso psicológico que sirve para almacenar información codificada. Esta información puede ser recuperada, unas veces de forma voluntaria y consciente y otras de manera involuntaria. Pero p
osiblemente lo más importante de esta maravilla de la naturaleza para cualquier ser humano, es su capacidad para almacenar vivencias y experiencias, para de ellas, poder atesorar recuerdos, corregir errores y beneficiarse en su vida actual y futura.


Los mecanismos que rigen el funcionamiento de este grandioso proceso humano, funciona con tal grado de perfección que la persona (en su sano juicio), apenas es consciente de que todas sus acciones y su comunicación verbal, dependen del correcto trabajo de su memoria; sin embargo y desafortunadamente la memoria falla, ya sea de manera momentánea y circunstancial o de manera permanente, debido a innumerables sucesos físicos, tal como enfermedades degenerativas como el Alzheimer, por factores genéticos; la demencia senil o accidentes vasculares, etc.


Pero en este caso que hoy me aflige y a propósito de –detenciones y  exoneraciones-; existe un fenómeno llamado memoria falsa, que se define como una serie de recuerdos de detalles o eventos que no sucedieron o que son distorsionados si es que realmente ocurrieron, es decir, la memoria humana es tan sensible, que es completamente vulnerable (por diferentes circunstancias), a cambiar o tergiversar (por conveniencia) la información que almacena.


La memoria es un tema complicado, delicado y profundo, incluso para los investigadores y expertos en el tema, pero lo que sí es un hecho común y corriente, es que cada quien recuerda lo que quiere recordar, y olvida lo que quiere olvidar.


¿Pero por qué tomar este tema tan complejo como preámbulo del artículo? Simplemente porque estando en juego la salud y el bienestar de México (tan quebrantada), muchos gobernados y casi todos los gobernantes, padecen -el síndrome de la memoria falsa-, que llega a ser tan grave, que raya en lo patológico y compulsivo. Y así lo vemos, en el incansable trajín de convencimiento a los ciudadanos (que se dejan), de –que no pasa nada- con una serie de mentiras, que se convierten en su verdad; porque –de verdad- se la creen.


Sale a colación el tema, porque es imposible no estar al pendiente e informado sobre el caso Moreira; ya que después de dos años, de que España rastreaba sus llamadas telefónicas (2013), cuando Estados Unidos pidió a la “justicia española”, realizar varias diligencias sobre estados financieros, documentos de empresas del ex líder del PRI (quien radicaba en España), y que tenía pendientes desde 2005.


Y después de la forma tan abrupta como se llevó a cabo la aprehensión de este señor en el Aeropuerto de Madrid (España), que daba –a suponer- que tenían poderosas razones para hacerlo; ahora resulta que en un par de semanas, este individuo queda exonerado de toda acusación, ya que un juez (¿?) español reveló que no se encontraron delitos algunos. Y uno se atónito se pregunta ¿Entonces, por qué tantos años de búsqueda y por qué diablos lo detuvieron?



La historia de este “personaje político”, no la voy a platicar aquí, porque la mayoría de los ciudadanos (que no tenemos la memoria falsa) que somos responsables de nuestro entorno patrio (financiero, político y social), la conocemos; y que tristemente hoy se repite, volviendo a sentir en carne propia, los latigazos del rigor de la mentira, del abuso, del desprecio, la soberbia y la pesadumbre; de haber sido una vez más usados como mexicanos, para el beneficio personal de los mismos de siempre. ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 14 de enero de 2016

¿Y PARA CUÁNDO LA EXTRADICIÓN Y EL DECOMISO?







¿Y PARA CUÁNDO LA EXTRADICIÓN Y EL DECOMISO?

Luz María Sánchez Rovirosa

“El único peligro que existe reside en el mismo ser humano. Nosotros somos el único peligro, pero lamentablemente somos inconscientes de ello. En nosotros radica el origen de toda posible maldad”  Carl Gustav Jung.

El día de hoy, trataré brevemente dos temas, que a pesar de que parecen estar desfasados, surgen y se alimentan de las mismas raíces patológicas de la necesidad.

Las diferencias entre los hombres sencillamente se pueden mitigar asumiendo las semejanzas que nos hacen seres humanos. Las diferencias genéticamente hablando, por supuesto que llegan a la conclusión que cada individuo es una combinación única en el universo, es decir, que cada persona es original e irrepetible.

La “raza” sin embargo, se da a partir de un montón de rasgos necesarios para la vida en un determinado lugar, y son los que le dan un aspecto común a las diferentes sociedades de los pueblos del mundo, sobre todo cuando estos lugares son poblados de raíces y cultura propia. Pero es la indolencia de la intrínseca condición humana, la que repara en la terrible división racial, y consecuentemente en el “racismo”. Si algo ha combatido la antropología en los últimos años, es la inexplicable explicación de las “razas superiores” (Hitler), que propicia justamente la división de la humanidad.

La xenofobia (del griego xeno-extranjero, fobia-temor), es un concepto muy antiguo, y es la actitud de rechazo hacia lo extraño, hacia lo diferente. Sale a colación este delicado tema que criminaliza a los emigrantes, migrantes e inmigrantes, indocumentados (y documentados también) de todo el mundo, especialmente (en este caso) a los mexicanos que por cientos de circunstancias políticas, económicas y sociales, tratan una y otra vez de pasar la frontera con Estados Unidos; movilización que inició cuando una gran parte del territorio propiedad de México, pasó a ser posesión de ese país por circunstancias que narra la historia y que muchos conocemos.

Hoy a través de tantos años de firmar Tratados de Políticas Internacionales, y a pesar de las promesas de los diferentes gobiernos, no se han logrado incrementar (en México) los empleos formales, ni reducir los niveles de pobreza y marginación, y esta es la razón que primordialmente empuja a los mexicanos a desplazarse hacia el norte, con todo lo que esto supone: vicisitudes y peligro (incluso) de muerte en el trayecto y al paso de la frontera; explotación financiera y malos tratos; desasosiego y angustia si se va con la familia, o tristeza por dejarla; además de grave riesgo de extorción o secuestro (nueva modalidad) hacia las personas (en México) que tienen familiares inmigrantes en el “otro lado”.

Los trabajadores mexicanos (inmigrantes), que por diferentes motivos logran cruzar la frontera, proveen a Estados Unidos de un recurso humano para llenar ese hueco laboral que existe en ese país vecino. Pero ni aun así, desde hace tanto tiempo, las leyes migratorias internacionales, han encontrado un conducto legal, mediante el cual los inmigrantes mexicanos, pudieran acceder a Estados Unidos a satisfacer esa demanda laboral que es una realidad. El resultado es la fuerte inmigración ilegal-, y con ella todas las mugrosas patologías que surgen de la xenofobia, del desprecio, y del racismo, que es un ultraje a la dignidad y derechos del ser humano, simplemente por serlo.

¿Por qué nos molesta tanto lo diferente? ¿Será porque no lo conocemos o será porque algo de lo diferente que “odiamos” en los demás, habita en nosotros como parte de nuestra propia identidad, aun cuando lo neguemos? ¡Vale la pena reflexionarlo!

Pasando al siguiente tema, hoy prácticamente obligado por la gran importancia que tiene para México y los mexicanos, es que el grave problema que gira a nuestro alrededor, no es en sí, -la apoteótica re captura-de Joaquín Guzmán “El Chapo”, sino los –efectos colaterales-, en la ya deteriorada política, economía y por supuesto en la sociedad del país.


Es bien sabido que el Cártel de Sinaloa nunca ha dejado de ser el más importante de México, haciendo negocios (ilícitos) hasta de más de 3 mil millones de dólares al año.


Lo grave del asunto del Chapo, no es Sean Penn, Kate del Castillo y demás yerbas; ni como fue, ni como vino; lo real es la extradición a Estados Unidos y ¿a dónde diablos ha ido a parar todo ese dineral tanto en efectivo, como en exóticas propiedades (inmuebles, aviones, submarinos) y negocios, que el mismísimo demonio sabrá con quién? -La pregunta “retiembla en su centro”- ¿Porque no se ha hecho decomiso alguno, o si lo han hecho, por qué no nos han informado?



¿Qué es lo que sucede con el cálculo de las autoridades, en un país con un gobierno que se ha creído –superior-, pero que nos ha dado claras muestras de su debilidad en cualquier ámbito de su administración? ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿EL AÑO NUEVO, ILUSIÓN O ILUSIONISMO?







¿EL AÑO NUEVO, ILUSIÓN O ILUSIONISMO?


Luz María Sánchez Rovirosa


“Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo” Facundo Cabral.



¿La participación ciudadana qué podría hacer (además de comités y consejos con intereses particulares), para lograr sacar al estado de Guerrero del atraso, la pobreza; de la marginación social, política y económica, de la corrupción; de la violencia e inseguridad en que se encuentra sumido actualmente?

Hablar de un mexicano, de un guerrerense, de un acapulqueño participativo, estoy convencida que sería lo óptimo, lo ideal y lo correcto; si el gobierno lo permitiera; y si la ciudadanía sintiéndose tomada en cuenta no se politizara. Pero como desafortunadamente esto es cada día más difícil (por no decir imposible), hoy casi al declinar el 2015, hablaremos de la ilusión.

La ilusión es la esperanza puesta en alguna cosa positiva, como un sueño, un sentimiento de alegría, en un proyecto que de verdad deseamos que se realice, que se cumpla. Y la ilusión óptica (ilusionismo), es una imagen mental engañosa provocada por la imaginación o por la interpretación errónea de lo que perciben los sentidos. Muy diferentes, pero al final, ambas son ilusiones.

Las comparaciones con el pasado (para algunas personas) que tienen el convencimiento de que cualquier época anterior fue mejor; quizá no sea lo más sano; sin embargo, igual pero de atrás para adelante ya lo reza el refrán que dice: “nunca segundas partes fueron mejores”.

Así que de vez en cuando, hablando de ilusión y de ilusionismo político, específicamente en este caso que nos atrae, es decir, en los nuevos (¿?) gobiernos del estado de Guerrero y del puerto de Acapulco, el primero del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y el segundo del Partido de la Revolución Democrática (PRD); no hay más remedio que cotejar y reconocer que en estos tiempos tan avanzados en tecnología y en contraposición a otros que ya son historia, se cometen las mismas barbaridades, injusticias, esclavitudes y se protagonizan salvajadas, robos, engaños, delitos y tonterías igual que antes, pero con aires de “sofisticación”.
 
No hay necesidad que sucedan desgracias naturales como terremotos, huracanes, tsunamis, o accidentes que provoca el hombre con su falta de respeto a La Madre Naturaleza, o campañas electorales, para hablar de pobreza y marginación, pero sobre todo para hablar y llegar a la acción de los planes de desarrollo que todos los gobiernos (sin excepción), deberían contemplar siempre.

Los políticos de todo color, tiempo y lugar, en vez de todas sus demagógicas manifestaciones (sobre todo electoreras), deberían sentir cada día, de cada año con el mismo fervor, cómo la gente se muere de hambre; cómo cada día se mueren cientos, miles de niños, sin tener ni agua, ni comida, sin atención médica, ni medicinas, sin educación, sin Derechos Humanos, es decir, sin ser tomados en cuenta.

La pobreza en el mundo sobrepasa por mucho, lo que la razón permite, es aberrante ver, ser testigos y cómplices, cómo demasiados países invierten y se gastan cada año, miles de millones de dólares, de Euros y también en pesos, en armas, en drogas, que solo sirven para provocar y acrecentar la grave patología de la depredadora raza humana.

Adelgazando la geografía mundial, sin detenernos (por el momento) en la nacional que es muy delicada también, volvemos a aterrizar en este lánguido estado de Guerrero, en donde las injusticias cada vez son más impudorosas y sin ninguna excusa (por más que traten) que le sirva al gobierno de justificación.

Así que después de tanta –lujuria política-, y supuestos y envilecidos –intentos de transición-, en la actualidad, nuevamente con un gobierno priísta encaramado en la “silla del estado”; el cambio, la democracia y toda ilusión, es un lujo que no se puede uno dar, porque no ha lugar a la participación natural y cívica de la gente, ya que el ilusionismo político que tan bien manejan los gobiernos tricolores, ha devenido en una economía que no está encaminada al bien común.

¿Cuándo será el tiempo de los rebeldes, no el conformismo y la inercia del tiempo que nos tocó vivir? Falta de un buen gobierno, falta de ética, de moral, de valores, de dignidad, de honestidad, de humildad, de humanidad. Falta de preparación, de estudios, de cultura, pero curiosamente no de imaginación para la manipulación y el engaño.

¿Será posible que no exista alguna manera para que volvamos a ilusionarnos y para que la democracia sirva para gobernarnos y no para que nos encadenemos al ilusionismo político? ¡Vale la pena reflexionarlo!


P.D. De corazón les deseo, que este año por llegar nos conserve la esperanza de que un mundo mejor, si es posible. FELIZ AÑO 2016.

sábado, 26 de diciembre de 2015

NAVIDAD Y POLÍTICA





NAVIDAD Y POLÍTICA

Luz María Sánchez Rovirosa

“Que en estas fiestas renazca el amor y la luz de la esperanza, y que la esperanza se transforme en maravillosa realidad”.
“La justicia es Divina, la injusticia somos nosotros”

Hoy quisiera dividir este artículo en dos partes; ya que no se puede dejar de lado la cotidianeidad del estado de Guerrero y del puerto de Acapulco, de frente ya ante la temporada navideña y vísperas de año nuevo, con la llegada tan esperada de los vacacionistas. La segunda parte obviamente tiene por objetivo hacer una reflexión ante estas fiestas religiosas, sociales y para mucha gente de un merecido descanso y esparcimiento.

Empezaré por hacer una breve remembranza del reciente desenlace de las contiendas electorales, y podemos estar seguros (dando el beneficio de la duda), que el intento de política tanto del estado de Guerrero como del municipio de Acapulco, sin duda tendría en algún momento, buenas intenciones.

Pero ante todo este grave producto de -manipulación mediática y desinformación ideológica-, tiene un carácter cada día que pasa, significativamente más negativo para la vida del estado y del puerto; donde diariamente se destroza la propiedad pública y privada; donde el desaliento social lo provoca desde las mentiras, las promesas incumplidas, el desdén, una amenaza, un susto, hasta un secuestro, un atentado, o un crimen, incluso (si así lo deciden) político.

Y en ese marco (con especial definición) político ¿Dónde encaja la miseria, la pobreza, la carencia de lo indispensable para el medio sobrevivir de la mayoría de los habitantes de Guerrero y de Acapulco siempre en los últimos lugares de progreso y del respeto a los Derechos Humanos? O dicho de otra manera: ¿Qué se considera en estos lares cómo una injusticia social: matar o dejar morir?

La clase en el poder trata de jugar con la psicología de las personas, con sus sentimientos, con sus emociones y decepciones, con el único fin de encauzar (a donde les conviene) cualquier signo de descontento; diluir y desviar la atención del impacto de cualquier -violencia estructural-, sin mencionar jamás en la miseria de su retórica, las consecuencias que persiguen con su egoísmo político.

¿Repugnancia, miedo, pánico, por lo que va a suceder, conociendo lo sucedido? Los actores políticos que danzan alrededor de este melancólico estado, nunca han hecho ningún esfuerzo por fingir respecto a sus intereses bien definidos (y ni Héctor Astudillo, ni Evodio Velázquez son la excepción).

Para concluir con la parte política porque lo amerita, y dirigido al gobernador y al presidente municipal, la Carta Magna, reconoce el derecho de todo ciudadano a la Libertad de Expresión (con mayúscula), por ello, alzo la voz para decir que a la sociedad civil organizada o no, sí nos corresponde participar y opinar sobre el destino de nuestro estado (incluido Acapulco), como productores y proveedores del financiamiento público (que los gobernantes y servidores públicos demasiadas veces olvidan); porque ya nos cansamos que nos ninguneen los políticos prepotentes.  ¡Vale la pena reflexionarlo!

Pasando al siguiente tema, la Navidad, aun cuando para muchas personas es un tiempo de fiestas y entusiasmo (justificado); significa primordialmente para otras, ese manto protector que envuelve al mundo durante estos días, en que se recuerda el nacimiento de Jesucristo. 
Celebramos como cada familia lo acostumbre o sea su tradición de esta época.  Lo importante es encontrar el equilibrio entre el verdadero significado de la Navidad y las fiestas sociales. 
La Navidad (y siempre), es una oportunidad para contemplar el gran misterio de Dios, quien hecho hombre vino a salvarnos. La celebración de la Navidad nace en algunos de nosotros al reflexionar sobre este hecho, aun cuando participemos de las fiestas y compartamos los regalos,  el árbol, las luces, los adornos y el pesebre, una rica cena, para crear también ese ambiente de oración y buscar el encuentro personal con Dios por medio de Jesús. Podemos y debemos conservar el hermoso sentimiento de la esencia de la Navidad. 
En esta temporada abundan las sonrisas, los abrazos fraternos, los buenos deseos, la solidaridad, el ambiente de paz y tranquilidad, pero sobre todo el perdón y el amor. Y a pesar de que no hay una explicación científica para los cambios que experimentan las personas en estas fechas desde el punto de vista emocional y psicológico, asombrosamente el -Espíritu de la Navidad-, es un estado de ánimo al que se llega, debido a la predisposición de ser feliz ante la esperanza de que al inicio de otro año, siempre encontremos algo mejor. 

P.D. Con mis sinceros deseos de paz y armonía, pero sobre todo salud, para todos ustedes y sus queridas familias. FELIZ NAVIDAD, Dios les bendiga!!!  

domingo, 13 de diciembre de 2015

"VIVE GUERRERO UN NUEVO MOMENTO" ¿DE VIOLENCIA?







“VIVE GUERRERO UN NUEVO MOMENTO” ¿DE VIOLENCIA?

Luz María Sánchez Rovirosa

“Tener miedo es uno de nuestros sistemas de protección. No sentirlo es tan peligroso como vivir dominado por él”.

Sentir miedo en Acapulco hoy en día es una desagradable costumbre que se extiende cada día más entre la población: basta con abrir la puerta de tu casa. Ya no es necesario caminar por una colonia desierta por la noche, para saber que corres peligro y sentir miedo. Ya no se necesita que un grupo de individuos con aspecto amenazador se interponga (en coche, moto o a pie) en tu camino y que sientas el aterrador “no hay escape”.


El miedo es un sentimiento inherente al ser humano y muchas veces moldea nuestra vida diaria, porque adquiere mil caras y se extiende a todo tipo de situaciones. En el caso de una desmesurada violencia sin control y que se prolonga demasiado, produce un miedo y una ansiedad tan intensas, que se corre el riesgo de convertirse en algo peligroso y patológico.

Sin embargo, muchos pensarán que exagero, ya que es difícil definir el miedo, porque es una sensación, pero muchas veces un sentimiento justificado que se experimenta por haber sufrido, ya sea en carne propia o con alguien muy cercano, experiencias tremendas que nos evocan ese pasado, que tantas veces nos eriza el cabello.

Sin duda alguna, se puede admitir que en Acapulco los hechos violentos nos han rebasado, pese a que el gobernador Astudillo tiene otra impresión ya que en recientes declaraciones señaló: “yo creo que ha habido problemas, pero también hay operativos que han ido más a fondo, el caso de los operativos en escuelas es muy importante, el dato que tenemos es que hay cien escuelas, se disminuyó a 30 escuelas inseguras, el resto están resguardas y protegidas, operación que se está haciendo, si ustedes observan esta parte en algunas partes ha disminuido, el asunto es que es lamentable lo ocurrido al director de Recursos Humanos, y que hasta el momento se había mantenido libre de incidente, cuando menos en la zona turística” (sic).

Discrepando de las extrañas declaraciones del gobernador Héctor Astudillo (porque son miles las muertes lamentables); desde hace ya tiempo y con curiosidad, he venido observando que los hechos violentos que nos agobian y que nos agobian mucho, no son exclusivos del crimen organizado, sino aun cuando efectivamente esta violencia puede derivar de esas acciones delictivas, ya se manifiesta claramente una patología criminal diferente, y que es propia de la injusticia, el oportunismo y de la impunidad.

Este es un tema muy controversial que amerita por parte del gobierno un serio debate de altura con personas expertas; (y que Osorio Chong, solo escuche), con el fin de que las políticas públicas a implementar en contra de esta violencia que nos abruma, puedan ser las adecuadas y eficientes, en cuanto a seguridad; pero sobre todo, para que los actores del gobierno (federal, estatal y municipal), no se estén gastando la “pólvora en infiernillos”.

Con mucha tristeza vemos a Acapulco sumido en un profundo deterioro y sintiendo una desolación inmensa, al constatar que lo que otrora fue el puerto más hermoso del Pacífico, se ha convertido en un pueblo fantasma.

Y ante toda esta atrocidad, me asalta la duda de que no podamos tener una nueva oportunidad de ver un cambio y por ende progreso. La pregunta se me atora en la garganta porque quiero, quiero de verdad ser optimista pero francamente no puedo ¿Cómo pretendemos un cambio, si para renovar se necesita precisamente un cambio? Y con todo respeto en Guerrero y en Acapulco hemos sido testigos que los escombros se re usan como parches mal pegados, y la basura se recicla una y otra vez; es decir, vemos exactamente las mismas y desvencijadas estructuras -con lo y los mismos “actores” dentro de ellas-.


¿Cuántos años tendrán que pasar, cuántos alcaldes, cuántos gobernadores, para devolverle la dignidad al puerto y a su gente? Una aberración que siempre en un principio es rescatable; pero cuando las cosas en el estado y en el puerto de Acapulco están tan complicadas y fuera de control (política, financiera y socialmente), la visión a corto, mediano y largo plazo para estos nuevos gobiernos la tenían que haber puesto en otro horizonte, en el cual la corrupción, la impunidad, la inseguridad, la conveniencia, el egoísmo, nepotismo, la insensibilidad y la injusticia de una administración, nunca más debería permitir y permitirse brincar la línea que separa lo humano de lo inhumano. Juzgue Usted. ¡Vale la pena reflexionarlo!

viernes, 4 de diciembre de 2015

DESPEÑADERO Y AGONÍA











DESPEÑADERO Y AGONÍA

Luz María Sánchez Rovirosa


"Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores." Benjamín Franklin.


-77 largos años deberían haberse cumplido-, desde la consolidación de la -Expropiación Petrolera-, bajo el mandato del entonces presidente de México Gral. Lázaro Cárdenas del Río. Hoy su homólogo Enrique Peña Nieto, justo en la mitad de su camino (que ya perdió), parece haber olvidado también, la cantidad de veces que reiteró (en muchos lugares, incluido el extranjero), que PEMEX no se iba a privatizar, ni a vender; pero los (acertados) subliminales que rodearon a la iniciativa y después a la reforma energética, nos hicieron pensar (y pensar bien), que así iba a suceder, y infortunadamente, así sucedió.

Desde la fecha de la Expropiación Petrolera, 18 de marzo de 1938 (derivada de la implementación de la Ley de Expropiación y del artículo 27 de la Constitución Mexicana), en México habíamos vivido orgullosos de nuestro petróleo, primeramente por las ganancias que nuestro codiciado “oro negro” otorgaba a la nación y que eran muchas, tantas, que prácticamente el país vivía de ellas, a pesar de la insaciable ambición y el abuso de los gobernantes y de los líderes sindicales.

La energía es prácticamente lo que mueve el desarrollo económico del mundo, y México, no es la excepción; la energía está relacionada con toda la esencia de la vida cotidiana. La energía en México, no es sólo hablar de petróleo (como crudo), o hablar de PEMEX (como empresa). La energía es simple y sencillamente hablar de todo, de los usos y consumos que afectan o privilegian la vida de todo país.

Por ello ha sido imposible entender los sueños guajiros de una tropa (en beneficio propio), de extravagantes y extraños miembros; para una sociedad (en su mayoría), temerosa (con razón), que desde entonces hasta hoy, habla, comenta y lucubra sobre la privatización de PEMEX, es decir, de la venta de nuestro patrimonio nacional, sobre todo, a la Iniciativa Privada extranjera.
Por supuesto que entrando o no en razón, hoy ese hecho es una realidad sin posible margen de error; ya que son demasiados los intereses, económicos, políticos y de poder, que genera el petróleo para los gobernantes en México, conociendo su intrínseca historia.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto (en crítica constructiva), se encuentra en una grave situación, justo a la mitad de un rumbo que lamentablemente extravió. Podemos hablar que (quizá), lo más relevante que hasta hoy ha tenido su -nefasto gobierno- y que tanto le festejaron, fue el poder de manipulación de sus asesores (vía bono financiero), para meter al aro a los partidos (o a sus jefes) de oposición y lograr que “blanditos” ($$$) firmaran -El Pacto por México-, una auténtica vacilada que en rebelión (no sabemos a ciencia cierta, por qué), los “Panaderos”, los “Chuchos” y anexas, un día sí y otro también, le dan la espalda.

De esta falsa y mediática estrategia, se suponía que partirían todas las líneas que le darían vida a este gobierno y que “movería a México”, que hoy, en la mitad de su quehacer y a pesar de los inválidos esfuerzos, se “despeña” y agoniza.

Faltan muchas cosas por mencionar, otras muchas por venir. ¿Qué nos depara el destino, una real intención del presidente Enrique Peña Nieto y su equipo de administrar bien (lo que es su obligación) y de transformar México? ¿O tan solo una simulación con altos beneficios mediáticos y propios, pero poco sustanciales (para variar), para el pueblo de México?


Más allá de los obtusos discursos del presidente Enrique Peña Nieto; más allá de las expectativas maravillosas que él ha descrito (que se las cree) y que aún describe; más allá de la diferencia entre privatizar y vender, que no sabe cómo explicar; hay una cuestión demasiado importante a la cual el ejecutivo no se ha referido, y a la que debemos prestar mucha atención ¿Qué vamos a hacer los mexicanos sin nuestro petróleo? ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 26 de noviembre de 2015

"CUANDO CALIENTA EL SOL, AQUÍ EN LAS PLAYAS DE ACAPULCO"





“CUANDO CALIENTA EL SOL, AQUÍ EN LAS PLAYAS DE ACAPULCO”


Luz María Sánchez Rovirosa


“El político es y deberá ser siempre el humano que ante el llamado de las necesidades públicas de la sociedad, responderá con comprometida solidaridad ante la problemática imperante de su época y las circunstancias de su pueblo”.


En Acapulco las bellezas naturales son lo máximo, y eso ni quien lo dude; hay un sol esplendoroso, aguas cálidas en playas de suave arena y atractivos incomparables, por lo que la violencia, no puede opacar el esplendor del puerto. Eso también es verdad, pero si opaca y ciega la vida de su pueblo y de los turistas que nos visitan.

Los funcionarios (todos, y de todos los tiempos) siempre han querido “tapar el sol con un dedo”, y aseguran que pese a las noticias constantes de hechos sangrientos que han atraído la atención de los medios de comunicación nacionales e internacionales, la población acapulqueña realiza con normalidad sus actividades diarias.

Cuántas veces y reiteradamente hemos escuchado que Acapulco no está en crisis, que los casos de violencia que se han suscitado en el puerto, son hechos aislados; y nos aseguran que las autoridades turísticas han atendido el asunto (¿?). ¿Qué es lo que nos toca hacer a nosotros los ciudadanos? ¿Hablar de lo bueno, de lo hermoso que es Acapulco y que es mucho más que los -incidentes aislados- que nos lastiman, que nos duelen y que nos asustan?

En la historia de la humanidad, nos encontramos con el intento constante del hombre por dominar a sus semejantes, a menudo en provecho propio. Este deseo de someter a los demás y al mismo tiempo el miedo a ser sometido por los demás, es en muchas ocasiones la raíz de la mentira, del fingimiento, del fraude, de la manipulación, de la demagogia política, y por supuesto de la violencia.

La violencia es indudablemente fruto de la injusticia, y cada día más personas se manifiestan en contra de esta grave situación, con la formación de movimientos de agresión, delitos y crimen, que provocan una acción represiva cada vez más apremiante en la sociedad, sin importar las consecuencias; siendo el círculo de la violencia, la injusticia, la agresión, la reacción de venganza, el rencor, el odio, y así sucesiva y eternamente.

La violencia es una palabra que ya debería estar fuera del contexto verbal de nuestras vidas y es la acción que no debería convivir en la trama de una sociedad civilizada; pero tristemente, por el contrario de lo que digan las autoridades estatales y municipales, cada día se incrementa y sigue permeando en la sociedad como si fuera el único medio por el cual unos pocos se hacen notar, mientras que la mayoría, indefensa, temerosa y dañada la sigue padeciendo, la sigue aguantando, y lo más triste, se está acostumbrando.

No se vislumbra en el horizonte, posibilidad alguna de mitigar la violencia sufrida en el puerto de Acapulco con todo y sus bellezas naturales, porque son dos cosas totalmente diferentes, con las cuales pretenden las autoridades minimizar los graves acontecimientos que han sucedido en el puerto, sin omitir la violencia que también ha cobrado tantas (demasiadas) víctimas en todo el estado de Guerrero. Simplemente, 99 muertos (contaditos), desde que se instaló en Chilpancingo “El Orden y la Paz”. ¿De risa?

Uno de los resultados de la lucha del gobierno mexicano contra el narcotráfico, planeada para ofrecer mayor seguridad a los ciudadanos, desafortunadamente se ha convertido en una fuente permanente de violencia e inestabilidad en varios puntos del país.

En algunos lugares, la violencia ha alcanzado niveles que también resultan letales para la economía de estados y municipios como Guerrero y Acapulco, en los cuales la violencia definitivamente, no es un suceso aislado, ni la mitiga “cuando calienta el sol, aquí en las playas del puerto”.

En este país (como en muchos otros), en este deprimido estado de Guerrero, en este hermoso pero vulnerable y vulnerado puerto de Acapulco, hay marcas, cicatrices, huellas de desesperanza que aparecen significativamente sobre los escenarios de su historia ordinaria, que los doblega a ver los retazos de un gobierno represivo, tan oscuro como lacerante, que se nombra a media voz, ya no por la censura del poder político, sino por la imposibilidad del lenguaje para encontrar palabras adecuadas para expresar el dolor, ante semejantes “ideas políticas”, frente a los agravios sufridos.


Pero la culpa la tenemos nosotros, una sociedad pasiva e inerte, que desde tiempos remotos hemos permitido que nos gobiernen, única y exclusivamente por conveniencia personal y no del bien común; esta clase de personas; que de cualquier color y de cualquier partido, siempre son los mismos. ¡Vale la pena reflexionarlo!