miércoles, 24 de febrero de 2016

POR COBARDÍA







POR COBARDÍA

Luz María Sánchez Rovirosa

“La promesa de seguridad segura, seguramente será inseguridad asegurada”.

La inseguridad es un tema que frecuentemente está presente en las pláticas de todos y cada uno de los mexicanos y el estado de Guerrero y el municipio de Acapulco, no son la excepción.

Escuchamos, leemos y vemos por todos los medios de comunicación noticias escalofriantes acerca de la creciente delincuencia organizada y la no organizada en nuestro país, porque lamentablemente es un mal que se ha ido dejando crecer desde sexenios anteriores, y que ahora ha alcanzado niveles exorbitantes afectando la vida diaria de la sociedad mexicana, por el simple y sencillo hecho de vivir en México.

Hablar de inseguridad es muy complejo, es hablar de diferentes factores que están ligados entre sí, y que van desde la pobreza y la marginación, la desintegración familiar, la violencia, la drogadicción, la gratificación (económica) instantánea con el mínimo esfuerzo, la falta de valores, la apatía por parte de los ciudadanos ante los abusos; la negligencia y el desdén de los políticos para efectuar obras necesarias y efectivas para el bienestar común; así como el desempleo y la crisis, pero sobretodo, -la corrupción generalizada-.

Ahora bien, desde hace ya tiempo atrás con curiosidad he venido observando, que los hechos violentos que nos agobian y que ya nos rebasaron, no son exclusivos del crimen organizado, aun cuando efectivamente esta violencia desatada es o puede ser derivada de esas acciones delictivas tan peligrosas. Pero definitivamente muchos agravios contra la vida y el cotidiano vivir (o sobrevivir), manifiestan claramente una patología criminal diferente, que es propia del oportunismo, del abuso y del vandalismo, y por supuesto de la falta de seguridad y la tenebrosa impunidad.

Así que ante esta vorágine, surge oportunamente la conveniente excusa que el presidente municipal Evodio Velázquez Aguirre está usando ante su idea de seguridad, vía –policía certificada y el “cacaraqueado” Mando Único-; qué cómo El Monje Loco: “nadie sabe, nadie supo”; vendrán siendo la varita mágica que convierta la calabaza en carroza.

El Mando Único es un -tema desconocido y muy controversial-, que amerita un serio debate de altura con personas expertas, con el fin de que las políticas públicas a implementar para coadyuvar en contra de esta grave problemática, puedan ser las adecuadas y eficientes tomando en cuenta todas sus vertientes, con el fin de que el fenómeno de la violencia sea perseguido con mayor rigor y tomar las decisiones correctas que deben ser adoptadas para brindar verdadera seguridad a toda la sociedad sin excepción; pero sobre todo para que los -actores del gobierno en turno- (federal, estatal y municipal), no estén gastando la “pólvora en infiernillos”, con tanta verborrea decrépita que tanto daño hace.

Diariamente, el atribulado pueblo lucha por salir adelante en medio de una política autoritaria, irracional y cobarde, de caciquismos añejos, de corrupción, de abusos, de violaciones consuetudinarias a los derechos humanos, de crímenes, de miserias, marginación, de represión, con rezagos casi irreparables y con una injusta distribución de la riqueza, para que simplemente a los otros, a los ungidos los dejen vivir en la abundancia, en la impunidad, en el cinismo, pero en paz.

La cobardía (en su máxima expresión), a menudo es una de las formas que más practican las clases de los políticos y los poderosos, como medio de “asegurar la seguridad” y el bienestar de “sus vidas y las de sus familias”, a expensas del riesgo o de la culpa asumidos por los que les estorban. (Aun cuando vale la pena aclarar, que como en toda regla, hay excepciones).

Dicen por ahí, que “la culpa es tan fea que nadie quiere cargar con ella”. Uno de los errores más comunes del ser humano (no todos) y de los políticos, reside en no aceptar las consecuencias de sus actos, con una tendencia a protegerse de cualquier manera y a cualquier costo, de cualquier situación que lo libere del cargo de conciencia. (Cobardía).

Razón por la cual las autoridades y gobernantes (cobardes), acusan de violentos a los ciudadanos que no están conformes con sus desatinos; y condenan precisamente lo que en ellos no se condena; como tampoco condenan (porque no les conviene) el terrorismo cotidiano sobre cada familia (demasiadas) que tantas veces carecen de identidad, es decir, no existen, que no tienen que comer, que no caben en los servicios de salud, de educación, que se protegen de la noche entre precarias paredes de láminas de cartón,  si bien les va.

Y si México transita por esta apesadumbrada situación, es porque ellos, los poderosos, los autoritarios, los dogmáticos, cínicos, hipócritas, corruptos y cobardes políticos, condenan y señalan con su sucio dedo acusador, a las víctimas de su propia violencia; esa violencia del cobarde, que también y con urgencia, se tiene que combatir. ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 17 de febrero de 2016

A QUIEN CORRESPONDA





A QUIEN CORRESPONDA


Luz María Sánchez Rovirosa


“Una de las formas más sinceras de respeto, es escuchar lo que otros tienen que decir”. Bryant H. McGill.



El término religión es muy complejo, lo podemos entender como un conjunto de ideas y prácticas que ofrecen una visión del ser humano en el mundo, y le sirven de orientación moral en su vida.


Esta descripción puede incluir cualquier forma de religión que esté organizada de forma institucional o no, (incluyendo filosofías e ideologías como el humanismo o el ateísmo), que son formas de orientación moral que cada uno de los seres humanos adoptan para su vida.


El respeto, la tolerancia, la deferencia, la mesura,  son buenos terrenos sobre los cuales se pueden construir relaciones humanas sanas. Cuando observamos o somos fieles testigos de la destrucción, el horror y el sufrimiento que se ha causado a lo largo de la historia de la humanidad por la intolerancia y la falta de respeto, llámese religiosa, política, de raza, cultural, etc. y que hoy en los tiempos modernos se ha ido acrecentando, intuimos, más no lo aceptamos (muchas veces) que nuestra nublazón es una actitud totalmente contraria a la existencia.


En el caso que hoy me ocupa, por el tema del momento, me voy a sumergir breve y sutilmente en el agitado y peligroso mar de las creencias religiosas; este mar de controversias, y tantas veces de camorras y pleitos, del cual emerge -curiosamente un respetable principio-, que es el derecho de cada persona, cada familia, cada comunidad, a creer en lo que uno elija.


La fe, las creencias y la religiosidad, no necesariamente tienen que ser lógicas (pero sí éticas), por esta razón, cualquier consejo, discusión, debate e incluso disgusto y pleito que se pudiera dar con otra u otras personas sobre la diversidad de este tema, debe preponderarse y reflexionarse, porque si bien cada individuo tiene por derecho propio la libertad de presentar sus creencias y tratar de que otros las acepten, es un grave problema (bien conocido) el –abuso- cuando se atacan las creencias de los demás, y aún más, cuando atacándolas se daña a los demás.


No quiero dejar pasar la oportunidad, de manifestar mi sentir, respecto a la visita que el Papa Francisco, está realizando por algunos lugares de nuestro país; así como la polémica que ha causado dicha estancia.


El Papa Francisco, es un sacerdote de formación jesuita (Compañía de Jesús), quien vivió los horrores de la dictadura argentina (1976-1983). Este motivo, conforme a su carácter y desde que asumió el pontificado, ha sido un jerarca de la iglesia Católica, que no ha tenido pelos en la lengua para condenar la xenofobia, los motivos de la migración, la violencia, la mafia de las drogas, el crimen organizado, la corrupción y las guerras; y ha hecho constantemente fuertes críticas (en auditorios como la ONU), al hecho de que los gobiernos, y en especial hoy en México, combatan de manera tan pobre a los carteles del narcotráfico, permitiendo así, que cada día penetre más al círculo de la sociedad cautiva y del poder.


Ni en privado, ni en público, es válido burlarse de las creencias religiosas que no se comparten. ¿Qué es lo que haría distinta a la irreverente crítica religiosa que se hace en estos momentos (en este caso) a la grey Católica? ¿Acaso también sería la falta de respeto al respeto de las otras creencias religiosas? Por Dios, no lo entiendo.


Pero lo más perverso en esta situación, son las consecuencias de la irreverencia, crítica o burla de una u otra creencia religiosa ante las personas que conscientemente defienden sus convicciones de fe.


Si se trata de introducir, convencer o demostrar a la gente el mundo de la fe que profesamos nosotros; ciertamente se ha escogido un muy mal método, al hacerlo ridiculizando a -la religión contraria-, porque si quieres persuadir así a un creyente de una idea contraria, lo único que se lograría es ganar antipatías y corajes, sentimientos que inician esos quebrantos humanos que no deseamos. (Ojo: también muchas veces, el convencimiento da frutos).
Para terminar –por hoy- nos podríamos preguntar: ¿Significa el respeto a la diversidad de creencias religiosas, que no debemos o no podemos cuestionar o criticar ningún culto religioso?


Como seres humanos y por derecho propio, podemos ejercer nuestra  libertad de expresión para argumentar y deliberar sobre cualquier doctrina religiosa, siempre y cuando se tengan fundamentos. Para ello, sin embargo, no tenemos de ninguna manera, que apoyarnos en la insolencia.



El ser humano desde el inicio de los tiempos, ha encontrado gran consuelo y gozo en sus religiones, y está comprobado que los hombres que no tienen fe son (muchas veces) infelices. Así que si cada uno se regocija en su fe y si son creencias diferentes a las tuyas, simple y sencillamente respétalas, como desearías que se respetaran las propias. ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 4 de febrero de 2016

LA IDENTIDAD, CONTRASEÑA DE LA VIDA




LA IDENTIDAD, CONTRASEÑA DE LA VIDA

Luz María Sánchez Rovirosa


“En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle”. Gandhi.


La falta de registro de nacimiento y el registro extemporáneo (tardío) de los mexicanos, en este caso de los guerrerenses, los expone a cantidad de graves peligros como son (hoy en día) como la esclavitud, -las redes de trata de personas- (incluyendo los crímenes para tráfico de órganos); abusos, prostitución e incluso pornografía infantil (entre otros).

Estos son solo unos de muchos ejemplos, para las razones de sobra (tomando en cuenta los miles de desaparecidos en nuestro país), por lo que se tiene que hacer la legislación urgente, desde las Cámaras (Alta y Baja), las modificaciones o reformas necesarias al artículo 4º de –La Carta Magna-; para promover el reconocimiento constitucional al –derecho de tener identidad- de manera gratuita y sin condiciones, es decir, sin la exorbitante burocracia del papeleo, amén de apoyar a los ciudadanos en los casos complicados y difíciles.

El derecho a la identidad en México, es una asignatura pendiente para cada gobierno en función, y para los miles de mexicanos, niñas, niños, adolescentes, adultos y adultos mayores; desde las zonas urbanas, hasta las zonas rurales y recónditas de nuestro territorio nacional, y en nuestro caso del estado de Guerrero, que son demasiadas.

Muchísimas veces en nuestra entidad federativa, debido a la falta de material, es decir, de papelería en las oficialías del Registro Civil (desde mucho tiempo atrás), se va causando un importante rezago, que produce las inevitables molestias y denuncias (que nunca proceden, o en largos litigios que tardan años), al momento de solicitar o realizar los morosos trámites, para obtener sus actas de nacimiento.

Más allá de los –injustos protocolos-, cerrazón de criterios o conveniencia de las autoridades, existen grupos muy amplios de la población rural, en donde la ignorancia, la miseria y la pobreza extrema son su vida. Grupos vulnerables que por sus propios patrones de raíces culturales (entre ellos el idioma de las etnias), no registran a sus hijos (porque ellos mismos y sus ancestros no lo han hecho); además de que en no pocas ocasiones dicho documento y/o el proceso, tiene un costo tan alto, que para ellos es muy difícil de cubrir. (Incluyendo no solo las actas, sino los traslados).

Y uno se pregunta: ¿Cómo se van a registrar si lo que se los impide es la propia pobreza extrema y miseria incluyendo la humana? ¿Qué tan grande es el esfuerzo de los gobiernos para este fin; que siguen habiendo miles y miles de personas si identidad, es decir, sin existir? Algo no está funcionando bien.

Los casos conocidos suelen ser muy graves, pero quizá tienen solución; pero hay otros tan patéticos, que en ocasiones resultan inverosímiles; porque fuera de la -estructura formal del Estado-, ocurren cosas muy difíciles de entender, de familias enteras sumidas en las sombras.

El derecho que posee cada persona que nace a tener un nombre y apellidos, es un atributo del derecho a la identidad, el cual es un medio para individualizar a las personas dentro de la sociedad. El nombre identifica al sujeto, y esa importancia de la identificación, no solo pasa por el aspecto formal y nominal, sino que tiene un componente social, ya que las personas se relacionan entre sí, viven y conviven en un espacio, se desarrollan, crecen se reproducen y y por ello tienen características propias, únicas e irrepetibles.

Y punto y aparte, también mueren y si no existen, si no hay partida de nacimiento, por obvias razones no puede haber acta de defunción. Así, que si se han estado inhumando a estas personas en esta irregular situación, se ha estado cometiendo un delito muy grave. Pero ésta es otra historia,

El derecho al nombre (identidad), permite acceder a otros derechos: salud, educación, nacionalidad, protección y participación ciudadana; por tanto es una obligación de todo gobierno en sus tres niveles, dar todas las facilidades a las personas, a las familias de obtener su existencia, incluyendo esos miles de casos especiales, que no están asentados en las estadísticas; aclarando que no son las estadísticas del conteo del INEGI.


Perder la libertad y sufrir agravios a la dignidad, son dos de las situaciones que en mayor medida frustran la vida de las personas. Por esta razón la defensa de los Derechos Humanos, es exactamente una tarea importantísima de la democracia, ya que la –libertad y la dignidad- no son “cosas” que se compran, se tienen por derecho propio y son las condiciones sobre las cuales se cimienta el sentido de la existencia de todas (sin excepción), las personas de todo el mundo. Vale la pena reflexionarlo! 

miércoles, 27 de enero de 2016

LA MEMORIA FALSA







LA MEMORIA FALSA

Luz María Sánchez Rovirosa

“El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras”. Confucio.


La memoria es un proceso psicológico que sirve para almacenar información codificada. Esta información puede ser recuperada, unas veces de forma voluntaria y consciente y otras de manera involuntaria. Pero p
osiblemente lo más importante de esta maravilla de la naturaleza para cualquier ser humano, es su capacidad para almacenar vivencias y experiencias, para de ellas, poder atesorar recuerdos, corregir errores y beneficiarse en su vida actual y futura.


Los mecanismos que rigen el funcionamiento de este grandioso proceso humano, funciona con tal grado de perfección que la persona (en su sano juicio), apenas es consciente de que todas sus acciones y su comunicación verbal, dependen del correcto trabajo de su memoria; sin embargo y desafortunadamente la memoria falla, ya sea de manera momentánea y circunstancial o de manera permanente, debido a innumerables sucesos físicos, tal como enfermedades degenerativas como el Alzheimer, por factores genéticos; la demencia senil o accidentes vasculares, etc.


Pero en este caso que hoy me aflige y a propósito de –detenciones y  exoneraciones-; existe un fenómeno llamado memoria falsa, que se define como una serie de recuerdos de detalles o eventos que no sucedieron o que son distorsionados si es que realmente ocurrieron, es decir, la memoria humana es tan sensible, que es completamente vulnerable (por diferentes circunstancias), a cambiar o tergiversar (por conveniencia) la información que almacena.


La memoria es un tema complicado, delicado y profundo, incluso para los investigadores y expertos en el tema, pero lo que sí es un hecho común y corriente, es que cada quien recuerda lo que quiere recordar, y olvida lo que quiere olvidar.


¿Pero por qué tomar este tema tan complejo como preámbulo del artículo? Simplemente porque estando en juego la salud y el bienestar de México (tan quebrantada), muchos gobernados y casi todos los gobernantes, padecen -el síndrome de la memoria falsa-, que llega a ser tan grave, que raya en lo patológico y compulsivo. Y así lo vemos, en el incansable trajín de convencimiento a los ciudadanos (que se dejan), de –que no pasa nada- con una serie de mentiras, que se convierten en su verdad; porque –de verdad- se la creen.


Sale a colación el tema, porque es imposible no estar al pendiente e informado sobre el caso Moreira; ya que después de dos años, de que España rastreaba sus llamadas telefónicas (2013), cuando Estados Unidos pidió a la “justicia española”, realizar varias diligencias sobre estados financieros, documentos de empresas del ex líder del PRI (quien radicaba en España), y que tenía pendientes desde 2005.


Y después de la forma tan abrupta como se llevó a cabo la aprehensión de este señor en el Aeropuerto de Madrid (España), que daba –a suponer- que tenían poderosas razones para hacerlo; ahora resulta que en un par de semanas, este individuo queda exonerado de toda acusación, ya que un juez (¿?) español reveló que no se encontraron delitos algunos. Y uno se atónito se pregunta ¿Entonces, por qué tantos años de búsqueda y por qué diablos lo detuvieron?



La historia de este “personaje político”, no la voy a platicar aquí, porque la mayoría de los ciudadanos (que no tenemos la memoria falsa) que somos responsables de nuestro entorno patrio (financiero, político y social), la conocemos; y que tristemente hoy se repite, volviendo a sentir en carne propia, los latigazos del rigor de la mentira, del abuso, del desprecio, la soberbia y la pesadumbre; de haber sido una vez más usados como mexicanos, para el beneficio personal de los mismos de siempre. ¡Vale la pena reflexionarlo!

jueves, 14 de enero de 2016

¿Y PARA CUÁNDO LA EXTRADICIÓN Y EL DECOMISO?







¿Y PARA CUÁNDO LA EXTRADICIÓN Y EL DECOMISO?

Luz María Sánchez Rovirosa

“El único peligro que existe reside en el mismo ser humano. Nosotros somos el único peligro, pero lamentablemente somos inconscientes de ello. En nosotros radica el origen de toda posible maldad”  Carl Gustav Jung.

El día de hoy, trataré brevemente dos temas, que a pesar de que parecen estar desfasados, surgen y se alimentan de las mismas raíces patológicas de la necesidad.

Las diferencias entre los hombres sencillamente se pueden mitigar asumiendo las semejanzas que nos hacen seres humanos. Las diferencias genéticamente hablando, por supuesto que llegan a la conclusión que cada individuo es una combinación única en el universo, es decir, que cada persona es original e irrepetible.

La “raza” sin embargo, se da a partir de un montón de rasgos necesarios para la vida en un determinado lugar, y son los que le dan un aspecto común a las diferentes sociedades de los pueblos del mundo, sobre todo cuando estos lugares son poblados de raíces y cultura propia. Pero es la indolencia de la intrínseca condición humana, la que repara en la terrible división racial, y consecuentemente en el “racismo”. Si algo ha combatido la antropología en los últimos años, es la inexplicable explicación de las “razas superiores” (Hitler), que propicia justamente la división de la humanidad.

La xenofobia (del griego xeno-extranjero, fobia-temor), es un concepto muy antiguo, y es la actitud de rechazo hacia lo extraño, hacia lo diferente. Sale a colación este delicado tema que criminaliza a los emigrantes, migrantes e inmigrantes, indocumentados (y documentados también) de todo el mundo, especialmente (en este caso) a los mexicanos que por cientos de circunstancias políticas, económicas y sociales, tratan una y otra vez de pasar la frontera con Estados Unidos; movilización que inició cuando una gran parte del territorio propiedad de México, pasó a ser posesión de ese país por circunstancias que narra la historia y que muchos conocemos.

Hoy a través de tantos años de firmar Tratados de Políticas Internacionales, y a pesar de las promesas de los diferentes gobiernos, no se han logrado incrementar (en México) los empleos formales, ni reducir los niveles de pobreza y marginación, y esta es la razón que primordialmente empuja a los mexicanos a desplazarse hacia el norte, con todo lo que esto supone: vicisitudes y peligro (incluso) de muerte en el trayecto y al paso de la frontera; explotación financiera y malos tratos; desasosiego y angustia si se va con la familia, o tristeza por dejarla; además de grave riesgo de extorción o secuestro (nueva modalidad) hacia las personas (en México) que tienen familiares inmigrantes en el “otro lado”.

Los trabajadores mexicanos (inmigrantes), que por diferentes motivos logran cruzar la frontera, proveen a Estados Unidos de un recurso humano para llenar ese hueco laboral que existe en ese país vecino. Pero ni aun así, desde hace tanto tiempo, las leyes migratorias internacionales, han encontrado un conducto legal, mediante el cual los inmigrantes mexicanos, pudieran acceder a Estados Unidos a satisfacer esa demanda laboral que es una realidad. El resultado es la fuerte inmigración ilegal-, y con ella todas las mugrosas patologías que surgen de la xenofobia, del desprecio, y del racismo, que es un ultraje a la dignidad y derechos del ser humano, simplemente por serlo.

¿Por qué nos molesta tanto lo diferente? ¿Será porque no lo conocemos o será porque algo de lo diferente que “odiamos” en los demás, habita en nosotros como parte de nuestra propia identidad, aun cuando lo neguemos? ¡Vale la pena reflexionarlo!

Pasando al siguiente tema, hoy prácticamente obligado por la gran importancia que tiene para México y los mexicanos, es que el grave problema que gira a nuestro alrededor, no es en sí, -la apoteótica re captura-de Joaquín Guzmán “El Chapo”, sino los –efectos colaterales-, en la ya deteriorada política, economía y por supuesto en la sociedad del país.


Es bien sabido que el Cártel de Sinaloa nunca ha dejado de ser el más importante de México, haciendo negocios (ilícitos) hasta de más de 3 mil millones de dólares al año.


Lo grave del asunto del Chapo, no es Sean Penn, Kate del Castillo y demás yerbas; ni como fue, ni como vino; lo real es la extradición a Estados Unidos y ¿a dónde diablos ha ido a parar todo ese dineral tanto en efectivo, como en exóticas propiedades (inmuebles, aviones, submarinos) y negocios, que el mismísimo demonio sabrá con quién? -La pregunta “retiembla en su centro”- ¿Porque no se ha hecho decomiso alguno, o si lo han hecho, por qué no nos han informado?



¿Qué es lo que sucede con el cálculo de las autoridades, en un país con un gobierno que se ha creído –superior-, pero que nos ha dado claras muestras de su debilidad en cualquier ámbito de su administración? ¡Vale la pena reflexionarlo!

miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿EL AÑO NUEVO, ILUSIÓN O ILUSIONISMO?







¿EL AÑO NUEVO, ILUSIÓN O ILUSIONISMO?


Luz María Sánchez Rovirosa


“Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo” Facundo Cabral.



¿La participación ciudadana qué podría hacer (además de comités y consejos con intereses particulares), para lograr sacar al estado de Guerrero del atraso, la pobreza; de la marginación social, política y económica, de la corrupción; de la violencia e inseguridad en que se encuentra sumido actualmente?

Hablar de un mexicano, de un guerrerense, de un acapulqueño participativo, estoy convencida que sería lo óptimo, lo ideal y lo correcto; si el gobierno lo permitiera; y si la ciudadanía sintiéndose tomada en cuenta no se politizara. Pero como desafortunadamente esto es cada día más difícil (por no decir imposible), hoy casi al declinar el 2015, hablaremos de la ilusión.

La ilusión es la esperanza puesta en alguna cosa positiva, como un sueño, un sentimiento de alegría, en un proyecto que de verdad deseamos que se realice, que se cumpla. Y la ilusión óptica (ilusionismo), es una imagen mental engañosa provocada por la imaginación o por la interpretación errónea de lo que perciben los sentidos. Muy diferentes, pero al final, ambas son ilusiones.

Las comparaciones con el pasado (para algunas personas) que tienen el convencimiento de que cualquier época anterior fue mejor; quizá no sea lo más sano; sin embargo, igual pero de atrás para adelante ya lo reza el refrán que dice: “nunca segundas partes fueron mejores”.

Así que de vez en cuando, hablando de ilusión y de ilusionismo político, específicamente en este caso que nos atrae, es decir, en los nuevos (¿?) gobiernos del estado de Guerrero y del puerto de Acapulco, el primero del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y el segundo del Partido de la Revolución Democrática (PRD); no hay más remedio que cotejar y reconocer que en estos tiempos tan avanzados en tecnología y en contraposición a otros que ya son historia, se cometen las mismas barbaridades, injusticias, esclavitudes y se protagonizan salvajadas, robos, engaños, delitos y tonterías igual que antes, pero con aires de “sofisticación”.
 
No hay necesidad que sucedan desgracias naturales como terremotos, huracanes, tsunamis, o accidentes que provoca el hombre con su falta de respeto a La Madre Naturaleza, o campañas electorales, para hablar de pobreza y marginación, pero sobre todo para hablar y llegar a la acción de los planes de desarrollo que todos los gobiernos (sin excepción), deberían contemplar siempre.

Los políticos de todo color, tiempo y lugar, en vez de todas sus demagógicas manifestaciones (sobre todo electoreras), deberían sentir cada día, de cada año con el mismo fervor, cómo la gente se muere de hambre; cómo cada día se mueren cientos, miles de niños, sin tener ni agua, ni comida, sin atención médica, ni medicinas, sin educación, sin Derechos Humanos, es decir, sin ser tomados en cuenta.

La pobreza en el mundo sobrepasa por mucho, lo que la razón permite, es aberrante ver, ser testigos y cómplices, cómo demasiados países invierten y se gastan cada año, miles de millones de dólares, de Euros y también en pesos, en armas, en drogas, que solo sirven para provocar y acrecentar la grave patología de la depredadora raza humana.

Adelgazando la geografía mundial, sin detenernos (por el momento) en la nacional que es muy delicada también, volvemos a aterrizar en este lánguido estado de Guerrero, en donde las injusticias cada vez son más impudorosas y sin ninguna excusa (por más que traten) que le sirva al gobierno de justificación.

Así que después de tanta –lujuria política-, y supuestos y envilecidos –intentos de transición-, en la actualidad, nuevamente con un gobierno priísta encaramado en la “silla del estado”; el cambio, la democracia y toda ilusión, es un lujo que no se puede uno dar, porque no ha lugar a la participación natural y cívica de la gente, ya que el ilusionismo político que tan bien manejan los gobiernos tricolores, ha devenido en una economía que no está encaminada al bien común.

¿Cuándo será el tiempo de los rebeldes, no el conformismo y la inercia del tiempo que nos tocó vivir? Falta de un buen gobierno, falta de ética, de moral, de valores, de dignidad, de honestidad, de humildad, de humanidad. Falta de preparación, de estudios, de cultura, pero curiosamente no de imaginación para la manipulación y el engaño.

¿Será posible que no exista alguna manera para que volvamos a ilusionarnos y para que la democracia sirva para gobernarnos y no para que nos encadenemos al ilusionismo político? ¡Vale la pena reflexionarlo!


P.D. De corazón les deseo, que este año por llegar nos conserve la esperanza de que un mundo mejor, si es posible. FELIZ AÑO 2016.

sábado, 26 de diciembre de 2015

NAVIDAD Y POLÍTICA





NAVIDAD Y POLÍTICA

Luz María Sánchez Rovirosa

“Que en estas fiestas renazca el amor y la luz de la esperanza, y que la esperanza se transforme en maravillosa realidad”.
“La justicia es Divina, la injusticia somos nosotros”

Hoy quisiera dividir este artículo en dos partes; ya que no se puede dejar de lado la cotidianeidad del estado de Guerrero y del puerto de Acapulco, de frente ya ante la temporada navideña y vísperas de año nuevo, con la llegada tan esperada de los vacacionistas. La segunda parte obviamente tiene por objetivo hacer una reflexión ante estas fiestas religiosas, sociales y para mucha gente de un merecido descanso y esparcimiento.

Empezaré por hacer una breve remembranza del reciente desenlace de las contiendas electorales, y podemos estar seguros (dando el beneficio de la duda), que el intento de política tanto del estado de Guerrero como del municipio de Acapulco, sin duda tendría en algún momento, buenas intenciones.

Pero ante todo este grave producto de -manipulación mediática y desinformación ideológica-, tiene un carácter cada día que pasa, significativamente más negativo para la vida del estado y del puerto; donde diariamente se destroza la propiedad pública y privada; donde el desaliento social lo provoca desde las mentiras, las promesas incumplidas, el desdén, una amenaza, un susto, hasta un secuestro, un atentado, o un crimen, incluso (si así lo deciden) político.

Y en ese marco (con especial definición) político ¿Dónde encaja la miseria, la pobreza, la carencia de lo indispensable para el medio sobrevivir de la mayoría de los habitantes de Guerrero y de Acapulco siempre en los últimos lugares de progreso y del respeto a los Derechos Humanos? O dicho de otra manera: ¿Qué se considera en estos lares cómo una injusticia social: matar o dejar morir?

La clase en el poder trata de jugar con la psicología de las personas, con sus sentimientos, con sus emociones y decepciones, con el único fin de encauzar (a donde les conviene) cualquier signo de descontento; diluir y desviar la atención del impacto de cualquier -violencia estructural-, sin mencionar jamás en la miseria de su retórica, las consecuencias que persiguen con su egoísmo político.

¿Repugnancia, miedo, pánico, por lo que va a suceder, conociendo lo sucedido? Los actores políticos que danzan alrededor de este melancólico estado, nunca han hecho ningún esfuerzo por fingir respecto a sus intereses bien definidos (y ni Héctor Astudillo, ni Evodio Velázquez son la excepción).

Para concluir con la parte política porque lo amerita, y dirigido al gobernador y al presidente municipal, la Carta Magna, reconoce el derecho de todo ciudadano a la Libertad de Expresión (con mayúscula), por ello, alzo la voz para decir que a la sociedad civil organizada o no, sí nos corresponde participar y opinar sobre el destino de nuestro estado (incluido Acapulco), como productores y proveedores del financiamiento público (que los gobernantes y servidores públicos demasiadas veces olvidan); porque ya nos cansamos que nos ninguneen los políticos prepotentes.  ¡Vale la pena reflexionarlo!

Pasando al siguiente tema, la Navidad, aun cuando para muchas personas es un tiempo de fiestas y entusiasmo (justificado); significa primordialmente para otras, ese manto protector que envuelve al mundo durante estos días, en que se recuerda el nacimiento de Jesucristo. 
Celebramos como cada familia lo acostumbre o sea su tradición de esta época.  Lo importante es encontrar el equilibrio entre el verdadero significado de la Navidad y las fiestas sociales. 
La Navidad (y siempre), es una oportunidad para contemplar el gran misterio de Dios, quien hecho hombre vino a salvarnos. La celebración de la Navidad nace en algunos de nosotros al reflexionar sobre este hecho, aun cuando participemos de las fiestas y compartamos los regalos,  el árbol, las luces, los adornos y el pesebre, una rica cena, para crear también ese ambiente de oración y buscar el encuentro personal con Dios por medio de Jesús. Podemos y debemos conservar el hermoso sentimiento de la esencia de la Navidad. 
En esta temporada abundan las sonrisas, los abrazos fraternos, los buenos deseos, la solidaridad, el ambiente de paz y tranquilidad, pero sobre todo el perdón y el amor. Y a pesar de que no hay una explicación científica para los cambios que experimentan las personas en estas fechas desde el punto de vista emocional y psicológico, asombrosamente el -Espíritu de la Navidad-, es un estado de ánimo al que se llega, debido a la predisposición de ser feliz ante la esperanza de que al inicio de otro año, siempre encontremos algo mejor. 

P.D. Con mis sinceros deseos de paz y armonía, pero sobre todo salud, para todos ustedes y sus queridas familias. FELIZ NAVIDAD, Dios les bendiga!!!